jueves, 5 de febrero de 2026

Nada gano con vanagloriarme

Estudio Bíblico

Lectura: 2 Corintios 11:19 - 12:9




1. ¿Qué?

En el pasaje que leímos, Pablo dice que las personas que se exaltan a sí mismas son necias, y es algo que está totalmente alejado de Dios, de su carácter y su voluntad. De hecho, el propio apóstol llega a decir que su "vanagloria" se centrará en lo débil que él era realmente, para así enseñarles que todo se basa en el poder de Dios.       


2. ¿Quién?

La segunda carta a los Corintios estaba dirigida, como su título actual nos lo indica, a los miembros de la Iglesia de Corinto. Mientras Pablo se hallaba en Macedonia en su tercer viaje misionero, Tito le llevó noticias de Corinto, según las cuales los cristianos de aquella ciudad habían recibido bien una carta que Pablo les había enviado anteriormente (2 Corintios 7:6–13).  


3. ¿Dónde?

La antigua ciudad de Corinto estaba situada en Grecia, estratégicamente localizada en el istmo que conecta la península del Peloponeso con la Grecia continental, a unos 80-85 km al oeste de Atenas. Dominaba el paso terrestre entre ambas regiones y contaba con puertos en el golfo de Corinto y el golfo Sarónico. La iglesia de Corinto fue fundada por el apóstol Pablo alrededor del año 51 d.C.  


4. ¿Cuándo?

La segunda Epístola a los Corintios (2 Corintios) fue escrita por el apóstol Pablo aproximadamente entre los años 55 y 57 d. C.; poco después de 1 Corintios (escrita posiblemente un año antes), tras la crisis provocada por una "visita dolorosa" a la iglesia en Corinto.  


5. ¿Por qué, para qué?

Pablo usa la ironía para reprender a los corintios por tolerar a "falsos apóstoles" que los explotan y desprecian. Decide compararse con ellos en sus propios términos, aunque lo considera una necedad, para demostrar su autoridad legítima.

En lugar de presumir títulos, el apóstol enumera sus padecimientos por el evangelio (azotes, naufragios, prisiones). Aunque menciona experiencias espirituales sublimes (ser arrebatado al paraíso), se niega a jactarse de ellas para evitar la soberbia.

Para mantenerlo humilde tras sus visiones, Dios le permite un "aguijón en la carne". Ante sus ruegos para que se lo quite, recibe la respuesta definitiva de Dios: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad».