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miércoles, 29 de julio de 2026

El Poder de la Mayordomía Positiva

"Háganse de amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, sean ustedes recibidos en las mansiones eternas". Lucas 16:9

Dios cree en nuestra creatividad y nos capacita como socios. El Señor confía en nosotros y nos entrega sus recursos no para empobrecernos, sino para ver cómo administramos nuestra fe y nuestra iniciativa.

El "Amo" de la parábola elogia la astucia del Mayordomo no por la trampa, sino por su capacidad de reaccionar con visión de futuro ante una crisis. Dios no es un supervisor severo y pesimista que espera nuestro fracaso, sino un Padre lleno de fe que espera que usemos los talentos mentales y espirituales provistos. Dios quiere que tomemos iniciativa y formemos una alianza de trabajo activa con Él frente a cualquier problema financiero o personal.



En la parábola, el mayordomo estaba a punto de ser despedido y su mente se inundó de pánico: "¿Qué haré? Cavar no puedo, mendigar me da vergüenza". La condición humana se paraliza ante los obstáculos cuando se alimenta la autoderrota. Sin embargo, los "hijos de este siglo" a veces muestran más chispa mental y audacia práctica que los hijos de luz, porque permitimos que la pereza mental y el complejo de inferioridad ahoguen nuestro potencial.

El texto expone a un ser humano atrapado en la inercia del bache financiero, necesitando una inyección de entusiasmo, una reprogramación de pensamientos negativos por ideas constructivas y dinámicas.

Jesús no nos deja atrapados en el lodo del error humano; Él nos invita a usar los bienes transitorios para ganar tesoros eternos y relaciones que trascienden. Cristo es quien rompe los complejos de incapacidad, cambiándolos por la afirmación triunfadora de que "todo lo puedo en Cristo que me fortalece" (Filipenses 4:13).

Al llevarnos a Cristo, esta parábola deja de ser un dilema de contabilidad y se convierte en una invitación a visualizar el éxito a través del favor divino, sabiendo que con Dios en control, la derrota nunca es definitiva.

miércoles, 1 de julio de 2026

De la barca vacía a la red llena

"En cierta ocasión, Jesús estaba junto al lago de Genesaret y el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Jesús vio que cerca de la orilla del lago estaban dos barcas, y que los pescadores habían bajado de ellas para lavar sus redes. Jesús entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, y le pidió que la apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca, y desde allí enseñaba a la multitud." Lucas 5:1-3

Es muy probable que, cuando nos toca pasar por dificultades, contrariedades y fracasos, desconfiemos del cuidado amoroso de Dios, sin embargo, podemos creer y confesar sin la menor sombra de duda que el Señor se interesa por nuestras necesidades cotidianas Jesús no solo habla de religión. Se sube a una barca de trabajo e interviene en la economía de unos pescadores frustrados. Más allá de la prudencia y la lógica propia del oficio de los pescadores, Jesús ordena pescar a plena luz del día, el peor momento técnico. Dios no está limitado por las circunstancias ni por las estadísticas humanas. El resultado; la pesca es tan grande que las redes se rompen y las barcas se hunden. Dios no da las cosas con escasez; su amor y provisión siempre desbordan.


La autosuficiencia produce desgaste, cansancio, temor y ansiedad. "Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado"; la queja de Pedro representa el vacío de luchar solo con fuerzas humanas, lo que produce frustración y cansancio mental. La primera reacción de Pedro es la resistencia basada en su experiencia pasada. Los seres humanos tendemos a proyectar los fracasos del ayer sobre las posibilidades del hoy. Al ver el milagro, Pedro dice: "Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador". Ante la grandeza divina, la condición humana experimenta temor, complejos de inferioridad e indignidad.

El Maestro no hace caso a las palabras de Pedro, sino que lo llama a la fe activa y al propósito eterno. La fe viva se manifiesta en obediencia activa: "En tu palabra echaré la red". Cristo nos saca del desánimo exigiéndonos un acto de fe afirmativa. Rompe el ciclo del "no se puede" mediante la acción. Jesús le responde a Pedro: "No temas". Cristo elimina la ansiedad humana y llena el espacio del miedo con paz y seguridad mental. "Desde ahora serás pescador de hombres". Cristo no solo llena la barca material; redefine la vida entera. Nos conduce a él para transformarnos de sobrevivientes en personas con una misión trascendente.

Cuando cambiamos la duda por la fe y obedecemos la palabra de Jesús, nuestra escasez se transforma en abundancia divina.

miércoles, 17 de junio de 2026

Buscados para habitar en su Presencia

"Todos los cobradores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas comenzaron a murmurar, y decían: «Éste recibe a los pecadores, y come con ellos.» Entonces Jesús les contó esta parábola". Lucas 15:1-3

Sea que lo aceptemos o no, vivimos distraídos, corriendo de un lado a otro, olvidando que Dios está aquí. Pero el Señor no es un espectador pasivo. Él es el pastor que deja las noventa y nueve ovejas en el redil, y la mujer que enciende la lámpara. Él toma la iniciativa de buscar. Dios nos presta atención absoluta. Él nota la ausencia de una sola oveja o una sola moneda. Al encontrar lo perdido, Dios convoca a una fiesta (Lucas 15:6, 9). El mayor deleite de Dios no es solo salvarnos del peligro, sino disfrutar de nuestra compañía.



La oveja se pierde pastando, cabeza abajo, totalmente distraída, sin darse cuenta de que se aleja del pastor. Esa imagen representa nuestra tendencia a perder la noción de Dios por enfocarnos solo en las necesidades terrenales. La moneda, en cambio, se pierde dentro de la casa, en la oscuridad o bajo el polvo, en medio de lo rutinario. Representa a quienes están "cerca" de las cosas religiosas pero cubiertos por el polvo de la rutina, perdiendo el brillo de la comunión real.

Ni la oveja puede regresar sola por su falta de dirección, ni la moneda puede hacer nada por su rigidez. Fuera de la presencia de Dios, estamos espiritualmente desorientados e inertes.

Jesús no solo cuenta la historia; Él es el Pastor y la luz que barre el mundo. En la persona de Jesús, la Presencia Invisible de Dios se hizo visible y accesible. Jesús escandalizaba a los fariseos porque «Éste recibe a los pecadores, y come con ellos» (Lucas 15:2). La mesa de Jesús es el lugar de práctica de la presencia por excelencia. Allí hay gracia, aceptación y transformación. Cristo nos restaura al gozo del Padre. Al unirnos a Cristo, pasamos de la distancia del desierto a la intimidad del banquete celestial. No necesitamos fabricar la presencia de Dios, ni esforzarnos para poseerla; reconozcamos que Él ya nos encontró en Cristo. ¡Y la alegría es inmensa!

miércoles, 3 de junio de 2026

Ecos de la eternidad que transforman nuestra realidad hoy

"Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado." Lucas 16:19-22



Vivimos en un mundo obsesionado con la acumulación y las apariencias externas. El hombre rico de la historia no era malo por tener dinero, sino por tener un corazón anestesiado y una mente cerrada al prójimo. Esta parábola no es una condena, sino una radiografía espiritual que nos enseña a sintonizar nuestro corazón, nuestra mente, y nuestra acción con los valores eternos de Dios.

"Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado." Lucas 16:23-25

Dios ve lo invisible: El mundo ignoraba a Lázaro, pero Dios conocía su nombre; Dios siempre valida el valor intrínseco de cada persona. El Señor siempre quebranta los falsos esquemas de éxito humano y establece una ley espiritual donde el amor y el sufrimiento tienen eco eterno. La voluntad de Dios no busca asustarnos, sino despertarnos a través de su Palabra para que cambiemos de actitud antes de que sea tarde.

La comodidad puede adormecer el potencial: La opulencia del rico creó una barrera espiritual que le impidió ver la necesidad que estaba en su propia puerta. Nuestras decisiones de hoy construyen nuestro mañana: El "infierno" o el "cielo" comienzan como estados de conciencia y elecciones diarias aquí en la Tierra. El lamento del hombre rico en el Hades nos enseña que posponer la bondad y el cambio mental es el mayor error humano.

"Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." Lucas 16:26-31

Cristo es el puente sobre el gran abismo: El abismo insalvable de la parábola es superado únicamente por la cruz, que conecta nuestra imperfección con la gracia divina. Jesús es bien claro y directo: dice que ni aunque alguien resucite creerán; Cristo resucitó para romper nuestra incredulidad y darnos una vida de fe. Al llenarnos de la presencia de Cristo, dejamos de vivir para el ego (como el rico) y empezamos a vivir con un propósito abundante, viendo a los "Lázaros" de nuestro entorno con amor.

Aunque las voces engañosas del mundo nos quieran arrastrar, cambiemos nuestra mentalidad hoy. No esperemos a mañana para ser generosos, compasivos y buscar a Dios. Que el buen Dios nos de un corazón sensible, fe inquebrantable en la victoria de Cristo y una actitud renovada para bendecir a otros.

sábado, 23 de mayo de 2026

Una luz común para un camino compartido

Lectura: Juan 12:31-36
 
Más allá de nuestras etiquetas religiosas, y de nuestro intereses particulares, todos enfrentamos momentos de oscuridad mental y espiritual. Jesús habla con poder y autoridad de "echar fuera al príncipe de este mundo". Identifiquemos ese "príncipe" como el odio, la división y el pesimismo que nos separan. La lucha contra la maldad, el egoísmo y la negatividad es un terreno común donde todos podemos encontrarnos.



Jesús prometió atraer a "todos" hacia sí mismo. No dijo a "unos pocos" o a una sola denominación ni confesión. Cuando dejamos de mirar nuestras diferencias a nivel del suelo y miramos hacia lo alto, descubrimos que todos estamos mirando la misma Fuente de Vida, Cristo mismo. La esperanza es el lenguaje universal que disuelve las barreras entre nosotros.

El mundo en que vivimos necesita luz hoy mismo. No podemos permitirnos el lujo de tropezar en discusiones mientras la gente camina en tinieblas. Caminar en la luz significa actuar con bondad, justicia y entusiasmo en nuestras comunidades. La luz no es propiedad de un solo grupo; es un regalo de Dios para quien decida caminar en ella.

Al convertirnos en "hijos e hijas de la Luz", nos volvemos puentes, no muros. Veamos en cada hermana y hermano, bautizados en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, una hija e hijo de Dios, independientemente de su trasfondo. Nuestra fe se valida no por lo que decimos que creemos, sino por cuánta luz aportamos a un mundo confundido.

Caminemos juntos, guiados por la misma Luz, confiando en que el amor de Dios es más grande que cualquier diferencia que nos separe.

Sermón para la celebración conjunta de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, predicado en la Catedral de Asunción el 22 de mayo de 2026.

sábado, 2 de mayo de 2026

La presencia interior de la Verdad

"Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él los guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y les hará saber las cosas que habrán de venir." Juan 16:13

¿Quién es el Espíritu de Verdad? El Espíritu Santo es la actividad, el aliento o el proceder de la Divinidad. El "Espíritu de verdad" es el Señor mismo en Su Divina Verdad (luz) que entra en el entendimiento humano. El "irse" al que se refería Jesús fue necesario para que la presencia divina pasase de ser externa (física) a interna (espiritual).




"Él los guiará a toda la verdad". Eso no significa conocer todos los secretos del universo. Más bien es la verdad aplicada a la vida. Es la luz que nos muestra lo que es bueno y lo que es malo en nuestro interior. Cuando leemos la Palabra con el deseo de conocer y obedecer al Señor, el Espíritu de Verdad ilumina nuestra mente para entender el sentido espiritual, elevándonos de la comprensión natural a la espiritual.

"No hablará por su propia cuenta". El mensaje es muy claro, el Espíritu no trae una verdad nueva que contradiga a Jesús, sino que revela la plenitud de lo que ya está en su Divina Humanidad. Lo que el Espíritu "oye" es la verdad que emana directamente del Divino Amor (el Padre) a través de la Divina Sabiduría (el Hijo). Por ello, nuestra búsqueda de verdad debe estar enfocada en la unión del amor (bien) y la fe (verdad), no en opiniones personales.

"Les hará saber las cosas que habrán de venir". El Espíritu nos revela el estado espiritual que debería venir en nuestra vida: mayor amor, mayor caridad y mayor sabiduría. No se trata de predecir el futuro físico, sino las etapas de la regeneración. Esto se refiere al tiempo actual, donde la verdad interior es revelada a quienes buscan vivirla.

La verdad que nos hace libres. La verdad nos guía cuando la vivimos, no tan solo cuando la sabemos. Invitar al "Espíritu de verdad" a través de la lectura devocional de la Palabra y la práctica de la caridad en el día a día nos hace partícipes de la vida Divina.

Oración: Señor guíanos de la oscuridad de la auto-justificación a la luz de tu verdad eterna. Amén.

domingo, 19 de abril de 2026

El Buen Pastor; amor que se entrega

"Yo soy el buen pastor; el buen pastor da su vida por las ovejas." Juan 10:11

Al llamarse a sí mismo "buen pastor", Jesús contrasta su liderazgo con el de los "asalariados" (líderes religiosos falsos) que buscan su propio beneficio. Jesús no solo cuida; Él es el "buen pastor" que se sacrifica por la vida de su rebaño. La gracia de Dios se manifiesta en un amor relacional que voluntariamente entrega su vida por la seguridad y plenitud de las ovejas.



Mientras el asalariado huye ante el lobo (peligro), Jesús se mantiene firme. Él no nos abandona en la crisis. "Yo doy mi vida", dice el Maestro: No es una víctima de las circunstancias, sino un salvador voluntario. El sacrificio de Jesús en la cruz es la máxima demostración de que somos amados incondicionalmente, no por nuestros méritos, sino por su gracia.

"Conozco a mis ovejas, y las mías me conocen". No es un conocimiento intelectual, sino relacional y amoroso (como el Padre conoce al Hijo). En el buen pastor, la oveja encuentra consuelo, guía y protección. La fe cristiana no es solo doctrina, es una experiencia personal y relacional con el Cristo vivo.

"Tengo otras ovejas que no son de este redil". Jesús rompe las barreras de raza, cultura o denominación. "Habrá un solo rebaño y un solo pastor". El deseo de Cristo es la unidad de todos los creyentes en un amor transformador. Nuestro llamado es ser una iglesia inclusiva, llevando la voz de Dios a aquellos fuera de nuestros muros tradicionales.

Jesús es el Pastor que nos busca, nos conoce íntimamente y ha pagado el precio más alto por nosotros. ¿Estamos escuchando su voz y siguiendo al buen pastor, o siguiendo a "asalariados" que solo buscan su propio bien? Aceptemos el abrazo de su gracia y vivamos con la seguridad de que pertenecemos al rebaño de Cristo.

Oración: Gracias Jesús, buen Pastor, por conocernos y amarnos hasta el extremo. Ayúdanos a reconocer tu voz y a ser parte de tu único rebaño. Amén.

lunes, 23 de marzo de 2026

La verdad incómoda, la luz se opone a las tinieblas

"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios." Juan 8:46-47

Jesús confronta a sus opositores, revelando la verdadera paternidad espiritual de aquellos que rechazan la verdad divina. Quien oye las palabras de Dios es de Dios, quien hace caso a la mentira es del diablo.

Aunque los judíos aparentaban religiosidad y justicia, Jesús desafía a cualquiera a demostrar que tiene pecado o que miente. La prueba de pertenencia es clara: Quien es de Dios, escucha la verdad de Dios. La incredulidad es una señal de no pertenecer a Dios.

"Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte." Juan 8:48-51

Ante la falta de argumentos, los líderes judíos recurren a la difamación (insultos) y acusan a Jesús de estar endemoniado. Pero ya antes el Señor los había desenmascarado como hijos y siervos del maligno (versículo 44). Jesús ignora el insulto y se enfoca en la verdad; quien guarda su palabra no verá muerte jamás (tendrá vida eterna).

"Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue." Juan 8:52-59

Los judíos, tanto los líderes como el pueblo, tanto los de ayer como los de hoy, ignoran el significado espiritual y atacan la pretensión de Jesús de ser mayor que Abraham. Sin mucha pompa, con sencillez y dignidad Jesús afirma su deidad preexistente ("Antes que Abraham fuese, YO SOY"). Al quedar evidenciada su mentira y su pecado, los enemigos recurren a la violencia física (intentan apedrearle), demostrando su verdadera naturaleza, a quién sirven realmente, y rechazando la luz.


 
La verdad de Jesús no debe ser tergiversada, ni neutralizada. No puede ser negociada por lo políticamente correcto. O nos sometemos a su verdad y encontramos vida, o la rechazamos convirtiéndonos en enemigos de la luz. Frente a un mundo que acepta todo como verdadero, siempre que no ponga en riesgo el poder de los poderosos, las cristianas y cristianos somos llamados a proclamar sin miedo: Jesucristo es el Mesías. Jesucristo es el Señor. Jesucristo es Rey. ¡Jesucristo es Dios!

jueves, 15 de enero de 2026

El Cordero de Dios quita el pecado del mundo

"Vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo." Juan 1:29



Cuando Juan vio a Jesús pasar aquel día lo llamó "el Cordero de Dios", dando testimonio de él como el sacrificio perfecto y final por los pecados del mundo, haciendo referencia a los corderos sacrificiales del Antiguo Testamento, especialmente el de la Pascua, que prefiguraban la redención.

Mediante su sacrificio, Jesús actúa como el mediador que derriba la barrera de culpa y separación entre la humanidad y Dios. A diferencia de los antiguos sacrificios rituales que solo "cubrían" las faltas temporalmente, el sacrificio de Cristo implica una limpieza total y definitiva, un perdón real y perpetuo. Representa la redención, el perdón gratuito y la restauración de la gracia, liberando al creyente del peso espiritual y las consecuencias eternas del pecado.

La mayoría de nosotros podemos concordar con lo anterior sin que ello signifique tener fe real y salvadora. Cuando Juan dice que Jesús es el "Cordero de Dios, que quita los pecados del mundo", esa última frase es la que realmente marca la diferencia para cada uno de nosotros. Jesús es el "Cordero de Dios" que quita el pecado del mundo, ofreciendo expiación eterna, no solo simbólica, para toda la humanidad, no solo para Israel, cumpliendo la profecía y la necesidad de un salvador puro para reconciliar a la gente, a toda la gente de todos los tiempos,  con Dios. Si eres una persona, y estás en el mundo, entonces significa que el "Cordero de Dios" quitó tus pecados también. ¡Gloria a Dios!

lunes, 2 de junio de 2025

El que me ama, obedecerá mi palabra

"Jesús le respondió: «El que me ama, obedecerá mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir. El que no me ama, no obedece mis palabras; y la palabra que han oído no es mía, sino del Padre que me envió.
Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes. Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho.
La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo. Ya me han oído decir que me voy, pero que vuelvo a ustedes. Si ustedes me amaran, se habrían regocijado de que voy al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Y les he dicho esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, ustedes crean. Ya no hablaré mucho con ustedes, pues viene el príncipe de este mundo, que ningún poder tiene sobre mí. Pero para que el mundo sepa que amo al Padre, hago todo tal y como el Padre me lo ordenó." Juan 14:23-31a.



Vivimos en una época que exalta el amor. Todo es amor. Todo es con amor. Todo es por amor. Pero no es el amor del que Jesús habló, dio testimonio, y demostró. El "amor mundano y light" o "amor superficial" es un tipo de amor (si es que podemos llamarle así) que es egoísta, efímero y sin compromiso. Se caracteriza por la búsqueda de placeres carnales, materialismo y vanagloria.

El amor nos conduce a identificarnos con Dios, porque a través del amor crecemos hasta la “estatura de Cristo”, donde disfrutamos la plena comunión con Dios, que es amor divino. Pero no es cualquier amor el que nos une a Dios, la obediencia a su Palabra es la prueba infalible del amor a Cristo. «Si alguien me ama, cumplirá mi palabra». Como dijera, de modo muy conciso y práctico Dietrich Bonhoefer: «Cristo ha hablado; suya es la palabra, nuestra la obediencia».

El amor divino, que no es otra cosa que la obediencia a su Palabra, no puede ser iniciado, ni aumentado, ni mantenido por nosotros mismos, sino que es una obra del Espíritu Santo, de principio a fin. Su presencia en nosotros nos convence de la omnipresencia de Cristo, de modo que ya no hay lugar en nuestro corazón para otro Señor que no sea Cristo. Del mismo modo que Jesús, nuestro testimonio debería ser: «Pero para que el mundo sepa que amo al Padre, hago todo tal y como el Padre me lo ordenó».

El Espíritu Santo nos llena de poder para afrontar los desafíos de la vida de fe con valentía, con la certeza de que no estamos solos ni desamparados. Al vivir en obediencia a la Palabra de Dios, expresamos la verdad, y experimentamos al Espíritu Santo a actuando por nosotros y en nosotros. La alegría que sentimos cuando, a través de la consciencia naciente del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón, nos damos es un anticipo del gozo eterno que nos espera en la plena presencia de Dios.

martes, 27 de mayo de 2025

El Espíritu de Verdad da testimonio de Cristo

"Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio. Les he dicho estas cosas, para que no tengan tropiezos. Ustedes serán expulsados de las sinagogas, y llegará el momento en que cualquiera que los mate, pensará que rinde un servicio a Dios. Y esto lo harán porque no conocen al Padre ni a mí. Pero les he dicho estas cosas para que, cuando llegue ese momento, se acuerden de que ya se lo había dicho." Juan 15:26 - 16:4



Algunos movimientos o individuos, tanto en el pasado como en el presente, niegan la divinidad de Jesús, considerándolo simplemente un profeta o un ser humano ejemplar. Otras corrientes, como el gnosticismo, que créase o no sigue vigente, niegan o minimizan la humanidad de Jesús, considerándolo una manifestación divina sin un cuerpo físico real.
 
También, y sobre todo en los últimos cinto cincuenta años, se han acentuado los errores con respecto al Espíritu Santo, su naturaleza y su obra. Algunos lo consideran solamente como el ánimo de los cristianos, otros como una fuerza impersonal, y otros tantos como un “Dios” independiente que sirve para obrar soluciones mágicas.
 
El Señor Jesucristo nos deja bien en claro quién es y cómo actúa el Espíritu Santo, y cómo su obra no es otra que dar testimonio de la persona, obra y divinidad del mismo Cristo.
 
No reconocer la divinidad en la humanidad del Señor es la fuente de todo desorden y condenación humana, ya que quien se opone a la humanidad del Señor, o a la verdad divina, se opone al mismo tiempo a su divinidad, o al bien divino.

“Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio.”
 
Sin embargo, la obra de la humanidad del Señor, al unirse plenamente con la divinidad, demostrará a todo creyente que él es el único dios en virtud de esa unión, y todo verdadero creyente también confirmará este testimonio, porque percibirá que toda la obra salvadora, desde la primera proclamación de la verdad, proviene de esa fuente divina.
 
Jesús les dijo esas cosas a los discípulos, y nos las dice hoy a nosotros, para que no tengamos tropiezo. El auténtico testimonio de Cristo levanta la oposición y el rechazo del mundo, no lo contrario. Hacen esto porque no conocen al Padre ni a Cristo. Pero el Señor está con quienes reciben su verdad, y dan testimonio de ella.

miércoles, 5 de marzo de 2025

Dios se proveerá de cordero para el holocausto

Estudio Bíblico

Lectura: Génesis 22:1-14



1. ¿Qué?
En hebreo se conoce con la expresión עֲקֵידַת יִצְחַק, Akedát Yitzḥák, o simplemente Akedah, Aqéda, Aquedah o Akedá ("atadura"). El pasaje del sacrificio de Isaac nos habla del verdadero significado de la confianza en Dios. Es un acontecimiento que nos demuestra cómo Dios es bueno y quiere que confiemos en Él sin ningún “pero”.

2. ¿Quién?
En este relato aparecen Abraham, Isaac, los siervos, y el ángel del Señor.

3. ¿Dónde?
La "tierra de Moriah" debió haber sido, entonces, la región montañosa alrededor de Jerusalén, y el monte Moriah, el monte específico. Josefo llama al monte sobre el que Abraham debía sacrificar a Isaac "el monte Moriah".

4. ¿Cuándo?
La escena del sacrificio de Abraham se inscribe en una época donde eran comunes los sacrificios humanos entre los cananeos y el sacrificio del hijo primogénito debía calmar la ira de una divinidad, de ahí que Abraham haya comprendido el mandamiento divino de ese modo.

5. ¿Por qué, para qué?
La razón por la cual Dios nos prueba a todos nosotros. No es para obtener conocimiento propio, ya que Él conoce todo de antemano; sabe todo lo relacionado con nuestra vida y todo lo que haremos; sino que nos prueba por nuestro propio beneficio, para que de esa forma lleguemos a conocernos a nosotros mismos. En conclusión, Génesis 22:1-14 es un pasaje que nos llama a confiar en la voluntad de Dios y a mantener la obediencia y fidelidad incluso en situaciones de prueba. Nos enseña a amar y honrar a Dios por encima de todas las cosas, y a estar dispuestos a sacrificar nuestros deseos y egos para llevar a cabo su voluntad en nuestras vidas.

jueves, 28 de noviembre de 2024

Un nuevo pacto

"Vienen días en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
—Palabra del Señor.
No será un pacto como el que hice con sus padres cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Porque yo fui para ellos como un marido, pero ellos quebrantaron mi pacto.
—Palabra del Señor.
Cuando hayan pasado esos días, el pacto que haré con la casa de Israel será el siguiente: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
—Palabra del Señor.
Nadie volverá a enseñar a su prójimo ni a su hermano, ni le dirá: “Conoce al Señor”, porque todos ellos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán. Y yo perdonaré su maldad, y no volveré a acordarme de su pecado.»
—Palabra del Señor." Jeremías 31:31-34

Dios, desde el comienzo, ha querido y quiere una relación de comunión, compañerismo e intimidad con el ser humano y con toda su creación. Sin embargo, la humanidad ha vivido y vive dando la espalda a la voluntad divina. El Padre amoroso no desiste, y a través de las generaciones, primero con individuos, luego con familias, tribus, un pueblo, y finalmente toda la humanidad ha hecho alianzas de perdón, reconciliación y paz.



El nuevo pacto, a diferencia del antiguo, no está fundado sobre observancias externas sino en la transformación del corazón. Cuando nuestro pensamiento y nuestra actitud comienza a funcionar desde la luz del Espíritu de Cristo, nuestra vida entera se relaciona directamente con Dios, y entramos bajo una nueva y más alta actividad del espíritu, la mente y el cuerpo. En las Escrituras esto se llama la “gracia y verdad” que vino a través de Jesucristo (Juan 1:17).

El significado de ser llevados al desierto es el proceso de pasar de la oscuridad mortal (Egipto) a una lucha ardua entre la conciencia espiritual y el materialismo, en tanto que marchamos hacia la tierra prometida. En ese punto es donde se encuentra la gran mayoría de los cristianos hoy en día. Están siguiendo la luz con fe y confianza, como dice el Señor en el versículo 32, “el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto”, pero aún no vivimos con fidelidad exclusiva al Señor.

La comprensión de la verdad fundamental de que la relación con Dios es espiritual en lugar de material aviva y amplía nuestra conciencia espiritual. El corazón, o el amor de Dios, se pone en acción cuando el Espíritu Santo nos ilumina y nos dirige. Nos movemos desde nuestro corazón espiritual; no por el impacto del pensamiento externo, sino por el impulso de la verdad que viene de la palabra eterna de Dios. Jesús dijo: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta [la mente], el Padre, que me envió, me dio también el mandamiento de lo que debo decir y de lo que debo hablar”(Juan 12:49).

Versículo para memorizar: Jeremías 31:33-34

Oración: Señor, concédeme, por gracia, nunca separar mi voluntad de la tuya y de ser fiel, hasta el fin de mi vida, en fortalecer mi obediencia a tu Soberana voluntad y en atraer cuantas almas pueda hacia ti, para que todos los redimidos te adoremos temporal y eternamente. Amén.

sábado, 20 de julio de 2024

¿Cómo llega el hijo del hombre a ser Hijo de Dios?

"Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra, Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor, Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios." Efesios 3:14-19


¿Cómo llega el hijo del hombre a ser Hijo de Dios? ¿Cómo el ser humano se eleva a la naturaleza divina? Por una transformación de la naturaleza terrenal en divina a través de la aspiración y esfuerzos fielmente continuos para expresar lo divino. No por una inclinación natural de la propia voluntad, sino por la obra del Espíritu por medio de la Palabra.


¿Qué clase de expresión es apropiada para nosotros cuando somos “fortalecidos con poder en el hombre interior por medio de su Espíritu”? La expresión del carácter divino que se refleja en amor, compasión, justicia, benignidad, paciencia y generosidad.




¿Qué es el “Hijo unigénito” para cada uno de nosotros? De modo subjetivo es nuestro verdadero yo espiritual. Al conocer y reconocer a Cristo en nuestros pensamientos, palabras y obras, efectuamos la transformación de la carne en espíritu y hacemos de lo externo algo interno. Es el don que recibimos por medio de la acción de la Palabra y los sacramentos, instrumentos del Espíritu: la Cristificación.