martes, 24 de febrero de 2015

Transición


La muerte, sombra atávica,
es el secreto de la vida.

Como semilla eterna,
la luz se produce y reproduce. 

Portal hacia el infinito
que se abre en un momento.

El hombre que entrega su último suspiro 
no se pierde, nace al misterio.

Unidad que se manifiesta
y se traduce en la separación.

Transición que es la gloria 
definitiva del cuerpo y el alma.

viernes, 20 de febrero de 2015

El decreto

Jesús, el Maestro por excelencia, dijo dos cosas que nunca han sido tomadas en serio, ni siquiera por quienes profesan enfáticamente ser sus seguidores: La primera fue: “Por tus palabras serás condenado (a vivir de acuerdo con el pensamiento y sentimiento negativo); y, por tus palabras serás justificado” (viviendo en la plenitud que es fruto del pensar y sentir positivo). Como usted habrá percibido, el Maestro enseñaba de forma práctica, solo que la mayor parte de las personas no estaba, y aún no está, lo suficientemente madura para entenderlo. En varias ocasiones lo advirtió diciendo que tenía aún muchas otras cosas que decir, pero que no podían ser comprendidas. En otras ocasiones dijo que aquel que tuviera oídos para oír, oyera.

La segunda referencia al poder de las palabras fue: “No es lo que entra por la boca lo que contamina a la persona, sino lo que sale de su boca; porque lo que sale de la boca procede del corazón.” Es una enseñanza muy clara. Ahora recuerde, y no lo olvide nunca: CADA PALABRA QUE PRONUNCIAMOS, SEA VOCAL O MENTALMENTE, ES UN DECRETO POSITIVO O NEGATIVO. Si la palabra es positiva se manifestará en bien. Si, por el contrario, es negativa se manifestará en mal. Lo mismo acontece sea que el decreto sea personal o para con el prójimo. Hay una ley inmutable que dice: “sembramos lo que cosechamos”.


Dado que el sentimiento que acompaña a un pensamiento o concepto es lo que lo determina su influencia sobre la mente subconsciente, el Maestro Jesús, que jamás empleó vanas teorías ni palabras superfluas, lo expresó muy acertadamente al decir: “lo que sale de la boca, procede del corazón”.

"Un buen árbol produce buenos frutos, y un mal árbol produce malos frutos. Para saber si un árbol es bueno o malo, sólo hay que fijarse en sus frutos. Lo mismo sucede con las personas: para saber si son buenas o malas, sólo hay que fijarse en las cosas que hacen. Lo que ustedes enseñan es tan malo como el veneno de una serpiente. ¡Claro! ¿Cómo van a decir cosas buenas, si ustedes son malos? Porque si alguien es bueno, siempre dice cosas buenas, y si es malo, siempre dice cosas malas. Les aseguro que en el día del juicio final todos tendrán que explicar por qué hablaron para hacerles daño a los demás. Dios juzgará a cada uno de acuerdo con sus palabras: si dijeron cosas buenas se salvarán, pero si dijeron cosas malas serán castigados." Mateo 12.33-37

martes, 17 de febrero de 2015

Sembrar y cosechar


El destino de todos los seres humanos,
de los múltiples universos formados
en el interior de cada individuo,
es una danza infinita de dar y recibir.

Lo que fuimos, somos y seremos,
está determinado por la manera
en que aplicamos las simientes
de flores y espinas, sin cesar. 

No se cosechan tempestades
de las hojas de hierba.
El fruto es la semilla infinita.

viernes, 13 de febrero de 2015

La llave

Cuando empezamos a tomar consciencia de la dimensión divina del ser humano, surgen innumerables barreras y confusiones, las más común es aquella de decir: “no necesito a Dios, porque yo soy Dios.” Eso es un craso error; no es que el ser humano sea Dios. Así como una gota de agua de mar no es el mar; pero contiene en sí misma todo lo que forma y contiene el mar, en un grado infinitesimal; y, para una partícula, esa gota es el mar.


Cualquier cosa que en su experiencia de vida se manifiesta contraria a la Ley y a la Armonía Perfecta se debe a una creencia errada alojada en su subconsciente y que, por reflejo, está siendo emitida hacia afuera y atrayendo su equivalente en el exterior. No tiene nada que ver con el íntimo espiritual. Este es siempre perfecto. Sus condiciones y su situación son perfectas. Siempre debemos tener presentes los atributos del Íntimo Espiritual, para poder identificar aquello que se opone a su manifestación y declarar sin temor (de forma audible o mentalmente): “no lo acepto”. Dígalo con firmeza pero sin forzar, tranquilamente, pero con convicción, sin gritar, sin violencia, sin un movimiento, sin brusquedad.

Después de haber dicho “no lo acepto”, recuerde y afirme que su Espíritu es perfecto; que sus condiciones son perfectas. Luego dirá (de forma audible o mentalmente): “Declaro que la verdad sobre este asunto es” (armonía, amor, inteligencia, justicia, abundancia, vida, opulencia, etc.) cualquiera que sea lo opuesto a la condición negativa que se esté manifestando en este momento. Y terminará diciendo: “Gracias Padre porque me has escuchado”. Este simple procedimiento constituye una fórmula científica de oración. Cada palabra que se pronuncia es un decreto que se manifiesta en el exterior – de esto trataremos en otra exposición. La oración científica le hará apto, tarde o temprano, para salir usted mismo o para sacar a otros de cualquiera dificultad existente sobre la faz de la tierra. Es la llave de de la plenitud y la realización.

"Antes de que todo comenzara ya existía aquel que es la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Cuando Dios creó todas las cosas, allí estaba la Palabra. Todo fue creado por la Palabra, y sin la Palabra nada se hizo. De la Palabra nace la vida, y la Palabra, que es la vida, es también nuestra luz. La luz alumbra en la oscuridad, ¡y nada puede destruirla!" Juan 1.1-5

lunes, 9 de febrero de 2015

Alma viviente


El Alma se ilumina
con la calidez del sol,
encarna en el cuerpo del
mundo que se expande.

Todo el universo se resume en
un recién nacido.
En el momento que
un niño inspira por primera vez.

Vida y consciencia se unen
como el bien y la verdad
para ser semilla de amor.

sábado, 7 de febrero de 2015

Cambiar la programación

Es una verdad totalmente comprobada que la mente humana contiene, tanto a nivel subconsciente como consciente, un enorme cúmulo de opiniones, convicciones o conceptos errados, contrarios a la verdad y en conflicto con los principios elementales de la Creación y que se manifiestan de modo constante en las condiciones exteriores de la vida; en todas las calamidades y sufrimientos que afectan a la humanidad y al mundo en general; enfermedades, accidentes, dolencias, pleitos, desavenencias, escasez, fracasos y hasta la muerte.

Afortunadamente, nada de eso se ajusta a la verdad del ser. Existe la manera de modificar esas creencias falsas y de sustituirlas por conceptos correctos, que no solamente produzcan condiciones y circunstancias positivas, benéficas, felices y saludables, sino que, una vez corregido el error y establecida la verdad en el subconsciente, permiten vivir y apreciar la plenitud de la vida. El conocimiento de la verdad, su aceptación, y su práctica es el modo de modificar los conceptos erróneos y liberar el potencial divino que es el plano normal de la existencia humana.

Jesucristo, el más grande de todos los Maestros, dijo: “Ustedes conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” La Verdad, la Ley Suprema es la armonía perfecta, la belleza, la bondad, la justicia, la libertad, la salud, la inteligencia, la sabiduría, el amor, la alegría, en resumen, la plenitud de vida. Todo lo opuesto es simple apariencia, sin sustancia real. Es contrario a la Ley Suprema de la plenitud de vida, por lo tanto es mentira, porque es contrario a la verdad. Nuestro YO SUPERIOR es divino, perfecto ahora y siempre, y no puede ser de otro modo. El Hijo tiene la misma naturaleza del Padre.


El Espíritu engendra Espíritu. Somos Espíritu porque el Padre es Espíritu. Somos Vida Perfecta porque el Padre es Vida Perfecta. Somos Sabiduría Perfecta porque el Padre es Sabiduría Perfecta. Somos Amor Perfecto porque el Padre es Amor Perfecto. Somos Sustancia Perfecta porque el Padre es Sustancia Perfecta. ¡ESA ES LA VERDAD! Mediante el conocimiento de la Verdad la programación ha cambiado, el imán ha cambiado de polaridad. Es del todo imposible atraer algo que no encuentre ya su correspondencia en nosotros.

"Al ver Dios tal belleza, dijo: «Hagamos ahora al ser humano tal y como somos nosotros. Que domine a los peces del mar y a las aves del cielo, Fue así como Dios creó al ser humano tal y como es Dios. Lo creó a su semejanza. Creó al hombre y a la mujer." Génesis 1. 26-27

lunes, 2 de febrero de 2015

Humanidad









Del polvo de la tierra es
el ángel divino estelar
que sin admirar su destino
se hace polvo en el polvo original.

Esclavo que todo domina,
espíritu bajo la sombra de
la carne y de la mente.
Dios y gusano en uno.