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martes, 14 de julio de 2026

El poder de la provisión divina en nuestro desierto

"Toda la gente comió hasta quedar satisfecha y, cuando recogieron lo que sobró, llenaron siete canastas". Marcos 8:8

Una gran multitud seguía a Jesús en un lugar despoblado y sin recursos. Llevaban tres días sin comer y sus fuerzas ya estaban agotándose. De modo similar, todos pasamos por "desiertos" emocionales, financieros o espirituales donde los recursos se agotan y el cansancio nos vence.

Jesús no ignoró el hambre física de la multitud, ni mucho menos la espiritualizó. Su divinidad no lo aleja de nuestras necesidades terrenales más humanas. Por el contrario, el Maestro dice: "Tengo compasión de la gente". Dios siente nuestro dolor, entiende nuestra fatiga y no es indiferente a nuestras batallas diarias. Él no se limita por las circunstancias desfavorables del entorno (el desierto). Su poder opera por encima de las leyes de la escasez. Al bendecir los pocos panes, nos enseña que Dios multiplica todo aquello que se pone en sus manos con actitud agradecida y confiada.



Los discípulos reaccionaron con duda, mirando únicamente las limitaciones físicas del entorno en lugar de mirar al Maestro. Ellos preguntaron: "¿De dónde podrá alguien saciar de pan a estos aquí en el desierto?". Nuestra tendencia humana es enfocarnos en el problema y no en la solución. El texto advierte que si la gente vuelve a sus casas en ayunas, "desmayarán en el camino". Esto describe nuestra fragilidad: separados de la fuente divina, nuestras fuerzas se terminan pronto. Con frecuencia pensamos que lo que poseemos (siete panes y unos pocos pececillos) es insignificante. Olvidamos que el pensamiento derrotista bloquea las posibilidades del milagro.

Este pasaje nos lleva directamente a los pies de Jesús, mostrándolo como la respuesta definitiva a toda insuficiencia humana. El Señor pide una entrega total. Para experimentar su poder, debemos entregarle nuestras debilidades, miedos y escasos recursos con una fe expectante. El milagro físico apunta a una realidad espiritual más profunda. Solo Jesús puede saciar el hambre de paz, propósito y seguridad que el mundo no puede llenar. Al final, sobraron siete canastas llenas. Cristo no solo nos da lo justo para sobrevivir; él nos ofrece una vida abundante, llena de entusiasmo, paz y victoria sobre las dificultades.

Dejemos de enfocarnos en la escasez del "desierto" y comencemos a reconocer la grandeza de nuestro Salvador. Entreguemos hoy mismo nuestros problemas y nuestros limitados esfuerzos a Dios a través de una oración llena de fe. Caminemos con la firme convicción de que, con Cristo a nuestro lado, nuestras fuerzas serán renovadas y las canastas espirituales volverán a estar llenas.

La fe en Dios activa milagros prácticos que transforman la escasez en abundancia y la debilidad en fortaleza.

martes, 23 de diciembre de 2025

En tu palabra echaré la red

"Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron." Lucas 5:1-11

Así como aquel día a orilla del lago, hoy también las personas necesitan, todos necesitamos, la corrección, la enseñanza y el consuelo de la presencia y las palabras de Jesús. Obnubilados como estamos por el materialismo, las ideologías y el egoísmo, la mayoría de nosotros, por no decir todos, no tan sólo nos privamos de buscar al Salvador, sino que muchas personas activamente lo menosprecian y rechazan. Ante esta coyuntura hostil, muchos cristianos, inclusive ministros agotados, dicen como Pedro: "Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado".

Nuestra fuerza, nuestro activismo, nuestra habilidad o nuestro conocimiento son secundarios, y no pocas veces contrarios, a la obra del Evangelio. Sin dudas, también a nosotros, en nuestro lugar y vocación, el Señor nos ha llamado a ser "pescadores de hombres", pero no en conformidad a los modelos corruptos del mundo, sino reconociendo nuestra pecaminosidad, indignidad e incapacidad; confesando como Pedro, y el profeta Isaías: "soy un hombre de labios impuros y habito en medios de un pueblo de labios también impuros".

Dios no ha enviado ángeles para proclamar el Evangelio. Jesús ha llamado, y llama, pecadores perdonados y reconciliados para compartir la buena noticia del perdón, la compasión, y la reconciliación que Dios ofrece a los pecadores por medio de Cristo. Ser testigos del Evangelio no tiene nada que ver con las cuelidades propias; se arraiga en la confianza con que respondemos al mandato y las promesas del Señor. Podemos decir, con fe certera, como lo hiciera Pedro: "en tu palabra echaré la red", y también nosotros seremos testigos de una pesca milagrosa cuyo fruto abundante es para vida eterna.



viernes, 23 de junio de 2023

¡El Señor es quien libra al pobre de morir a manos de los malignos!

"Este pobre clamó, y el Señor lo oyó y lo libró de todas sus angustias. Para defender a los que temen al Señor, su ángel acampa alrededor de ellos." Salmos 34.6-7

"Busqué al Señor, y él me escuchó". Esas palabras son una confesión de fe en la omnipresencia de Dios. No necesitamos lugares especiales, o actitudes estudiadas, para tener comunión con Dios; podemos encontrar inmediatamente lo que buscamos, ya que Dios habita en nosotros.

La fe en Dios nos da confianza en el bien y la verdad divina, y esto nos llena de valentía, intrepidez y paz, y nos libera de las limitaciones que produce miedo. El amor disipa el temor. A medida que crecemos en la conciencia espiritual, nuestro amor al bien y nuestra fe en la verdad se desarrollan y se expanden. Entonces tenemos certeza y confianza (אֱמוּנָה) de nuestra seguridad en Dios.

El "ángel de Yahvé" (מַלְאַךְ יְהוָה) es el pensamiento confiado en Dios, que nos da paz y seguridad, liberándonos de los efectos del pensamiento negativo. Los que "tememos" al Señor no vivimos a la espera de acontecimientos funestos, sino que confiamos en que Él es amor y bondad. Creemos en la naturaleza inmutable y duradera de la Verdad, y es por eso que tenemos a Dios continuamente en mente, y descansamos en la paz que nos da su presencia.



viernes, 12 de mayo de 2023

Dios me escuchó y atendió a la voz de mi súplica

"Ustedes todos, los que temen a Dios, vengan y escuchen lo que él ha hecho conmigo. Con mis labios le pedí ayuda; con mi lengua exalté su nombre. Si mi corazón se hubiera fijado en la maldad, el Señor no me habría escuchado. Pero lo cierto es que Dios me escuchó y atendió a la voz de mi súplica." Salmos 66.16-19


Debemos dar gracias al Señor, y alabarle, porque de esa manera despertamos dentro de nosotros mismos la sublimidad, el poder y la majestad de la Presencia Divina. 


Las interpretaciones populares de las Escrituras no siempre nos trasmiten las ideas que los autores deseaban comunicar. Al consultar a intérpretes bíblicos independientes, descubrimos que se han cometido muchos errores al traducir del hebreo y el griego al español. Frecuentemente, encontramos con que las traducciones a nuestro idioma nos pintan un Dios terrible, colérico, caprichoso y vengativo. ¡Nada más alejado de la verdad! 


Por ejemplo, leemos en el versículo 16: "Ustedes todos, los que temen a Dios, vengan y escuchen lo que él ha hecho conmigo", pero debería traducirse más fielmente: "Vengan ustedes, y escúchenme relatar lo que digo, y lo que Dios ha hecho por mí". ¿Debería haber algún elemento de temor en nuestros corazones hacia Dios, cuando oramos y damos gracias? No. Siempre debemos tener presente que Dios es un Padre amoroso, compasivo y misericordioso, que siempre está más dispuesto a dar de su abundante bondad que nosotros a recibir de ella.


Es cuando nos establecemos en la conciencia de la bondad, la ternura y el infinito amor del Padre que, al igual que David, prorrumpimos en pensamientos, y palabras de alabanza. "¡Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni me escatimó su misericordia!" Salmos 66.20




viernes, 14 de abril de 2023

Pan del cielo

"El Señor le dijo a Moisés: «Como verás, yo voy a hacer que les llueva pan del cielo. Para ver si ustedes obedecen o no mis leyes.»" Éxodo 16.4

Es frecuente que nos preguntemos; si Dios es un Padre bueno y amoroso, de quien somos sus hijas e hijos, ¿por qué no nos conduce directamente a la “Tierra Prometida” para gozar de una vida plena, libre y abundante? Pero esa pregunta se hace de manera material, egoísta e interesada, y por ello es que primero debe haber una transformación espiritual, volviendo nuestra atención al único Dios antes de poder entrar en la “Tierra Prometida”.

El “pan del cielo” representa las ideas espirituales que toman forma en la vida cotidiana como alimento, abrigo y albergue, para nutrir y sustentar la vida. “Maná” (מָן), es el sustento que se manifiesta directamente del Señor. El maná es un recordatorio que es de Dios de quien recibimos "todo aquello que se necesita como alimento y para satisfacción de las necesidades de esta vida".

Compartiendo el pan es como Dios se hace presente. La abundancia divina es generosa, justa y liberadora: «cada uno de ustedes debe salir todos los días y recoger la porción para ese día». Reconocer el cuidado y la providencia del buen Padre nos libera del egoísmo, del apego y de la codicia, y nos hace capaces de compartir, proveer y nutrir como cooperadores y cooperadoras del Señor.



viernes, 16 de diciembre de 2022

Pide una señal

«Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.» Isaías 7.11



La verdad no es un asunto de afirmaciones huecas o argumentos sagaces, se trata de demostración. El entendimiento por sí solo no cambia nada, hay que llevarlo a la práctica. Cuando ponemos a prueba la verdad que conocemos, ésta se confirma y se fortalece. Frecuentemente disfrazamos de humildad y respeto a nuestra incredulidad. El profeta exhortó al rey Ajaz a poner a prueba al Eterno, pero él respondió: «No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal».

No obstante Isaías (Yeshayáh), inspirado por el Poderoso, anuncia una señal divina que el rey y el pueblo verían cumplida en sus propios días: «La joven está encinta y va a tener un hijo, al que pondrá por nombre Emanuel. En los primeros años de vida del niño, se comerá leche cuajada y miel. Pero antes de que el niño tenga uso de razón, el país de los dos reyes que te causan miedo quedará abandonado».

Las teorías, por hermosas que sean, jamás nos harán progresar espiritualmente si no las ponemos a prueba. Lo dicho en un libro Sagrado o una lectura espiritual no nos servirá de nada hasta que hayamos empezado a poner tal verdad en práctica. La vida espiritual no consiste en cantidad de información, sino más bien en progreso y transformación. «Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.»

viernes, 9 de diciembre de 2022

Ánimo, no tengan miedo

"¡Ánimo, no tengan miedo!¡Aquí está su Dios para salvarlos!" Isaías 35.4


Si nos ponemos a pensar sobre la situación general del mundo en que vivimos, aparentemente no tenemos alternativa al temor y la desesperanza. La injusticia, la violencia y la corrupción generalizada nos llevan a la conclusión de que no hay Dios, o que si lo hay es malo o impotente. Nuestra intuición de Dios se da en las relaciones; las relaciones que tenemos con nosotros mismos, con nuestros semejantes y con la creación entera marcan nuestra percepción de Dios.



El profeta Isaías (Yeshayáh) nos dice que el Dios vivo no puede ser encontrado en las ilusiones, no se manifiesta en el escapismo de la religiosidad cultual. El Dios vivo y verdadero (יהוה‎) se da a conocer, se manifiesta y actúa por medio de la restauración de las relaciones rotas, por medio de la justicia, y trayendo paz y bendición abundantes, especialmente sobre quienes más sufren los males del sistema imperante.

Todo miedo es temor a las relaciones y, por consiguiente, miedo a Dios. El terror que reina en el mundo nos oprime porque nos hemos alienado, como individuos y comunidades, de la amistad y el propósito divinos. Solo en la relación restaurada con Dios, con el Universo, con nuestros semejantes y con nosotros mismos, todas las cosas vuelven al equilibrio. "Los que el Señor ha redimido; entrarán en Sión con cantos de alegría, y siempre vivirán alegres. Hallarán felicidad y dicha, y desaparecerán el llanto y el dolor".

viernes, 16 de septiembre de 2022

¡Vamos a enderezarnos!

"Un sábado Jesús se había puesto a enseñar en una sinagoga; y había allí una mujer que estaba enferma desde hacía dieciocho años. Un espíritu maligno la había dejado jorobada, y no podía enderezarse para nada. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: —Mujer, ya estás libre de tu enfermedad. Entonces puso las manos sobre ella, y al momento la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios." Lucas 13.10-13




La política, en todos los países, es un constante espectáculo decadente de corrupción y codicia. La economía mundial es un torbellino irracional. Los valores, costumbres y certezas de nuestra sociedad se hunden en un mar de confusión. Y nos sentimos aplastados bajo un peso que amenaza con fracturar nuestras pocas fuerzas. ¡Es fácil caer en el papel de víctimas y dejarnos llevar a la desesperación!


Aquella mañana en la sinagoga, una pobre mujer encorvada, no sólo por su enfermedad sino también bajo el peso del estigma social, encontró su verdadera libertad. Jesús, con tierno amor, la desató del yugo: "ella se enderezó y alabó a Dios". Sin embargo, en lugar de regocijarse por el poder del Señor y la curación de una hermana, los religiosos encontraron razones para cuestionar y desafiar al Redentor.


La liberación, espiritual, mental o física, nunca puede lograrse a través de la Ley. Las revoluciones fallidas en todas las áreas dan fe de ello. Sólo el Evangelio trae paz, salud y libertad. No importa qué peso nos domine. No importa cuánto tiempo hayamos estado encorvados. Jesús, también hoy, nos dice: "ahora son libres". Levantémonos entonces. Vamos a enderezarnos. ¡Y glorifiquemos a Jesús, nuestro bondadoso Salvador!

viernes, 26 de agosto de 2022

Todo lo ha hecho bien



Las noticias vuelan, corren, y si no corren, vuelan;

trazos de verdad, rastros de mentiras, mentira es

la verdad: ¡a palabras necias, oídos sordos!

 

No hay peor sordo que el que escucha todo.

Oye todo, todo, todo, y sus oídos ciegos se hartan

de palabras, de ideas, de valores, de mentiras.

 

¡Ábrete! Ábrete a ti mismo, a tus semejantes,

ábrete al mundo, ábrete a Dios...

Saliva y tacto, manos y palabras, ojos tiernos

que sin más sonidos hablan la verdad única.

 

Y nos maravillamos, y alabamos, y bailamos.

Sin contarle a nadie, a todos les contamos

la buena noticia, que no vuela ni corre:

Vive en nosotros, en ti, y todo lo hace bien.

viernes, 12 de agosto de 2022

La Ley del Señor es perfecta

"¡Cuánto amo yo tus enseñanzas! ¡Todo el día medito en ellas!" Salmos 119.97

El pensamiento griego nos ha legado un dualismo radical. Cuando meditamos sobre nuestra forma de ver el mundo, nos damos cuenta de lo profundamente que nos afecta el dualismo. Lo mismo que condiciona nuestro entendimiento individual, lo hace colectivamente. En nuestra cultura no hay unión posible entre santo y secular, cuerpo y alma, orden natural y sobrenatural.

Las Escrituras nos presentan una visión totalmente diferente: en Dios la naturaleza es sobrenatural y lo sobrenatural perfectamente natural y cotidiano. El poder de Dios y su amor infinito se manifiestan cada día al amanecer, y la alabanza de su misericordia al atardecer cada noche. No hay separación; la santidad de la ley divina se hace práctica en la vida, en el sueño y la vigilia, en el amar y ser amado, en la respiración y el alimento.



El teólogo y místico sueco, Emanuel Swedenborg dijo: "El brillo de la verdad no proviene de la verdad misma, porque dentro de la verdad no hay nada flamígero. La verdad brilla mediante la bondad, porque la bondad es como una llama que emite luz".

"La ley del Señor es perfecta, que refresca el alma. Los testimonios del Señor son fieles, que hacen sabio al sencillo". La vida santa es vivir el amor y la verdad del Señor en todos los aspectos de la vida. El amor y la verdad tampoco están separados en Dios; su amor es verdad y su verdad es amor. Por eso toda la ley se puede resumir en ser amados por Dios para amarlo sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. El Señor Jesucristo manifiesta la plenitud de su amor y de su verdad, y a través de Cristo el amor y la verdad nos son dados sin condiciones. Para que podamos amar como somos amados.

viernes, 5 de agosto de 2022

Humildad

"Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios." 3 Juan 11

En una cena de gala ofrecida por el gobernador, una dama de las más distinguidas se sintió ofendida al descubrir que estaba sentada al extremo de la mesa, en vez de estar cerca del anfitrión.
Al terminar la comida, se acercó al gobernador y le dijo con sequedad:
-Según parece, no se cuida usted de dónde se sientan sus invitados.
-Señora –replicó el gobernador-, a la gente realmente importante no le interesa el sitio donde se sienta; y sucede a veces que quienes se interesan por el sitio, no son importantes.

El teólogo y místico sueco Emanuel Swedenborg escribió: "Si nos orientamos únicamente hacia lo terrenal, entonces nos enfocamos en nosotros mismos, y nos amamos a nosotros mismos y al mundo material. Las personas espirituales no se enfocan en sí mismas, ni en el mundo material, a menos que eso sirva para proporcionar algún servicio espiritual. A las personas enfocadas en lo terrenal les parece tener vida cuando ascienden a puestos de importancia y de prestigio sobre otras personas. A las personas espirituales les parece tener vida en la humildad y en ser de menor importancia. Sin embargo, no evitan los puestos de importancia, a condición de que éstos puedan ser utilizados para servir al prójimo."

Es frecuente que, en el ámbito de la congregación cristiana, al igual que en la sociedad, los más ricos, instruidos o influyentes quieran ejercer su poder sobre sus hermanas y hermanos en la fe. El apóstol Juan hace un contraste entre la actitud mundana y el servicio espiritual, y deja muy claro qué es lo que agrada a Dios.



El apóstol Pablo nos exhorta a mantener la confesión de la fe cristiana, y su fruto de buenas obras; la centralidad de la obra de Cristo, el amor fraternal, la generosidad y la hospitalidad mutua. "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús", Gálatas 3.28

viernes, 3 de junio de 2022

Buenas noticias para los pobres

«El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Lucas 4.18-19


¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, el poder significa fuerza, prestigio y riqueza. Fuerza para oprimir. Prestigio para conducir. Riqueza para adquirir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres son despreciables y prescindibles. Dios, por otro lado, ve el poder como una manifestación de la plenitud de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.


Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad del Señor", el verdadero jubileo que redime a los pobres, sana a los enfermos, da libertad a los cautivos y descanso para la tierra. El poder mundano es incompatible e irreconciliable con el Evangelio. Porque Dios, en Cristo y por el poder del Espíritu, estos últimos son ciertamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad". (2 Corintios 3.17)


Unidos a Jesús, por medio de la fe, también nosotros hemos sido ungidos para "anunciar la buena nueva a los pobres y la libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y anunciar el año agradable de la buena voluntad del Señor". No podemos profesar ser cristianos y vivir de acuerdo con el sistema mundano o, peor aún, desearlo. Aferrándonos a las promesas de la palabra de Dios, podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, el mundo y el diablo. En la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir con nuestro Maestro: "Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes".

viernes, 22 de octubre de 2021

¡Bendeciré al Señor con toda mi alma!

"¡Cuán grande eres, Señor y Dios mío! Te has vestido de gloria y esplendor; te has envuelto en un manto de luz. ¡Tú extendiste el cielo como un velo! ¡Tú afirmaste sobre el agua los pilares de tu casa, allá en lo alto! Conviertes las nubes en tu carro; ¡viajas sobre las alas del viento! Los vientos son tus mensajeros, y las llamas de fuego tus servidores." Salmos 104.1-4

"¡Bendeciré al Señor con toda mi alma! ¡Cuán grande eres, Señor y Dios mío! Te has vestido de gloria y esplendor!" La mayoría de nosotros ha aprendido que Dios es majestuosamente trascendente y que nada en este mundo es digno de Él. Para percibir la presencia y las bendiciones del Señor, debemos rechazar el mundo y elevar nuestro corazón a los cielos etéreos, donde un día disfrutaremos de un gozo glorioso... Esta forma de pensar y sentir puede ser buena para los misterios gnósticos, pero es totalmente ajena al cristianismo.

Sin duda, Dios es glorioso, majestuoso y soberano. Pero manifiesta su gloria, su amor y su bondad en la belleza de toda su creación. Además de la omnipotencia, la creación manifiesta otro atributo divino al que rara vez prestamos atención; la omnisciencia o sabiduría divina. "¡Cuántas cosas has hecho, Señor! Todas las hiciste con sabiduría". La bella creación también expresa su omnipresencia en la sustancia de todo lo que vemos: "¡la tierra está llena de todo lo que has creado!"


No, amar y servir a Dios no tiene nada que ver con alejarse de este mundo o rechazar la creación. Se trata, más bien, de todo lo contrario. Creer en Dios y amarlo significa amar y cuidar todo lo que él creó “y vio que era muy bueno”. La genuina espiritualidad cristiana se fundamenta en la vida, el ministerio y el ejemplo de Jesús, quien dio por sentado ser uno de nosotros, vivir y cuidar la tierra y servir a toda la creación con bondad y justicia, especialmente a aquellos que son despreciados y marginados.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Como árboles plantados a la orilla de un río

"Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones, sino que se deleitan en la ley del Señor meditando en ella día y noche. Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen." Salmos 1.1-3


Aunque nos negamos a aceptar que sea así, la vida es incierta. Como decía la famosa Mafalda: “ahora que me sé todas las respuestas, me cambiaron las preguntas”. Así pasan nuestros días, entre dudas, prejuicios, certezas débiles y muchas máscaras. Las religiones, las filosofías, las ideas políticas o el entretenimiento no ofrecen nada duradero. ¿Qué es lo único que puede hacernos felices? El hábito de meditar en la ley divina y deleitarse en ella.


Ante la confusión de nuestro mundo, es natural que enfoquemos nuestros pensamientos y deseos en querer comprenderlo y transformarlo. Sin embargo, todas las respuestas no son más que parches de papel en una presa de hormigón. Solo la meditación sobre la ley divina (todo el bien) proporciona respuesta, aliento y paz para la vida. Porque, bajo la ley, nos convertimos en la imagen externa de nuestros pensamientos internos; también porque la meditación conduce a la comprensión.




¿De qué manera alguien que medita en la ley divina es como un “árbol plantado al borde de las corrientes de agua”? La verdad es que, cuando vemos quiénes son los ricos del mundo, surgen profundas dudas sobre la bondad y la justicia. Sin embargo, Dios permanece fiel y firme, y en Jesús, manso, bondadoso y misericordioso, nos muestra su verdadero rostro y nos llama a manifestar su presencia en este mundo lleno de dolor y decepción. La ley divina nos proporciona el entorno mental y espiritual más adecuado para nuestro crecimiento y desarrollo en estos planos. Así, prosperamos según Dios y cumplimos infaliblemente nuestro destino como humanidad.

viernes, 17 de septiembre de 2021

El trigo y la cizaña

"Dejen que crezcan lo uno y lo otro hasta la cosecha. Cuando llegue el momento de cosechar, yo les diré a los segadores que recojan primero la cizaña y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero." Mateo 13.30

No importa dónde miremos, vemos corrupción en todas partes y somos testigos de cómo el mal prevalece y prospera. El mundo en el que vivimos es desconcertante. Los sistemas políticos, ideológicos y religiosos siempre decepcionan. Y flota en el aire la incómoda pregunta: si Dios es bueno y soberano, ¿por qué no hace nada? "Porque al arrancar la cizaña podrían también arrancar el trigo".



Si prestamos atención, Jesús no dice que el trigo y la cizaña crecerán juntos en la iglesia, sino en el mundo. "El campo es el mundo". Las hijas y los hijos del reino son la buena semilla, plantados en el mundo para producir buenos frutos. Cuando el Señor oró por los creyentes de todas las edades, le suplicó al Padre: "No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del Maligno".

No es por nuestra piedad, nuestra moralidad o nuestro activismo que vamos a oponernos a la corrupción imperante, sino por medio de la fe, la esperanza y el amor. El Señor Jesús llevó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, pagó la condenación de los pecados al derramar su sangre en la Cruz; resucitó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Dios no nos llamó para "cambiar el mundo" a fuerza de voluntarismo, sino para ser sus testigos y anunciadores de un mundo nuevo. Es difícil esperar la intervención divina, pero ahí es donde reside la fe; espera en la promesa. "Entonces, en el reino de su Padre los justos resplandecerán como el sol. El que tenga oídos, que oiga."

viernes, 13 de agosto de 2021

¡Escucha, Señor, mi voz!

"Desde el fondo del abismo clamo a ti, Señor: ¡Escucha, Señor, mi voz!, ¡atiendan tus oídos mi grito suplicante!" Salmos 130.1-2


¿Cuándo escucha el Señor y responde nuestras oraciones? El Señor nos escucha y contesta nuestras oraciones cuando estamos unidos con el Espíritu y el Espíritu unificado con nosotros. Estamos unidos cuando somos capaces de vivir conscientemente cerca de Dios. Cuando nuestras oraciones no son respondidas como pensamos que deberían, es porque esta unión interior no es segura. Si el Señor notara todos nuestros fracasos, ¿cuál sería el resultado? Ninguno de nosotros podía estar de pie. Por la ley perdonadora del amor, Dios no nos trata según "nuestros pecados", ni nos recompensa según nuestras iniquidades.


¿Cómo funciona la ley del perdón? La ley del perdón limpia la conciencia de pensamientos ignorantes y destructivos y coloca los pensamientos de amor y confianza en su lugar; el perdón quita la repulsión y el resentimiento del corazón. Libera la benevolencia y las tiernas misericordias del Espíritu. ¿Cómo se activa la ley del perdón divino en nuestras vidas? Por nuestro perdón a los que nos ofenden, como dice el Padre Nuestro: "Perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores".


"Con toda mi alma espero al Señor". Hemos vivido en la ignorancia, afuera, durante tanto tiempo que nuestras facultades espirituales se han vuelto inactivas por falta de ejercicio. Cuando el alma espera en el Señor, todas las fuerzas del ser se concentran en ella; entonces sentimos y sabemos absolutamente que Dios está obrando en nuestras almas. De esta manera las facultades se desarrollan y se convierten en instrumentos adecuados para el Espíritu. Cuando buscamos al Señor con todo nuestro corazón, ¿cuál es el resultado? Los reinos del mundo pueden surgir y caer; el cielo y la tierra pueden pasar, pero la palabra del Señor, su promesa, permanece firme en nuestro corazón. Somos hechos libres.




viernes, 30 de julio de 2021

Los necios piensan que no hay Dios

"Los necios piensan que no hay Dios: todos se han pervertido; han hecho cosas horribles; ¡no hay nadie que haga lo bueno! Desde el cielo mira el Señor a los hombres para ver si hay alguien con entendimiento, alguien que busque a Dios." Salmos 14.1-2


Podemos decir que "desde siempre" esos versículos se han utilizado para atacar a los "incrédulos" e "idólatras"; que no creen, ni adoran ni se comportan como nosotros. Y nosotros, por supuesto, estamos del lado correcto. El que cree, celebra y actúa como nosotros es de Dios, porque Dios, ¿de qué lado estaría sino del nuestro? ¿Y a quién condenaría Dios sino a los que son diferentes?




Pero basta con observar un poco más de cerca para darnos cuenta de que lo que Dios condena como idolatría es la falta de compasión, la maldad, el egoísmo y la injusticia en todas sus formas. Excluir al diferente es idolatría. Marginar al pobre es incredulidad. Practicar racismo o sexismo es una abominación. Pervertir el bien común es iniquidad. "No tienen entendimiento los malhechores, los que se comen a mi pueblo como quien come pan, los que no invocan el nombre del Señor".


Hoy en día, una gran parte de los que se autodenominan "evangélicos" son los que más se oponen a las claras enseñanzas de Jesús. La opresión, la discriminación, el odio y la violencia son diametralmente contrarios al evangelio puro y simple. Porque la voluntad de Dios es la plenitud de vida para todos. Jesús proclama claramente con palabras y señales que todos somos bienvenidos en su presencia; que no se trata de "enseñar a pescar" sino de compartir los panes y los peces; que al lado de Jesús hay abundante provisión: provisión de misericordia, comunión de recursos y alegría de hermandad. "¡Ojalá que del monte Sión venga la salvación de Israel! Cuando el Señor haga cambiar la suerte de su pueblo, se alegrarán los descendientes de Jacob, todo el pueblo de Israel".


viernes, 23 de julio de 2021

Sobre todos, por medio de todos, y en todos

"Naciones y pueblos todos, alaben al Señor, pues su amor por nosotros es muy grande; ¡la fidelidad del Señor es eterna! ¡Aleluya!" Salmos 117.1-2


Es triste reconocerlo, y nos cuesta hacerlo, pero por lo general juzgamos, rechazamos y condenamos a quienes son diferentes que nosotros. Quien cree diferente no puede ser amado por Dios. Quien piensa diferente no es inteligente. Quien actúa diferente es perverso... ¿Qué resultaría si todas las naciones y pueblos se unieran en alabanza al Señor? ¿Qué sucedería si reconociéramos en cada ser humano la imagen y semejanza, la presencia del Señor? Se generaría y liberaría una energía benéfica de suficiente intensidad para manifestar aquí y ahora el poder del reino de los cielos.



"Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos." Efesios 4.5








La verdad sólo está presente donde está el bien. El bien sólo está presente donde está el amor. El amor sólo está presente donde está la justicia. Jesucristo, Dios mismo, cargó con todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, fue condenado por todos los pecados al derramar Su sangre hasta morir en la Cruz; se levantó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Cualquier falsedad, maldad e injusticia que pensemos, digamos o hagamos contra nuestros semejantes será una negación y frustración del propósito divino en nuestras propias vidas. ¿Es la bondad amorosa parte de la verdad eterna? Sí, lo es. "Su misericordia es grande para con nosotros; y la verdad del Señor permanece para siempre".

viernes, 2 de julio de 2021

Quiero cantar al Señor

"Yo confío en tu misericordia; mi corazón se alegra en tu salvación. Te cantaré salmos, Señor, porque tú siempre buscas mi bien." Salmos 13.5-6


"¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?" Podemos ver que el rostro del Señor denota el amor divino y todo lo bueno en el cielo y en la iglesia; y esconder u ocultar el rostro, cuando lo habla el Señor, consiste en dejar al ser humano en su propio egoísmo o individualidad, y por ende en los males y falsedades que se desbordan de él. Porque el ser humano, visto en sí mismo, no es más que la debilidad y el pecado que de ella deriva, del que no podemos escapar sin la ayuda de Dios.


En medio de nuestra ceguera, somos capaces de pensar y estar convencidos de que vemos perfectamente. Sin embargo, lejos de la luz del rostro del Señor, lejos de su amor y sabiduría, estamos perdidos. Sólo la luz divina nos eleva por encima de la ceguera de nuestro egoísmo, nos eleva a una nueva vida y nos da una esperanza imperecedera de la vida eterna y plena. "Mírame y respóndeme, Señor Dios mío. Ilumina mis ojos, de lo contrario dormiré el sueño de la muerte".




Cristo ha resucitado y, por la fe, resucitamos con él a una nueva vida. En Cristo, la luz del rostro divino brilla para siempre. Por medio de Cristo recibimos el don de la vida eterna. El amor del Padre nos transforma y nos levanta de la muerte a la vida. El bien divino es nuestro tesoro eterno. "Pero yo confío en tu amor; mi corazón se regocija en tu salvación. Quiero cantar al Señor por el bien que me ha hecho".


viernes, 26 de marzo de 2021

Los cielos proclaman la gloria de Dios

"Los cielos proclaman la gloria de Dios; el firmamento revela la obra de sus manos. Un día se lo cuenta al otro día; una noche se lo enseña a la otra noche. Sin palabras, sin sonidos, sin que se escuche una sola voz, su mensaje recorre toda la tierra y llega al último rincón del mundo". Salmos 19.1-4


Para la gran mayoría de mujeres y hombres cristianos, adorar a Dios es un acto especializado, separado del resto de la existencia. Hablamos de "tiempo con Dios", "espacios sagrados", "momentos de alabanza". Pero, ¿qué significa realmente adorar a Dios? ¿Cómo alabamos su amor y bondad? ¿Dónde vemos la gloria del Señor? Vislumbramos la gloria de Dios en el esplendor del cielo, en la luz y el calor del sol, en el abrigo y la generosidad de la tierra.


"[...] desde la creación del mundo, los atributos invisibles de Dios, su poder eterno y su naturaleza divina, se ven claramente, entendidos por las cosas creadas" (Romanos 1:20). Sin embargo, Dios no nos permite andar a tientas para conocerlo, amarlo y obedecerlo. Él se revela claramente en su Palabra. Toda la obra de la creación da testimonio de la gloria y el poder del Señor, y también lo sentimos presente al meditar en sus palabras, que son luz y gozo para el corazón.




Dios es bueno. Dios es amoroso. Dios es generoso. Podemos ver esto en cada pequeña porción del Universo creado. Dios es sabio. Dios es justo. Dios es misericordioso. Su Palabra declara la verdad y la esperanza para todos nosotros. "¡Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón te sean agradables, Señor, Roca mía y Salvador mío!"