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martes, 15 de septiembre de 2026

El Dios que ve, se compadece y visita a su pueblo

«El miedo se apoderó de todos, y alababan a Dios diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y también: «Dios ha venido a visitar a su pueblo». Lucas 7:16

Jesús se dirige a la ciudad de Naín y se topa con una procesión funeraria. Una viuda ha perdido a su único hijo. Esta escena representa la condición humana caída: la profunda soledad, el desamparo y la consecuencia del pecado que es la muerte. Perdemos la perspectiva si miramos este relato como un simple milagro del pasado, más que como una invitación a examinar nuestro propio corazón. ¿Hemos experimentado la muerte espiritual y el desespero antes de encontrarnos con Cristo? La verdadera religión empieza reconociendo nuestra total necesidad de la gracia divina.

Al ver a la viuda, el Señor se compadeció de ella. No fue una fría observación teológica, sino una conmoción interna. El conocimiento de Dios debe pasar por los afectos y el corazón. Jesús le dice: «No llores». El consuelo de Dios no es superficial; Él entra en nuestra crisis personal. Para cada creyente, la piedad personal se nutre de saber que tenemos un Salvador que experimenta un dolor real por nuestra condición y que se acerca de manera íntima a nuestra alma.



Jesús toca el féretro (desafiando la impureza ritual) y ordena: «Joven, a ti te digo, levántate». El muerto se incorporó y comenzó a hablar. Este milagro simboliza el nuevo nacimiento. La fe no es solo asentimiento intelectual a una doctrina; es la experiencia de ser resucitados espiritualmente por la Palabra viva de Dios. El joven comenzó a hablar; de igual modo, el alma regenerada testifica y produce frutos de justicia y una vida de devoción diaria. El Maestro «se lo entregó a su madre». La verdadera fe restaura las relaciones comunitarias y familiares dentro del cuerpo de Cristo.

El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y «Dios ha venido a ayudar a su pueblo». Que Dios «visite» o «venga a ayudar» a su pueblo significa que el Espíritu Santo habita en el corazón de la persona creyente, y de la comunidad, de forma activa. No es una religión de templos vacíos, sino de vidas transformadas donde la presencia de Dios es palpable en la experiencia cotidiana. El auxilio de Dios se manifiesta en la santificación progresiva y en el consuelo en las pruebas.

Si Dios ha venido a ayudarnos, nuestra respuesta debe ser una fe viva que se traduzca en amor práctico hacia el prójimo (oración ferviente, lectura bíblica devocional y cuidado del desamparado), extendiendo así la visitación de Dios al mundo que nos rodea.

miércoles, 1 de julio de 2026

De la barca vacía a la red llena

"En cierta ocasión, Jesús estaba junto al lago de Genesaret y el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Jesús vio que cerca de la orilla del lago estaban dos barcas, y que los pescadores habían bajado de ellas para lavar sus redes. Jesús entró en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, y le pidió que la apartara un poco de la orilla; luego se sentó en la barca, y desde allí enseñaba a la multitud." Lucas 5:1-3

Es muy probable que, cuando nos toca pasar por dificultades, contrariedades y fracasos, desconfiemos del cuidado amoroso de Dios, sin embargo, podemos creer y confesar sin la menor sombra de duda que el Señor se interesa por nuestras necesidades cotidianas Jesús no solo habla de religión. Se sube a una barca de trabajo e interviene en la economía de unos pescadores frustrados. Más allá de la prudencia y la lógica propia del oficio de los pescadores, Jesús ordena pescar a plena luz del día, el peor momento técnico. Dios no está limitado por las circunstancias ni por las estadísticas humanas. El resultado; la pesca es tan grande que las redes se rompen y las barcas se hunden. Dios no da las cosas con escasez; su amor y provisión siempre desbordan.


La autosuficiencia produce desgaste, cansancio, temor y ansiedad. "Toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado"; la queja de Pedro representa el vacío de luchar solo con fuerzas humanas, lo que produce frustración y cansancio mental. La primera reacción de Pedro es la resistencia basada en su experiencia pasada. Los seres humanos tendemos a proyectar los fracasos del ayer sobre las posibilidades del hoy. Al ver el milagro, Pedro dice: "Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador". Ante la grandeza divina, la condición humana experimenta temor, complejos de inferioridad e indignidad.

El Maestro no hace caso a las palabras de Pedro, sino que lo llama a la fe activa y al propósito eterno. La fe viva se manifiesta en obediencia activa: "En tu palabra echaré la red". Cristo nos saca del desánimo exigiéndonos un acto de fe afirmativa. Rompe el ciclo del "no se puede" mediante la acción. Jesús le responde a Pedro: "No temas". Cristo elimina la ansiedad humana y llena el espacio del miedo con paz y seguridad mental. "Desde ahora serás pescador de hombres". Cristo no solo llena la barca material; redefine la vida entera. Nos conduce a él para transformarnos de sobrevivientes en personas con una misión trascendente.

Cuando cambiamos la duda por la fe y obedecemos la palabra de Jesús, nuestra escasez se transforma en abundancia divina.

miércoles, 17 de junio de 2026

Buscados para habitar en su Presencia

"Todos los cobradores de impuestos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas comenzaron a murmurar, y decían: «Éste recibe a los pecadores, y come con ellos.» Entonces Jesús les contó esta parábola". Lucas 15:1-3

Sea que lo aceptemos o no, vivimos distraídos, corriendo de un lado a otro, olvidando que Dios está aquí. Pero el Señor no es un espectador pasivo. Él es el pastor que deja las noventa y nueve ovejas en el redil, y la mujer que enciende la lámpara. Él toma la iniciativa de buscar. Dios nos presta atención absoluta. Él nota la ausencia de una sola oveja o una sola moneda. Al encontrar lo perdido, Dios convoca a una fiesta (Lucas 15:6, 9). El mayor deleite de Dios no es solo salvarnos del peligro, sino disfrutar de nuestra compañía.



La oveja se pierde pastando, cabeza abajo, totalmente distraída, sin darse cuenta de que se aleja del pastor. Esa imagen representa nuestra tendencia a perder la noción de Dios por enfocarnos solo en las necesidades terrenales. La moneda, en cambio, se pierde dentro de la casa, en la oscuridad o bajo el polvo, en medio de lo rutinario. Representa a quienes están "cerca" de las cosas religiosas pero cubiertos por el polvo de la rutina, perdiendo el brillo de la comunión real.

Ni la oveja puede regresar sola por su falta de dirección, ni la moneda puede hacer nada por su rigidez. Fuera de la presencia de Dios, estamos espiritualmente desorientados e inertes.

Jesús no solo cuenta la historia; Él es el Pastor y la luz que barre el mundo. En la persona de Jesús, la Presencia Invisible de Dios se hizo visible y accesible. Jesús escandalizaba a los fariseos porque «Éste recibe a los pecadores, y come con ellos» (Lucas 15:2). La mesa de Jesús es el lugar de práctica de la presencia por excelencia. Allí hay gracia, aceptación y transformación. Cristo nos restaura al gozo del Padre. Al unirnos a Cristo, pasamos de la distancia del desierto a la intimidad del banquete celestial. No necesitamos fabricar la presencia de Dios, ni esforzarnos para poseerla; reconozcamos que Él ya nos encontró en Cristo. ¡Y la alegría es inmensa!

viernes, 1 de septiembre de 2023

Cuando a las personas buenas les pasan cosas malas

"Entonces el Señor le preguntó: «¿Y no has pensado en mi siervo Job? ¿Acaso has visto alguien con una conducta tan intachable como él? ¡No le hace ningún mal a nadie, y es temeroso de Dios!»" Job 1.8

Nos guste o no, las contrariedades, las pérdidas, el dolor y la frustración son parte de nuestra vida. Un pensamiento primitivo constantemente nos conduce a pensar en un universo mecánico, donde si somos "buenas personas" no tendremos ninguna experiencia negativa. 

¿Cuál es la lección implícita en el libro de Job? Que las personas buenas, justas e íntegras también sufren, igual que las personas egoístas, culpables y malvadas. No por causas y efectos mecánicos, sino porque así es la vida. Job "era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal". Job era intachable, y no por ello estaba libre de tribulaciones.

¿Entonces debemos resignarnos a nuestra condición actual como la mejor que puede ser? No, no es así. Deberíamos aceptar las circunstancias tal como se presentan, pero no sin esforzarnos por mejorarlas. Aceptar el bien en la medida en que lo percibimos y trabajar hacia la mejora continua es construir una reserva con la que afrontar lo que viene y aportar lo nuestro con amor y alegría.



viernes, 11 de noviembre de 2022

¿Cómo resucitarán los muertos?

"Tal vez alguno preguntará: «¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpo tendrán?»  ¡Vaya pregunta tonta! Cuando se siembra, la semilla tiene que morir para que tome vida la planta. Lo que se siembra no es la planta que ha de brotar, sino el simple grano, sea de trigo o de otra cosa. Después Dios le da la forma que él quiere, y a cada semilla le da el cuerpo que le corresponde.  Del mismo modo, hay cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero una es la hermosura de los cuerpos celestes y otra la hermosura de los cuerpos terrestres.  El brillo del sol es diferente del brillo de la luna y del brillo de las estrellas; y aun entre las estrellas, el brillo de una es diferente del de otra. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos. Lo que se entierra es corruptible; lo que resucita es incorruptible". 1 Corintios 15.35-38, 40-42


La lista de las glorias comparativas del sol, la luna y las estrellas nos describe la verdad de que la vida espiritual prevalece sobre la material, y que mientras el alma se aferra a la existencia material y teme la inconsciencia material que trae la muerte, la conciencia de la vida espiritual vence todo este miedo. Todo lo que se necesita es confianza o fe en Cristo, el don de Dios y Dios mismo.




¿Cuál es la diferencia entre “alma viviente” y “espíritu vivificante”? Un alma viviente es la conciencia individual de sí mismo como miembro de la raza en pensamiento, sentimiento y expresión. El espíritu vivificante es la expresión de la conciencia de comunión con Dios. 


¿Qué logró la resurrección de Cristo para toda la humanidad? Para aquellos que creen en él, eliminó el miedo a la muerte como el final inevitable de la vida. Jesús pasó por la muerte, luego resucitó Su cuerpo. Demostró que la muerte es simplemente una experiencia que debe dominarse, no una por la que todo ser humano deba necesariamente pasar. El apóstol Pablo nos muestra el misterio de la inmortalidad, que la vida eterna subsiste aquí y ahora, así como al otro lado de la muerte. “No todos dormiremos, pero todos seremos transformados, en un momento”.

viernes, 21 de octubre de 2022

El Señor está cerca

"Alégrense siempre en el Señor. Repito: ¡Alégrense! Que todos los conozcan a ustedes como personas bondadosas. El Señor está cerca." Filipenses 4.4-5


Nuestra rutina diaria es cada vez más exigente y acelerada. Parece que aún en momentos de relativo descanso, estamos cargados de actividades, preocupaciones y problemas; el tiempo y la fuerza no parecen suficientes. El cansancio, la agresividad, la confusión, la enfermedad y la depresión se originan porque tratamos de llevar demasiadas cargas, el peso es demasiado grande y nos puede aplastar. “No se aflijan por nada, sino preséntenselo todo a Dios en oración; pídanle, y denle gracias también”.


La exhortación y el consejo parecen muy superficiales. Es fácil decir "no te preocupes", pero es difícil dejar de preocuparse. Por eso, el apóstol no se limita a simples consejos, sino que da razones para dejar de lado la ansiedad y llenarnos de alegría espiritual: "El Señor está cerca".


Si nuestra esperanza está en las cosas efímeras, estaremos tensos incluso antes de que cualquier circunstancia cambie con ellas. Sufriremos por perderlos, aunque aún no haya llegado el momento, es decir, sólo una posibilidad. Solo cuando nuestro corazón descansa en Dios podemos disfrutar de seguridad, gozo y paz. "Así Dios les dará su paz, que es más grande de lo que el hombre puede entender; y esta paz cuidará sus corazones y sus pensamientos por medio de Cristo Jesús".




viernes, 24 de diciembre de 2021

Belén

"Como José era descendiente de David y vivía en Nazaret, que era una ciudad de Galilea, tuvo que ir a Belén, la ciudad de David, que estaba en Judea, para inscribirse junto con María, que estaba desposada con él y se hallaba encinta. Y mientras ellos se encontraban allí, se cumplió el tiempo de que ella diera a luz". Lucas 2.4-6

En lengua hebrea, Belén literalmente significa “la casa del pan”. En los inicios de la era cristiana, comenzó a tener el significado de “la casa del pan de vida”. El mismo Jesús que nació en Belén para poder salvarnos de los pecados del mundo tuvo que tomar todos nuestros pecados de una vez por todas al ser bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán, y fue crucificado y derramó su sangre en la cruz como propiciación por los pecados del mundo, y resucitó al tercer día y nos ha dado vida eterna y abundante salvación; éste es el mismo Cristo que está realmente presente por el Espíritu Santo en y con nosotros.



Esta presencia de Cristo, que perdona pecados y nos fortalece para ser sus testigos, es el fundamento sobre el cual nos apoyamos y que inspira nuestras palabras, pensamientos y acciones para transformar al mundo. El poeta Angelus Silesius escribió: "Si Cristo naciere mil veces en Belén,/ y no en ti, seguirás perdido eternamente."

viernes, 3 de diciembre de 2021

Alegría viva

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" Filipenses 4:4

Todos los seres humanos nacemos con una naturaleza pecadora, y pecamos hasta el último aliento de nuestra vida. No podemos hacer otra cosa que pecar y no podemos escapar del juicio de Dios; si fuese por nuestra tendencia natural, todos estamos destinados a ir al infierno, "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). Pero donde abundó el pecado, la gracia sobreabundó, "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna." (Romanos 5:20, Juan 3:16).

Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a este mundo para ser el Cordero de Dios. Él tomó todo el pecado del mundo cuando fue bautizado por Juan el bautista en el Río Jordán. Como el representante de toda la humanidad, Juan puso sus manos sobre la cabeza de Jesús, y allí todo el pecado del mundo pasó a Jesús. Así, el Señor Jesús tomó todos nuestros pecados por medio de su bautismo y los cargó hasta la cruz. Él derramó su preciosa sangre como pago por nuestro pecado y expío todos los pecados del mundo sin excepción.

Las buenas noticias siempre producen alegría. Pero también podemos regocijarnos simplemente por el hecho de estar vivos. El gozo es un reconocimiento de que Dios es bueno y que todo obedece al orden divino. Es saber que vivimos en la presencia de un Padre amoroso, que somos amados y bendecidos.



Podemos cultivar la alegría apreciando los dones con que somos bendecidos cada día. Podemos enfocarnos en el bien en nuestras vidas, en lugar de la queja. Si prestamos atención, veremos que la alegría que Jesús inspiró a otros durante su vida y a través de su ministerio también tenía el propósito de que nosotros lo recibiéramos también.

viernes, 19 de noviembre de 2021

Bendeciré al Señor, que me aconseja

"Tú, Señor, eres mi copa y mi herencia; tú eres quien me sostiene. Por suerte recibí una bella herencia; hermosa es la heredad que me asignaste. Por eso te bendigo, Señor, pues siempre me aconsejas, y aun de noche me reprendes." Salmos 16.5-7


Nuestras almas aspiran a más de lo que perciben los sentidos. Nuestros corazones están llenos de un intenso deseo de receptividad y aspiración espiritual. Sin embargo, las respuestas que tendemos a buscar son insuficientes e insatisfactorias; los placeres, las distracciones y la fuga no pueden satisfacer los anhelos del corazón humano. "Cuídame, oh Dios, porque en ti confío. Yo declaro, Señor, que tú eres mi dueño; que sin ti no tengo ningún bien".


¿Cómo se puede satisfacer este deseo? Permaneciendo en silencio todos los días y escuchando la voz quieta del Espíritu, ese deseo se puede cumplir. En esta soledad interior podemos aprender el idioma del Padre y descubrir cómo ser sensibles a los principios que promueven el desarrollo espiritual. "Por eso te bendigo, Señor, pues siempre me aconsejas, y aun de noche me reprendes. Todo el tiempo pienso en ti, Señor; contigo a mi derecha, jamás caeré".




Cuando ponemos nuestra confianza en Dios, entramos en un estado de entusiasmo en lugar de amargura del alma. Agradecemos al Señor por la respuesta a la oración en lugar de llorar y recordar la aflicción y la necesidad. Es en Dios, y solo en él, donde encontramos sabiduría, alegría, justicia y paz. "Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría; ¡estando a tu lado seré siempre dichoso!"


viernes, 20 de agosto de 2021

Invitados a la fiesta

«El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de bodas para su hijo. Y envió el rey a sus siervos para convocar a los invitados a la fiesta de bodas, pero éstos no quisieron asistir. Volvió el rey a enviar otros siervos, y les dijo: “Díganles a los invitados que ya he preparado el banquete; que he matado mis toros y animales engordados, y que todo está dispuesto. Que vengan a la fiesta.” Pero los invitados no hicieron caso.» Mateo 22.2-5


Muchos se han preguntado, y han respondido de diferentes maneras, cómo somos llamados al reino de Dios. Algunos han dicho que esto sucede misteriosamente, que Dios secretamente mueve nuestros corazones y nuestra voluntad para atraernos irresistiblemente hacia Él. Otros han dicho que somos los que deseamos a Dios y lo buscamos según nuestras propias fuerzas y entendimiento. Pero Jesús nos hace ver que ninguna de estas respuestas es adecuada.


En la parábola es el rey quien prepara la fiesta y el banquete, sin ningún trabajo ni cooperación de los invitados. Y cuando todo estuvo listo, el rey envió a sus siervos a anunciarlo. Así es con el reino de Dios, toda la obra salvadora de Cristo ya está terminada, sin esfuerzo ni cooperación de nuestra parte. Pero los primeros invitados rechazaron la invitación con aire de suficiencia y, por ello, fueron castigados. "El rey estaba tan enojado que mandó matar a los asesinos y quemar su ciudad", lo que sucedió en el año 70 cuando la Jerusalén terrenal fue reducida a escombros y cenizas.




Ahora, el rey envía a sus mensajeros a todas partes para invitar a todas las personas. Y viene la gente: los pobres, los marginados, los despreciados, todos son aceptados en la mesa del rey. Los orgullosos quedaron reducidos a nada y los pobres se vistieron para el banquete. ¿Cómo somos llamados al reino de Dios? Solo por el bello evangelio que imparte la justicia de Dios: El Señor Jesús llevó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, pagó la condenación de los pecados al derramar su sangre en la Cruz; resucitó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. El que tenga oídos para oír oirá, y entrará en el banquete del rey, "porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos".


viernes, 30 de julio de 2021

Los necios piensan que no hay Dios

"Los necios piensan que no hay Dios: todos se han pervertido; han hecho cosas horribles; ¡no hay nadie que haga lo bueno! Desde el cielo mira el Señor a los hombres para ver si hay alguien con entendimiento, alguien que busque a Dios." Salmos 14.1-2


Podemos decir que "desde siempre" esos versículos se han utilizado para atacar a los "incrédulos" e "idólatras"; que no creen, ni adoran ni se comportan como nosotros. Y nosotros, por supuesto, estamos del lado correcto. El que cree, celebra y actúa como nosotros es de Dios, porque Dios, ¿de qué lado estaría sino del nuestro? ¿Y a quién condenaría Dios sino a los que son diferentes?




Pero basta con observar un poco más de cerca para darnos cuenta de que lo que Dios condena como idolatría es la falta de compasión, la maldad, el egoísmo y la injusticia en todas sus formas. Excluir al diferente es idolatría. Marginar al pobre es incredulidad. Practicar racismo o sexismo es una abominación. Pervertir el bien común es iniquidad. "No tienen entendimiento los malhechores, los que se comen a mi pueblo como quien come pan, los que no invocan el nombre del Señor".


Hoy en día, una gran parte de los que se autodenominan "evangélicos" son los que más se oponen a las claras enseñanzas de Jesús. La opresión, la discriminación, el odio y la violencia son diametralmente contrarios al evangelio puro y simple. Porque la voluntad de Dios es la plenitud de vida para todos. Jesús proclama claramente con palabras y señales que todos somos bienvenidos en su presencia; que no se trata de "enseñar a pescar" sino de compartir los panes y los peces; que al lado de Jesús hay abundante provisión: provisión de misericordia, comunión de recursos y alegría de hermandad. "¡Ojalá que del monte Sión venga la salvación de Israel! Cuando el Señor haga cambiar la suerte de su pueblo, se alegrarán los descendientes de Jacob, todo el pueblo de Israel".


viernes, 14 de mayo de 2021

Alabar al Señor

"Yo lo alabaré en medio de la comunidad y ante los que le temen cumpliré mis promesas." Salmos 22.25




Nuestra vida suele estar segmentada: vida secular, vida espiritual, laboral, familiar, etc. Sin embargo, ¡la palabra de Dios nos recuerda continuamente que todo es espiritual! Ver, reconocer y alabar la bondad y la sabiduría de Dios en todo momento y en todo lugar es adoración verdadera. En las celebraciones litúrgicas, el pueblo de Dios experimenta un efecto fortalecedor en nuestra vida espiritual, individual y comunitaria. "De ti, Señor, viene el tema de mi alabanza en la gran asamblea; en presencia de los que te temen, cumpliré mis votos".


¡Dios ama infinitamente a su creación! Y sus hijas e hijos deberían amarla también. El Padre es fiel y siempre cumple su palabra, también sus hijas e hijos. El Señor hace justicia al oprimido y alimenta al hambriento, por eso el amor y la compasión son signos de la perfección de los hijos e hijas de Dios. "Los pobres comerán hasta saciarse; los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que tengas una larga vida!"


¿Cuál es la verdadera religión? Esta pregunta ha sido y es un desencadenante seguro de las disputas más feroces, los argumentos más elaborados en una u otra dirección y las atrocidades más salvajes que los seres humanos pueden cometer. La verdadera religión es aquella que adora al único Dios, manifestando y reflejando su carácter divino. Los servicios de adoración son recursos que nos recuerdan nuestros deberes y nos mueven a seguir el ejemplo de Jesús y a hacer buenas obras. "Todos los confines de la tierra se acordarán y se volverán al Señor, y todas las familias de las naciones se postrarán ante él, porque el Señor es el reino; él gobierna sobre las naciones".

viernes, 12 de marzo de 2021

¡Qué bueno es alabar al Señor!

En general, todos reconocemos y exaltamos a las personas que hacen el bien, tienen grandes habilidades o son muy amables. Por supuesto, el Señor es quien merece nuestra mayor alabanza. Se los merece por el inmenso poder que vemos en su creación y por el gran amor que constantemente nos muestra por su providencia. "¡Aleluya! ¡Qué bueno es cantar alabanzas a nuestro Dios! ¡Qué agradable y apropiado alabarle!"


A menudo nos preocupan las necesidades físicas, como la comida, la vivienda y la salud. Sin embargo, sabemos que el Padre bueno y compasivo cuida de toda su creación; él es el Creador, el Sustentador y el Proveedor de todos nosotros. Dios es nuestro sustento, nuestro refugio y nuestro sanador. "Grande es nuestro Soberano y tremendo es su poder; es imposible medir su comprensión".


A través de su Palabra, el Señor nos anima, consuela y guía. Podemos decir que "su palabra corre rápido" porque nos da la guía espiritual que necesitamos cuando la necesitamos. "Él envía su palabra, y el hielo se derrite; él envía su aliento, y las aguas fluyen de nuevo. Él revela su palabra a Jacob, sus decretos y ordenanzas a Israel".




viernes, 25 de diciembre de 2020

¡Aleluya! Alabemos al Señor

"¡Alabado sea el Señor desde los cielos! ¡Alabado sea el Señor en las alturas! ¡Que alaben al Señor todos sus ángeles! ¡Que alaben al Señor todos sus ejércitos! ¡Que alaben al Señor el sol y la luna! Que alaben al Señor las estrellas refulgentes!" Salmos 148.1-3


En la historia que dejó registrada Mateo en su evangelio, los sabios de Oriente fueron guiados por la Estrella de Belén hasta que llegaron a al niño recién nacido. Esta luz iluminó su camino, permitiéndoles seguir la senda hacia una nueva realidad. La estrella simboliza nuestra capacidad para imaginar y visualizar un mundo transformado y seguir esa visión para manifestar el amor de Cristo.


"¡Alabado sea el nombre del Señor! ¡Sólo su nombre merece ser exaltado! ¡Su gloria domina los cielos y la tierra!" Salmos 148.13


Lucas, el evangelista, nos cuenta que los pastores cuidaban de sus rebaños cuando vieron aparecer a los ángeles. Hacían lo que hicieron sus padres y abuelos durante generaciones: proteger lo que es precioso y necesario para la vida. Los pastores nos recuerdan que no estamos solos.


Este año, todos hemos sido probados financiera, física, emocional o espiritualmente. Sin duda, fue difícil. Es probable que las dificultades continúen. Pero la promesa de Dios es firme y fiel: "La luz ya ha entrado en el mundo", ¡y así es! No estamos solos, Dios está con nosotros. "¡Que alaben al Señor todos sus fieles! ¡Que lo alabe Israel, su pueblo cercano! ¡El Señor ha dado poder a su pueblo! ¡Aleluya!" Salmos 148.14




viernes, 18 de diciembre de 2020

¡El Señor ha hecho grandes cosas!

"Cuando el Señor nos haga volver a Sión, nos parecerá estar soñando. Nuestra boca se llenará de risa; nuestra lengua rebosará de alabanzas. Entonces las naciones dirán: «¡El Señor ha hecho grandes cosas por éstos!» Sí, el Señor hará grandes cosas por nosotros, y eso nos llenará de alegría." Salmos 126.1-3

Vivimos con prisa y olvidamos fácilmente que nuestra vida continúa en la eternidad. Las preocupaciones y las ansiedades minan nuestra fuerza y ​​extinguen nuestra fe. ¡Recordemos que somos hijos e hijas de Dios, y Dios es Amor! Él nunca nos deja. Aunque tengamos que pasar por luchas, dificultades y muchas injusticias, tomémoslo con calma y dejemos que Dios tome el control. "Señor, ¡haz que volvamos de nuestra cautividad, y que corramos libres como los arroyos del desierto!"

Son innumerables y conocidos los casos de personas que, a pesar de las dificultades y limitaciones, no fueron vencidas, sino que lograron, por la gracia de Dios, su realización. Podemos considerar heroicas estas historias de superación, pero difícilmente pensaríamos que podemos hacer lo mismo. Nuestras debilidades son un obstáculo sólo si nos hundimos en ellas; pero si las entregamos a Dios, Él mismo las convertirá en el factor determinante de nuestro éxito. "¡Haz que los que siembran con lágrimas cosechen entre gritos de alegría!"

Aunque los cristianos a menudo somos acusados ​​de creer en un cuento de hadas con el simple propósito de no enfrentar la realidad, lo cierto es que incluso los detractores deben estar de acuerdo en que el pecado, el miedo y las limitaciones no son vida en absoluto, sino signos de muerte. No podemos vencer el mal con nuestras propias fuerzas. Podemos hacer esto solo a través de la abundancia de vida que únicamente Dios da por medio de Cristo. Alejarnos del mal, la duda y el pecado y estar tranquilos en la presencia de Dios nos garantiza la victoria. Este no es un escape cobarde, sino un refugio confiable. "¡Que los que entre sollozos esparzan la semilla, vuelvan alegres trayendo sus gavillas!"

viernes, 30 de octubre de 2020

Satisfacción

“Tocamos la flauta, y ustedes no bailaron; entonamos cantos fúnebres, y ustedes no lloraron.” Mateo 11.17


Los seres humanos somos, por naturaleza, difíciles de complacer. Si tenemos algo blanco, queremos algo negro; si nos ofrecen algo frío, queremos que esté caliente. De la misma manera recibimos el mensaje del Evangelio: si es muy exigente para nosotros, queremos adaptarlo a nuestros deseos; si, en cambio, anuncia un amor ilimitado, entonces queremos restringirlo y convertirnos en jueces de los propósitos divinos.

Los líderes judíos y las personas que los siguieron no eran muy diferentes. Para ellos, Juan había sido muy estricto y exigente, denunciando sin temor el pecado y pidiendo un arrepentimiento sincero. Luego vino Jesús anunciando la gracia incondicional, el amor y la reconciliación de Dios, y fue considerado demasiado blando, amigo de pecadores y prostitutas. "Pero a la sabiduría la reivindican sus hijos".



El Evangelio no es un mensaje para quienes se consideran autosuficientes, satisfechos y sabios a sus propios ojos. Para estas personas, Juan y las duras exigencias de la ley divina son algo fácil. Para estas personas, Jesús y su amor inagotable son innecesarios. La buena nueva de gracia y perdón es para quienes se reconocen pecadores, pobres y depuestos; a estas personas llama a Cristo y les anuncia: "Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar".

"El Padre me ha entregado todas las cosas, y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar." Mateo 11.27

viernes, 25 de septiembre de 2020

¡Alégrense de corazón los que buscan al Señor!

"¡Busquen el poder del Señor! ¡Busquen siempre a Dios! ¡Recuerden sus grandes maravillas, sus hechos prodigiosos y sus sabias sentencias! Ustedes son los descendientes de Abrahán; ustedes son los hijos de Jacob, sus escogidos." Salmos 105.4-6


Vivimos en una época que sobreestima la felicidad, la alegría y el placer personales. Pero una mirada rápida a nuestro alrededor y a nuestra propia vida nos convence de la enorme carga de tristeza, frustración y necesidad que lleva la humanidad. No podría ser de otra manera si el egoísmo es el parámetro del logro.


"¡Alaben al Señor, invoquen su nombre! ¡Que los pueblos reconozcan sus obras!" (Salmos 105.1). La vida es un don divino; así como los patriarcas recibieron sus promesas, nosotros también vivimos con la esperanza de una vida plena dada por Dios. La libertad es un regalo; así como Israel fue liberado de la esclavitud para habitar una tierra de libertad, nosotros fuimos llamados a un nuevo reino de amor y hermandad. El logro es vivir de acuerdo con la voluntad del Señor.


¿Qué es la verdadera alegría? El gozo verdadero y eterno consiste en conocer, alabar y vivir las maravillosas obras de Dios que obra siempre con puro e infinito amor. El Todo-amoroso nos da lo que no merecemos; no por nuestras pocas e imperfectas obras, sino por su generosidad y misericordia. "¡Canten, sí, cántenle salmos! ¡Proclamen todas sus maravillas! ¡Regocíjense en su santo nombre! ¡Alégrense de corazón los que buscan al Señor!" (Salmos 105.2-3).




viernes, 18 de septiembre de 2020

El Señor se agrada de su pueblo

"¡Que Israel se alegre en su creador! ¡Que los hijos de Sión se regocijen por su Rey! ¡Que dancen en honor a su nombre! ¡Que le canten al son de arpas y panderos!" Salmos 149.2-3




¿Cuántas veces reflexionamos seriamente sobre nuestra vida y nuestra fe? Muy raramente, quizás nunca. Para muchos de nosotros, el cristianismo es probablemente una herencia cultural o una adición posterior. Aunque duela, podemos verlo a través de nuestra rutina, descuidada y monótona forma de vivir y expresar la fe. Albert Eintein dijo: "no podemos esperar resultados diferentes si siempre hacemos lo mismo". "¡Canten al Señor un cántico nuevo! ¡Alábenlo en la comunidad de los justos!" Salmo 149.1


Es cierto que a menudo nos desanimamos y dudamos cuando nos damos cuenta de lo lejos que estamos de la perfección. Pensamos, más o menos explícitamente, que solo porque somos creyentes deberíamos estar libres de fracasos. Una hermosa canción que solemos cantar en familia dice: “Cada día que comienza es una oportunidad para abrir nuevos caminos para tocar un poco más”... Esta canción describe muy bien la experiencia de vivir. El propósito de nuestra vida cristiana es básicamente este: aprender, ser guiados por Dios y disfrutar de su gracia infinita.


El mundo ciertamente puede parecer hostil, confuso y opresivo. Somos testigos diarios de acontecimientos que nos hacen dudar de la bondad e incluso de la existencia de Dios. Pero la fe, la esperanza y el amor nos hacen levantar la cabeza y mirar el presente y el futuro con confianza y alegría. ¡Cristo vive! Y en Cristo también vivimos. Con todas nuestras dudas, nuestras imperfecciones, nuestras debilidades, el Señor nos ama, nos perdona y nos guía. Podemos vivir con confianza en el amor y la sabiduría de Dios. "El Señor se complace en su pueblo, y bendice a los humildes con su salvación." Salmos 149.4


viernes, 4 de septiembre de 2020

Quien espera no desespera

[...] se volvieron al Dios vivo y verdadero, para servirlo y esperar de los cielos a Jesús, su Hijo, a quien Dios resucitó de los muertos, y que es quien nos libra de la ira venidera." 1 Tesalonicenses 1.9-10

A veces pareciera que la fe es solamente un accesorio de nuestra vida. Funciona bien los domingos de mañana, pero no tiene ninguna trascendencia en nuestra vida cotidiana. Esa fe sirve para pintar bellos paisajes en un cielo lejano, sin dar una pincelada siquiera a lo que nos rodea aquí y ahora. Esa fantasía de la mente no es fe en modo alguno, es tan sólo un fantasma.



La fe cristiana es una confianza real en los hechos poderosos de Dios y en sus promesas, según las Escrituras. No es una quimera creada por nuestra imaginación; es la certeza creada por el Espíritu Santo por medio de la palabra de Dios. Es por eso que la fe verdadera produce esperanza real, paz y alegría. Tanto la fe, como la esperanza y el amor no dependen de nuestra capacidad, sino de la pura gracia de Dios, por los méritos de Cristo.

Todo en el mundo es incierto. Todo pasa, nada permanece. Si ponemos nuestra confianza y nuestra esperanza en lo perecedero, ciertamente seremos defraudados. Pero si nuestra esperanza está en Cristo, podemos estar seguros que veremos el cumplimiento de las promesas del Señor. "Y esta esperanza no nos defrauda, porque Dios ha derramado su amor en nuestro corazón por el Espíritu Santo que nos ha dado" (Romanos 5.5).

viernes, 21 de agosto de 2020

Regocijo

"Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense!" Filipenses 4.4


Comprar, vender, acumular, tener... disfrutar. Si hiciéramos una encuesta, probablemente la mayoría de las personas describirían la alegría como el logro y satisfacción de todos sus deseos. Así es la alegría mundana; egoísta, fútil, pasajera. Aunque saciáramos todos nuestros deseos hoy, mañana los habría nuevos, y el regocijo momentáneo desaparecería.


Mientras un hombre en el tercer siglo se estaba preparando para la muerte, le escribió estas últimas palabras a un amigo: "Es un mundo malo, increíblemente malo. Pero he descubierto que en medio de él, hay un pueblo santo y quieto que han aprendido un gran secreto. Ellos han encontrado un gozo que es mil veces mejor que cualquier placer de nuestra vida pecaminosa. A pesar de que han sido despreciados y perseguidos, no les importa. Son maestros de sus propias almas. Han vencido al mundo. Esta gente se conoce por "Cristianos" -- y yo soy uno de ellos".



El apóstol Pablo escribió la carta a los Filipenses estando encarcelado, una circunstancia que en nada podría producir alegría. No obstante él expresó regocijo, y alentó a los cristianos a regocijarse "¡en el Señor!" Dijo, y aún nos dice, que la verdadera alegría es Cristo; sea en la prisión, en el dolor, o en la enfermedad; sea en la opulencia, en el placer, o en la gloria; ¡Cristo es el regocijo de los cristianos! ¡Cristo es la fuente y el término de la alegría!