jueves, 5 de marzo de 2026

Imitadores de Dios como hijos amados

Estudio Bíblico

Lectura: Efesios 5:1-9




1. ¿Qué?

Pablo exhorta a los cristianos a imitar a Dios y andar en amor, siguiendo el ejemplo de sacrificio de Cristo. Pablo instruye a evitar la inmoralidad sexual, impureza y avaricia, viviendo como "hijos de luz" con frutos de bondad, justicia y verdad, distanciándose de las obras de las tinieblas.


2. ¿Quién?

Los efesios eran los habitantes de Éfeso, una importante metrópoli comercial y religiosa de Asia Menor (actual Turquía) en el Imperio Romano, conocida por albergar el Templo de Artemisa. 


3. ¿Dónde?

Éfeso era una antigua ciudad griega y luego romana situada en la costa occidental de la actual Turquía, cerca del mar Egeo. Ubicada en la desembocadura del río Caístro, sus ruinas se encuentran a unos 3 km de la ciudad de Selçuk, en la provincia de İzmir, en la región del Egeo.


4. ¿Cuándo?

La epístola a los Efesios fue escrita por el apóstol Pablo durante su primer encarcelamiento en Roma, aproximadamente entre los años 60 y 63 d. C.. Forma parte de las "epístolas de la prisión" junto con Colosenses y Filemón, siendo escrita mientras estaba bajo arresto domiciliario.


5. ¿Por qué, para qué?

El apóstol Pablo instruye a los creyentes a ser "imitadores de Dios como hijos amados". Esto significa que la conducta del cristiano debe modelarse según el carácter moral de Dios. El estándar de este amor es el sacrificio de Jesús. Así como Cristo se entregó a sí mismo por nosotros, los creyentes deben vivir una vida de amor desinteresado y sacrificial.

El texto es enfático: quienes persisten en las antiguas prácticas paganas no tienen herencia en el Reino de Dios, y advierte no dejarse engañar por "palabras vanas" que intentan justificar tales actos.

Pablo recuerda que, aunque antes eran "tinieblas", ahora son "luz en el Señor". Esta no es solo una posición espiritual, sino un llamado a "andar como hijos de luz". El fruto de la luz: El versículo 9 define que el resultado visible de esta nueva naturaleza es la bondad, la justicia y la verdad. Estos atributos actúan como evidencia de que una persona está viviendo bajo la influencia del Espíritu de Dios.

jueves, 26 de febrero de 2026

Vivan de una manera que agrade a Dios

Estudio Bíblico

Lectura: 1 Tesalonicenses 4:1-7




1. ¿Qué?

El apóstol Pablo exhorta a los creyentes a vivir de una manera que agrade a Dios, progresando en santidad y apartándose de la inmoralidad sexual. Insta a cada cristiano a controlar el propio cuerpo con honor, evitando pasiones desordenadas, y enfatiza que Dios llama a la santidad, no a la inmundicia. 


2. ¿Quién?

El apóstol Pablo y la comunidad cristiana en Tesalónica. 


3. ¿Dónde?

La iglesia de Tesalónica, establecida por Pablo alrededor del año 51 d.C. durante su segundo viaje misionero (Hechos 17), fue una congregación ejemplar pero perseguida en la Macedonia romana.   


4. ¿Cuándo?

La Primera Epístola a los Tesalonicenses fue escrita por el apóstol Pablo alrededor de los años 49-51 d.C., lo que la convierte en uno de los documentos cristianos más antiguos que se conservan.  


5. ¿Por qué, para qué?

El apóstol define explícitamente que el deseo de Dios para cada creyente es el proceso de ser "apartado" para su servicio exclusivo, lo cual implica un crecimiento continuo en la fe. En un contexto donde la inmoralidad era la norma, el mensaje enfatiza que cada persona debe aprender a "controlar su propio cuerpo" (o "poseer su propio vaso") de manera santa y honrosa, evitando la lujuria descontrolada.  El texto advierte contra el engaño o el abuso hacia los demás (especialmente hacia los "hermanos" en la fe) en estas áreas, recordando que Dios es el juez de tales acciones.

El mensaje concluye reforzando que el llamado cristiano es incompatible con la impureza moral; rechazar estas instrucciones no es rechazar a un hombre, sino a Dios mismo, quien da su Espíritu Santo para capacitar a cada creyente en esta tarea.


jueves, 19 de febrero de 2026

Nos recomendamos en todo como ministros de Dios

Estudio Bíblico

Lectura: 2 Corintios 6:1-10




1. ¿Qué?

El texto trata sobre la defensa del ministerio apostólico de Pablo, exhortando a los corintios a no recibir la gracia de Dios en vano y aprovechando el "tiempo aceptable" de la salvación. Pablo describe cómo él y sus compañeros se acreditan como verdaderos siervos de Dios a través de la paciencia, el sufrimiento, la pureza y la fidelidad, incluso en condiciones extremas. 


2. ¿Quién?

El apóstol Pablo es quien escribe para fortalecer la relación con los corintios y defender la veracidad de su mensaje y autoridad. 


3. ¿Dónde?

La antigua ciudad de Corinto estaba situada en Grecia, estratégicamente localizada en el istmo que conecta la península del Peloponeso con la Grecia continental, a unos 80-85 km al oeste de Atenas. Dominaba el paso terrestre entre ambas regiones y contaba con puertos en el golfo de Corinto y el golfo Sarónico. La iglesia de Corinto fue fundada por el apóstol Pablo alrededor del año 51 d.C.  


4. ¿Cuándo?

La segunda Epístola a los Corintios (2 Corintios) fue escrita por el apóstol Pablo aproximadamente entre los años 55 y 57 d. C.; poco después de 1 Corintios (escrita posiblemente un año antes), tras la crisis provocada por una "visita dolorosa" a la iglesia en Corinto.  


5. ¿Por qué, para qué?

Pablo redactó esta sección en un momento de gran tensión. La iglesia en Corinto, que él mismo había fundado, estaba siendo influenciada por "falsos apóstoles" que cuestionaban su autoridad, basándose en que sus sufrimientos y carencias materiales eran señal de que no contaba con el favor de Dios. El apóstol necesitaba responder a estos ataques para evitar que el mensaje de la reconciliación fuera rechazado junto con su persona.


jueves, 12 de febrero de 2026

El amor jamás dejará de existir

 Estudio Bíblico


Lectura: 1 Corintios 13:1-13




1. ¿Qué?

Este pasaje es conocido como el "himno al amor", destaca que el amor ágape (incondicional) es la virtud superior y esencial, sin la cual dones como la profecía o la fe no sirven de nada. Describe al amor como paciente, bondadoso, no envidioso, ni orgulloso, y afirma que "el amor jamás dejará de existir". 


2. ¿Quién?

Se dirige específicamente a la iglesia en Corinto, una comunidad cristiana primitiva en Grecia, marcada por divisiones, inmadurez espiritual y mal uso de los dones espirituales.


3. ¿Dónde?

La iglesia de Corinto estaba ubicada en la antigua ciudad de Corinto, situada en un istmo estratégico que conectaba el Peloponeso con la Grecia continental. Era una importante capital de la provincia romana de Acaya, con dos puertos comerciales cercanos (Lequeo y Céncreas), lo que la convertía en un bullicioso centro comercial y cultural. 


4. ¿Cuándo?

La primera epístola a los Corintios fue escrita por el apóstol Pablo aproximadamente entre los años 53 y 56 d.C., situándose la fecha más aceptada alrededor del año 55 d.C.. Fue redactada durante su tercer viaje misionero, hacia el final de una estancia de tres años en la ciudad de Éfeso. 


5. ¿Por qué, para qué?

El apóstol Pablo advierte que los talentos o sacrificios más impresionantes carecen de valor si no están motivados por el amor. En lugar de definirlo con sentimientos abstractos, el texto describe al amor en acción: Es paciente y bondadoso; se alegra con la verdad y todo lo soporta. No tiene envidia, no es jactancioso, no se irrita, no busca lo suyo y no guarda rencor. "El amor todo lo cree", otorgando el beneficio de la duda y esperando siempre lo mejor del prójimo. A diferencia de los dones espirituales que son temporales y "parciales", el amor es eterno.

jueves, 5 de febrero de 2026

Nada gano con vanagloriarme

Estudio Bíblico

Lectura: 2 Corintios 11:19 - 12:9




1. ¿Qué?

En el pasaje que leímos, Pablo dice que las personas que se exaltan a sí mismas son necias, y es algo que está totalmente alejado de Dios, de su carácter y su voluntad. De hecho, el propio apóstol llega a decir que su "vanagloria" se centrará en lo débil que él era realmente, para así enseñarles que todo se basa en el poder de Dios.       


2. ¿Quién?

La segunda carta a los Corintios estaba dirigida, como su título actual nos lo indica, a los miembros de la Iglesia de Corinto. Mientras Pablo se hallaba en Macedonia en su tercer viaje misionero, Tito le llevó noticias de Corinto, según las cuales los cristianos de aquella ciudad habían recibido bien una carta que Pablo les había enviado anteriormente (2 Corintios 7:6–13).  


3. ¿Dónde?

La antigua ciudad de Corinto estaba situada en Grecia, estratégicamente localizada en el istmo que conecta la península del Peloponeso con la Grecia continental, a unos 80-85 km al oeste de Atenas. Dominaba el paso terrestre entre ambas regiones y contaba con puertos en el golfo de Corinto y el golfo Sarónico. La iglesia de Corinto fue fundada por el apóstol Pablo alrededor del año 51 d.C.  


4. ¿Cuándo?

La segunda Epístola a los Corintios (2 Corintios) fue escrita por el apóstol Pablo aproximadamente entre los años 55 y 57 d. C.; poco después de 1 Corintios (escrita posiblemente un año antes), tras la crisis provocada por una "visita dolorosa" a la iglesia en Corinto.  


5. ¿Por qué, para qué?

Pablo usa la ironía para reprender a los corintios por tolerar a "falsos apóstoles" que los explotan y desprecian. Decide compararse con ellos en sus propios términos, aunque lo considera una necedad, para demostrar su autoridad legítima.

En lugar de presumir títulos, el apóstol enumera sus padecimientos por el evangelio (azotes, naufragios, prisiones). Aunque menciona experiencias espirituales sublimes (ser arrebatado al paraíso), se niega a jactarse de ellas para evitar la soberbia.

Para mantenerlo humilde tras sus visiones, Dios le permite un "aguijón en la carne". Ante sus ruegos para que se lo quite, recibe la respuesta definitiva de Dios: «Con mi gracia tienes más que suficiente, porque mi poder se perfecciona en la debilidad».

jueves, 15 de enero de 2026

El Cordero de Dios quita el pecado del mundo

"Vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Juan 1:29



Cuando Juan vio a Jesús pasar aquel día lo llamó "el Cordero de Dios", dando testimonio de él como el sacrificio perfecto y final por los pecados del mundo, haciendo referencia a los corderos sacrificiales del Antiguo Testamento, especialmente el de la Pascua, que prefiguraban la redención.

Mediante su sacrificio, Jesús actúa como el mediador que derriba la barrera de culpa y separación entre la humanidad y Dios. A diferencia de los antiguos sacrificios rituales que solo "cubrían" las faltas temporalmente, el sacrificio de Cristo implica una limpieza total y definitiva, un perdón real y perpetuo. Representa la redención, el perdón gratuito y la restauración de la gracia, liberando al creyente del peso espiritual y las consecuencias eternas del pecado.

La mayoría de nosotros podemos concordar con lo anterior sin que ello signifique tener fe real y salvadora. Cuando Juan dice que Jesús es el "Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo", esa última frase es la que realmente marca la diferencia para cada uno de nosotros. Jesús es el "Cordero de Dios" que quita el pecado del mundo, ofreciendo expiación eterna, no solo simbólica, para toda la humanidad, no solo para Israel, cumpliendo la profecía y la necesidad de un salvador puro para reconciliar a la gente, a toda la gente de todos los tiempos,  con Dios. Si eres una persona, y estás en el mundo, entonces significa que el "Cordero de Dios" quitó tus pecados también. ¡Gloria a Dios!

martes, 30 de diciembre de 2025

Mayordomos de los bienes de Dios

"Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel." 1 Corintios 4:1-2



En los tiempos bíblicos, un mayordomo era el encargado de la administración de los bienes de su patrón. Con frecuencia se trataba de un esclavo. No era el dueño, sino el administrador de las cosas que se le habían confiado. La mayordomía cristiana ha sido definida como recibir, administrar y repartir sabiamente las dádivas generosas de la providencia del Señor, usándolas para la mejor promoción de los propósitos de Dios y la extensión de su reino. Las cristianas y cristianos somos llamados a reconocer que todo lo que tenemos y todo lo que somos nos lo ha dado Dios. Por eso usamos, o deberíamos usar, todo de acuerdo con su voluntad, y no conforme a los deseos y voluntades mundanas, ya que todos daremos cuenta del uso que hayamos dado a los bienes de la creación.

"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. [...] vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera." (Génesis 1:1, 31). Confesamos nuestra fe en que Dios es el creador de todo lo que existe, y que nosotros somos tan sólo mayordomos o administradores, no propietarios, cuando decimos: "Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra".

Martín Lutero explica de la siguiente manera el primer artículo del Credo: "Creo que Dios me ha creado, como a todas las creaturas. Me ha concedido y conserva un cuerpo y un alma, ojos, oídos y todos mis miembros, la razón y todos los sentidos. Además, me concede a diario y en abundancia vestido y calzado, la comida y la bebida, la casa y pertenencias, una mujer e hijos, campos, ganado y toda clase de bienes. Me provee abundantemente y a diario todo lo necesario para la conservación y alimentación de este cuerpo y de esta vida. Me protege de todo peligro, me preserva y me guarda de todo mal. Hace esto por su divina bondad y su misericordia de padre, sin que yo lo merezca ni sea digno de ello. Debo estarle agradecido por todo ello y, a cambio, labarle, servirle y obedecerle".