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martes, 15 de septiembre de 2026

El Dios que ve, se compadece y visita a su pueblo

«El miedo se apoderó de todos, y alababan a Dios diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y también: «Dios ha venido a visitar a su pueblo». Lucas 7:16

Jesús se dirige a la ciudad de Naín y se topa con una procesión funeraria. Una viuda ha perdido a su único hijo. Esta escena representa la condición humana caída: la profunda soledad, el desamparo y la consecuencia del pecado que es la muerte. Perdemos la perspectiva si miramos este relato como un simple milagro del pasado, más que como una invitación a examinar nuestro propio corazón. ¿Hemos experimentado la muerte espiritual y el desespero antes de encontrarnos con Cristo? La verdadera religión empieza reconociendo nuestra total necesidad de la gracia divina.

Al ver a la viuda, el Señor se compadeció de ella. No fue una fría observación teológica, sino una conmoción interna. El conocimiento de Dios debe pasar por los afectos y el corazón. Jesús le dice: «No llores». El consuelo de Dios no es superficial; Él entra en nuestra crisis personal. Para cada creyente, la piedad personal se nutre de saber que tenemos un Salvador que experimenta un dolor real por nuestra condición y que se acerca de manera íntima a nuestra alma.



Jesús toca el féretro (desafiando la impureza ritual) y ordena: «Joven, a ti te digo, levántate». El muerto se incorporó y comenzó a hablar. Este milagro simboliza el nuevo nacimiento. La fe no es solo asentimiento intelectual a una doctrina; es la experiencia de ser resucitados espiritualmente por la Palabra viva de Dios. El joven comenzó a hablar; de igual modo, el alma regenerada testifica y produce frutos de justicia y una vida de devoción diaria. El Maestro «se lo entregó a su madre». La verdadera fe restaura las relaciones comunitarias y familiares dentro del cuerpo de Cristo.

El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha venido a ayudar a su pueblo». Que Dios «visite» o «venga a ayudar» a su pueblo significa que el Espíritu Santo habita en el corazón de la persona creyente, y de la comunidad, de forma activa. No es una religión de templos vacíos, sino de vidas transformadas donde la presencia de Dios es palpable en la experiencia cotidiana. El auxilio de Dios se manifiesta en la santificación progresiva y en el consuelo en las pruebas.

Si Dios ha venido a ayudarnos, nuestra respuesta debe ser una fe viva que se traduzca en amor práctico hacia el prójimo (oración ferviente, lectura bíblica devocional y cuidado del desamparado), extendiendo así la visitación de Dios al mundo que nos rodea.

martes, 14 de julio de 2026

El poder de la provisión divina en nuestro desierto

"Toda la gente comió hasta quedar satisfecha y, cuando recogieron lo que sobró, llenaron siete canastas". Marcos 8:8

Una gran multitud seguía a Jesús en un lugar despoblado y sin recursos. Llevaban tres días sin comer y sus fuerzas ya estaban agotándose. De modo similar, todos pasamos por "desiertos" emocionales, financieros o espirituales donde los recursos se agotan y el cansancio nos vence.

Jesús no ignoró el hambre física de la multitud, ni mucho menos la espiritualizó. Su divinidad no lo aleja de nuestras necesidades terrenales más humanas. Por el contrario, el Maestro dice: "Tengo compasión de la gente". Dios siente nuestro dolor, entiende nuestra fatiga y no es indiferente a nuestras batallas diarias. Él no se limita por las circunstancias desfavorables del entorno (el desierto). Su poder opera por encima de las leyes de la escasez. Al bendecir los pocos panes, nos enseña que Dios multiplica todo aquello que se pone en sus manos con actitud agradecida y confiada.



Los discípulos reaccionaron con duda, mirando únicamente las limitaciones físicas del entorno en lugar de mirar al Maestro. Ellos preguntaron: "¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto?". Nuestra tendencia humana es enfocarnos en el problema y no en la solución. El texto advierte que si la gente vuelve a sus casas en ayunas, "desmayarán en el camino". Esto describe nuestra fragilidad: separados de la fuente divina, nuestras fuerzas se terminan pronto. Con frecuencia pensamos que lo que poseemos (siete panes y unos pocos pececillos) es insignificante. Olvidamos que el pensamiento derrotista bloquea las posibilidades del milagro.

Este pasaje nos lleva directamente a los pies de Jesús, mostrándolo como la respuesta definitiva a toda insuficiencia humana. El Señor pide una entrega total. Para experimentar su poder, debemos entregarle nuestras debilidades, miedos y escasos recursos con una fe expectante. El milagro físico apunta a una realidad espiritual más profunda. Solo Jesús puede saciar el hambre de paz, propósito y seguridad que el mundo no puede llenar. Al final, sobraron siete canastas llenas. Cristo no solo nos da lo justo para sobrevivir; él nos ofrece una vida abundante, llena de entusiasmo, paz y victoria sobre las dificultades.

Dejemos de enfocarnos en la escasez del "desierto" y comencemos a reconocer la grandeza de nuestro Salvador. Entreguemos hoy mismo nuestros problemas y nuestros limitados esfuerzos a Dios a través de una oración llena de fe. Caminemos con la firme convicción de que, con Cristo a nuestro lado, nuestras fuerzas serán renovadas y las canastas espirituales volverán a estar llenas.

La fe en Dios activa milagros prácticos que transforman la escasez en abundancia y la debilidad en fortaleza.

miércoles, 1 de julio de 2026

De la barca vacía a la red llena

"En cierta ocasión, Jesús estaba junto al lago de Genesaret y el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Jesús vio que cerca de la orilla del lago estaban dos barcas, y que los pescadores habían bajado de ellas para lavar sus redes. Jesús entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, y le pidió que la apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca, y desde allí enseñaba a la multitud." Lucas 5:1-3

Es muy probable que, cuando nos toca pasar por dificultades, contrariedades y fracasos, desconfiemos del cuidado amoroso de Dios, sin embargo, podemos creer y confesar sin la menor sombra de duda que el Señor se interesa por nuestras necesidades cotidianas Jesús no solo habla de religión. Se sube a una barca de trabajo e interviene en la economía de unos pescadores frustrados. Más allá de la prudencia y la lógica propia del oficio de los pescadores, Jesús ordena pescar a plena luz del día, el peor momento técnico. Dios no está limitado por las circunstancias ni por las estadísticas humanas. El resultado; la pesca es tan grande que las redes se rompen y las barcas se hunden. Dios no da las cosas con escasez; su amor y provisión siempre desbordan.


La autosuficiencia produce desgaste, cansancio, temor y ansiedad. "Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado"; la queja de Pedro representa el vacío de luchar solo con fuerzas humanas, lo que produce frustración y cansancio mental. La primera reacción de Pedro es la resistencia basada en su experiencia pasada. Los seres humanos tendemos a proyectar los fracasos del ayer sobre las posibilidades del hoy. Al ver el milagro, Pedro dice: "Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador". Ante la grandeza divina, la condición humana experimenta temor, complejos de inferioridad e indignidad.

El Maestro no hace caso a las palabras de Pedro, sino que lo llama a la fe activa y al propósito eterno. La fe viva se manifiesta en obediencia activa: "En tu palabra echaré la red". Cristo nos saca del desánimo exigiéndonos un acto de fe afirmativa. Rompe el ciclo del "no se puede" mediante la acción. Jesús le responde a Pedro: "No temas". Cristo elimina la ansiedad humana y llena el espacio del miedo con paz y seguridad mental. "Desde ahora serás pescador de hombres". Cristo no solo llena la barca material; redefine la vida entera. Nos conduce a él para transformarnos de sobrevivientes en personas con una misión trascendente.

Cuando cambiamos la duda por la fe y obedecemos la palabra de Jesús, nuestra escasez se transforma en abundancia divina.

lunes, 23 de marzo de 2026

La verdad incómoda, la luz se opone a las tinieblas

"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios." Juan 8:46-47

Jesús confronta a sus opositores, revelando la verdadera paternidad espiritual de aquellos que rechazan la verdad divina. Quien oye las palabras de Dios es de Dios, quien hace caso a la mentira es del diablo.

Aunque los judíos aparentaban religiosidad y justicia, Jesús desafía a cualquiera a demostrar que tiene pecado o que miente. La prueba de pertenencia es clara: Quien es de Dios, escucha la verdad de Dios. La incredulidad es una señal de no pertenecer a Dios.

"Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte." Juan 8:48-51

Ante la falta de argumentos, los líderes judíos recurren a la difamación (insultos) y acusan a Jesús de estar endemoniado. Pero ya antes el Señor los había desenmascarado como hijos y siervos del maligno (versículo 44). Jesús ignora el insulto y se enfoca en la verdad; quien guarda su palabra no verá muerte jamás (tendrá vida eterna).

"Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue." Juan 8:52-59

Los judíos, tanto los líderes como el pueblo, tanto los de ayer como los de hoy, ignoran el significado espiritual y atacan la pretensión de Jesús de ser mayor que Abraham. Sin mucha pompa, con sencillez y dignidad Jesús afirma su deidad preexistente ("Antes que Abraham fuese, YO SOY"). Al quedar evidenciada su mentira y su pecado, los enemigos recurren a la violencia física (intentan apedrearle), demostrando su verdadera naturaleza, a quién sirven realmente, y rechazando la luz.


 
La verdad de Jesús no debe ser tergiversada, ni neutralizada. No puede ser negociada por lo políticamente correcto. O nos sometemos a su verdad y encontramos vida, o la rechazamos convirtiéndonos en enemigos de la luz. Frente a un mundo que acepta todo como verdadero, siempre que no ponga en riesgo el poder de los poderosos, las cristianas y cristianos somos llamados a proclamar sin miedo: Jesucristo es el Mesías. Jesucristo es el Señor. Jesucristo es Rey. ¡Jesucristo es Dios!

lunes, 2 de junio de 2025

El que me ama, obedecerá mi palabra

"Jesús le respondió: «El que me ama, obedecerá mi palabra; y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y con él nos quedaremos a vivir. El que no me ama, no obedece mis palabras; y la palabra que han oído no es mía, sino del Padre que me envió.
Les he dicho estas cosas mientras estoy con ustedes. Pero el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, los consolará y les enseñará todas las cosas, y les recordará todo lo que yo les he dicho.
La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo. Ya me han oído decir que me voy, pero que vuelvo a ustedes. Si ustedes me amaran, se habrían regocijado de que voy al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Y les he dicho esto ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, ustedes crean. Ya no hablaré mucho con ustedes, pues viene el príncipe de este mundo, que ningún poder tiene sobre mí. Pero para que el mundo sepa que amo al Padre, hago todo tal y como el Padre me lo ordenó." Juan 14:23-31a.



Vivimos en una época que exalta el amor. Todo es amor. Todo es con amor. Todo es por amor. Pero no es el amor del que Jesús habló, dio testimonio, y demostró. El "amor mundano y light" o "amor superficial" es un tipo de amor (si es que podemos llamarle así) que es egoísta, efímero y sin compromiso. Se caracteriza por la búsqueda de placeres carnales, materialismo y vanagloria.

El amor nos conduce a identificarnos con Dios, porque a través del amor crecemos hasta la “estatura de Cristo”, donde disfrutamos la plena comunión con Dios, que es amor divino. Pero no es cualquier amor el que nos une a Dios, la obediencia a su Palabra es la prueba infalible del amor a Cristo. «Si alguien me ama, cumplirá mi palabra». Como dijera, de modo muy conciso y práctico Dietrich Bonhoefer: «Cristo ha hablado; suya es la palabra, nuestra la obediencia».

El amor divino, que no es otra cosa que la obediencia a su Palabra, no puede ser iniciado, ni aumentado, ni mantenido por nosotros mismos, sino que es una obra del Espíritu Santo, de principio a fin. Su presencia en nosotros nos convence de la omnipresencia de Cristo, de modo que ya no hay lugar en nuestro corazón para otro Señor que no sea Cristo. Del mismo modo que Jesús, nuestro testimonio debería ser: «Pero para que el mundo sepa que amo al Padre, hago todo tal y como el Padre me lo ordenó».

El Espíritu Santo nos llena de poder para afrontar los desafíos de la vida de fe con valentía, con la certeza de que no estamos solos ni desamparados. Al vivir en obediencia a la Palabra de Dios, expresamos la verdad, y experimentamos al Espíritu Santo a actuando por nosotros y en nosotros. La alegría que sentimos cuando, a través de la consciencia naciente del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón, nos damos es un anticipo del gozo eterno que nos espera en la plena presencia de Dios.

jueves, 24 de abril de 2025

Has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido

 Estudio Bíblico


Lectura: Génesis 32:22-30



 

1. ¿Qué?

En el libro de Génesis, se narra la historia de Jacob, quien luego de haber engañado a su hermano Esaú, huye de su casa para evitar la ira de su hermano. Después de vivir durante muchos años lejos de su familia y después de haber formado su propia familia y riqueza, Jacob decide volver a su hogar. En su camino de regreso, Jacob se enfrenta a un hombre desconocido durante la noche y tiene una lucha con él. La lucha dura toda la noche y al terminar, el hombre le da a conocer que luchó con Dios y con los hombres, pero que ha prevalecido en esta batalla. Es entonces cuando el hombre le cambia su nombre de Jacob a Israel como símbolo de su lucha y victoria. 


2. ¿Quién?

Jacob y el varón (que en el desarrollo del relato queda claro que es el propio Dios).


3. ¿Dónde?

Los eventos ocurren en Mahanaim, donde Jacob se encuentra con ángeles de Dios, y luego en Peniel, donde Jacob lucha con un varón (que resulta ser el mismo Dios) y recibe una bendición.


4. ¿Cuándo?

Alrededor del año 1740 a.C. 


5. ¿Por qué, para qué?

La historia de Jacob (Israel) nos invita a recordar que cada lucha en nuestras vidas tiene el potencial de transformarnos. En esos momentos de incertidumbre y desafío, como el que enfrentó Jacob, es donde descubrimos nuestra verdadera fortaleza y la capacidad de renacer. Cada vez que elegimos seguir adelante, a pesar de las adversidades, nos acercamos más a la versión mejorada de nosotros mismos, recordando que siempre podemos encontrar en Dios el apoyo que necesitamos para enfrentar nuestras batallas.

jueves, 13 de marzo de 2025

Por favor, déjame ver tu gloria

Estudio Bíblico

Lectura: Éxodo 33:12-23



1. ¿Qué?

Moisés le dice a Dios que lo ha conocido por su nombre y que ha hallado gracia ante sus ojos. Le pide a Dios que le muestre su camino, para que lo conozca y halle gracia ante sus ojos. Le dice a Dios que no lo saque de allí si no va con ellos. Le dice a Dios que su presencia con ellos los separa de los demás pueblos de la tierra. Dios le dice a Moisés que irá con él, le dará descanso y todo le saldrá bien. El Señor afirma que hará pasar delante de él toda su bondad y proclamará su nombre, Yavé (יהוה). Le dice también que tendrá misericordia de quien quiera tenerla y será compasivo con quien quiera serlo. Finalmente, dice a Moisés que no podrá ver su rostro, porque nadie puede verle y seguir con vida; pero podrá verle al pasar. 


2. ¿Quién?

El relato es un diálogo íntimo, cercano y amistoso entre Dios y Moisés.


3. ¿Dónde?

Al principio de capítulo 33, el Señor le dijo a Moisés que dejara Sinaí y fuera a la Tierra Prometida, diciendo, «Anda, vete ya de aquí, con el pueblo que sacaste de Egipto, y llévalos a la tierra que prometí darles a Abrahán, Isaac y Jacob, cuando dije: “Se la daré a tu descendencia.” Yo enviaré un ángel para que vaya delante de ti, y expulsaré a los cananeos y a los amorreos, a los hititas y a los ferezeos, y a los jivitas y jebuseos. Esa tierra fluye leche y miel. Pero yo no iré contigo, porque eres un pueblo de dura cerviz y bien podría yo consumirte en el camino» (33:1b-3). Sin embargo el pasaje que estamos considerando se desarrolla aún en las alturas del monte Sinaí, antes de emprender el camino.


4. ¿Cuándo?

Los eventos de Éxodo 33 ocurrieron poco después de que Dios le hablara a Moisés en el Monte Sinaí, aproximadamente 4 meses después de que los hebreos salieron de Egipto. 


5. ¿Por qué, para qué?

En nuestra vida cotidiana, a menudo nos enfrentamos a momentos de incertidumbre y duda, donde desearíamos ver más claramente el camino que debemos seguir. Éxodo 33:23 nos recuerda que, aunque no siempre podemos ver el rostro de Dios o entender su plan, su presencia está con nosotros en cada paso que damos. Confiar en que nos está guiando, incluso cuando solo vemos sus espaldas, puede brindarnos paz y esperanza en medio de la confusión. La verdadera fe no se trata de tener todas las respuestas, sino de seguir adelante con confianza, sabiendo que Dios nos acompaña en nuestro andar.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

La palabra de nuestro Dios permanece para siempre

El Dios de ustedes dice: 
«Consuelen a mi pueblo; ¡consuélenlo! ¡Hablen al corazón de Jerusalén! ¡Díganle a voz en cuello que ya se ha cumplido su tiempo, que su pecado ya ha sido perdonado; que ya ha recibido de manos del Señor el doble por todos sus pecados.»
Una voz clama en el desierto:
«Preparen el camino del Señor; enderecen en el páramo una calzada a nuestro Dios. Que todo valle sea enaltecido; que se hunda todo monte y collado; que se enderece lo torcido y que lo áspero se allane. Se manifestará la gloria del Señor, y la humanidad entera la verá. La boca del Señor ha hablado.»
Una voz decía: «¡Grita!»
Y yo respondí: «¿Y qué debo de gritar?»
«Grita que toda carne es como la hierba, y que su belleza es como la flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento del Señor sopla sobre ella. Y a decir verdad, el pueblo es como la hierba. Sí, la hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.» Isaías 40:1-8

¿Cuál es la fuente del consuelo más profundo y duradero para la humanidad? Los seres humanos solamente encontramos consuelo verdadero y duradero sólo en el Espíritu. Jesucristo describió al “Consolador” como el “Espíritu de verdad”, que “estará en vosotros”. En materia de consuelo, ¿será que podemos bastarnos a nosotros mismos? Tan sólo el Espíritu de verdad es suficiente para consolarnos cuando apelamos a él y permitimos que nos ayude a equilibrar nuestra vida de acuerdo con la norma divina.



¿Cómo expresamos la cualidad espiritual que Jesús llamó “Espíritu de verdad”? Lo hacemos por medio del entendimiento espiritual. O sea, el discernimiento entre lo eterno y lo efímero. Isaías intuyó que el ser humano debe distinguir lo duradero de lo transitorio, y clamó que toda carne es como la hierba, pero que “la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.

¿Cuáles son las buenas nuevas para Sión y Jerusalén? Estos son el anuncio de que quienes alcancen la conciencia espiritual (Sión) y la paz (Jerusalén) verán a Dios (“¡He aquí vuestro Dios!”) y que Dios es amor (“Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, en su seno los llevará, y pastoreará con suavidad a las crías”).

¿Por qué dice el profeta que Jerusalén recibió “el doble por sus pecados”? Jerusalén, la conciencia de paz en nuestro íntimo, se ve perturbada cuando pecamos o no cumplimos con la ley divina. Cuando dejamos de pecar, continuamos sufriendo, no obstante, hasta que borramos de nuestra mente el recuerdo de los pecados pasados ​​mediante un cambio de mentalidad o “arrepentimiento”.

¿Cuál es la primera voz que Isaías oye clamar en esta lectura? La voz del buen juicio y del sentido común clama a la humanidad para que se prepare para seguir el camino por el cual le llegará su bien. La preparación es necesaria.

¿Qué son el “páramo” y el “desierto” mencionados en esta lección? Ambas palabras representan el aspecto subconsciente de la naturaleza humana. ¿Cuál es el gran proceso de nivelación y suavizado del que habla el profeta? El proceso de formar nuevos hábitos de pensamiento para reemplazar los viejos que estaban llenos de errores nivela todas las desigualdades y suaviza todas las dificultades.

viernes, 22 de noviembre de 2024

Fortalezcan las manos cansadas y afirmen las rodillas endebles

"Fortalezcan las manos cansadas y afirmen las rodillas endebles. Digan a los de corazón amedrentado: «Esfuércense y no teman. ¡Miren! Aquí viene su Dios, para castigar a sus enemigos como merecen. Dios mismo viene, y él los salvará.»" Isaías 35:3-4

La fe es la cualidad de la mente y el corazón que nos lleva a perseverar en creer y en hacer lo que a la percepción sensorial le parece imposible. La fe es la certeza de lo que se espera. La fe no se limita a la religión, sino que tiene que ver con todos los aspectos de la vida. 

La fe funciona tanto en las cosas pequeñas como en las grandes. De nosotros depende la elección. Si queremos remover montañas, debemos tener fe en Dios. Una cantidad muy pequeña de ese tipo de fe bastará, según las enseñanzas de Jesús. “Señor, ¡aumenta nuestra fe!”

La fe crece en el espíritu y moldea la mente; más bien se expande. Esta expansión es más rápida cuando se asocia con otras cualidades espirituales, como el discernimiento y el amor. Todo es posible para aquellos que creen en Dios que actúa a través de ellos en amor y rectitud.



viernes, 9 de agosto de 2024

Cuando él venga

"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho." Juan 14:26


La presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros nos convence de la omnipresencia de Cristo, de modo que ya no hay lugar en nuestro corazón para un sentimiento de pérdida o dolor personal, siendo de este modo nuestro "ayudador y consolador".

El Espíritu Santo nos reviste de poder para poder enfrentar las crisis y las emergencias con valentía. Al dedicarnos a la tarea de expresar la Verdad, invitamos al Espíritu Santo a que se vuelva activo en nosotros.

La alegría que sentimos cuando, a través de la conciencia naciente del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón, nos damos cuenta de que tenemos una parte en el desarrollo y la elevación de la vida común de la humanidad, es nuestro primer anticipo de la vida más grande y universal.



viernes, 4 de agosto de 2023

Inclinen su oído, y vengan a mí

"Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero." Isaías 55.1

Toda persona que tenga sed de agua espiritual, y hambre de alimento eterno puede tener certeza de su esperanza de hallar la Verdad, ya que el deseo es la vía más segura de acercamiento. "Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero".

En el mundo en que vivimos, marcado por el egoísmo, la codicia y la competición, es lícito que nos preguntemos: ¿Cómo compraremos sin dinero? Con el corazón, y la mente, puestos en la promesa divina. Mediante la fe, podemos "comprar" la Verdad (las aguas), el estímulo o entusiasmo del Espíritu (vino), y la sustancia del Espíritu (leche), dirigiendo nuestros pensamientos y acciones hacia ella. Encontraremos así la verdadera satisfacción en la vida.

¿Cuál es el primer paso en la búsqueda de la conciencia espiritual? Oír y hacer caso a la palabra de Dios. "Inclinen su oído, y vengan a mí; escuchen y vivirán". Debemos prestar mucha atención a la manifestación de lo divino en la vida. ¿Cuáles son algunos otros pasos? Buscar a Dios en todos nuestros caminos y practicar la oración. "Busquen al Señor mientras pueda ser hallado; llámenlo mientras se encuentre cerca".




viernes, 23 de junio de 2023

¡El Señor es quien libra al pobre de morir a manos de los malignos!

"Este pobre clamó, y el Señor lo oyó y lo libró de todas sus angustias. Para defender a los que temen al Señor, su ángel acampa alrededor de ellos." Salmos 34.6-7

"Busqué al Señor, y él me escuchó". Esas palabras son una confesión de fe en la omnipresencia de Dios. No necesitamos lugares especiales, o actitudes estudiadas, para tener comunión con Dios; podemos encontrar inmediatamente lo que buscamos, ya que Dios habita en nosotros.

La fe en Dios nos da confianza en el bien y la verdad divina, y esto nos llena de valentía, intrepidez y paz, y nos libera de las limitaciones que produce miedo. El amor disipa el temor. A medida que crecemos en la conciencia espiritual, nuestro amor al bien y nuestra fe en la verdad se desarrollan y se expanden. Entonces tenemos certeza y confianza (אֱמוּנָה) de nuestra seguridad en Dios.

El "ángel de Yahvé" (מַלְאַךְ יְהוָה) es el pensamiento confiado en Dios, que nos da paz y seguridad, liberándonos de los efectos del pensamiento negativo. Los que "tememos" al Señor no vivimos a la espera de acontecimientos funestos, sino que confiamos en que Él es amor y bondad. Creemos en la naturaleza inmutable y duradera de la Verdad, y es por eso que tenemos a Dios continuamente en mente, y descansamos en la paz que nos da su presencia.



viernes, 9 de junio de 2023

Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio

"¡Vengan, volvamos nuestros ojos al Señor! Ciertamente él nos arrebató, pero nos sanará; nos hirió, pero vendará nuestras heridas; Después de dos días nos dará vida, y al tercer día nos resucitará para que vivamos en su presencia. Entonces conoceremos al Señor, y más y más lo iremos conociendo. Vendrá a nuestro encuentro como la luz del alba, como vienen a la tierra las lluvias tempranas y las lluvias tardías. «¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Y qué voy a hacer contigo, Judá? La piedad de ustedes es como una nube matutina; es como el rocío del amanecer, que pronto se desvanece. Por eso los hice pedazos por medio de los profetas. Los aniquilé con las palabras de mi boca. La sentencia contra ustedes brotó como la luz. Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio; ¡conocimiento de Dios, más que holocaustos!»" Oseas 6.1-6

De acuerdo al texto, Yahvé (יהוה‎), el Señor, trae tanto el bien como el mal sobre su pueblo. ¿Cómo conciliar al Yahvé iracundo del Antiguo Testamento con el Padre amoroso del Nuevo Testamento? Los profetas y los videntes que escribieron el Antiguo Testamento, que eran parte de un pueblo "necio y duro de corazón", no habían desarrollado el amor y atribuían a Dios características parecidas a las de ellos, tanto buenas como malas. A medida que el pueblo era moldeado por el amor divino, sus profetas también comenzaron a proclamar que Dios es compasivo, misericordioso y amante de la justicia.

Cuando tengamos una fe perfecta, ¿tendremos dos medidas, el bien y el mal, o veremos la perfección absoluta y dejaremos de emitir juicios sobre las cosas transitorias? En la conciencia espiritual pura tendremos la certeza de la perfección divina. En la alegoría de Adán y Eva, Yahvé advierte a la humanidad que no coma del árbol del conocimiento del bien y del mal. Jesús dijo: "Ustedes juzgan según criterios humanos; yo no juzgo a nadie"; y "al que oye mis palabras, y no las obedece, no lo juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo".



Podemos llegar a darnos cuenta del principio de perfección dentro de nosotros, la fuente de nuestro ser en Dios, cuando hayamos cesado de juzgar o censurar a alguien o algo, y hayamos comprendido la verdad de que el Señor desea la bondad espiritual en nosotros en lugar del sacrificio, y una correcta comprensión de él y la buena noticia de su buena voluntad hacia nosotros en lugar de dones efímeros.

viernes, 26 de mayo de 2023

¿Dónde estabas tú, cuando yo afirmé la tierra?

«¿Quién se atreve a oscurecer mis designios con palabras carentes de sentido? Pórtate como hombre, y prepárate; yo te voy a preguntar, y tú me vas a responder.» Job 38.2-3

En el mismo inicio de las Escritura se afirma que se nos dio dominio sobre la tierra y todo lo que hay en ella. Sin embargo, basta solamente abrir los ojos para darnos cuenta que nuestro dominio dista mucho de ser una realidad. Y ya que la experiencia contradice la creencia, apelamos a la razón y buscamos "oscurecer el designio con palabras carentes de sentido". La falta de comprensión nubla nuestro buen juicio. ¿Cómo podemos, entonces, realizar y manifestar el designio divino? Aplicándonos para aumentar nuestra comprensión de la verdad espiritual.

En el pasaje de Job capítulo 38, versículos 1 al 7, ¿por qué se representan las aflicciones como un torbellino? Un torbellino es un fenómeno incontrolable de la naturaleza, y también lo son las aflicciones hasta que aprendamos a hacerles frente con un espíritu constructivo. Entonces ya no nos abruman.



¿Podremos encontrar alguna vez las respuestas a las preguntas sin respuesta de la vida? Cuando entramos en la conciencia espiritual, o sea, la conciencia de la Verdad, podemos responderlas. A medida que continuamos expresando lo que es verdad, llegamos gradualmente a comprender lo que antes parecía oscuro. Haremos bien en acercarnos a la vida con un espíritu de humildad, especialmente mientras nuestra comprensión de la verdad espiritual sea limitada, por no mencionar nuestra comprensión de las verdades científicas de la vida y de los fenómenos naturales de la tierra y el universo. Grandes palabras jactanciosas están fuera de lugar en nuestros labios. Callemos ante Dios, y permitamos que su Espíritu nos guíe a la sabiduría.

viernes, 19 de mayo de 2023

Cuida tu corazón más que otra cosa

"Cuida tu corazón más que otra cosa, porque él es la fuente de la vida. Aparta de tu boca las palabras perversas; aleja de tus labios las palabras inicuas. Dirige la mirada hacia adelante; fíjate en lo que tienes delante de tus ojos. Piensa qué camino vas a seguir, y plántate firme en todos tus caminos. Apártate del mal. No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda." Proverbios 4.23-27

Cuidar nuestro corazón parece una frase hecha, una fórmula que en el fondo no significa nada. Sin embargo, esa expresión engloba todo un conjunto de prácticas espirituales que son esenciales para una vida sana, equilibrada y positiva. La manera en que cuidamos adecuadamente nuestro corazón es  haciéndonos conscientes de nuestros pensamientos y motivos no expresados hasta que nuestros hábitos de pensamiento entren en plena armonía con la voluntad divina. El estado de ánimo que nos alinea con el orden divino está formado por el pensamiento disciplinado y la acción de la voluntad.

La disciplina es indispensable para poner bajo control nuestro uso de la palabra hablada. Es necesario dominarnos para "apartar de nuestra boca las palabras perversas y alejar nuestros labios de las palabras inicuas". Las palabras descuidadas, con bastante frecuencia, destruyen todo lo bueno que hemos logrado en silencio. Es por eso que necesitamos mucha determinación para cuidar nuestro corazón con toda diligencia. Necesitamos mantener nuestra meta en mente y avanzar incansablemente hacia ella. "Dirige la mirada hacia adelante; fíjate en lo que tienes delante de tus ojos".

Manteniendo nuestro sentido del equilibrio y haciéndonos conscientes de Dios, alcanzamos el descanso y la firmeza, conociendo así la paz de estar envueltos en el amor divino. "Piensa qué camino vas a seguir, y plántate firme en todos tus caminos". Es muy importante adquirir el hábito de comprobar nuestro progreso espiritual; no para vanagloriarnos, sino para animarnos a perseverar. Con la meta en mente, no podemos darnos el lujo de desviarnos de nuestro propósito o llenar nuestra vida de altibajos sin sentido; es por eso mismo que oramos para que Dios purifique nuestros pensamiento, palabras y obras. "Apártate del mal. No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda".

viernes, 12 de mayo de 2023

Dios me escuchó y atendió a la voz de mi súplica

"Ustedes todos, los que temen a Dios, vengan y escuchen lo que él ha hecho conmigo. Con mis labios le pedí ayuda; con mi lengua exalté su nombre. Si mi corazón se hubiera fijado en la maldad, el Señor no me habría escuchado. Pero lo cierto es que Dios me escuchó y atendió a la voz de mi súplica." Salmos 66.16-19


Debemos dar gracias al Señor, y alabarle, porque de esa manera despertamos dentro de nosotros mismos la sublimidad, el poder y la majestad de la Presencia Divina. 


Las interpretaciones populares de las Escrituras no siempre nos trasmiten las ideas que los autores deseaban comunicar. Al consultar a intérpretes bíblicos independientes, descubrimos que se han cometido muchos errores al traducir del hebreo y el griego al español. Frecuentemente, encontramos con que las traducciones a nuestro idioma nos pintan un Dios terrible, colérico, caprichoso y vengativo. ¡Nada más alejado de la verdad! 


Por ejemplo, leemos en el versículo 16: "Ustedes todos, los que temen a Dios, vengan y escuchen lo que él ha hecho conmigo", pero debería traducirse más fielmente: "Vengan ustedes, y escúchenme relatar lo que digo, y lo que Dios ha hecho por mí". ¿Debería haber algún elemento de temor en nuestros corazones hacia Dios, cuando oramos y damos gracias? No. Siempre debemos tener presente que Dios es un Padre amoroso, compasivo y misericordioso, que siempre está más dispuesto a dar de su abundante bondad que nosotros a recibir de ella.


Es cuando nos establecemos en la conciencia de la bondad, la ternura y el infinito amor del Padre que, al igual que David, prorrumpimos en pensamientos, y palabras de alabanza. "¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni me escatimó su misericordia!" Salmos 66.20




viernes, 5 de mayo de 2023

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre

"Felipe le dijo: «Señor, muéstranos el Padre. Con eso nos basta.» Jesús le dijo: «Hace ya tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y tú, Felipe, no me has conocido? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo entonces dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras. Créanme que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí; de otra manera, créanme por las obras mismas»." Juan 14.8-11

¿Cómo puede Jesús mostrarnos al Padre? Por medio del amor, la sabiduría, el juicio, la fe, la voluntad y el entendimiento divinos, el espíritu que anima todo bien. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Del mismo modo que Jesús, y en su mismo espíritu, nosotros también podemos manifestar la presencia del Padre a través de la oración habitual y manteniéndonos en la conciencia de Dios. Mientras servía constantemente a las personas, sanándolas y enseñándoles acerca del reino, Jesús permaneció consciente del Padre al observar tiempos regulares de oración y comunión con Él.

La oración es mucho más que simplemente un ejercicio piadoso o de recogimiento interior. La plegaria es el punto de partida para la acción, porque “el Padre que permanece en mí hace sus obras”, pero el estado correcto de la mente y el corazón que la oración produce deben resultar en la acción correcta para hacer una vida perfectamente moldeada por la voluntad de Dios. Confiando en el Espíritu divino dentro de nosotros y dándole crédito solo a Él por todo el bien que manifestamos y realizamos, el ego es apartado y apagado. Esa es la obra y la gloria de Dios.



viernes, 31 de marzo de 2023

Dios el Señor es quien me ayuda

"Mi salvador está cerca de mí; levantémonos y veamos quién se atreve a contender conmigo. ¡Que se enfrente a mí el que quiera acusarme! ¡Fíjense bien! Dios el Señor es quien me ayuda; ¿quién puede condenarme?" Isaías 50.8-9

Cuando todas las cosas marchan bien, tenemos la tendencia a pensar que somos invencibles y que no necesitamos de nada no de nadie. Pero basta una sola contrariedad para que todo el orgullo se derrumbe. El profeta nos recuerda que si dejamos de lado la autosuficiencia, y confiamos en el poder de Dios,  hallaremos fuerzas y posibilidades más allá de nuestras expectativas naturales. Cuando nuestra voluntad está en sintonía con Dios, por medio de la oración, y la nuestros pensamientos y deseos se inclinan hacia lo que es bueno, justo y amoroso: "Dios el Señor es quien me ayuda".

Conviene que recordemos, cuando aparece la desconfianza y nos descorazonamos pensando en todo el mal que vemos en el mundo, que Dios es amor, y en él tan sólo hay Bien. El Señor quiere darse por completo a todas y todos nosotros, y de hecho lo hace. Él ya nos ha dado todo bien; todo lo que Dios es y posee está disponible para toda mujer y hombre, niña y niño, cresados a su imagen y semejanza. Para probar que eso es verdad, solo tenemos que reconocer nuestro bien por la fe y aferrarnos a la palabra de su promesa, para conformar nuestras vidas a la ley divina de pensar, hablar y obrar rectamente.



viernes, 10 de marzo de 2023

¿Está el Señor en medio de nosotros o no?

"El pueblo tenía sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: «¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?» Entonces Moisés pidió ayuda al Señor y le dijo: «¿Qué voy a hacer con este pueblo? ¡Un poco más, y me matarán a pedradas!» Y el Señor le dijo a Moisés: «Adelántate al pueblo. Anda, lleva contigo a algunos de los ancianos de Israel, y llévate también la vara con la que golpeaste el río. Voy a esperarte en Horeb, junto a la roca que está allí, y tú golpearás la roca, y de ella brotará agua, que el pueblo podrá beber.» Y Moisés lo hizo así, en presencia de los ancianos de Israel". Éxodo 17.3-6

Los elementos básicos para sustentar la vida parecen de poca importancia, hasta que faltan. Es fácil hacernos pasar por personas espirituales con el estómago lleno, satisfechos y saciados. Sin embargo, ante la carencia de alimento o bebida, incluso la más mínima escasez, preguntamos con voz angustiada lo mismo que los israelitas en el desierto: "¿Está el Señor en medio de nosotros o no?"

El agua (מַיִם) es un elemento esencial para la vida, y como tal es un símbolo perfecto para representar la energía vital que permea todo el Universo. Carecer de agua, y sentir sed, es una representación de estar carentes de esa energía vital, que es Dios mismo. A nivel orgánico, morimos más rápidamente de sed que de hambre;  a nivel espiritual también. Cuando no nos damos cuenta, o nos negamos a aceptar, que la vida y la energía espirituales están disponibles para nosotros en todo momento es cuando nos lamentamos de haber salido de Egipto, que es la esclavitud de la mente carnal.

Para dar agua al pueblo, Dios envió a Moisés delante de ellos en compañía de algunos de los ancianos de Israel, llevando su vara para golpear la roca (צוּר). ¿Qué nos enseña esto? La comprensión espiritual, la ley, debería guiar nuestra vida, pero no siempre la escuchamos ni la entendemos ni la ponemos en práctica. Es por eso que necesitamos el ejemplo y la motivación de aquellos que viven de acuerdo a la enseñanza divina, los "ancianos de Israel". La vara (מַטֶּה) en la mano de Moisés simboliza la intuición espiritual para encontrar la verdad y liberar la energía universal para hacerla accesible en nuestra vida.

Sí, "el Señor está en medio de nosotros" por medio de su amor representado por la Ley, por medio de quienes viven en mayor o menor medida de acuerdo al orden divino, Moisés y los ancianos. Cuando la vara de la intuición espiritual golpea la roca, la verdad fluye y nos damos cuenta que en todo tiempo y circunstancia Dios está presente y sacia todos nuestros anhelos y necesidades.



viernes, 24 de febrero de 2023

Por tu amor, oh Dios, borra mis culpas

"Por tu amor, oh Dios, ten compasión de mí; por tu gran ternura, borra mis culpas. ¡Lávame de mi maldad! ¡Límpiame de mi pecado! Reconozco que he sido rebelde; mi pecado no se borra de mi mente". Salmos 51.1-3

Frecuentemente no nos damos cuenta que nuestra necesidad y búsqueda de perdón divino se debe a que nos aferramos al pasado, recordamos constantemente nuestras fallas y las rumiamos en nuestros corazones, en lugar de dejarlas atrás,  comenzar de nuevo y quitar el pasado de nuestros pensamientos. Si anhelamos experimentar el perdón, primero debemos perdonarnos a nosotros mismos, y recibir el don de la restauración divina en nuestra propia mente.



Además de la experiencia del perdón divino, de la gracia, necesitamos perdonarnos a nosotros mismos para vivir la regeneración y gozar de un corazón limpio y un espíritu recto. Insistir en el pasado, en la culpa, en los tropiezos, no es humildad, sino un orgullo enfermizo que se cree tan especial para no ser alcanzado por el infinito amor perdonador. Al olvidarnos de nosotros mismos, soltando la culpa, y aprendiendo a recibir el regalo gratuito del perdón divino, nuestro corazón y nuestra mente se abren a la experiencia de una vida transformada.