"En cierta ocasión, Jesús estaba junto al lago de Genesaret y el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Jesús vio que cerca de la orilla del lago estaban dos barcas, y que los pescadores habían bajado de ellas para lavar sus redes. Jesús entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, y le pidió que la apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca, y desde allí enseñaba a la multitud." Lucas 5:1-3
Es muy probable que, cuando nos toca pasar por dificultades, contrariedades y fracasos, desconfiemos del cuidado amoroso de Dios, sin embargo, podemos creer y confesar sin la menor sombra de duda que el Señor se interesa por nuestras necesidades cotidianas Jesús no solo habla de religión. Se sube a una barca de trabajo e interviene en la economía de unos pescadores frustrados. Más allá de la prudencia y la lógica propia del oficio de los pescadores, Jesús ordena pescar a plena luz del día, el peor momento técnico. Dios no está limitado por las circunstancias ni por las estadísticas humanas. El resultado; la pesca es tan grande que las redes se rompen y las barcas se hunden. Dios no da las cosas con escasez; su amor y provisión siempre desbordan.
La autosuficiencia produce desgaste, cansancio, temor y ansiedad. "Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado"; la queja de Pedro representa el vacío de luchar solo con fuerzas humanas, lo que produce frustración y cansancio mental. La primera reacción de Pedro es la resistencia basada en su experiencia pasada. Los seres humanos tendemos a proyectar los fracasos del ayer sobre las posibilidades del hoy. Al ver el milagro, Pedro dice: "Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador". Ante la grandeza divina, la condición humana experimenta temor, complejos de inferioridad e indignidad.
El Maestro no hace caso a las palabras de Pedro, sino que lo llama a la fe activa y al propósito eterno. La fe viva se manifiesta en obediencia activa: "En tu palabra echaré la red". Cristo nos saca del desánimo exigiéndonos un acto de fe afirmativa. Rompe el ciclo del "no se puede" mediante la acción. Jesús le responde a Pedro: "No temas". Cristo elimina la ansiedad humana y llena el espacio del miedo con paz y seguridad mental. "Desde ahora serás pescador de hombres". Cristo no solo llena la barca material; redefine la vida entera. Nos conduce a él para transformarnos de sobrevivientes en personas con una misión trascendente.
Cuando cambiamos la duda por la fe y obedecemos la palabra de Jesús, nuestra escasez se transforma en abundancia divina.
