Cuando el ser humano percibe la realidad espiritual, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libre de las limitaciones. El ser humano ve que Dios le atiende a veces y que otras, inexplicablemente, no atiende. En este último caso es cuando se consuelan pensando que hay que resignarse ante la voluntad de Dios. Es decir que casi todos creen que la voluntad del Creador es mala. Pero al mismo tiempo la religión enseña que Dios es nuestro Padre. Un Padre bueno, sabio y eterno. Eso es contradictorio ¿Puede ser que un Padre amoroso y sabio sienta y exprese mala voluntad hacia sus hijos? ¿Por qué Dios parece atender nuestras ORACIONES unas veces y otras no?
La Oración es el PENSAMIENTO y el SENTIMIENTO más puro y más alto que se puede pensar y sentir. Es polarizar la mente y el sentimiento en el grado más altamente positivo, vibrando en la frecuencia de la Energía Divina.
Esas vibraciones transforman instantáneamente en perfección y belleza todas las condiciones oscuras que nos rodean, como cuando se enciende una lámpara en una habitación oscura. Siempre que el que esté orando piense, sienta y crea, que ese Dios a quien le pide es un Padre amoroso e infinitamente sabio que desea dar todo lo bueno a su hijos amados: DIOS SIEMPRE ATIENDE.
Pero, en general, la gente acostumbra a orar así: “¡Oh, Dios, líbrame de este problema, que yo sé, que vas a pensar que no me conviene, porque tú quieres imponerme esta prueba!” En otras palabras: Ya negó toda posibilidad de recibir respuesta a su oración. Tiene más fe en ese Dios que nos enseñaron, caprichoso, vengativo, y lleno de mal voluntad. Que no está sino esperando a que cometamos la primera infracción para castigarnos. Pues el que así pide no recibe sino de acuerdo, a su propia imagen de Dios. Dios no necesita policías en el espíritu, Él ya nos ha dado principios eternos. Aquel que no marcha con la ley se castiga el mismo. Lo que usted piensa se manifiesta. El apóstol Pablo dijo que Dios está más cerca de nosotros que nuestro pies, y nuestras manos más aun que nuestra respiración; de manera que no hay que pedir a gritos que nos oiga. Basta con pensar en El, para que comience a componerse lo que parece estar descompuesto. El nos creó. El nos conoce mejor de lo que nos podemos conocer nosotros mismos. El sabe por qué actuamos de ésta o aquella manera y no espera que actuemos sin tropiezos cuando apenas estamos aprendiendo a caminar en esta VIDA ESPIRITUAL.
"Un día, Jesús fue a cierto lugar para orar. Cuando terminó, uno de sus discípulos se acercó y le pidió: —Señor, enséñanos a orar, así como Juan el Bautista enseñó a sus seguidores. Jesús les dijo: —Cuando ustedes oren, digan: Padre, que todos reconozcan que tú eres el verdadero Dios. Ven y sé nuestro único rey. Danos la comida que hoy necesitamos. Perdona nuestros pecados, como también nosotros perdonamos a todos los que nos hacen mal. Y cuando vengan las pruebas, no permitas que ellas nos aparten de ti. También les dijo: «Supongamos que, a medianoche, uno de ustedes va a la casa de un amigo y le dice: Vecino, préstame por favor tres panes. Un amigo mío, que está de viaje, ha llegado y va a quedarse en mi casa; ¡no tengo nada para darle de comer!” Supongamos también que el vecino le responda así: “¡No me molestes! La puerta ya está cerrada con llave, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte los panes. Si el otro siguiera insistiendo, de seguro el vecino le daría lo que necesitara, no tanto porque aquél fuera su amigo, sino para no ser avergonzado ante el pueblo. Por eso les digo esto: pidan a Dios y él les dará, hablen con Dios y encontrarán lo que buscan, llámenlo y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido. ¿Alguno de ustedes le daría a su hijo una serpiente si él le pidiera un pescado? ¿O le daría un escorpión si le pidiera un huevo? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón Dios, su Padre que está en el cielo, dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan.»" Lucas 11.1-13
Nunca estamos del todo conscientes de las innumerables ideas que llenan nuestra mente. Las cuales se van formando de acuerdo con lo que nos enseñan, o lo que oímos decir. Lo cierto es que casi todo el mundo ignora LOS PRINCIPIOS QUE GOBIERNAN LA VIDA.
Casi todos pasamos nuestra vida produciendo condiciones contrarias a nuestros intereses; viendo convertirse en malo aquello que prometía ser tan bueno; tanteando, como quien dice a ciegas, sin brújula, sin timón , ni orientación ; haciendo responsable de todos nuestros males a la vida misma, y aprendiendo a fuerza de golpes y tropiezos; o atribuyéndoselo a la "VOLUNTAD DE DIOS".
Si en su mente está fijada la idea de que los accidentes nos acechan a cada paso; si cree que los achaques de la vejez son inevitable; si está convencido de su mala o buena suerte ; lo que quiera que usted espere normalmente, en bien o en mal, esa es la condición que verá manifestarse en su vida.
Con lo que hasta aquí ha comprendido, se habrá dado cuenta de que el ser humano no es lo que le han hecho creer, o sea un barquito a la deriva en medio de una tempestad llevado de aquí para allá según las olas… ¡Nada de eso! Su VIDA, su MUNDO, sus CIRCUSTANCIAS, todo lo que ES, todo lo que le OCURRE, son creaciones suyas y de nadie más. Poseer libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de ELEGIR. ¿Elegir qué? Pensar negativa o positivamente; de forma pesimista u optimista. Pensando lo feo y lo malo, que produce lo feo y lo malo o pensando lo bueno y lo bello que produce lo bueno y lo bello, en el interior o exterior.
Cuando el ser humano se ve envuelto en los efectos de su IGNORANCIA, o sea que se ha producido él mismo una calamidad, se vuelve a Dios y le suplica que lo libre del sufrimiento. La humanidad ve que Dios le atiende a veces y que otras veces, de modo inexplicable, no atiende. En este último caso es cuando las personas se consuelan pensando que hay que resignarse ante la voluntad de Dios. Es decir que casi todos creen que la voluntad del Creador es mala. Pero al mismo tiempo la religión enseña que Dios en nuestro Padre. Un Padre amoroso, infinitamente sabio y eterno. ¿Está usted viendo como no concuerdan estas dos afirmaciones? ¿Le parece sensato que un Padre amoroso y sabio pueda sentir y expresar mala voluntad hacia sus hijos e hijas?
"No vivan pensando en qué van a comer, qué van a beber o qué ropa se van a poner. La vida no consiste solamente en comer, ni Dios creó el cuerpo sólo para que lo vistan. Miren los pajaritos que vuelan por el aire. Ellos no siembran ni cosechan, ni guardan semillas en graneros. Sin embargo, Dios, el Padre que está en el cielo, les da todo lo que necesitan. ¡Y ustedes son más importantes que ellos! ¿Creen ustedes que por preocuparse vivirán un día más? Aprendan de las flores que están en el campo. Ellas no trabajan para hacerse sus vestidos. Sin embargo, les aseguro que ni el rey Salomón se vistió tan bien como ellas, aunque tuvo muchas riquezas. Si Dios hace tan hermosas a las flores, que viven tan poco tiempo, ¿acaso no hará más por ustedes? ¡Veo que todavía no han aprendido a confiar en Dios! Ya no se preocupen por lo que van a comer, o lo que van a beber, o por la ropa que se van a poner. Sólo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes tienen como padre a Dios que está en el cielo, y él sabe lo que ustedes necesitan. Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten. Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día." Mateo 6.25-34
Dios es Vida. Dios no solamente vive y da la vida, sino que Él es Vida en sí mismo. Donde Dios está, allí hay vida, y viceversa. Muy poca gente expresa a Dios en una manera plena, simplemente por carecer del sentido de la vida.
La más genuina expresión de Dios como vida es la alegría. En realidad, la alegría es una fusión de la vida y el amor. Las Escrituras afirman: “Los hijos de Dios exultan de alegría”. Cuando nosotros pecibimos y nos abrimos a nuestra filiación divina, experimentamos la alegría de vivir.
"¡Vivan con alegría su vida cristiana! Lo he dicho y lo repito: ¡Vivan con alegría su vida cristiana!" Filipenses 4.4
La alegría, el gozo, siempre tiene un efecto expansivo, mientras la tristeza y el temor tienen un efecto de contracción. El cuerpo y el espíritu siempre reflejan el pensamiento; pensamientos de miedo y muerte, que tan a menudo dominan la experiencia de gran parte de la gente, contraen y destruyen, mientras que los pensamientos de Vida, alegría y optimismo curan, alientan e inspiran.
Antes de emprender cualquier oficio que sea, el candidato que lo va a desempeñar recibe instrucciones o estudia la técnica del mismo. Sin embargo, el Ser Humano emprende la "tarea de vivir", sin tener siquiera una leve idea que cosa es la "VIDA", sin saber por qué algunas vidas transcurren en medio de la opulencia , las satisfacciones y las ventajas que puede idear el afecto; mientras que otras la pasan en medio de la miseria, el sufrimiento y los persigue un sinfín de calamidades, y el Ser Humano se debate en conjeturas todas erradas, llega el día de su muerte sin que él haya adivinado, siquiera la VERDAD respecto a todo esto.
APRENDA USTED LA GRAN VERDAD: LO QUE USTED PIENSA SE MANIFIESTA. LOS PENSAMIENTOS SON COSAS EN SU VIDA. ES SU ACTITUD LA QUE DETERMINA TODO LO QUE LE SUCEDE. SU PROPIO CONCEPTO ES LO QUE USTED VE MANIFESTARSE. No solamente en su cuerpo y en su carácter, sino en sus condiciones de vida, en el plano material concreto. Sí, tal como lo oye: LOS PENSAMIENTOS SON COSAS.
Si usted acostumbra a pensar que es de constitución saludable, haga lo que haga, siempre será saludable. Pero modifica su manera de pensar; se deja infundir el temor de las enfermedades y comienza a enfermarse. Pierde la salud. Si nació en la riqueza, es muy probable que siempre sea rico; a menos de que alguien le convenza de que existe el destino y comience a creer que el suyo puede cambiar de acuerdo con los golpes y reveses azarosos. Porque así lo está creyendo.
Su vida, lo que le ocurre, obedece a sus CREENCIAS y a lo que exprese en PALABRAS. Es una LEY. Un PRINCIPIO (¿sabe usted lo que es un Principio?). Es una Ley invariable que no falla jamás.
«Jesús también les dijo: «Ningún árbol bueno produce frutos malos, y ningún árbol malo produce frutos buenos. Cada árbol se conoce por los frutos que produce. De una planta de espinos no se pueden recoger higos ni uvas. La gente buena siempre hace el bien, porque el bien habita en su corazón. La gente mala siempre hace el mal, porque en su corazón está el mal. Las palabras que salen de tu boca muestran lo que hay en tu corazón.» Lucas 6.43-45