Mostrando entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta poder. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de julio de 2026

De la barca vacía a la red llena

"En cierta ocasión, Jesús estaba junto al lago de Genesaret y el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Jesús vio que cerca de la orilla del lago estaban dos barcas, y que los pescadores habían bajado de ellas para lavar sus redes. Jesús entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, y le pidió que la apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca, y desde allí enseñaba a la multitud." Lucas 5:1-3

Es muy probable que, cuando nos toca pasar por dificultades, contrariedades y fracasos, desconfiemos del cuidado amoroso de Dios, sin embargo, podemos creer y confesar sin la menor sombra de duda que el Señor se interesa por nuestras necesidades cotidianas Jesús no solo habla de religión. Se sube a una barca de trabajo e interviene en la economía de unos pescadores frustrados. Más allá de la prudencia y la lógica propia del oficio de los pescadores, Jesús ordena pescar a plena luz del día, el peor momento técnico. Dios no está limitado por las circunstancias ni por las estadísticas humanas. El resultado; la pesca es tan grande que las redes se rompen y las barcas se hunden. Dios no da las cosas con escasez; su amor y provisión siempre desbordan.


La autosuficiencia produce desgaste, cansancio, temor y ansiedad. "Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado"; la queja de Pedro representa el vacío de luchar solo con fuerzas humanas, lo que produce frustración y cansancio mental. La primera reacción de Pedro es la resistencia basada en su experiencia pasada. Los seres humanos tendemos a proyectar los fracasos del ayer sobre las posibilidades del hoy. Al ver el milagro, Pedro dice: "Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador". Ante la grandeza divina, la condición humana experimenta temor, complejos de inferioridad e indignidad.

El Maestro no hace caso a las palabras de Pedro, sino que lo llama a la fe activa y al propósito eterno. La fe viva se manifiesta en obediencia activa: "En tu palabra echaré la red". Cristo nos saca del desánimo exigiéndonos un acto de fe afirmativa. Rompe el ciclo del "no se puede" mediante la acción. Jesús le responde a Pedro: "No temas". Cristo elimina la ansiedad humana y llena el espacio del miedo con paz y seguridad mental. "Desde ahora serás pescador de hombres". Cristo no solo llena la barca material; redefine la vida entera. Nos conduce a él para transformarnos de sobrevivientes en personas con una misión trascendente.

Cuando cambiamos la duda por la fe y obedecemos la palabra de Jesús, nuestra escasez se transforma en abundancia divina.

lunes, 23 de marzo de 2026

La verdad incómoda, la luz se opone a las tinieblas

"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios." Juan 8:46-47

Jesús confronta a sus opositores, revelando la verdadera paternidad espiritual de aquellos que rechazan la verdad divina. Quien oye las palabras de Dios es de Dios, quien hace caso a la mentira es del diablo.

Aunque los judíos aparentaban religiosidad y justicia, Jesús desafía a cualquiera a demostrar que tiene pecado o que miente. La prueba de pertenencia es clara: Quien es de Dios, escucha la verdad de Dios. La incredulidad es una señal de no pertenecer a Dios.

"Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte." Juan 8:48-51

Ante la falta de argumentos, los líderes judíos recurren a la difamación (insultos) y acusan a Jesús de estar endemoniado. Pero ya antes el Señor los había desenmascarado como hijos y siervos del maligno (versículo 44). Jesús ignora el insulto y se enfoca en la verdad; quien guarda su palabra no verá muerte jamás (tendrá vida eterna).

"Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue." Juan 8:52-59

Los judíos, tanto los líderes como el pueblo, tanto los de ayer como los de hoy, ignoran el significado espiritual y atacan la pretensión de Jesús de ser mayor que Abraham. Sin mucha pompa, con sencillez y dignidad Jesús afirma su deidad preexistente ("Antes que Abraham fuese, YO SOY"). Al quedar evidenciada su mentira y su pecado, los enemigos recurren a la violencia física (intentan apedrearle), demostrando su verdadera naturaleza, a quién sirven realmente, y rechazando la luz.


 
La verdad de Jesús no debe ser tergiversada, ni neutralizada. No puede ser negociada por lo políticamente correcto. O nos sometemos a su verdad y encontramos vida, o la rechazamos convirtiéndonos en enemigos de la luz. Frente a un mundo que acepta todo como verdadero, siempre que no ponga en riesgo el poder de los poderosos, las cristianas y cristianos somos llamados a proclamar sin miedo: Jesucristo es el Mesías. Jesucristo es el Señor. Jesucristo es Rey. ¡Jesucristo es Dios!

viernes, 9 de agosto de 2024

Cuando él venga

"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho." Juan 14:26


La presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros nos convence de la omnipresencia de Cristo, de modo que ya no hay lugar en nuestro corazón para un sentimiento de pérdida o dolor personal, siendo de este modo nuestro "ayudador y consolador".

El Espíritu Santo nos reviste de poder para poder enfrentar las crisis y las emergencias con valentía. Al dedicarnos a la tarea de expresar la Verdad, invitamos al Espíritu Santo a que se vuelva activo en nosotros.

La alegría que sentimos cuando, a través de la conciencia naciente del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón, nos damos cuenta de que tenemos una parte en el desarrollo y la elevación de la vida común de la humanidad, es nuestro primer anticipo de la vida más grande y universal.



viernes, 5 de mayo de 2023

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre

"Felipe le dijo: «Señor, muéstranos el Padre. Con eso nos basta.» Jesús le dijo: «Hace ya tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y tú, Felipe, no me has conocido? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo entonces dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras. Créanme que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí; de otra manera, créanme por las obras mismas»." Juan 14.8-11

¿Cómo puede Jesús mostrarnos al Padre? Por medio del amor, la sabiduría, el juicio, la fe, la voluntad y el entendimiento divinos, el espíritu que anima todo bien. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Del mismo modo que Jesús, y en su mismo espíritu, nosotros también podemos manifestar la presencia del Padre a través de la oración habitual y manteniéndonos en la conciencia de Dios. Mientras servía constantemente a las personas, sanándolas y enseñándoles acerca del reino, Jesús permaneció consciente del Padre al observar tiempos regulares de oración y comunión con Él.

La oración es mucho más que simplemente un ejercicio piadoso o de recogimiento interior. La plegaria es el punto de partida para la acción, porque “el Padre que permanece en mí hace sus obras”, pero el estado correcto de la mente y el corazón que la oración produce deben resultar en la acción correcta para hacer una vida perfectamente moldeada por la voluntad de Dios. Confiando en el Espíritu divino dentro de nosotros y dándole crédito solo a Él por todo el bien que manifestamos y realizamos, el ego es apartado y apagado. Esa es la obra y la gloria de Dios.



viernes, 24 de marzo de 2023

Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas

"Sí, así ha dicho Dios el Señor: «Yo mismo voy a ir en busca de mis ovejas, y yo mismo las cuidaré, tal y como las cuida el pastor cuando se halla entre sus ovejas esparcidas. Yo las rescataré de todos los lugares por los que fueron esparcidas aquel día nublado y oscuro.»" Ezequiel 34.11-12

El profeta nos presenta al Señor como un pastor que busca a sus ovejas, con sumo amor, atención y cuidado. Nuestro corazón anhela muchas cosas, pero sólo Dios puede saciar nuestras ansias más profundas. En la presencia del amor divino nos sentimos seguros y en casa. La idea de Dios viniendo a buscarnos para hacernos libres nos restaura la consciencia de ser hijas e hijos muy amados.



A pesar de que frecuentemente la vida nos pone en aprietos, podemos confiar en el amor divino en todo momento. Siempre podemos tener la certeza de que en el cuidado divino, su protección y providencia, nos rodea y que nuestro bien es su voluntad inquebrantable.

El Espíritu de Dios, que es la verdad misma, despierta y guía nuestros pensamientos espirituales para que seamos capaces de percibir la protección de Dios. Cuando ponemos nuestra atención en afianzar el bien dentro de nosotros, nuestros pensamientos se elevan sobre lo superficial: “en los montes de Israel… y en todos los lugares habitados del país".

"Seré justo con mis ovejas, pero eliminaré a las ovejas engordadas y rechonchas". Con estas palabras, Ezequiel se refiere a las ideas erróneas que aparentemente han engrandecido y fortalecido la fortaleza y el poder, pero que provienen de una confianza carnal, egoísta y efímera, y no del Dios vivo.


viernes, 17 de marzo de 2023

El Señor mira el corazón

"No te dejes llevar por su apariencia ni por su estatura, porque éste no es mi elegido. Yo soy el Señor, y veo más allá de lo que el hombre ve. El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero yo miro el corazón." 1 Samuel 16.7

A las personas de fe nos gusta pensar que somos guiadas y guiados por el Espíritu. Pero, frecuentemente nuestra búsqueda de señales externas nos aparta del poder interior y la visión inspirada. Samuel pensó que Eliab, que era de hermoso semblante, alto y fuerte, sería el elegido del Señor. Sin embargo, Samuel (שְׁמוּאֵל), cuyo nombre significa "oído por Dios" pidió ser guiado por el Señor, y el discernimiento espiritual lo condujo a ungir al menos pensado.

David (
דָּוִד) representa el amor divino. ¿Por qué, entonces, no se presentó junto con sus hermanos como candidato a la unción real? Porque el amor es humilde, no se muestra exteriormente y no busca enseñorearse sobre los demás. 
Aunque pequeño y débil a la vista humana, el amor es el mayor poder del universo. El amor se ocupa "guardando las ovejas de su padre", es decir, cuida y alimenta las fuerzas de vida, puras e inocentes, presentes desde la creación en el corazón de la humanidad.

¿Cómo podemos, en nuestra vida diaria, pasar de ser guiadas y guiados por nuestra propia voluntad a ser personas que disciernen espiritualmente? Lo haremos permitiendo que el amor reine sobre nuestra conciencia, emociones y acciones.  Para ello debemos ungir, es decir, afirmar con sabiduría que el amor gobierna en nosotros y por medio de nosotros, manifestándose en pensamientos, palabras y obras de amor hacia todos y todo.

viernes, 16 de diciembre de 2022

Pide una señal

«Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.» Isaías 7.11



La verdad no es un asunto de afirmaciones huecas o argumentos sagaces, se trata de demostración. El entendimiento por sí solo no cambia nada, hay que llevarlo a la práctica. Cuando ponemos a prueba la verdad que conocemos, ésta se confirma y se fortalece. Frecuentemente disfrazamos de humildad y respeto a nuestra incredulidad. El profeta exhortó al rey Ajaz a poner a prueba al Eterno, pero él respondió: «No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal».

No obstante Isaías (Yeshayáh), inspirado por el Poderoso, anuncia una señal divina que el rey y el pueblo verían cumplida en sus propios días: «La joven está encinta y va a tener un hijo, al que pondrá por nombre Emanuel. En los primeros años de vida del niño, se comerá leche cuajada y miel. Pero antes de que el niño tenga uso de razón, el país de los dos reyes que te causan miedo quedará abandonado».

Las teorías, por hermosas que sean, jamás nos harán progresar espiritualmente si no las ponemos a prueba. Lo dicho en un libro Sagrado o una lectura espiritual no nos servirá de nada hasta que hayamos empezado a poner tal verdad en práctica. La vida espiritual no consiste en cantidad de información, sino más bien en progreso y transformación. «Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.»

viernes, 2 de septiembre de 2022

Realidad

"Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y observan lo que en ella está escrito, porque el tiempo está cerca." Apocalipsis 1.3

Una hermosa jovencita de quince años se enfermó repentinamente, quedando casi ciega y paralizada. Un día escuchó al médico de cabecera, mientras le decía a sus padres: -Pobre niña; por cierto que ha vivido ya sus mejores días.
-No, doctor –exclamó la enferma-, mis mejores días están todavía en el futuro. Son aquellos en los cuales he de contemplar al Rey en su hermosura.

Un defecto, sólo por no decir pecado, que tenemos la mayoría de los cristianos es considerar las verdades de las Escrituras como historias moralizantes o palabras de aliento para enfrentar la vida; cuentos de hadas para calmar el corazón y la conciencia, pero imprácticos para la vida diaria. Puede sonar chocante, pero la manera en que vivimos lo hace muy evidente.



El último libro de la Biblia, mediante símbolos e imágenes, nos anima a ver la realidad con otros ojos: ¡Cristo es soberano! Él está en el trono, y nosotros reinamos con él; él está en medio de su iglesia, la cuida y la dirige; él debe reinar hasta que todos sus enemigos sean puestos a sus pies. Esa es la verdad, es la realidad. "Jesucristo, el testigo fiel, primogénito de entre los muertos y soberano de los reyes de la tierra. Él nos amó; con su sangre nos lavó de nuestros pecados, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre. Por eso, a él sea dada la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén", (Apocalipsis 1.5-6).

viernes, 18 de junio de 2021

Nosotros confiamos en el Nombre del Señor

"Que el Señor te oiga en momentos de angustia; que te defienda el Nombre, el Dios de Jacob." Salmos 20.1


Todos los días somos bombardeados por innumerables voces contradictorias. Cómo las noticias, la política, la cultura y la religión nos llevan de un lugar a otro, haciendo que nos demos cuenta de que su sinfonía está demasiado desafinada. ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo vamos a encontrar nuestro camino en un entorno tan caótico? ¿Qué resultado podemos esperar? "Desde el santuario el Señor envía ayuda, y apoyo desde Sion".




El filósofo danés Sören Kierkegaard, parafraseando a Lutero, dijo: "La oración no cambia a Dios, pero cambia al que ora". Concebir a Dios como un hombre gigante y egoísta que espera que nuestras oraciones satisfagan su vanidad no solo distorsiona el propósito de la oración, sino que también la convierte en una carga pesada, dolorosa y repetitiva. "Que responda a los deseos de tu corazón y te conceda todas tus peticiones".



Celebramos al Señor porque él sostiene a su pueblo; porque quien confíe en él siempre podrá ver y reconocer su infinito amor, cuidado y providencia. El salmista nos insta a no confiar en nuestras propias fuerzas o recursos, sino en el amor y la bondad del Señor. "Algunos confían en carros y otros confían en caballos, pero nosotros confiamos en el Nombre del Señor nuestro Dios".


viernes, 26 de marzo de 2021

Los cielos proclaman la gloria de Dios

"Los cielos proclaman la gloria de Dios; el firmamento revela la obra de sus manos. Un día se lo cuenta al otro día; una noche se lo enseña a la otra noche. Sin palabras, sin sonidos, sin que se escuche una sola voz, su mensaje recorre toda la tierra y llega al último rincón del mundo". Salmos 19.1-4


Para la gran mayoría de mujeres y hombres cristianos, adorar a Dios es un acto especializado, separado del resto de la existencia. Hablamos de "tiempo con Dios", "espacios sagrados", "momentos de alabanza". Pero, ¿qué significa realmente adorar a Dios? ¿Cómo alabamos su amor y bondad? ¿Dónde vemos la gloria del Señor? Vislumbramos la gloria de Dios en el esplendor del cielo, en la luz y el calor del sol, en el abrigo y la generosidad de la tierra.


"[...] desde la creación del mundo, los atributos invisibles de Dios, su poder eterno y su naturaleza divina, se ven claramente, entendidos por las cosas creadas" (Romanos 1:20). Sin embargo, Dios no nos permite andar a tientas para conocerlo, amarlo y obedecerlo. Él se revela claramente en su Palabra. Toda la obra de la creación da testimonio de la gloria y el poder del Señor, y también lo sentimos presente al meditar en sus palabras, que son luz y gozo para el corazón.




Dios es bueno. Dios es amoroso. Dios es generoso. Podemos ver esto en cada pequeña porción del Universo creado. Dios es sabio. Dios es justo. Dios es misericordioso. Su Palabra declara la verdad y la esperanza para todos nosotros. "¡Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón te sean agradables, Señor, Roca mía y Salvador mío!"


viernes, 23 de octubre de 2020

¡Tributen al Señor la gloria y el poder!

"¡Canten al Señor un cántico nuevo! ¡Canten al Señor todos en la tierra! ¡Canten al Señor! ¡Bendigan su nombre! ¡Anuncien su salvación todos los días! ¡Proclamen su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre todos los pueblos!" Salmos 96.1-3


Cuando miramos las noticias u observamos la situación de nuestro mundo, es imposible no pensar que la humanidad, y en particular el cristianismo, no ha aprendido nada. ¡No aprendimos nada! Especialmente aquellos que insisten en dar se el adjetivo de "evangélicos" son los que más se oponen a las claras enseñanzas de Jesús. La opresión, la discriminación, el odio y la violencia son diametralmente contrarios al evangelio, así de simple.


Los discípulos y discípulas de Jesús no buscan dominar a los demás, no buscan imponer normas o leyes, y mucho menos subyugar a otros por la fuerza. Los hijos e hijas de Dios son "extranjeros y peregrinos" en camino a una tierra mejor, esperando un reino eterno. Damos "al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios", sin buscar alianzas con el César y mucho menos queriendo tomar su lugar.


El reino de Dios es amor, el poder de Dios es amor, la gloria de Dios es amor. Todo lo que no es amor es idolatría y blasfemia. El salmista nos invita a cantar un cántico nuevo, a ver el mundo con nuevos ojos, a ser testigos del reino, poder y gloria de Dios. Los dioses profanos son ídolos, y los ídolos siempre fomentan la opresión. En otras palabras, quien quiera oprimir es idólatra. El reino de Dios no viene por la fuerza o por imposición, sino "esperando desde el cielo a su Hijo, a quien resucitó de los muertos: Jesús, que nos libra de la ira venidera".



viernes, 25 de septiembre de 2020

¡Alégrense de corazón los que buscan al Señor!

"¡Busquen el poder del Señor! ¡Busquen siempre a Dios! ¡Recuerden sus grandes maravillas, sus hechos prodigiosos y sus sabias sentencias! Ustedes son los descendientes de Abrahán; ustedes son los hijos de Jacob, sus escogidos." Salmos 105.4-6


Vivimos en una época que sobreestima la felicidad, la alegría y el placer personales. Pero una mirada rápida a nuestro alrededor y a nuestra propia vida nos convence de la enorme carga de tristeza, frustración y necesidad que lleva la humanidad. No podría ser de otra manera si el egoísmo es el parámetro del logro.


"¡Alaben al Señor, invoquen su nombre! ¡Que los pueblos reconozcan sus obras!" (Salmos 105.1). La vida es un don divino; así como los patriarcas recibieron sus promesas, nosotros también vivimos con la esperanza de una vida plena dada por Dios. La libertad es un regalo; así como Israel fue liberado de la esclavitud para habitar una tierra de libertad, nosotros fuimos llamados a un nuevo reino de amor y hermandad. El logro es vivir de acuerdo con la voluntad del Señor.


¿Qué es la verdadera alegría? El gozo verdadero y eterno consiste en conocer, alabar y vivir las maravillosas obras de Dios que obra siempre con puro e infinito amor. El Todo-amoroso nos da lo que no merecemos; no por nuestras pocas e imperfectas obras, sino por su generosidad y misericordia. "¡Canten, sí, cántenle salmos! ¡Proclamen todas sus maravillas! ¡Regocíjense en su santo nombre! ¡Alégrense de corazón los que buscan al Señor!" (Salmos 105.2-3).




viernes, 10 de julio de 2020

¿A quién pertenezco?

"Porque en [Cristo] habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, y en él, que es la cabeza de toda autoridad y poder, ustedes reciben esa plenitud." Colosenses 2.9-10

Se cuenta que el rey de Prusia, al visitar una escuela rural, cuando los niños habían dicho que toda cosa pertenece a uno de los tres reinos: mineral, vegetal o animal, les preguntó: - Y yo, ¿a cuál reino pertenezco? Los niños no hallaban cómo contestar a esta pregunta; pero una graciosa niña resolvió la dificultad contestando: - Su Majestad pertenece al reino de Dios. El rey quedó muy contento con la viveza de la niña y profundamente emocionado por la verdad que ella había expresado.

Con frecuencia nos preguntamos quién realmente gobierna el mundo y sus acontecimientos. Muchas de las circunstancias que oímos, aprendemos o vivimos nos hacen dudar de que un Dios amoroso creó y gobierna el universo entero, más bien nos inclinamos a pensar que no hay Dios y estamos a la deriva o, peor aún, que Dios abandonó este mundo al poder de las fuerzas del mal. En el fondo, queremos transferir a Dios nuestra propia maldad y pecado. ¿A qué reino pertenecemos nosotros?


El apóstol Pablo nos enseña, y nos exhorta a reconocer y confiar, que Cristo ha vencido y reina poderosamente. En Cristo estamos completos y hemos sido librados de los poderes del reino de la oscuridad. "[Dios] nos ha librado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados." Colosenses 1.13-14

viernes, 26 de junio de 2020

Testigos

«Pero cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo recibirán poder, y serán mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» Hechos 1.8

Los que hemos sido bautizados, hemos nacido de nuevo del agua y del Espíritu. El don del Espíritu Santo nos fue dado sin medida ni condiciones. No obstante, el poder del Espíritu Santo no se nos ha concedido ociosamente, sino para que seamos testigos de Cristo en el mundo.


El carbón y el diamante son del mismo material: de carbón. El carbón absorbe la luz; el diamante la refleja. Hay cristianos que son semejantes al carbón y los hay que son semejantes al diamante. Al examinar sus creencias, son iguales; pero al examinar su vida, sus costumbres, su utilidad en la iglesia y en la sociedad... ¡no son iguales! Unos son opacos y otros luminosos. Cada cristiano debe examinarse para saber si es carbón o si es diamante.

Independiente de nuestra vocación específica, todos los cristianos fuimos llamados a un propósito mayor: "son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable." 1 Pedro 2.9

viernes, 21 de febrero de 2020

Todoamoroso

"Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor." 1 Juan 4.7-8

Podríamos especular infinitamente sobre la naturaleza, atributos y carácter de Dios. De hecho, muchos lo han hecho, lo hacen, y lo hacemos, desde que el mundo es mundo. Sin embargo, cualquier especulación es sólo eso, palabras huecas que intentan expresar lo inexpresable. Toda la especulación filosófica y teológica en torno a Dios lo ha definido como trascendente, todopoderoso, todopresente y todosapiente... Un Dios lejano y frío.

Si bien no podemos negar la omnipotencia, la omnipresencia y la omnisciencia de Dios, ni podríamos hacerlo, Él mismo revela su naturaleza, voluntad y carácter como todo amor. Dios es amor. Su poder es el poder del amor. Su presencia es puro amor. Su sabiduría es el amor. Y el amor no puede jamás ser lejano ni frío. El amor no espera, corre a abrazar a quien ama.


"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4.10

El amor es paciente, amable y generoso, y es con paciencia, amabilidad y generosidad que Dios nos trata cada día. El amor es humilde, cortés, y abnegado, así el Señor nos llama y viene a buscarnos; con humildad, cortesía y desprendimiento. El amor es bondadoso, veraz y sincero, por eso el buen Padre muestra buen temperamento, honestidad y candidez con nosotros; sus hijas e hijos bienamados. ¡Dios es Todoamoroso!

viernes, 11 de octubre de 2019

Alegría

"¡Vengan y con alegría aclamemos al Señor! ¡Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación!" Salmos 95.1

Los seres humanos cantamos. Cantamos cuando estamos alegres. Cantamos cuando estamos tristes. Cantamos cuando alguien nace y, también, cuando alguien muere. Los hombres y las mujeres podemos conservar en la memoria, o contar en las historias, nuestras victorias y derrotas, pero es en la canción que el sentido vital se comunica con mayor profundidad y sentimiento.

Es un hecho, generalmente fácil de comprobar, que las personas ponemos nuestra confianza en las cosas que podemos percibir en un momento determinado, sin proyectar las consecuencias, o peor aún, sin recordar el pasado. Pero toda la fortaleza humana se deshace por la naturaleza de su propia limitación y finitud. La fuerza del Señor, que salva eficazmente a su pueblo, no decepciona. "A ti, Señor, te corresponde salvar; ¡derrama tus bendiciones sobre tu pueblo!" Salmos 3.8


La alegría, la fiesta, y el espíritu de celebración son expresiones naturales de hombres y mujeres que se ven libres después de un prolongado cautiverio. La inspiración y el inspirador del cántico es Dios, el Señor. Cantamos al Señor porque reconocemos en Él la fuente, la fuerza y el destino de nuestra libertad. Por eso, a la par de alegrarnos, nos maravillamos.

viernes, 14 de junio de 2019

El llamado divino

"Avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús." Filipenses 3.14


Apuntemos alto, aspiremos siempre a más; la mediocridad es lo máximo solamente para los mediocres.

Temer la desaprobación de las mayorías es garantía de fracaso. La masa ama la mediocridad y condena a quienes se atreven a algo diferente. Osemos, con la ayuda de Dios, ir siempre más allá.

Si nos limitamos tan solo a cumplir con "nuestra obligación" ni siquiera estaremos cerca de cumplirla realmente.

"Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos." Romanos 8.28

Pasión, dedicación, perseverancia y entrega son las columnas que sostienen el éxito. Nada de valor se logra con menos.

Nuestra vida será como polvo al viento si permitimos que los deseos nos arrastren de aquí para allá. Pongámonos una meta alta, digna del llamado divino.

viernes, 7 de junio de 2019

Alegría

"Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús." 1 Tesalonicenses 5.16-18

Una sola sonrisa nos traerá más éxito y satisfacción que mil quejas y lamentos. La alegría es contagiosa, y quien siembra buen humor cosecha felicidad.

La sonrisa alivia los pesares, cura los dolores, transmite consuelo. Si supiéramos todo el bien que hace a la risa a nosotros mismos y a quienes nos rodean, no nos tomaríamos tan en serio y daríamos más valor a la alegría.


La alegría no puede ser atesorada, ni pospuesta para un mejor momento. La risa de hoy debe ser dada hoy. Un día sin al menos una sonrisa es un día que hemos perdido.

"Me mostrarás el camino de la vida, me concederás la alegría de tu presencia y el placer de vivir contigo para siempre." Salmos 16.11

Es preferible una tontería que nos alegre la vida a una "sabiduría" que nos llene de amargura. La felicidad es la llama de la vida.

Ejercitemos la alegría. Con una sonrisa las cargas son más livianas, las distancias son más cortas, las sombras no son tan oscuras... Ejercitemos la alegría.

viernes, 12 de octubre de 2018

¿Por qué pasan estas cosas?

"Como ven, el Señor sabe rescatar de las pruebas a todos los que viven en obediencia a Dios, al mismo tiempo que mantiene castigados a los perversos hasta el día del juicio final." 2 Pedro 2.9

Normalmente solemos llamar bueno a lo que nos resulta fácil, agradable y placentero; y llamamos malo a lo que nos contraría, nos causa dificultades o nos limita. Sin embargo, Dios ve las cosas de un modo muy diferente, desde la perspectiva de nuestro bien y nuestra salvación.


En consecuencia de lo anterior, muchas personas han llegado a pensar que todo lo que tiene que ver con Dios es penoso, aburrido o desagradable. Eso no es correcto, Dios creó todas las cosas y "¡vio que eran muy buenas!" Génesis 1.31. Dios siempre quiere nuestro bien.

Para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios, y ver las cosas desde la perspectiva correcta, tenemos que aprender a soltar nuestros preciados valores, nuestras espectativas egoístas, y la vanagloria, y sujetarnos a la verdad que Dios nos comunica en su santa Palabra.

viernes, 31 de agosto de 2018

El misterio de la vida

"Les digo la verdad, el grano de trigo, a menos que sea sembrado en la tierra y muera, queda solo. Sin embargo, su muerte producirá muchos granos nuevos, una abundante cosecha de nuevas vidas." Juan 12.24

La naturaleza y la manifestación de la vida siguen siendo un misterio insondable. Podemos conocer los procesos de la vida y su manifestación, pero lo que es la vida en sí misma no lo sabemos. Esto es así porque la vida misma es un don directo de Dios y no hay mente humana que pueda penetrar en ella.

Jesús, el buen Maestro, usa el ejemplo de un grano de trigo que cualquier agricultor conoce. Es una semilla pequeña, no impresiona ni tiene mucho valor ante los ojos. No obstante, en su interior guarda el misterio de la vida que se multiplica y llena la tierra con alimento.


Como un grano de trigo, el Señor murió por nuestros pecados, fue sepultado en las entrañas de la tierra, y resucitó en gloria dando vida eterna a todos cuantos en èl creemos. "Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría." (Salmo 126.5)