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lunes, 23 de marzo de 2026

La verdad incómoda, la luz se opone a las tinieblas

"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios." Juan 8:46-47

Jesús confronta a sus opositores, revelando la verdadera paternidad espiritual de aquellos que rechazan la verdad divina. Quien oye las palabras de Dios es de Dios, quien hace caso a la mentira es del diablo.

Aunque los judíos aparentaban religiosidad y justicia, Jesús desafía a cualquiera a demostrar que tiene pecado o que miente. La prueba de pertenencia es clara: Quien es de Dios, escucha la verdad de Dios. La incredulidad es una señal de no pertenecer a Dios.

"Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte." Juan 8:48-51

Ante la falta de argumentos, los líderes judíos recurren a la difamación (insultos) y acusan a Jesús de estar endemoniado. Pero ya antes el Señor los había desenmascarado como hijos y siervos del maligno (versículo 44). Jesús ignora el insulto y se enfoca en la verdad; quien guarda su palabra no verá muerte jamás (tendrá vida eterna).

"Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue." Juan 8:52-59

Los judíos, tanto los líderes como el pueblo, tanto los de ayer como los de hoy, ignoran el significado espiritual y atacan la pretensión de Jesús de ser mayor que Abraham. Sin mucha pompa, con sencillez y dignidad Jesús afirma su deidad preexistente ("Antes que Abraham fuese, YO SOY"). Al quedar evidenciada su mentira y su pecado, los enemigos recurren a la violencia física (intentan apedrearle), demostrando su verdadera naturaleza, a quién sirven realmente, y rechazando la luz.


 
La verdad de Jesús no debe ser tergiversada, ni neutralizada. No puede ser negociada por lo políticamente correcto. O nos sometemos a su verdad y encontramos vida, o la rechazamos convirtiéndonos en enemigos de la luz. Frente a un mundo que acepta todo como verdadero, siempre que no ponga en riesgo el poder de los poderosos, las cristianas y cristianos somos llamados a proclamar sin miedo: Jesucristo es el Mesías. Jesucristo es el Señor. Jesucristo es Rey. ¡Jesucristo es Dios!

viernes, 7 de febrero de 2025

Dios, salvador y liberador

Estudio Bíblico

Lectura: Éxodo 14: 21-31




1. ¿Qué? 
Moisés fue el elegido por Dios para llevar a los hijos de Israel de Egipto a la Tierra Prometida. Pero al tener noticia de su marcha, el faraón envió en su persecución al ejército con carros y caballos. Al llegar al Mar Rojo, Moisés extendió la mano haciendo que se levantase un fuerte viento que dividió las aguas, dejando en medio un pasillo seco por el que avanzaron los hebreos. Después, cuando llegaron los egipcios, Moisés hizo que las aguas volviesen a su sitio, hundiendo al ejército del faraón. 

2. ¿Quién? 
En el episodio aparecen Moisés, los israelitas, el faraón y su ejército. Los elementos naturales; el mar, el viento y la tierra también juegan un rol preponderante. Si bien el verdadero protagonista de la acción es Dios que salva y libera. 

3. ¿Dónde? 
Los estudiosos de la Biblia han debatido esto durante mucho tiempo. Algunos piensan que podría haber sido el lago Sirbonis en Egipto. Otros abogan por el puerto de Suez o el estrecho de Tirán. Ahora, avancemos rápidamente a los descubrimientos recientes. Los arqueólogos señalan las aguas entre la playa de Nuweiba y la costa de Arabia Saudita como el lugar probable de este cruce milagroso. Creen que los israelitas caminaron por el 'Camino del Desierto' (como se menciona en Éxodo 13:17-18), giraron a la derecha y marcharon a lo largo del Wadi Watir, hasta llegar finalmente a la playa de Nuweiba. Esta no es una playa cualquiera; ¡Es tan grande que puedes verlo desde el espacio! 

4. ¿Cuándo? 
Muchas estimaciones sitúan el Éxodo en torno al siglo XIII a. C., a menudo asociado al reinado del faraón Ramsés II, pero se basan en interpretaciones de pruebas arqueológicas y textos históricos, más que en fechas específicas. Algunos estudiosos sugieren una fecha en torno al año 1250 a. C., mientras que otros defienden otros marcos temporales. 

5. ¿Por qué, para qué? 
Al contrario de la opinión popular, el propósito de los milagros no es realizar los deseos de las personas ni ofrecer una solución “mágica”, sino demostrar la sabiduría y soberanía de Dios y la autenticidad de su palabra y sus mensajeros. Cuando los hijos de Israel vieron las grandes obras de Dios, ¿qué sucedió? “Y vio Israel la gran obra que el Señor había hecho en Egipto, y el pueblo temió al Señor, y creyeron en el Señor y en Moisés su siervo”.



viernes, 1 de septiembre de 2023

Cuando a las personas buenas les pasan cosas malas

"Entonces el Señor le preguntó: «¿Y no has pensado en mi siervo Job? ¿Acaso has visto alguien con una conducta tan intachable como él? ¡No le hace ningún mal a nadie, y es temeroso de Dios!»" Job 1.8

Nos guste o no, las contrariedades, las pérdidas, el dolor y la frustración son parte de nuestra vida. Un pensamiento primitivo constantemente nos conduce a pensar en un universo mecánico, donde si somos "buenas personas" no tendremos ninguna experiencia negativa. 

¿Cuál es la lección implícita en el libro de Job? Que las personas buenas, justas e íntegras también sufren, igual que las personas egoístas, culpables y malvadas. No por causas y efectos mecánicos, sino porque así es la vida. Job "era perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal". Job era intachable, y no por ello estaba libre de tribulaciones.

¿Entonces debemos resignarnos a nuestra condición actual como la mejor que puede ser? No, no es así. Deberíamos aceptar las circunstancias tal como se presentan, pero no sin esforzarnos por mejorarlas. Aceptar el bien en la medida en que lo percibimos y trabajar hacia la mejora continua es construir una reserva con la que afrontar lo que viene y aportar lo nuestro con amor y alegría.



viernes, 14 de abril de 2023

Pan del cielo

"El Señor le dijo a Moisés: «Como verás, yo voy a hacer que les llueva pan del cielo. Para ver si ustedes obedecen o no mis leyes.»" Éxodo 16.4

Es frecuente que nos preguntemos; si Dios es un Padre bueno y amoroso, de quien somos sus hijas e hijos, ¿por qué no nos conduce directamente a la “Tierra Prometida” para gozar de una vida plena, libre y abundante? Pero esa pregunta se hace de manera material, egoísta e interesada, y por ello es que primero debe haber una transformación espiritual, volviendo nuestra atención al único Dios antes de poder entrar en la “Tierra Prometida”.

El “pan del cielo” representa las ideas espirituales que toman forma en la vida cotidiana como alimento, abrigo y albergue, para nutrir y sustentar la vida. “Maná” (מָן), es el sustento que se manifiesta directamente del Señor. El maná es un recordatorio que es de Dios de quien recibimos "todo aquello que se necesita como alimento y para satisfacción de las necesidades de esta vida".

Compartiendo el pan es como Dios se hace presente. La abundancia divina es generosa, justa y liberadora: «cada uno de ustedes debe salir todos los días y recoger la porción para ese día». Reconocer el cuidado y la providencia del buen Padre nos libera del egoísmo, del apego y de la codicia, y nos hace capaces de compartir, proveer y nutrir como cooperadores y cooperadoras del Señor.



viernes, 2 de diciembre de 2022

Un reinado de paz y justicia

"De ese tronco que es Jesé, sale un retoño; un retoño brota de sus raíces. [...] En ese tiempo el retoño de esta raíz que es Jesé se levantará como una señal para los pueblos; las naciones irán en su busca, y el sitio en que esté será glorioso." Isaías 11.1, 10


Durante generaciones el pueblo de Judá había endurecido su corazón e ignorado, cuando no directamente rechazado y matado, a aquellos que les advertirían de las consecuencias de ir tras dioses extraños, y como resultado se apartaban más y más de la instrucción del Dios de sus padres, Abraham, Isaac y Jacob, hasta que sus ciudades quedaron desoladas y su gente arrastrada al cautiverio. 


No obstante, Dios levantó de la "buena semilla" al buen rey Ezequías (Yizqiyyâhu), quien brotó entre ellos como un retoño del tronco del árbol cuya sustancia permaneció en él, reunió a los miembros dispersos de su pueblo, restauró y purificó el Templo, y volvió a la legítima adoración del Dios único. Isaías fue consejero de Ezequías y en ese momento predijo la era del reinado del Mesías, una profecía cumplida siete siglos después en la venida de Jesús (Yeshúa) a su pueblo, y cada vez que reconocemos en la conciencia de cada individuo la verdad de nuestro ser real.


"El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besarán". El significado del nombre Jesé (Yishay) es regalo, don, dádiva. El reinado de justicia y paz no es un logro del esfuerzo humano, de la moral o de la política, sino una dádiva generosa de Dios cuando vivimos en armonía con el orden divino.




El anuncio de Isaías (Yeshayaáh) es tan claro en su significado que necesita poca interpretación. Procuraremos aplicar las enseñanzas de esta profecía, el anhelo y la manifestación de la era mesiánica, justica, paz, bondad y amor de manera práctica para guiarnos en nuestra vida cotidiana.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Saludables

"Por eso, hermanos, procuren fortalecer su llamado y elección. Si hacen esto, jamás caerán. De esta manera se les abrirán de par en par las puertas del reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo." 1 Pedro 1.10-11

Probablemente todos concordamos en que el cuidado de la salud es muy importante. En general nos ocupamos de mantener la higiene, la buena alimentación, el ejercicio físico y prevenir, dentro de lo posible, las enfermedades más comunes. La pregunta es, ¿cuidamos la salud de nuestra alma con el mismo esmero que nuestra salud física?

Programas de televisión, publicaciones de internet, libros o revistas, canciones, sirven como vehículos de doctrinas y prácticas que, a veces, resultan nocivas para nuestra salud espiritual. El apóstol Pedro nos advierte sobre la abundancia y la astucia de los falsos profetas, y nos insta a ser prudentes con lo que oímos, leemos y hacemos.



Dios ha provisto abundantemente para la buena salud de nuestras almas; el "lavamiento de regeneración" garantiza la higiene; la buena Palabra de Dios es la mejor alimentación; las buenas obras son nuestro ejercicio; y la Cena del Señor, "dado para remisión de los pecados" nos fortalece, nos consuela, y previene las dolencias del alma.

viernes, 16 de septiembre de 2022

¡Vamos a enderezarnos!

"Un sábado Jesús se había puesto a enseñar en una sinagoga; y había allí una mujer que estaba enferma desde hacía dieciocho años. Un espíritu maligno la había dejado jorobada, y no podía enderezarse para nada. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: —Mujer, ya estás libre de tu enfermedad. Entonces puso las manos sobre ella, y al momento la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios." Lucas 13.10-13




La política, en todos los países, es un constante espectáculo decadente de corrupción y codicia. La economía mundial es un torbellino irracional. Los valores, costumbres y certezas de nuestra sociedad se hunden en un mar de confusión. Y nos sentimos aplastados bajo un peso que amenaza con fracturar nuestras pocas fuerzas. ¡Es fácil caer en el papel de víctimas y dejarnos llevar a la desesperación!


Aquella mañana en la sinagoga, una pobre mujer encorvada, no sólo por su enfermedad sino también bajo el peso del estigma social, encontró su verdadera libertad. Jesús, con tierno amor, la desató del yugo: "ella se enderezó y alabó a Dios". Sin embargo, en lugar de regocijarse por el poder del Señor y la curación de una hermana, los religiosos encontraron razones para cuestionar y desafiar al Redentor.


La liberación, espiritual, mental o física, nunca puede lograrse a través de la Ley. Las revoluciones fallidas en todas las áreas dan fe de ello. Sólo el Evangelio trae paz, salud y libertad. No importa qué peso nos domine. No importa cuánto tiempo hayamos estado encorvados. Jesús, también hoy, nos dice: "ahora son libres". Levantémonos entonces. Vamos a enderezarnos. ¡Y glorifiquemos a Jesús, nuestro bondadoso Salvador!

viernes, 26 de agosto de 2022

Todo lo ha hecho bien



Las noticias vuelan, corren, y si no corren, vuelan;

trazos de verdad, rastros de mentiras, mentira es

la verdad: ¡a palabras necias, oídos sordos!

 

No hay peor sordo que el que escucha todo.

Oye todo, todo, todo, y sus oídos ciegos se hartan

de palabras, de ideas, de valores, de mentiras.

 

¡Ábrete! Ábrete a ti mismo, a tus semejantes,

ábrete al mundo, ábrete a Dios...

Saliva y tacto, manos y palabras, ojos tiernos

que sin más sonidos hablan la verdad única.

 

Y nos maravillamos, y alabamos, y bailamos.

Sin contarle a nadie, a todos les contamos

la buena noticia, que no vuela ni corre:

Vive en nosotros, en ti, y todo lo hace bien.

viernes, 17 de septiembre de 2021

El trigo y la cizaña

"Dejen que crezcan lo uno y lo otro hasta la cosecha. Cuando llegue el momento de cosechar, yo les diré a los segadores que recojan primero la cizaña y la aten en manojos, para quemarla, y que después guarden el trigo en mi granero." Mateo 13.30

No importa dónde miremos, vemos corrupción en todas partes y somos testigos de cómo el mal prevalece y prospera. El mundo en el que vivimos es desconcertante. Los sistemas políticos, ideológicos y religiosos siempre decepcionan. Y flota en el aire la incómoda pregunta: si Dios es bueno y soberano, ¿por qué no hace nada? "Porque al arrancar la cizaña podrían también arrancar el trigo".



Si prestamos atención, Jesús no dice que el trigo y la cizaña crecerán juntos en la iglesia, sino en el mundo. "El campo es el mundo". Las hijas y los hijos del reino son la buena semilla, plantados en el mundo para producir buenos frutos. Cuando el Señor oró por los creyentes de todas las edades, le suplicó al Padre: "No te pido que los saques del mundo, sino que los guardes del Maligno".

No es por nuestra piedad, nuestra moralidad o nuestro activismo que vamos a oponernos a la corrupción imperante, sino por medio de la fe, la esperanza y el amor. El Señor Jesús llevó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, pagó la condenación de los pecados al derramar su sangre en la Cruz; resucitó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Dios no nos llamó para "cambiar el mundo" a fuerza de voluntarismo, sino para ser sus testigos y anunciadores de un mundo nuevo. Es difícil esperar la intervención divina, pero ahí es donde reside la fe; espera en la promesa. "Entonces, en el reino de su Padre los justos resplandecerán como el sol. El que tenga oídos, que oiga."

viernes, 10 de septiembre de 2021

El mal gobierno no siempre dominará

"El mal gobierno no siempre dominará en la tierra que Dios ha dado a su pueblo, no sea que su pueblo comience a practicar la maldad. Señor, haz bien a los hombres buenos, a los hombres de corazón sincero; pero a los que van por mal camino hazlos correr la suerte de los malhechores." Salmos 125.3-5


Las últimas décadas han sido escenario del surgimiento y radicalización de amplios sectores evangélicos, cuya sed de poder y dominación se expresa de manera virulenta y violenta. Enmascarado detrás de un discurso moralizador está el deseo de imponer, por la fuerza si es necesario, una visión reducida y reduccionista del mundo. El amor incondicional de Dios es reemplazado por un legalismo opresivo. La palabra de perdón y reconciliación da paso a la idolatría de las armas. El reinado de Cristo, príncipe de paz, es pisoteado por el aplauso a políticos oportunistas que usan el nombre de Dios para disfrazar el vómito de sus sórdidos intereses.


"El cetro de los impíos no prevalecerá sobre la tierra entregada a los justos; si lo fuera, incluso los justos cometerían injusticia". Muchos nos sentimos perplejos e impotentes ante la situación: injusticia, violencia manifestada en innumerables formas, corrupción y malicia, disfrazada bajo el disfraz de la aprobación de numerosos sectores eclesiásticos. Aunque el panorama se ve cada día más oscuro, la luz de la esperanza prevalece. A menudo llegamos a pensar que tal vez somos nosotros los que malinterpretamos, pero Dios no nos deja indefensos.




El mal no se combate con el mal. La oscuridad no se desenmascara con una mayor oscuridad. Solo el calor del bien y la luz de la verdad pueden disipar la frialdad y la oscuridad del mal. Frente al moralismo ciego y opresivo, practiquemos la compasión. Frente a la violencia desenfrenada, practiquemos la paz. Frente a la corrupción, practiquemos la rectitud. Como pueblo de Dios, confiamos en que él transformará todo en la consumación de todas las cosas; sin embargo, no fuimos creados para esperar de brazos cruzados. El anhelo de "cielos nuevos y una tierra nueva" es inseparable del anhelo y la práctica de la "justicia que habita en ellos". "Señor, trata con bondad a los que hacen el bien, a los que tienen un corazón recto. Pero a los que se desvían por caminos torcidos, el Señor castigará a los malhechores".


viernes, 13 de agosto de 2021

¡Escucha, Señor, mi voz!

"Desde el fondo del abismo clamo a ti, Señor: ¡Escucha, Señor, mi voz!, ¡atiendan tus oídos mi grito suplicante!" Salmos 130.1-2


¿Cuándo escucha el Señor y responde nuestras oraciones? El Señor nos escucha y contesta nuestras oraciones cuando estamos unidos con el Espíritu y el Espíritu unificado con nosotros. Estamos unidos cuando somos capaces de vivir conscientemente cerca de Dios. Cuando nuestras oraciones no son respondidas como pensamos que deberían, es porque esta unión interior no es segura. Si el Señor notara todos nuestros fracasos, ¿cuál sería el resultado? Ninguno de nosotros podía estar de pie. Por la ley perdonadora del amor, Dios no nos trata según "nuestros pecados", ni nos recompensa según nuestras iniquidades.


¿Cómo funciona la ley del perdón? La ley del perdón limpia la conciencia de pensamientos ignorantes y destructivos y coloca los pensamientos de amor y confianza en su lugar; el perdón quita la repulsión y el resentimiento del corazón. Libera la benevolencia y las tiernas misericordias del Espíritu. ¿Cómo se activa la ley del perdón divino en nuestras vidas? Por nuestro perdón a los que nos ofenden, como dice el Padre Nuestro: "Perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores".


"Con toda mi alma espero al Señor". Hemos vivido en la ignorancia, afuera, durante tanto tiempo que nuestras facultades espirituales se han vuelto inactivas por falta de ejercicio. Cuando el alma espera en el Señor, todas las fuerzas del ser se concentran en ella; entonces sentimos y sabemos absolutamente que Dios está obrando en nuestras almas. De esta manera las facultades se desarrollan y se convierten en instrumentos adecuados para el Espíritu. Cuando buscamos al Señor con todo nuestro corazón, ¿cuál es el resultado? Los reinos del mundo pueden surgir y caer; el cielo y la tierra pueden pasar, pero la palabra del Señor, su promesa, permanece firme en nuestro corazón. Somos hechos libres.




viernes, 11 de diciembre de 2020

El Rey

"Este es el rey de los judíos". Mateo 27.37

Cuando pensamos en un rey, nos vienen a la mente las imágenes que hemos aprendido de los libros de historia, o de los cuentos de hadas. Tanto unos como otras nos dicen que un rey debe ser fastuoso, conquistador e imponente. Jesús, por el contrario, es manso y humilde, completamente opuesto a nuestras fantasías como lo fue para los judíos en el primer siglo.



El reino de Dios no se parece en nada a los gobiernos humanos. Ningún sistema, ninguna idea, ninguna filosofía puede ser identificada con el reino de Dios. Esa fue la decepción de los judíos, quienes esperaban un Mesías guerrero, opulento y vengador, ignorando las promesas hechas por Dios a los patriarcas y profetas. "Cuando te llegue el momento de ir a descansar con tus padres, yo elegiré a uno de tus propios hijos y afirmaré su reinado." 2 Samuel 7.12

En medio de la confusión e incertidumbre en que vivimos, es seguro que nos hemos preguntado cuándo Dios intervendrá. Pero lo hacemos con la idea equivocada de una intervención divina que atienda a nuestras ambiciones egoístas y mundanas. En Cristo, Dios nos ha mostrado, nos ha llamado y efectivamente nos ha incorporado a un reino radicalmente distinto de compasión, perdón y paz. "Por lo tanto, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas." Mateo 6.33

viernes, 20 de noviembre de 2020

Hacia ti, Señor, levanto mis ojos

"Hacia ti, Señor, levanto mis ojos; hacia ti, que habitas en los cielos. Nuestros ojos están puestos en ti, Señor y Dios nuestro, como los ojos de los siervos y las siervas que miran atentos a sus amos y sus amas; ¡esperamos que nos muestres tu bondad!" Salmos 123.1-2




Es natural para nosotros, como lo fue para el apóstol Tomás, querer ver para creer. Necesitamos evidencia sensible para estar seguros. Pero, seamos sinceros, solo prestamos atención a la evidencia sensible que coincide con nuestros prejuicios, el resto lo descartamos. ¿Dónde buscamos la certeza, la confianza y la paz? "Como los ojos de los siervos están atentos a la mano de su señor, y como los ojos de los siervos están atentos a la mano de su dama, así también nuestros ojos están atentos al Señor, a nuestro Dios, esperando que él tenga misericordia de nosotros. "


Solemos considerar que lo opuesto a la fe es la duda, pero en realidad lo opuesto a la fe es querer caminar "por lo que vemos". No tenemos que preocuparnos por el futuro ni especular sobre nuestro destino. El amor de Dios en Cristo Jesús nos da seguridad, confianza y paz. La voluntad de Dios para nosotros es vida plena, compasión y salvación. Por eso no nos desesperamos, sino que nos regocijamos. "Alzo mis ojos a ti, que ocupas tu trono en el cielo".


La certeza, confianza y paz que Dios nos da en Cristo Jesús no son para un futuro lejano; deben vivirse y compartirse aquí y ahora. El Señor nos ha dado talentos espirituales y materiales para hacerlos fructificar, riquezas que perduran para la vida eterna. "Así que exhórtense y edifíquense unos a otros, como lo están haciendo".

viernes, 12 de junio de 2020

Firmes en la libertad

"Manténganse, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no se sometan otra vez al yugo de la esclavitud." Gálatas 5.1

Los acontecimientos recientes, en todo el mundo, nos han dejado bien claro el inmenso valor de la libertad. La obligatoria cuarentena, el encierro y la monotonía oprimen no sólo el cuerpo, sino también la mente y el corazón. Todo lo que nos parecía ínfimo, ahora nos parece de vital importancia.

Desde nuestro nacimiento, vivimos encerrados en la prisión del pecado, en la monotonía de los hábitos adquiridos. Y tanto nos acostumbramos que llegamos a considerar nuestro cautiverio como perfecta libertad. Únicamente en Cristo podemos ser realmente libres.


Cristo nos ha hecho libres de la esclavitud y de la vanidad de los reinos malos de este mundo para hacernos herederos del reino celestial. No por ritos y leyes, ni por voluntad nuestra, sino por su propia vida, muerte y resurrección. ¡Gloria a Dios! ¡Cristo nos hizo libres!

viernes, 24 de abril de 2020

¿Qué significa conocer a Dios?

"Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio; ¡conocimiento de Dios, más que holocaustos!" Oseas 6.6

¿Qué significa conocer a Dios? Claramente no se trata de especular sobre lo que no vemos ni entendemos, tampoco de rituales o ceremonias. Conocer a Dios es poner de manifiesto lo que él mismo es: amor, compasión y justicia. Nadie ha visto jamás a Dios, pero en Jesús; en su vida, muerte y resurrección, que vemos manifestarse la voluntad y el carácter del Padre.

"Vayan y aprendan lo que significa “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Porque no he venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores." Mateo 9.13


Lo que destaca a Jesús es su misericordia; una misericordia que es conocimiento perfecto de Dios, revelación de su verdadero carácter e identidad. Una misericordia que las discípulas y discípulos del Maestro manifiestan, aunque imperfectamente, con su capacidad de restaurar, sanar y liberar. ¡Practicar misericordia es conocer a Dios!

sábado, 28 de marzo de 2020

Esperanza

"La esperanza de los justos es su alegría; la esperanza de los impíos se esfuma." Proverbios 10.28

El mundo entero está alarmado por la epidemia global. Es natural que nos sintamos inseguros, ansiosos o angustiados. Fingir que nada pasa es una tontería, y alarmarnos exageradamente es un suicidio. Crisis, enfermedades y tragedias hubo desde el principio del mundo, y los habrá hasta el fin. Es nuestra actitud la que determinará, en gran medida, el efecto que tengan sobre nosotros.

Si nuestra esperanza está puesta en lo efímero e ineficaz, tarde o temprano saldremos decepcionados. En cambio, si ponemos en Dios, el Todo Amor, nuestra confianza y esperanza, podremos enfrentar cualquier crisis, cualquier miedo, cualquier tragedia, con entereza, optimismo y alegría. Dios nos ama. Dios nos cuida. Dios siempre está con nosotros.


viernes, 14 de febrero de 2020

Gran misericordia

"Dios mío, por tu gran misericordia, ¡ten piedad de mí!; por tu infinita bondad, ¡borra mis rebeliones!" Salmos 51.1

Quien más, quien menos, todos hemos experimentado la decepción, el fracaso, y la frustración. Pareciera ser que aun las alegrías siempre traen tristezas, aunque más no sea la tristeza de saber que toda alegría en algún momento acaba. Por eso, nos resulta difícil confesar sinceramente el amor, bondad y sabiduría de Dios. Si Dios es tan bueno y misericordioso, ¿por qué permite el sufrimiento?

Para ser completamente honestos, la última pregunta debería ser: "Si Dios es tan bueno y misericordioso, ¿por qué permite MI sufrimiento?" Y es allí donde reside la causa de nuestros pesares; en la mirada centrada sobre nosotros mismos. En lugar de enfocarnos en la infinita misericordia y amor del Padre, nos aferramos a nuestros dolores, carencias y sufrimientos, que no son más que el reflejo de la frustración de deseos egoístas.


La rebelión humana consiste, básicamente, en el deseo de vivir ajenos al fluir de la vida, al orden armónico del universo que es, en resumidas palabras, la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es siempre amor, generosidad y misericordia. No se esconde en misteriosos templos, ni requiere intrincados rituales; llega a nosotros por pura gracia. ¡Ese es el secreto de la vida! Si reconocemos nuestro apartamiento de Dios, Él nos abraza y nos restaura inmediatamente.

viernes, 20 de septiembre de 2019

Valor

"Dios sabe por dónde ando; me pondrá a prueba, y saldré refinado como el oro." Job 23.10

Pocas veces somos conscientes de nuestra verdadera naturaleza. Todos los seres humanos tenemos un altísimo concepto propio. Hasta aquellos que aparentemente se menosprecian, en realidad manifiestan la violencia de un ego herido.

Las pruebas y dificultades con frecuencia nos ponen en perspectiva. Dios no necesita ponernos a prueba, ni tentarnos en modo alguno; pero las pruebas nos permiten conocernos cómo realmente somos. Si confiamos en nuestra justicia, sabiduría y fuerza, caeremos vencidos. Si ponemos nuestra confianza en Dios, saldremos fortalecidos.


Para Dios tenemos gran valor, y por ello nos redimió no con oro sino con la propia sangre de su Hijo Jesucristo. Y esa redención abundante nos da valor para enfrentar con coraje todos los desafíos de la vida. "Cuando la fe de ustedes sea puesta a prueba, como el oro, habrá de manifestarse en alabanza, gloria y honra el día que Jesucristo se revele. El oro es perecedero y, sin embargo, se prueba en el fuego; ¡y la fe de ustedes es mucho más preciosa que el oro!" 1 Pedro 1.7

viernes, 30 de agosto de 2019

Justicia

"Busquen lo bueno, y no lo malo, y vivirán. Así el Señor, el Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como dicen que está." Amós 5.14

Es naturalmente humano pensar que agradar a Dios se restringe a realizar "actos religiosos" o a respetar ciertas normas de moralidad. Ese pensamiento, por nacer del corazón humano, es un fruto y manifestación de pecado.

El propósito de Dios para nuestra vida es siempre el bien. No un bien fingido y egoísta, sino una vida renovada por su gracia y por su amor. "Aborrezcan el mal; amen el bien" (Amós 5.15). La norma, y también el regalo del Señor, es la justicia.


La crueldad, la avaricia, el lujo y la violencia traen la ruina, aunque se enmascaren con actos piadosos. El Señor dice: "Prefiero que fluya la justicia como un río, y que el derecho mane como un impetuoso arroyo" (Amós 5.24). Sólo en Cristo hallamos y se nos ofrece la perfecta justicia, la reconciliación y la vida eterna.

viernes, 23 de agosto de 2019

Rebelión y redención

"Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados." Isaías 53.5


Casi con toda seguridad todos concordaremos, al menos de modo formal, que la vida humana es más que nacer, crecer, reproducirse y morir. Es más que disfrutar del camino entre la cuna y el ataúd. Sin embargo, en la práctica vivimos únicamente para deleitar nuestra vista, nuestro vientre y nuestro orgullo. ¿Duele? Claro que duele cuando se toca la llaga del pecado.

"No amen al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2.15). Aunque la moral sólo califique como pecados, en el caso que lo haga, a actos aberrantes y públicos, la palabra de Dios nos deja bien claro que el pecado es la mundanería que nos lleva a adorar a las criaturas antes que al Creador.

El egoísmo, la sensualidad y la mundanería, aunque placenteros en el momento, sólo pueden llevar a la perdición. Pero Dios no nos ha dejado en el pozo de la decepción; por su misericordia nos ha dado un poderoso Salvador: Jesucristo. "Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados" (1 Pedro 2.24).