jueves, 15 de enero de 2026

El Cordero de Dios quita el pecado del mundo

"Vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Juan 1:29



Cuando Juan vio a Jesús pasar aquel día lo llamó "el Cordero de Dios", dando testimonio de él como el sacrificio perfecto y final por los pecados del mundo, haciendo referencia a los corderos sacrificiales del Antiguo Testamento, especialmente el de la Pascua, que prefiguraban la redención.

Mediante su sacrificio, Jesús actúa como el mediador que derriba la barrera de culpa y separación entre la humanidad y Dios. A diferencia de los antiguos sacrificios rituales que solo "cubrían" las faltas temporalmente, el sacrificio de Cristo implica una limpieza total y definitiva, un perdón real y perpetuo. Representa la redención, el perdón gratuito y la restauración de la gracia, liberando al creyente del peso espiritual y las consecuencias eternas del pecado.

La mayoría de nosotros podemos concordar con lo anterior sin que ello signifique tener fe real y salvadora. Cuando Juan dice que Jesús es el "Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo", esa última frase es la que realmente marca la diferencia para cada uno de nosotros. Jesús es el "Cordero de Dios" que quita el pecado del mundo, ofreciendo expiación eterna, no solo simbólica, para toda la humanidad, no solo para Israel, cumpliendo la profecía y la necesidad de un salvador puro para reconciliar a la gente, a toda la gente de todos los tiempos,  con Dios. Si eres una persona, y estás en el mundo, entonces significa que el "Cordero de Dios" quitó tus pecados también. ¡Gloria a Dios!

martes, 30 de diciembre de 2025

Mayordomos de los bienes de Dios

"Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel." 1 Corintios 4:1-2



En los tiempos bíblicos, un mayordomo era el encargado de la administración de los bienes de su patrón. Con frecuencia se trataba de un esclavo. No era el dueño, sino el administrador de las cosas que se le habían confiado. La mayordomía cristiana ha sido definida como recibir, administrar y repartir sabiamente las dádivas generosas de la providencia del Señor, usándolas para la mejor promoción de los propósitos de Dios y la extensión de su reino. Las cristianas y cristianos somos llamados a reconocer que todo lo que tenemos y todo lo que somos nos lo ha dado Dios. Por eso usamos, o deberíamos usar, todo de acuerdo con su voluntad, y no conforme a los deseos y voluntades mundanas, ya que todos daremos cuenta del uso que hayamos dado a los bienes de la creación.

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. [...] vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera." (Génesis 1:1, 31). Confesamos nuestra fe en que Dios es el creador de todo lo que existe, y que nosotros somos tan sólo mayordomos o administradores, no propietarios, cuando decimos: "Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra".

Martín Lutero explica de la siguiente manera el primer artículo del Credo: "Creo que Dios me ha creado, como a todas las creaturas. Me ha concedido y conserva un cuerpo y un alma, ojos, oídos y todos mis miembros, la razón y todos los sentidos. Además, me concede a diario y en abundancia vestido y calzado, la comida y la bebida, la casa y pertenencias, una mujer e hijos, campos, ganado y toda clase de bienes. Me provee abundantemente y a diario todo lo necesario para la conservación y alimentación de este cuerpo y de esta vida. Me protege de todo peligro, me preserva y me guarda de todo mal. Hace esto por su divina bondad y su misericordia de padre, sin que yo lo merezca ni sea digno de ello. Debo estarle agradecido por todo ello y, a cambio, labarle, servirle y obedecerle".

martes, 23 de diciembre de 2025

En tu palabra echaré la red

"Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron." Lucas 5:1-11

Así como aquel día a orilla del lago, hoy también las personas necesitan, todos necesitamos, la corrección, la enseñanza y el consuelo de la presencia y las palabras de Jesús. Obnubilados como estamos por el materialismo, las ideologías y el egoísmo, la mayoría de nosotros, por no decir todos, no tan sólo nos privamos de buscar al Salvador, sino que muchas personas activamente lo menosprecian y rechazan. Ante esta coyuntura hostil, muchos cristianos, inclusive ministros agotados, dicen como Pedro: "Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado".

Nuestra fuerza, nuestro activismo, nuestra habilidad o nuestro conocimiento son secundarios, y no pocas veces contrarios, a la obra del Evangelio. Sin dudas, también a nosotros, en nuestro lugar y vocación, el Señor nos ha llamado a ser "pescadores de hombres", pero no en conformidad a los modelos corruptos del mundo, sino reconociendo nuestra pecaminosidad, indignidad e incapacidad; confesando como Pedro, y el profeta Isaías: "soy un hombre de labios impuros y habito en medios de un pueblo de labios también impuros".

Dios no ha enviado ángeles para proclamar el Evangelio. Jesús ha llamado, y llama, pecadores perdonados y reconciliados para compartir la buena noticia del perdón, la compasión, y la reconciliación que Dios ofrece a los pecadores por medio de Cristo. Ser testigos del Evangelio no tiene nada que ver con las cuelidades propias; se arraiga en la confianza con que respondemos al mandato y las promesas del Señor. Podemos decir, con fe certera, como lo hiciera Pedro: "en tu palabra echaré la red", y también nosotros seremos testigos de una pesca milagrosa cuyo fruto abundante es para vida eterna.



sábado, 20 de diciembre de 2025

Buenas noticias para los pobres

"Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y en el día de reposo entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó a leer las Escrituras. Se le dio el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el texto que dice: «El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Enrolló luego el libro, se lo dio al asistente, y se sentó. Todos en la sinagoga lo miraban fijamente. Entonces él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»" Lucas 4:16-21

¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, poder significa fuerza, prestigio, y riqueza. Fuerza para subyugar. Prestigio para exaltarse. Riqueza para oprimir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres, son despreciables y prescindibles. Dios, por el contrario, ve el poder como manifestación de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.

Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad de Señor", el verdadero jubileo que trae reivindicación a los pobres, sanidad a los enfermos, libertad a los cautivos y descanso a la tierra. El poder mundano es incompatible, e irreconciliable, con la buena noticia que anuncia Jesús. Para Dios, en Cristo, y por el poder del Espíritu, los últimos son efectivamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2 Corintios 3:17).

En el Bautismo nosotros también fuimos ungidos para "proclamar buenas noticias a los pobres; anunciar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y pregonar el año agradable de la buena voluntad de Señor". No podemos profesar ser cristianos y desear, o peor aún vivir y justificar, el sistema del mundo. Aferrados a las promesas de la palabra de Dios podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, del mundo y del diablo. Libres en la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir, junto con nuestro Maestro: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»



miércoles, 26 de noviembre de 2025

Hemos visto su estrella en el Oriente

 Una serie de estudios bíblicos para el tiempo de Adviento

 



1° Domingo de Adviento, 30 de noviembre de 2025.

Lectura:Jeremías 31:31-34

 

¿Qué significa el pasaje: «Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días —dice el Señor—: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo»? Cuando la fe en la verdad espiritual se arraiga en el ser humano, este adquiere claridad de visión. Con el tiempo, descubre la verdad de la ley divina en su propio corazón. No solo comprende que el poder de discernir la Verdad es inherente a su mente, sino que también ve que puede ponerla en práctica y expresar un nuevo carácter y una voluntad transformada. Al comprender la ley interior, la humanidad se vuelve un libre.

 

2° Domingo de Adviento, 7 de diciembre de 2025.

Lectura: Malaquías 4:1-6

 

¿Qué significa «volver el corazón de los padres a los hijos»? Significa la restauración espiritual y emocional de las relaciones familiares, donde los padres y los hijos se reconcilian, se aman y se entienden mutuamente. El evangelio trae un cambio real en la disposición de sus corazones, sanando las heridas y fortaleciendo los lazos familiares para crear familias más unidas y armoniosas. El significado no solo aplica a la relación entre padres e hijos, sino también a la relación entre las generaciones en un sentido más amplio, y a la restauración de los lazos entre los antepasados y el presente. 

 

3° Domingo de Adviento, 14 de diciembre de 2025.

Lectura: Isaías 40:1-8

 

El tema central de nuestra lectura de hoy es el "consuelo de Dios". ¿En qué sentido se manifiesta el Espíritu Santo como "Consolador"? En la vida de fe, una de sus funciones es consolar, cuidar como una madre, perdonar, mostrar misericordia, cuidar, nutrir, sanar y restaurar. Cuando concebimos al Dios eterno y trascendente, tenemos la tentación a figurarnos un Dios distante, demasiado puro como para inmiscuirse en nuestras falencias y dolores, sin embargo Dios, como Espíritu Santo, «perdona todas tus iniquidades» y «sana todas tus dolencias».

 

4° Domingo de Adviento, 21 de diciembre de 2025.

Lectura: Deuteronomio 18:15-19

 

Un «profeta de en medio de ti» es una profecía cumplida en Cristo quien no sólo habló las palabras de Dios, sino que es la misma palabra sustancial y eterna de Dios. La palabra de Dios se hizo carne, y se hace carne habitando en nosotros. En lugar de hablar lo que oímos como la voz de Dios en Horeb (aspiración de la ley), esa voz se establece como nuestra voz y habla a través de nosotros (como realización del evangelio). Como dijo Jesús: « Las palabras que yo les hablo, no las hablo de mí mismo sino que el Padre que mora en mí hace sus obras» (Juan 14:10).

jueves, 20 de noviembre de 2025

¡Aquí viene su Dios!

 Estudio Bíblico

 

Lectura: Isaías 35:3-10

 

 


1. ¿Qué?

Esta sección del libro del profeta trata sobre la esperanza, la restauración y la salvación divina, prometiendo que Dios fortalecerá a los débiles y tímidos, sanará a los enfermos (ciegos, sordos, lisiados), y transformará el desierto en un vergel exuberante, culminando en un "Camino de Santidad" por el cual los redimidos regresarán a Sión con alegría eterna, donde el llanto y el dolor desaparecerán. Es una profecía de renovación física y espiritual, anticipando la venida de Dios para redimir y restaurar a su pueblo.       

 

2. ¿Quién?

El texto se dirige principalmente a los israelitas desanimados, débiles y en cautiverio (o exilio), animándolos con la promesa del rescate y la restauración por parte de Dios.  

 

3. ¿Dónde?

El Proto-Isaías (capítulos 1-39) se escribió principalmente en Jerusalén, reflejando el ministerio del profeta histórico Isaías bajo los reyes de Judá (Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías).  

 

4. ¿Cuándo?

Durante el siglo VIII a.C., aunque pudo haber sido compilado y editado por sus discípulos y un editor posterior, incorporando incluso material del siglo VII a.C. (periodo de Josías). 

 

5. ¿Por qué, para qué?

Isaías 35:3-10 es un mensaje de esperanza, restauración y liberación, que llama a fortalecerse en el presente a la luz de la promesa de un futuro glorioso, donde el poder transformador de Dios erradicará la desolación y traerá gozo supremo a Su pueblo a través de Jesucristo, quien es el Camino. 

jueves, 13 de noviembre de 2025

El Señor corrige a quien él ama

 Estudio Bíblico

 

Lectura: Proverbios 3:11-20

 

 


1. ¿Qué?

Esta sección del libro de Proverbios trata sobre la importancia de la sabiduría y la disciplina de Dios, enseñando que no se debe despreciar la corrección divina porque es una muestra de amor paternal, y que la sabiduría es más valiosa que el oro y las riquezas, ofreciendo larga vida, honor y paz, siendo incluso la base de la creación misma.       

 

2. ¿Quién?

Los protagonistas de este texto son el padre (el Señor) que disciplina y guía, el hijo (el lector, el joven) que recibe esa disciplina y busca la sabiduría, y la sabiduría misma como figura central que trae bendiciones (larga vida, riquezas, paz) y es comparada con tesoros preciosos, además de mencionar a Dios como el creador que usa sabiduría.  

 

3. ¿Dónde?

El libro de los Proverbios, al no tratarse de una narración, no sucede en un lugar físico específico, sino que es una enseñanza poética y doctrinal que transcurre en el ámbito de la vida y la relación del creyente con Dios, enfatizando la disciplina amorosa de Dios, el valor supremo de la sabiduría y la inteligencia, y cómo estas conducen a la prosperidad, vida y paz, comparando la sabiduría con la creación misma. Es una lección de sabiduría, no un relato histórico. 

 

4. ¿Cuándo?

No se refiere a un evento único, sino a un proceso de vida donde el creyente aplica estos principios, recibiendo la corrección divina y encontrando bendición en ella. 

 

5. ¿Por qué, para qué?

Una de las características más destacadas de la sabiduría es la razonabilidad. La disposición a sopesar las opiniones de los demás también forma parte de la sabiduría. El buen juicio conduce a la sabiduría y hace que el consejo sea aceptable por su solidez. En resumen la vida según la voluntad de Dios, que es sabiduría, trae vida, salud, paz y prosperidad.

¿Por qué se representa la sabiduría con «larga vida... en su mano derecha»? La mano derecha es la que más se usa y, como tal, representa el hábito de actuar con sabiduría y prudencia. La acción sabia habitual conserva la vida y promueve la salud. Las riquezas y el honor son consecuencias de la sabiduría. Al vivir con sabiduría, alcanzamos la abundancia y la estima de quienes ven los frutos de nuestra observancia de la ley divina. «En su mano izquierda están las riquezas y el honor».