viernes, 24 de agosto de 2018

Verdadera Sabiduría

"Jesús le dijo: —Yo entré en este mundo para hacer juicio, para dar vista a los ciegos y para demostrarles a los que creen que ven, que, en realidad, son ciegos." Juan 9.39

Ya casi ni nos sorprenden los avances científicos y tecnológicos. Tan habituados estamos a ellos que caemos ante la sutil tentación de pensar que esos progresos son o serán la respuesta para todos los problemas y ansias de la humanidad.

Sería necio negar los avances que el conocimiento humano ha logrado y las ventajas que ha traído. No obstante, más necio sería cerrar los ojos a los males que ha creado. En la ciencia, la educación y la religión, la sola razón es insuficiente, y frecuentemente perversa. "Pues la sabiduría de este mundo es necedad para Dios. Como dicen las Escrituras: «Él atrapa a los sabios en la trampa de su propia astucia»" (1 Corintios 3.19)


Sin Jesús, la perfecta revelación del Padre, somos ciegos. Sin importar nuestras capacidades intelectuales o nuestra filiación religiosa, sin la luz de Jesús somos ciegos. "Él es una luz para revelar a Dios a las naciones, ¡y es la gloria de tu pueblo Israel!»." (Lucas 2.32)

viernes, 17 de agosto de 2018

Lo único necesario

"Jesús les dijo: —La única obra que Dios quiere que hagan es que crean en quien él ha enviado." Juan 6.29

Hay un mito clásico que cuenta la historia de una persona que debía empujar una piedra cuesta arriba y que alcanzaría la realización cuando llegase a sima. No importaba cuán lato subía, tarde o temprano el peso de la piedra la vencía y volvía a la base, frustrada y fracasada.

Algo similar ocurre con nosotros cuando tratamos de ganar la aprobación de Dios mediante nuestra virtud, nuestros esfuerzos o nuestra religiosidad. Más tarde o más temprano lo que somos realmente se revela y nos deja frustrados, desanimados y desesperanzados. Queremos ocultarnos y olvidarnos de Dios. "Entonces el Señor Dios llamó al hombre: —¿Dónde estás?" (Génesis 3.9)


Dios nos creó, y nos conoce perfectamente. Por eso mismo no requiere de nosotros virtud, ni obras, ni rituales para aceptarnos, sino que se nos da Él mismo en su Hijo Jesucristo. En Cristo, el mismo Dios nos da todo aquello que requiere. "Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros." (Romanos 5.1)

viernes, 10 de agosto de 2018

La voz de la Verdad

"Los que creen en el Hijo de Dios tienen vida eterna. Los que no obedecen al Hijo nunca tendrán vida eterna, sino que permanecen bajo la ira del juicio de Dios." Juan 3.36

Cada día somos influidos por un cúmulo inmensurable de voces contradictorias. Las noticias, la política, la cultura y hasta la religión nos llevan de un lado al otro sin dejarnos parar a darnos cuenta que su sinfonía está muy desafinada. ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo vamos a orientarnos en un ambiente tan caótico? ¿Qué resultado podemos esperar? 

Dios, lleno de amor y compasión, no nos ha dejado a la deriva. Más allá de las diferencias superficiales, la confusión que vivimos es la misma que toda la humanidad ha padecido desde el inicio por causa del pecado, ya que la raíz del pecado es dar la espalda a la voz de Dios. El Padre, bondadoso y comprensivo, nos invita a dejar atrás los ruidos disonantes que el mundo nos ofrece y dar oído a la única voz que nos da vida:«Este es mi Hijo muy amado, quien me da gran gozo. Escúchenlo a él» (Mateo 17.5).

Hoy, como ayer, como siempre, Dios nos invita tiernamente mediante su Palabra a escuchar su dulce voz de gracia, perdón y reconciliación. Hoy, como ayer, como siempre, podemos librarnos de la desorientación y el temor aferrándonos a Jesucristo. Jesús es la Buena Noticia. Jesús es nuestro bondadoso gobernante. Jesús es la verdad en persona. Jesús es nuestro camino al Padre. "Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes las palabras que dan vida eterna" (Juan 6.68).


viernes, 3 de agosto de 2018

¿Salario o regalo?

"Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor."Romanos 6.23

La ley de Dios es más que un conjunto de mandamientos que exigen obediencia, es la expresión del carácter justo, recto y bondadoso del Señor. Si bien con la boca decimos que no somos perfectos, todos pensamos poder cumplir los requisitos de la ley y merecer un generoso pago por ello.

Cuanto más nos esforzamos por cumplir la ley, más se manifiesta el pecado en nosotros. Cuanto más pensamos que merecemos un premio por nuestra bondad, tanto más el peso de la muerte se cierne sobre nosotros. "Pues nadie llegará jamás a ser justo ante Dios por hacer lo que la ley manda. La ley sencillamente nos muestra lo pecadores que somos." (Romanos 3.20)


Dios es un Padre amoroso, no un patrón opresivo. Él no desea con nosotros una relación comercial de obras y salarios, sino un vínculo de amor filial. En Cristo no nos ofrece un pago por nuestra bondad, nos da el único remedio para nuestra maldad; gratuitamente, por puro amor. El regalo de Dios, su propio Hijo, es vida. "Cuando la gente trabaja, el salario que recibe no es un regalo sino algo que se ha ganado; pero la gente no es considerada justa por sus acciones sino por su fe en Dios, quien perdona a los pecadores." (Romanos 4.4-5)

viernes, 27 de julio de 2018

Vida

"El que busca la justicia y el amor inagotable encontrará vida, justicia y honor." Proverbios 21.21

Ganarse la vida es una expresión cotidiana que se aplica, casi exclusivamente, a ganar dinero o cosas que se compran con dinero. Algunos, un poco más sofisticados, pensamos que ganar la vida se trata de obtener felicidad, realización o relaciones armoniosas. Pero, si observamos bien, en realidad llamamos vida a cosas o circunstancias que no son nuestra vida. Dios nos invita amorosamente a participar de su propia vida divina, y esa vida está en su Hijo Jesucristo. 

"¿Y qué beneficio obtienes si ganas el mundo entero pero pierdes tu propia vida?" Marcos 8.36


La vida no es algo que debamos ganarnos, en cualquier aspecto que sea, toda nuestra vida es un regalo de Dios. Y Dios derrama su vida abundante en nosotros, no para que permanezcamos ociosos sino para expresar su amor inagotable en medio del mundo. La vida divina nos empuja a servir a quienes son creados a imagen y semejanza de Dios, en el acompañamiento, la sanación el socorro, el albergue y sustento a los necesitados. Como dijera Martín Lutero: «Dios no necesita tus buenas obras, pero tu vecino sí.»

viernes, 20 de julio de 2018

Liberación

"Caminaré en libertad, porque me he dedicado a tus mandamientos." Salmos 119.45

En general nos inclinamos a pensar que la libertad es la posibilidad de pensar, decir y hacer cualquier cosa que se nos venga en gana. Cualquier freno o contrariedad es vista como una merma en la libertad individual e, incluso, como opresión. Esa aparente libertad es, posiblemente, la forma más sutil de esclavitud: la sumisión a nuestros deseos. La liberación que Dios nos ofrece, y realmente otorga, tiene su ápice en el servicio, el amor y la misericordia. No de manera indulgente con nosotros mismos, sobre todo como reconciliación con los demás.

"El Espíritu del Señor omnipotente está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a sanar los corazones heridos, a proclamar liberación a los cautivos y libertad a los prisioneros." Isaías 61.1

La libertad verdadera produce alegría, fuerza y estímulo. El poder divino de la liberación se manifiesta en pensamientos, palabras y actos de perdón, en la sanación de relaciones entre los individuos, las familias, las comunidades y las naciones. La liberación que Dios nos ofrece generosamente, y nos concede gratuitamente, es más que una sensación interior, es la realización de la plenitud para la cual fuimos creados, y que en Cristo vemos claramente expresada.

viernes, 13 de julio de 2018

Fortaleza

"No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa." Isaías 41.10

"El mundo es de los fuertes y valientes" dicen algunos , y tienen razón. Sin embargo, ¿qué entendemos por fortaleza y valentía? La literatura, el imaginario popular y las películas nos muestran una fuerza que es opresión y una valentía que no es sino la manifestación violenta del miedo. Por ese sendero sólo se puede llegar al desastre. El mundo necesita de la Fortaleza Divina.


"Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes." 1 Corintios 16.13

La Fortaleza Divina es el fruto de la fe, la esperanza y el amor. Sobre todo del amor, que echa fuera el temor. La Fortaleza Divina nos da el poder de la valentía y la tenacidad, la fuerza que guía a las iniciativas de base comunitaria para mejorar las condiciones de los que son más vulnerables entre nosotros. No por la opresión ni subyugación, sino por la compasión y la transformación.