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martes, 14 de julio de 2026

El poder de la provisión divina en nuestro desierto

"Toda la gente comió hasta quedar satisfecha y, cuando recogieron lo que sobró, llenaron siete canastas". Marcos 8:8

Una gran multitud seguía a Jesús en un lugar despoblado y sin recursos. Llevaban tres días sin comer y sus fuerzas ya estaban agotándose. De modo similar, todos pasamos por "desiertos" emocionales, financieros o espirituales donde los recursos se agotan y el cansancio nos vence.

Jesús no ignoró el hambre física de la multitud, ni mucho menos la espiritualizó. Su divinidad no lo aleja de nuestras necesidades terrenales más humanas. Por el contrario, el Maestro dice: "Tengo compasión de la gente". Dios siente nuestro dolor, entiende nuestra fatiga y no es indiferente a nuestras batallas diarias. Él no se limita por las circunstancias desfavorables del entorno (el desierto). Su poder opera por encima de las leyes de la escasez. Al bendecir los pocos panes, nos enseña que Dios multiplica todo aquello que se pone en sus manos con actitud agradecida y confiada.



Los discípulos reaccionaron con duda, mirando únicamente las limitaciones físicas del entorno en lugar de mirar al Maestro. Ellos preguntaron: "¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto?". Nuestra tendencia humana es enfocarnos en el problema y no en la solución. El texto advierte que si la gente vuelve a sus casas en ayunas, "desmayarán en el camino". Esto describe nuestra fragilidad: separados de la fuente divina, nuestras fuerzas se terminan pronto. Con frecuencia pensamos que lo que poseemos (siete panes y unos pocos pececillos) es insignificante. Olvidamos que el pensamiento derrotista bloquea las posibilidades del milagro.

Este pasaje nos lleva directamente a los pies de Jesús, mostrándolo como la respuesta definitiva a toda insuficiencia humana. El Señor pide una entrega total. Para experimentar su poder, debemos entregarle nuestras debilidades, miedos y escasos recursos con una fe expectante. El milagro físico apunta a una realidad espiritual más profunda. Solo Jesús puede saciar el hambre de paz, propósito y seguridad que el mundo no puede llenar. Al final, sobraron siete canastas llenas. Cristo no solo nos da lo justo para sobrevivir; él nos ofrece una vida abundante, llena de entusiasmo, paz y victoria sobre las dificultades.

Dejemos de enfocarnos en la escasez del "desierto" y comencemos a reconocer la grandeza de nuestro Salvador. Entreguemos hoy mismo nuestros problemas y nuestros limitados esfuerzos a Dios a través de una oración llena de fe. Caminemos con la firme convicción de que, con Cristo a nuestro lado, nuestras fuerzas serán renovadas y las canastas espirituales volverán a estar llenas.

La fe en Dios activa milagros prácticos que transforman la escasez en abundancia y la debilidad en fortaleza.

miércoles, 3 de junio de 2026

Ecos de la eternidad que transforman nuestra realidad hoy

"Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado." Lucas 16:19-22



Vivimos en un mundo obsesionado con la acumulación y las apariencias externas. El hombre rico de la historia no era malo por tener dinero, sino por tener un corazón anestesiado y una mente cerrada al prójimo. Esta parábola no es una condena, sino una radiografía espiritual que nos enseña a sintonizar nuestro corazón, nuestra mente, y nuestra acción con los valores eternos de Dios.

"Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado." Lucas 16:23-25

Dios ve lo invisible: El mundo ignoraba a Lázaro, pero Dios conocía su nombre; Dios siempre valida el valor intrínseco de cada persona. El Señor siempre quebranta los falsos esquemas de éxito humano y establece una ley espiritual donde el amor y el sufrimiento tienen eco eterno. La voluntad de Dios no busca asustarnos, sino despertarnos a través de su Palabra para que cambiemos de actitud antes de que sea tarde.

La comodidad puede adormecer el potencial: La opulencia del rico creó una barrera espiritual que le impidió ver la necesidad que estaba en su propia puerta. Nuestras decisiones de hoy construyen nuestro mañana: El "infierno" o el "cielo" comienzan como estados de conciencia y elecciones diarias aquí en la Tierra. El lamento del hombre rico en el Hades nos enseña que posponer la bondad y el cambio mental es el mayor error humano.

"Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." Lucas 16:26-31

Cristo es el puente sobre el gran abismo: El abismo insalvable de la parábola es superado únicamente por la cruz, que conecta nuestra imperfección con la gracia divina. Jesús es bien claro y directo: dice que ni aunque alguien resucite creerán; Cristo resucitó para romper nuestra incredulidad y darnos una vida de fe. Al llenarnos de la presencia de Cristo, dejamos de vivir para el ego (como el rico) y empezamos a vivir con un propósito abundante, viendo a los "Lázaros" de nuestro entorno con amor.

Aunque las voces engañosas del mundo nos quieran arrastrar, cambiemos nuestra mentalidad hoy. No esperemos a mañana para ser generosos, compasivos y buscar a Dios. Que el buen Dios nos de un corazón sensible, fe inquebrantable en la victoria de Cristo y una actitud renovada para bendecir a otros.

sábado, 20 de diciembre de 2025

Buenas noticias para los pobres

"Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y en el día de reposo entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó a leer las Escrituras. Se le dio el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el texto que dice: «El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Enrolló luego el libro, se lo dio al asistente, y se sentó. Todos en la sinagoga lo miraban fijamente. Entonces él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»" Lucas 4:16-21

¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, poder significa fuerza, prestigio, y riqueza. Fuerza para subyugar. Prestigio para exaltarse. Riqueza para oprimir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres, son despreciables y prescindibles. Dios, por el contrario, ve el poder como manifestación de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.

Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad de Señor", el verdadero jubileo que trae reivindicación a los pobres, sanidad a los enfermos, libertad a los cautivos y descanso a la tierra. El poder mundano es incompatible, e irreconciliable, con la buena noticia que anuncia Jesús. Para Dios, en Cristo, y por el poder del Espíritu, los últimos son efectivamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2 Corintios 3:17).

En el Bautismo nosotros también fuimos ungidos para "proclamar buenas noticias a los pobres; anunciar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y pregonar el año agradable de la buena voluntad de Señor". No podemos profesar ser cristianos y desear, o peor aún vivir y justificar, el sistema del mundo. Aferrados a las promesas de la palabra de Dios podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, del mundo y del diablo. Libres en la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir, junto con nuestro Maestro: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»



viernes, 4 de agosto de 2023

Inclinen su oído, y vengan a mí

"Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero." Isaías 55.1

Toda persona que tenga sed de agua espiritual, y hambre de alimento eterno puede tener certeza de su esperanza de hallar la Verdad, ya que el deseo es la vía más segura de acercamiento. "Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero".

En el mundo en que vivimos, marcado por el egoísmo, la codicia y la competición, es lícito que nos preguntemos: ¿Cómo compraremos sin dinero? Con el corazón, y la mente, puestos en la promesa divina. Mediante la fe, podemos "comprar" la Verdad (las aguas), el estímulo o entusiasmo del Espíritu (vino), y la sustancia del Espíritu (leche), dirigiendo nuestros pensamientos y acciones hacia ella. Encontraremos así la verdadera satisfacción en la vida.

¿Cuál es el primer paso en la búsqueda de la conciencia espiritual? Oír y hacer caso a la palabra de Dios. "Inclinen su oído, y vengan a mí; escuchen y vivirán". Debemos prestar mucha atención a la manifestación de lo divino en la vida. ¿Cuáles son algunos otros pasos? Buscar a Dios en todos nuestros caminos y practicar la oración. "Busquen al Señor mientras pueda ser hallado; llámenlo mientras se encuentre cerca".




viernes, 7 de julio de 2023

Prisioneros de esperanza

"También tú serás salvada por la sangre de tu pacto, y yo sacaré a tus presos de esa cisterna sin agua. ¡Vuelvan, pues, a la fortaleza, prisioneros de esperanza! En este preciso día yo les hago saber que les devolveré el doble de lo que perdieron." Zacarías 9.11-12



Es natural que nos sintamos angustiados y desesperanzados cuando las circunstancias son adversas. Puede ser que suframos alguna pérdida, o enfermedades. También estamos, a menudo, expuestos a daños o perjuicios. Y, lo reconozcamos o no, la sequía espiritual nos afecta mucho más de lo que podemos percibir.

Es cierto, la vida tiene muchas dificultades. Sin embargo, Dios nos recuerda que no depende de nuestra fuerza, de nuestra inteligencia, y ni siquiera de nuestra piedad. Él mismo quiere restaurarnos, iluminarnos y darnos su salvación abundante. ¿Por qué quedarnos en pozos secos, cuando podemos beber del agua viva?

Dios siempre está presente, su bondad y su verdad son eternas. Pero de nosotras y nosotros depende hacia dónde dirigimos nuestra mirada espiritual. Si miramos hacia la debilidad, la ignorancia y el pecado, estaremos y realmente seremos "presos de esa cisterna sin agua". En cambio, si volvemos nuestro corazón hacia la fortaleza, la verdad y la salvación que vienen del Señor seremos libres o, mejor, "prisioneros de esperanza".

viernes, 9 de diciembre de 2022

Ánimo, no tengan miedo

"¡Ánimo, no tengan miedo!¡Aquí está su Dios para salvarlos!" Isaías 35.4


Si nos ponemos a pensar sobre la situación general del mundo en que vivimos, aparentemente no tenemos alternativa al temor y la desesperanza. La injusticia, la violencia y la corrupción generalizada nos llevan a la conclusión de que no hay Dios, o que si lo hay es malo o impotente. Nuestra intuición de Dios se da en las relaciones; las relaciones que tenemos con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con la creación entera marcan nuestra percepción de Dios.



El profeta Isaías (Yeshayáh) nos dice que el Dios vivo no puede ser encontrado en las ilusiones, no se manifiesta en el escapismo de la religiosidad cultual. El Dios vivo y verdadero (יהוה‎) se da a conocer, se manifiesta y actúa por medio de la restauración de las relaciones rotas, por medio de la justicia, y trayendo paz y bendición abundantes, especialmente sobre quienes más sufren los males del sistema imperante.

Todo miedo es temor a las relaciones y, por consiguiente, miedo a Dios. El terror que reina en el mundo nos oprime porque nos hemos alienado, como individuos y comunidades, de la amistad y el propósito divinos. Solo en la relación restaurada con Dios, con el Universo, con nuestros semejantes y con nosotros mismos, todas las cosas vuelven al equilibrio. "Los que el Señor ha redimido; entrarán en Sión con cantos de alegría, y siempre vivirán alegres. Hallarán felicidad y dicha, y desaparecerán el llanto y el dolor".

viernes, 2 de diciembre de 2022

Un reinado de paz y justicia

"De ese tronco que es Jesé, sale un retoño; un retoño brota de sus raíces. [...] En ese tiempo el retoño de esta raíz que es Jesé se levantará como una señal para los pueblos; las naciones irán en su busca, y el sitio en que esté será glorioso." Isaías 11.1, 10


Durante generaciones el pueblo de Judá había endurecido su corazón e ignorado, cuando no directamente rechazado y matado, a aquellos que les advertirían de las consecuencias de ir tras dioses extraños, y como resultado se apartaban más y más de la instrucción del Dios de sus padres, Abraham, Isaac y Jacob, hasta que sus ciudades quedaron desoladas y su gente arrastrada al cautiverio. 


No obstante, Dios levantó de la "buena semilla" al buen rey Ezequías (Yizqiyyâhu), quien brotó entre ellos como un retoño del tronco del árbol cuya sustancia permaneció en él, reunió a los miembros dispersos de su pueblo, restauró y purificó el Templo, y volvió a la legítima adoración del Dios único. Isaías fue consejero de Ezequías y en ese momento predijo la era del reinado del Mesías, una profecía cumplida siete siglos después en la venida de Jesús (Yeshúa) a su pueblo, y cada vez que reconocemos en la conciencia de cada individuo la verdad de nuestro ser real.


"El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besarán"El significado del nombre Jesé (Yishay) es regalo, don, dádiva. El reinado de justicia y paz no es un logro del esfuerzo humano, de la moral o de la política, sino una dádiva generosa de Dios cuando vivimos en armonía con el orden divino.




El anuncio de Isaías (Yeshayaáh) es tan claro en su significado que necesita poca interpretación. Procuraremos aplicar las enseñanzas de esta profecía, el anhelo y la manifestación de la era mesiánica, justica, paz, bondad y amor de manera práctica para guiarnos en nuestra vida cotidiana.

viernes, 11 de noviembre de 2022

¿Cómo resucitarán los muertos?

"Tal vez alguno preguntará: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpo tendrán?»  ¡Vaya pregunta tonta! Cuando se siembra, la semilla tiene que morir para que tome vida la planta. Lo que se siembra no es la planta que ha de brotar, sino el simple grano, sea de trigo o de otra cosa. Después Dios le da la forma que él quiere, y a cada semilla le da el cuerpo que le corresponde.  Del mismo modo, hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero una es la hermosura de los cuerpos celestes y otra la hermosura de los cuerpos terrestres.  El brillo del sol es diferente del brillo de la luna y del brillo de las estrellas; y aun entre las estrellas, el brillo de una es diferente del de otra. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos. Lo que se entierra es corruptible; lo que resucita es incorruptible". 1 Corintios 15.35-38, 40-42


La lista de las glorias comparativas del sol, la luna y las estrellas nos describe la verdad de que la vida espiritual prevalece sobre la material, y que mientras el alma se aferra a la existencia material y teme la inconsciencia material que trae la muerte, la conciencia de la vida espiritual vence todo este miedo. Todo lo que se necesita es confianza o fe en Cristo, el don de Dios y Dios mismo.




¿Cuál es la diferencia entre “alma viviente” y “espíritu vivificante”? Un alma viviente es la conciencia individual de sí mismo como miembro de la raza en pensamiento, sentimiento y expresión. El espíritu vivificante es la expresión de la conciencia de comunión con Dios. 


¿Qué logró la resurrección de Cristo para toda la humanidad? Para aquellos que creen en él, eliminó el miedo a la muerte como el final inevitable de la vida. Jesús pasó por la muerte, luego resucitó Su cuerpo. Demostró que la muerte es simplemente una experiencia que debe dominarse, no una por la que todo ser humano deba necesariamente pasar. El apóstol Pablo nos muestra el misterio de la inmortalidad, que la vida eterna subsiste aquí y ahora, así como al otro lado de la muerte. “No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un momento”.

viernes, 17 de septiembre de 2021

El trigo y la cizaña

"Dejen que crezcan lo uno y lo otro hasta la cosecha. Cuando llegue el momento de cosechar, yo les diré a los segadores que recojan primero la cizaña y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero." Mateo 13.30

No importa dónde miremos, vemos corrupción en todas partes y somos testigos de cómo el mal prevalece y prospera. El mundo en el que vivimos es desconcertante. Los sistemas políticos, ideológicos y religiosos siempre decepcionan. Y flota en el aire la incómoda pregunta: si Dios es bueno y soberano, ¿por qué no hace nada? "Porque al arrancar la cizaña podrían también arrancar el trigo".



Si prestamos atención, Jesús no dice que el trigo y la cizaña crecerán juntos en la iglesia, sino en el mundo. "El campo es el mundo". Las hijas y los hijos del reino son la buena semilla, plantados en el mundo para producir buenos frutos. Cuando el Señor oró por los creyentes de todas las edades, le suplicó al Padre: "No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del Maligno".

No es por nuestra piedad, nuestra moralidad o nuestro activismo que vamos a oponernos a la corrupción imperante, sino por medio de la fe, la esperanza y el amor. El Señor Jesús llevó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, pagó la condenación de los pecados al derramar su sangre en la Cruz; resucitó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Dios no nos llamó para "cambiar el mundo" a fuerza de voluntarismo, sino para ser sus testigos y anunciadores de un mundo nuevo. Es difícil esperar la intervención divina, pero ahí es donde reside la fe; espera en la promesa. "Entonces, en el reino de su Padre los justos resplandecerán como el sol. El que tenga oídos, que oiga."

jueves, 29 de abril de 2021

Confíen en el Señor

"Son muchos los que preguntan «¿Quién nos hará ver el bien?» ¡Que la luz de tu rostro, Señor, nos ilumine! Tú pusiste en mi corazón más alegría que la de tener trigo y vino en abundancia. Por eso me acuesto y duermo en paz, porque sólo tú, Señor, me haces vivir confiado." Salmo 4.6-8



"¿Quién nos hará disfrutar de lo bueno?" ¿En qué estado de ánimo se encuentra una persona que cuestiona el bien de vivir? En este estado mental negativo, en el que hay una falta de entusiasmo por la vida. Cuando perdemos toda expectativa de la llegada del bien, queda poco para vivir. ¿Qué es “la luz de tu rostro [del Señor]”? La luz del rostro del Señor es el favor que recibe quien mantiene su entusiasmo por la vida, un vivo interés por los demás y un espíritu de amor, alegría y sabiduría.


Porque, ¿de qué vive la humanidad además del pan? Principalmente por el espíritu de buena voluntad hacia los demás y por la reverencia a la vida universal, don divino, que la lleva a creer en la realidad del bien ya buscar su manifestación en toda su vida. "Toda palabra que sale de la boca de Dios" es toda expresión activa y vital de bien.


¿Qué es mejor y más satisfactorio que la prosperidad temporal? La alegría que nace del corazón como resultado de la presencia en él del amor divino y la comprensión de la verdad: “Me has llenado el corazón de alegría, una alegría mayor que la de los que tienen trigo y vino en abundancia”.

viernes, 5 de marzo de 2021

Dios es nuestro refugio

"Sólo en Dios halla tranquilidad mi alma; sólo en él he puesto mi esperanza. Sólo Dios es mi salvación y mi roca; porque él es mi refugio, no resbalaré. Sólo Dios es mi salvación y mi gloria; ¡Dios es mi roca fuerte y mi refugio!" Salmos 62.5-7

Todos nosotros, con mayor o menor frecuencia, pasamos momentos de preocupación y ansiedad. Pero aunque aparentemente estemos preocupados por algo material, como la salud o la comida, toda ansiedad es puramente espiritual. La preocupación, la frustración, la ira, la impaciencia, no pueden hacer nada para solucionar los problemas. Ninguna cosa o situación valen la pena para hacernos perder la paz interior. Ante la preocupación y la ansiedad, centrarse exclusivamente en Dios es un remedio infalible.

Podemos esperar, con total confianza, todo el bien de Dios. Pero, ¿qué espera Dios de nosotros? Primero, Dios espera que pongamos la vida en primer lugar. El amoroso Padre Celestial, espera que tengamos una fe viva, una confianza inquebrantable en su amor, sabiduría y providencia. "Pueblos todos, ¡confíen siempre en Dios! ¡Vacíen delante de él su corazón! ¡Dios es nuestro refugio!"



La fe en Cristo es una verdadera confianza en el poder de Dios y en sus promesas, según las Escrituras. No es una quimera creada por nuestra imaginación; es certeza creada por el Espíritu Santo por medio de la palabra de Dios. Por eso la verdadera fe produce verdadera esperanza, paz y alegría. Tanto la fe como la esperanza y el amor no dependen de nuestra capacidad, sino de la pura gracia de Dios, por los méritos de Cristo. "Dios habló una vez, y yo lo escuché dos veces: Tuyo, Dios mío, es el poder; tuya, Señor, es la misericordia; tú das a cada uno lo que merecen sus obras."

viernes, 18 de diciembre de 2020

¡El Señor ha hecho grandes cosas!

"Cuando el Señor nos haga volver a Sión, nos parecerá estar soñando. Nuestra boca se llenará de risa; nuestra lengua rebosará de alabanzas. Entonces las naciones dirán: «¡El Señor ha hecho grandes cosas por éstos!» Sí, el Señor hará grandes cosas por nosotros, y eso nos llenará de alegría." Salmos 126.1-3

Vivimos con prisa y olvidamos fácilmente que nuestra vida continúa en la eternidad. Las preocupaciones y las ansiedades minan nuestra fuerza y ​​extinguen nuestra fe. ¡Recordemos que somos hijos e hijas de Dios, y Dios es Amor! Él nunca nos deja. Aunque tengamos que pasar por luchas, dificultades y muchas injusticias, tomémoslo con calma y dejemos que Dios tome el control. "Señor, ¡haz que volvamos de nuestra cautividad, y que corramos libres como los arroyos del desierto!"

Son innumerables y conocidos los casos de personas que, a pesar de las dificultades y limitaciones, no fueron vencidas, sino que lograron, por la gracia de Dios, su realización. Podemos considerar heroicas estas historias de superación, pero difícilmente pensaríamos que podemos hacer lo mismo. Nuestras debilidades son un obstáculo sólo si nos hundimos en ellas; pero si las entregamos a Dios, Él mismo las convertirá en el factor determinante de nuestro éxito. "¡Haz que los que siembran con lágrimas cosechen entre gritos de alegría!"

Aunque los cristianos a menudo somos acusados ​​de creer en un cuento de hadas con el simple propósito de no enfrentar la realidad, lo cierto es que incluso los detractores deben estar de acuerdo en que el pecado, el miedo y las limitaciones no son vida en absoluto, sino signos de muerte. No podemos vencer el mal con nuestras propias fuerzas. Podemos hacer esto solo a través de la abundancia de vida que únicamente Dios da por medio de Cristo. Alejarnos del mal, la duda y el pecado y estar tranquilos en la presencia de Dios nos garantiza la victoria. Este no es un escape cobarde, sino un refugio confiable. "¡Que los que entre sollozos esparzan la semilla, vuelvan alegres trayendo sus gavillas!"

viernes, 6 de noviembre de 2020

Dios es bueno, es bueno siempre

"¡Alabemos al Señor, porque él es bueno; porque su misericordia es constante!" Salmos 107.1


Decir que vivimos en tiempos de incertidumbre parece un tópico. La incertidumbre se ha convertido en parte de nuestra vida diaria. Podemos decir, sin dudarlo, que la incertidumbre es la única certeza. Este año, en particular, ha sacudido los cimientos de todo lo que dábamos por sentado. Para algunos es un placer, casi masoquista, aferrarse a las incertidumbres y el estrés que esto genera. Para otros, es una causa de pesimismo destructivo y falta de fe.


Un triunfalismo infantil, ingenuo, egoísta y arrogante ha dejado a muchos cristianos sin un fundamento firme. Uno de los mayores obstáculos para la fe es la experiencia del mal en el mundo. Sin embargo, en el Salmo 107 ya lo largo de la Escritura se afirma que el Señor "es bueno, su amor dura para siempre" No podemos negar la gran cantidad de hechos y experiencias tristes, violentas y enfermizas. Tanto para el creyente como para el escéptico, la pregunta que nunca deja de resonar es: si Dios es bueno, ¿por qué permite el mal?




El mal no tiene existencia propia. Así como la oscuridad es ausencia de luz, un defecto, no una realidad en sí misma. Solo enciende una luz para disipar la oscuridad. Simplemente manifestando el bien para disipar el mal. Dios siempre es bueno y siempre está ahí. Sería una tontería negar las manifestaciones del mal en la experiencia diaria, pero el mal no se origina en Dios, sino en el azar de la naturaleza y más en el mal de los seres humanos. Si pudiera haber la más mínima oscuridad en Dios, todo perecería en un caos absoluto.


Nuestra esperanza está en Dios, en su amor y en sus obras. Aunque el mundo parezca hundirse en el abismo, o que el mal aparentemente triunfe, podemos confiar en el Señor, clamar por su ayuda y agradecerle su bondad: "él los libró de sus aflicciones, los guió por un buen camino, hasta encontrar una ciudad habitable" (Salmos 107.6-7).

viernes, 23 de octubre de 2020

¡Tributen al Señor la gloria y el poder!

"¡Canten al Señor un cántico nuevo! ¡Canten al Señor todos en la tierra! ¡Canten al Señor! ¡Bendigan su nombre! ¡Anuncien su salvación todos los días! ¡Proclamen su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre todos los pueblos!" Salmos 96.1-3


Cuando miramos las noticias u observamos la situación de nuestro mundo, es imposible no pensar que la humanidad, y en particular el cristianismo, no ha aprendido nada. ¡No aprendimos nada! Especialmente aquellos que insisten en dar se el adjetivo de "evangélicos" son los que más se oponen a las claras enseñanzas de Jesús. La opresión, la discriminación, el odio y la violencia son diametralmente contrarios al evangelio, así de simple.


Los discípulos y discípulas de Jesús no buscan dominar a los demás, no buscan imponer normas o leyes, y mucho menos subyugar a otros por la fuerza. Los hijos e hijas de Dios son "extranjeros y peregrinos" en camino a una tierra mejor, esperando un reino eterno. Damos "al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios", sin buscar alianzas con el César y mucho menos queriendo tomar su lugar.


El reino de Dios es amor, el poder de Dios es amor, la gloria de Dios es amor. Todo lo que no es amor es idolatría y blasfemia. El salmista nos invita a cantar un cántico nuevo, a ver el mundo con nuevos ojos, a ser testigos del reino, poder y gloria de Dios. Los dioses profanos son ídolos, y los ídolos siempre fomentan la opresión. En otras palabras, quien quiera oprimir es idólatra. El reino de Dios no viene por la fuerza o por imposición, sino "esperando desde el cielo a su Hijo, a quien resucitó de los muertos: Jesús, que nos libra de la ira venidera".



viernes, 4 de septiembre de 2020

Quien espera no desespera

[...] se volvieron al Dios vivo y verdadero, para servirlo y esperar de los cielos a Jesús, su Hijo, a quien Dios resucitó de los muertos, y que es quien nos libra de la ira venidera." 1 Tesalonicenses 1.9-10

A veces pareciera que la fe es solamente un accesorio de nuestra vida. Funciona bien los domingos de mañana, pero no tiene ninguna trascendencia en nuestra vida cotidiana. Esa fe sirve para pintar bellos paisajes en un cielo lejano, sin dar una pincelada siquiera a lo que nos rodea aquí y ahora. Esa fantasía de la mente no es fe en modo alguno, es tan sólo un fantasma.



La fe cristiana es una confianza real en los hechos poderosos de Dios y en sus promesas, según las Escrituras. No es una quimera creada por nuestra imaginación; es la certeza creada por el Espíritu Santo por medio de la palabra de Dios. Es por eso que la fe verdadera produce esperanza real, paz y alegría. Tanto la fe, como la esperanza y el amor no dependen de nuestra capacidad, sino de la pura gracia de Dios, por los méritos de Cristo.

Todo en el mundo es incierto. Todo pasa, nada permanece. Si ponemos nuestra confianza y nuestra esperanza en lo perecedero, ciertamente seremos defraudados. Pero si nuestra esperanza está en Cristo, podemos estar seguros que veremos el cumplimiento de las promesas del Señor. "Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado" (Romanos 5.5).

viernes, 24 de julio de 2020

Gloria

"Pero gracias a Dios ustedes ahora son de Cristo Jesús, a quien Dios ha constituido como nuestra sabiduría, nuestra justificación, nuestra santificación y nuestra redención, para que se cumpla lo que está escrito: «El que se gloría, que se gloríe en el Señor.»" 1 Corintios 1.30-31

La actual crisis sanitaria que vive el mundo nos ha dejado bien patente que todo aquello en que los humanos confiamos para nuestra seguridad sirve poco y nada a la hora de la verdad. Superpotencias y países subdesarrollados; poderosos y marginados; ricos y pobres; todos a merced de la pandemia. 

El pecado es una pandemia más universal que el coronavirus: extendido en el tiempo y espacio, tanto así que afecta, ha afectado y afectará a cada ser humano, y sus consecuencias son devastadoras. Contra la virulencia del pecado, sus efectos y consecuencias, son todavía más inútiles los recursos del orgullo humano. 

Nuestra ciencia, nuestra moral, nuestra religiosidad, ni cualquiera de las glorias humanas son efectivos contra el mayor mal de la humanidad. Es por eso que Dios, en su inmenso amor y compasión, nos dió el único remedio eficaz, su Hijo Jesucristo: "poder de Dios, y sabiduría de Dios" (1 Corintios 1.24) ¡Él es nuestra gloria! 


viernes, 5 de junio de 2020

Nueva vida

"Recorran todo el campamento y díganle al pueblo que prepare comida, porque dentro de tres días ellos cruzarán el Jordán para tomar la tierra que el Señor nuestro Dios va a darles." Josué 1.11

"Sin cruz no hay corona" decía un antiguo lema. Eso es cierto tanto en todos los aspectos de la vida, especialmente nuestra vida espiritual. No es que la vida cristiana sea una vida de sufrimiento y penurias como algunos piensan, sino que cada día debemos hacer morir el pecado en nosotros y vivir la vida nueva que nos fue dada en el Bautismo.


Moisés había fallecido en la montaña. Él pudo ver la Tierra Prometida, pero no entró en ella. Fue Josué quien guió al pueblo más allá del río Jordán. La ley puede darnos una visión del cielo, pero no puede conducirnos allá; es Jesús, con quien nos identificamos en las aguas bautismales, quien nos conduce a su reino y nos da, por pura gracia, una vida nueva y plena.

¡Hay tantas voces que quieren confundirnos! No obstante, hay un sólo camino a la plenitud de vida: Jesús, el Hijo de Dios. "Pero si no les parece bien servirle, escojan hoy a quién quieren servir, si a los dioses que sus padres adoraron cuando aún estaban al otro lado del río, o a los dioses que sirven los amorreos en esta tierra donde ahora ustedes viven. Por mi parte, mi casa y yo serviremos al Señor." Josué 24.15

sábado, 28 de marzo de 2020

Esperanza

"La esperanza de los justos es su alegría; la esperanza de los impíos se esfuma." Proverbios 10.28

El mundo entero está alarmado por la epidemia global. Es natural que nos sintamos inseguros, ansiosos o angustiados. Fingir que nada pasa es una tontería, y alarmarnos exageradamente es un suicidio. Crisis, enfermedades y tragedias hubo desde el principio del mundo, y los habrá hasta el fin. Es nuestra actitud la que determinará, en gran medida, el efecto que tengan sobre nosotros.

Si nuestra esperanza está puesta en lo efímero e ineficaz, tarde o temprano saldremos decepcionados. En cambio, si ponemos en Dios, el Todo Amor, nuestra confianza y esperanza, podremos enfrentar cualquier crisis, cualquier miedo, cualquier tragedia, con entereza, optimismo y alegría. Dios nos ama. Dios nos cuida. Dios siempre está con nosotros.


viernes, 13 de diciembre de 2019

Restauración

"Entonces sabrán ustedes que yo estoy en medio de Israel, y que yo soy el Señor su Dios, y nadie más. Y mi pueblo nunca más será avergonzado." Joel 2.27

Cuando todo parece ir bien, raramente nos acordamos de Dios. Cuando todo parece ir mal, nos preguntamos dónde está Dios. Sin embargo, Dios no depende de nuestros sentimientos ni circunstancias; él siempre está con nosotros porque es fiel y amoroso.


Nuestro mundo, marcado por la presencia del pecado, a veces nos resulta insoportable. Dios no nos deja caer en la desesperación; en Cristo y por medio de él, ya tenemos la garantía de una vida restaurada. "Después de esto, derramaré mi espíritu sobre la humanidad entera, y los hijos y las hijas de ustedes profetizarán; los ancianos tendrán sueños, y los jóvenes recibirán visiones". Joel 2.28

No es consuelo de tontos; es una esperanza firme. Hay un amanecer glorioso que nos espera, un cielo nuevo y una tierra nueva, justicia y paz eternas. Eso dice la Palabra de Dios, y su Palabra es fiel y verdadera. "En aquellos días, también sobre los siervos y las siervas derramaré mi espíritu". Joel 2.28

viernes, 29 de noviembre de 2019

Conscientes del tiempo en que vivimos

Para los que vivimos en el Chaco paraguayo, las noticias que normalmente llegan del país y del mundo nos parecen muchas veces tan lejanas que casi resultan inverosímiles. Gracias a Dios, todavía quedan en el mundo lugares tranquilos, seguros y pacíficos.

Gozar de un ambiente saludable, una comunidad segura y una vida parsimoniosa, puede llevarnos a olvidar que el mundo, en general, no es así. Y cuando algo sucede cerca nuestro que nos recuerda los frutos del pecado, de la maldad y de la violencia, nos damos cuenta que toda precaución humana es insuficiente para mantenernos completamente a salvo.

El apóstol Pablo nos exhorta a ser “conscientes del tiempo en que vivimos y de que ya es hora de que despertemos del sueño” (Romanos 13.11). Todo lo que hemos creado, como individuos y sociedades, no son más que ilusiones. Tal vez puedan servir un tiempo, pero tarde o temprano perecen y, con ellas, nuestra seguridad. Únicamente Jesucristo puede darnos verdadera paz, tranquilidad y armonía.


Durante la estación del Adviento revivimos la bendita esperanza de la Cristiandad: la venida del Señor. Jesucristo ya vino a nosotros, al nacer en Belén de Judea; él continúa viniendo a nosotros en su Palabra y Sacramentos; y él vendrá definitivamente en su Gloria, y con Él su galardón (Apocalipsis 22.12).