Mostrando entradas con la etiqueta cristianismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cristianismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de junio de 2026

Ecos de la eternidad que transforman nuestra realidad hoy

"Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado." Lucas 16:19-22



Vivimos en un mundo obsesionado con la acumulación y las apariencias externas. El hombre rico de la historia no era malo por tener dinero, sino por tener un corazón anestesiado y una mente cerrada al prójimo. Esta parábola no es una condena, sino una radiografía espiritual que nos enseña a sintonizar nuestro corazón, nuestra mente, y nuestra acción con los valores eternos de Dios.

"Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora este es consolado aquí, y tú atormentado." Lucas 16:23-25

Dios ve lo invisible: El mundo ignoraba a Lázaro, pero Dios conocía su nombre; Dios siempre valida el valor intrínseco de cada persona. El Señor siempre quebranta los falsos esquemas de éxito humano y establece una ley espiritual donde el amor y el sufrimiento tienen eco eterno. La voluntad de Dios no busca asustarnos, sino despertarnos a través de su Palabra para que cambiemos de actitud antes de que sea tarde.

La comodidad puede adormecer el potencial: La opulencia del rico creó una barrera espiritual que le impidió ver la necesidad que estaba en su propia puerta. Nuestras decisiones de hoy construyen nuestro mañana: El "infierno" o el "cielo" comienzan como estados de conciencia y elecciones diarias aquí en la Tierra. El lamento del hombre rico en el Hades nos enseña que posponer la bondad y el cambio mental es el mayor error humano.

"Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos." Lucas 16:26-31

Cristo es el puente sobre el gran abismo: El abismo insalvable de la parábola es superado únicamente por la cruz, que conecta nuestra imperfección con la gracia divina. Jesús es bien claro y directo: dice que ni aunque alguien resucite creerán; Cristo resucitó para romper nuestra incredulidad y darnos una vida de fe. Al llenarnos de la presencia de Cristo, dejamos de vivir para el ego (como el rico) y empezamos a vivir con un propósito abundante, viendo a los "Lázaros" de nuestro entorno con amor.

Aunque las voces engañosas del mundo nos quieran arrastrar, cambiemos nuestra mentalidad hoy. No esperemos a mañana para ser generosos, compasivos y buscar a Dios. Que el buen Dios nos de un corazón sensible, fe inquebrantable en la victoria de Cristo y una actitud renovada para bendecir a otros.

sábado, 23 de mayo de 2026

Una luz común para un camino compartido

Lectura: Juan 12:31-36
 
Más allá de nuestras etiquetas religiosas, y de nuestro intereses particulares, todos enfrentamos momentos de oscuridad mental y espiritual. Jesús habla con poder y autoridad de "echar fuera al príncipe de este mundo". Identifiquemos ese "príncipe" como el odio, la división y el pesimismo que nos separan. La lucha contra la maldad, el egoísmo y la negatividad es un terreno común donde todos podemos encontrarnos.



Jesús prometió atraer a "todos" hacia sí mismo. No dijo a "unos pocos" o a una sola denominación ni confesión. Cuando dejamos de mirar nuestras diferencias a nivel del suelo y miramos hacia lo alto, descubrimos que todos estamos mirando la misma Fuente de Vida, Cristo mismo. La esperanza es el lenguaje universal que disuelve las barreras entre nosotros.

El mundo en que vivimos necesita luz hoy mismo. No podemos permitirnos el lujo de tropezar en discusiones mientras la gente camina en tinieblas. Caminar en la luz significa actuar con bondad, justicia y entusiasmo en nuestras comunidades. La luz no es propiedad de un solo grupo; es un regalo de Dios para quien decida caminar en ella.

Al convertirnos en "hijos e hijas de la Luz", nos volvemos puentes, no muros. Veamos en cada hermana y hermano, bautizados en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, una hija e hijo de Dios, independientemente de su trasfondo. Nuestra fe se valida no por lo que decimos que creemos, sino por cuánta luz aportamos a un mundo confundido.

Caminemos juntos, guiados por la misma Luz, confiando en que el amor de Dios es más grande que cualquier diferencia que nos separe.

Sermón para la celebración conjunta de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, predicado en la Catedral de Asunción el 22 de mayo de 2026.

lunes, 23 de marzo de 2026

La verdad incómoda, la luz se opone a las tinieblas

"¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? Pues si digo la verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios, las palabras de Dios oye; por esto no las oís vosotros, porque no sois de Dios." Juan 8:46-47

Jesús confronta a sus opositores, revelando la verdadera paternidad espiritual de aquellos que rechazan la verdad divina. Quien oye las palabras de Dios es de Dios, quien hace caso a la mentira es del diablo.

Aunque los judíos aparentaban religiosidad y justicia, Jesús desafía a cualquiera a demostrar que tiene pecado o que miente. La prueba de pertenencia es clara: Quien es de Dios, escucha la verdad de Dios. La incredulidad es una señal de no pertenecer a Dios.

"Respondieron entonces los judíos, y le dijeron: ¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano, y que tienes demonio? Respondió Jesús: Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre; y vosotros me deshonráis. Pero yo no busco mi gloria; hay quien la busca, y juzga. De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte." Juan 8:48-51

Ante la falta de argumentos, los líderes judíos recurren a la difamación (insultos) y acusan a Jesús de estar endemoniado. Pero ya antes el Señor los había desenmascarado como hijos y siervos del maligno (versículo 44). Jesús ignora el insulto y se enfoca en la verdad; quien guarda su palabra no verá muerte jamás (tendrá vida eterna).

"Entonces los judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio. Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron! ¿Quién te haces a ti mismo? Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi gloria nada es; mi Padre es el que me glorifica, el que vosotros decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis; mas yo le conozco, y si dijere que no le conozco, sería mentiroso como vosotros; pero le conozco, y guardo su palabra. Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó. Entonces le dijeron los judíos: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy. Tomaron entonces piedras para arrojárselas; pero Jesús se escondió y salió del templo; y atravesando por en medio de ellos, se fue." Juan 8:52-59

Los judíos, tanto los líderes como el pueblo, tanto los de ayer como los de hoy, ignoran el significado espiritual y atacan la pretensión de Jesús de ser mayor que Abraham. Sin mucha pompa, con sencillez y dignidad Jesús afirma su deidad preexistente ("Antes que Abraham fuese, YO SOY"). Al quedar evidenciada su mentira y su pecado, los enemigos recurren a la violencia física (intentan apedrearle), demostrando su verdadera naturaleza, a quién sirven realmente, y rechazando la luz.


 
La verdad de Jesús no debe ser tergiversada, ni neutralizada. No puede ser negociada por lo políticamente correcto. O nos sometemos a su verdad y encontramos vida, o la rechazamos convirtiéndonos en enemigos de la luz. Frente a un mundo que acepta todo como verdadero, siempre que no ponga en riesgo el poder de los poderosos, las cristianas y cristianos somos llamados a proclamar sin miedo: Jesucristo es el Mesías. Jesucristo es el Señor. Jesucristo es Rey. ¡Jesucristo es Dios!

martes, 23 de diciembre de 2025

En tu palabra echaré la red

"Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron." Lucas 5:1-11

Así como aquel día a orilla del lago, hoy también las personas necesitan, todos necesitamos, la corrección, la enseñanza y el consuelo de la presencia y las palabras de Jesús. Obnubilados como estamos por el materialismo, las ideologías y el egoísmo, la mayoría de nosotros, por no decir todos, no tan sólo nos privamos de buscar al Salvador, sino que muchas personas activamente lo menosprecian y rechazan. Ante esta coyuntura hostil, muchos cristianos, inclusive ministros agotados, dicen como Pedro: "Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado".

Nuestra fuerza, nuestro activismo, nuestra habilidad o nuestro conocimiento son secundarios, y no pocas veces contrarios, a la obra del Evangelio. Sin dudas, también a nosotros, en nuestro lugar y vocación, el Señor nos ha llamado a ser "pescadores de hombres", pero no en conformidad a los modelos corruptos del mundo, sino reconociendo nuestra pecaminosidad, indignidad e incapacidad; confesando como Pedro, y el profeta Isaías: "soy un hombre de labios impuros y habito en medios de un pueblo de labios también impuros".

Dios no ha enviado ángeles para proclamar el Evangelio. Jesús ha llamado, y llama, pecadores perdonados y reconciliados para compartir la buena noticia del perdón, la compasión, y la reconciliación que Dios ofrece a los pecadores por medio de Cristo. Ser testigos del Evangelio no tiene nada que ver con las cuelidades propias; se arraiga en la confianza con que respondemos al mandato y las promesas del Señor. Podemos decir, con fe certera, como lo hiciera Pedro: "en tu palabra echaré la red", y también nosotros seremos testigos de una pesca milagrosa cuyo fruto abundante es para vida eterna.



sábado, 20 de diciembre de 2025

Buenas noticias para los pobres

"Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y en el día de reposo entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó a leer las Escrituras. Se le dio el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el texto que dice: «El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Enrolló luego el libro, se lo dio al asistente, y se sentó. Todos en la sinagoga lo miraban fijamente. Entonces él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»" Lucas 4:16-21

¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, poder significa fuerza, prestigio, y riqueza. Fuerza para subyugar. Prestigio para exaltarse. Riqueza para oprimir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres, son despreciables y prescindibles. Dios, por el contrario, ve el poder como manifestación de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.

Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad de Señor", el verdadero jubileo que trae reivindicación a los pobres, sanidad a los enfermos, libertad a los cautivos y descanso a la tierra. El poder mundano es incompatible, e irreconciliable, con la buena noticia que anuncia Jesús. Para Dios, en Cristo, y por el poder del Espíritu, los últimos son efectivamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2 Corintios 3:17).

En el Bautismo nosotros también fuimos ungidos para "proclamar buenas noticias a los pobres; anunciar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y pregonar el año agradable de la buena voluntad de Señor". No podemos profesar ser cristianos y desear, o peor aún vivir y justificar, el sistema del mundo. Aferrados a las promesas de la palabra de Dios podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, del mundo y del diablo. Libres en la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir, junto con nuestro Maestro: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»



martes, 27 de mayo de 2025

El Espíritu de Verdad da testimonio de Cristo

"Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio. Les he dicho estas cosas, para que no tengan tropiezos. Ustedes serán expulsados de las sinagogas, y llegará el momento en que cualquiera que los mate, pensará que rinde un servicio a Dios. Y esto lo harán porque no conocen al Padre ni a mí. Pero les he dicho estas cosas para que, cuando llegue ese momento, se acuerden de que ya se lo había dicho." Juan 15:26 - 16:4



Algunos movimientos o individuos, tanto en el pasado como en el presente, niegan la divinidad de Jesús, considerándolo simplemente un profeta o un ser humano ejemplar. Otras corrientes, como el gnosticismo, que créase o no sigue vigente, niegan o minimizan la humanidad de Jesús, considerándolo una manifestación divina sin un cuerpo físico real.
 
También, y sobre todo en los últimos cinto cincuenta años, se han acentuado los errores con respecto al Espíritu Santo, su naturaleza y su obra. Algunos lo consideran solamente como el ánimo de los cristianos, otros como una fuerza impersonal, y otros tantos como un “Dios” independiente que sirve para obrar soluciones mágicas.
 
El Señor Jesucristo nos deja bien en claro quién es y cómo actúa el Espíritu Santo, y cómo su obra no es otra que dar testimonio de la persona, obra y divinidad del mismo Cristo.
 
No reconocer la divinidad en la humanidad del Señor es la fuente de todo desorden y condenación humana, ya que quien se opone a la humanidad del Señor, o a la verdad divina, se opone al mismo tiempo a su divinidad, o al bien divino.

“Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio.”
 
Sin embargo, la obra de la humanidad del Señor, al unirse plenamente con la divinidad, demostrará a todo creyente que él es el único dios en virtud de esa unión, y todo verdadero creyente también confirmará este testimonio, porque percibirá que toda la obra salvadora, desde la primera proclamación de la verdad, proviene de esa fuente divina.
 
Jesús les dijo esas cosas a los discípulos, y nos las dice hoy a nosotros, para que no tengamos tropiezo. El auténtico testimonio de Cristo levanta la oposición y el rechazo del mundo, no lo contrario. Hacen esto porque no conocen al Padre ni a Cristo. Pero el Señor está con quienes reciben su verdad, y dan testimonio de ella.

viernes, 5 de mayo de 2023

El que me ha visto a mí, ha visto al Padre

"Felipe le dijo: «Señor, muéstranos el Padre. Con eso nos basta.» Jesús le dijo: «Hace ya tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y tú, Felipe, no me has conocido? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo entonces dices: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre, que vive en mí, es quien hace las obras. Créanme que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí; de otra manera, créanme por las obras mismas»." Juan 14.8-11

¿Cómo puede Jesús mostrarnos al Padre? Por medio del amor, la sabiduría, el juicio, la fe, la voluntad y el entendimiento divinos, el espíritu que anima todo bien. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. Del mismo modo que Jesús, y en su mismo espíritu, nosotros también podemos manifestar la presencia del Padre a través de la oración habitual y manteniéndonos en la conciencia de Dios. Mientras servía constantemente a las personas, sanándolas y enseñándoles acerca del reino, Jesús permaneció consciente del Padre al observar tiempos regulares de oración y comunión con Él.

La oración es mucho más que simplemente un ejercicio piadoso o de recogimiento interior. La plegaria es el punto de partida para la acción, porque “el Padre que permanece en mí hace sus obras”, pero el estado correcto de la mente y el corazón que la oración produce deben resultar en la acción correcta para hacer una vida perfectamente moldeada por la voluntad de Dios. Confiando en el Espíritu divino dentro de nosotros y dándole crédito solo a Él por todo el bien que manifestamos y realizamos, el ego es apartado y apagado. Esa es la obra y la gloria de Dios.



viernes, 16 de diciembre de 2022

Pide una señal

«Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.» Isaías 7.11



La verdad no es un asunto de afirmaciones huecas o argumentos sagaces, se trata de demostración. El entendimiento por sí solo no cambia nada, hay que llevarlo a la práctica. Cuando ponemos a prueba la verdad que conocemos, ésta se confirma y se fortalece. Frecuentemente disfrazamos de humildad y respeto a nuestra incredulidad. El profeta exhortó al rey Ajaz a poner a prueba al Eterno, pero él respondió: «No, yo no voy a poner a prueba al Señor pidiéndole una señal».

No obstante Isaías (Yeshayáh), inspirado por el Poderoso, anuncia una señal divina que el rey y el pueblo verían cumplida en sus propios días: «La joven está encinta y va a tener un hijo, al que pondrá por nombre Emanuel. En los primeros años de vida del niño, se comerá leche cuajada y miel. Pero antes de que el niño tenga uso de razón, el país de los dos reyes que te causan miedo quedará abandonado».

Las teorías, por hermosas que sean, jamás nos harán progresar espiritualmente si no las ponemos a prueba. Lo dicho en un libro Sagrado o una lectura espiritual no nos servirá de nada hasta que hayamos empezado a poner tal verdad en práctica. La vida espiritual no consiste en cantidad de información, sino más bien en progreso y transformación. «Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundo o arriba en lo más alto.»

viernes, 2 de septiembre de 2022

Realidad

"Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y observan lo que en ella está escrito, porque el tiempo está cerca." Apocalipsis 1.3

Una hermosa jovencita de quince años se enfermó repentinamente, quedando casi ciega y paralizada. Un día escuchó al médico de cabecera, mientras le decía a sus padres: -Pobre niña; por cierto que ha vivido ya sus mejores días.
-No, doctor –exclamó la enferma-, mis mejores días están todavía en el futuro. Son aquellos en los cuales he de contemplar al Rey en su hermosura.

Un defecto, sólo por no decir pecado, que tenemos la mayoría de los cristianos es considerar las verdades de las Escrituras como historias moralizantes o palabras de aliento para enfrentar la vida; cuentos de hadas para calmar el corazón y la conciencia, pero imprácticos para la vida diaria. Puede sonar chocante, pero la manera en que vivimos lo hace muy evidente.



El último libro de la Biblia, mediante símbolos e imágenes, nos anima a ver la realidad con otros ojos: ¡Cristo es soberano! Él está en el trono, y nosotros reinamos con él; él está en medio de su iglesia, la cuida y la dirige; él debe reinar hasta que todos sus enemigos sean puestos a sus pies. Esa es la verdad, es la realidad. "Jesucristo, el testigo fiel, primogénito de entre los muertos y soberano de los reyes de la tierra. Él nos amó; con su sangre nos lavó de nuestros pecados, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre. Por eso, a él sea dada la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén", (Apocalipsis 1.5-6).

viernes, 26 de agosto de 2022

Todo lo ha hecho bien



Las noticias vuelan, corren, y si no corren, vuelan;

trazos de verdad, rastros de mentiras, mentira es

la verdad: ¡a palabras necias, oídos sordos!

 

No hay peor sordo que el que escucha todo.

Oye todo, todo, todo, y sus oídos ciegos se hartan

de palabras, de ideas, de valores, de mentiras.

 

¡Ábrete! Ábrete a ti mismo, a tus semejantes,

ábrete al mundo, ábrete a Dios...

Saliva y tacto, manos y palabras, ojos tiernos

que sin más sonidos hablan la verdad única.

 

Y nos maravillamos, y alabamos, y bailamos.

Sin contarle a nadie, a todos les contamos

la buena noticia, que no vuela ni corre:

Vive en nosotros, en ti, y todo lo hace bien.

viernes, 12 de agosto de 2022

La Ley del Señor es perfecta

"¡Cuánto amo yo tus enseñanzas! ¡Todo el día medito en ellas!" Salmos 119.97

El pensamiento griego nos ha legado un dualismo radical. Cuando meditamos sobre nuestra forma de ver el mundo, nos damos cuenta de lo profundamente que nos afecta el dualismo. Lo mismo que condiciona nuestro entendimiento individual, lo hace colectivamente. En nuestra cultura no hay unión posible entre santo y secular, cuerpo y alma, orden natural y sobrenatural.

Las Escrituras nos presentan una visión totalmente diferente: en Dios la naturaleza es sobrenatural y lo sobrenatural perfectamente natural y cotidiano. El poder de Dios y su amor infinito se manifiestan cada día al amanecer, y la alabanza de su misericordia al atardecer cada noche. No hay separación; la santidad de la ley divina se hace práctica en la vida, en el sueño y la vigilia, en el amar y ser amado, en la respiración y el alimento.



El teólogo y místico sueco, Emanuel Swedenborg dijo: "El brillo de la verdad no proviene de la verdad misma, porque dentro de la verdad no hay nada flamígero. La verdad brilla mediante la bondad, porque la bondad es como una llama que emite luz".

"La ley del Señor es perfecta, que refresca el alma. Los testimonios del Señor son fieles, que hacen sabio al sencillo". La vida santa es vivir el amor y la verdad del Señor en todos los aspectos de la vida. El amor y la verdad tampoco están separados en Dios; su amor es verdad y su verdad es amor. Por eso toda la ley se puede resumir en ser amados por Dios para amarlo sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. El Señor Jesucristo manifiesta la plenitud de su amor y de su verdad, y a través de Cristo el amor y la verdad nos son dados sin condiciones. Para que podamos amar como somos amados.

viernes, 5 de agosto de 2022

Humildad

"Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios, pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios." 3 Juan 11

En una cena de gala ofrecida por el gobernador, una dama de las más distinguidas se sintió ofendida al descubrir que estaba sentada al extremo de la mesa, en vez de estar cerca del anfitrión.
Al terminar la comida, se acercó al gobernador y le dijo con sequedad:
-Según parece, no se cuida usted de dónde se sientan sus invitados.
-Señora –replicó el gobernador-, a la gente realmente importante no le interesa el sitio donde se sienta; y sucede a veces que quienes se interesan por el sitio, no son importantes.

El teólogo y místico sueco Emanuel Swedenborg escribió: "Si nos orientamos únicamente hacia lo terrenal, entonces nos enfocamos en nosotros mismos, y nos amamos a nosotros mismos y al mundo material. Las personas espirituales no se enfocan en sí mismas, ni en el mundo material, a menos que eso sirva para proporcionar algún servicio espiritual. A las personas enfocadas en lo terrenal les parece tener vida cuando ascienden a puestos de importancia y de prestigio sobre otras personas. A las personas espirituales les parece tener vida en la humildad y en ser de menor importancia. Sin embargo, no evitan los puestos de importancia, a condición de que éstos puedan ser utilizados para servir al prójimo."

Es frecuente que, en el ámbito de la congregación cristiana, al igual que en la sociedad, los más ricos, instruidos o influyentes quieran ejercer su poder sobre sus hermanas y hermanos en la fe. El apóstol Juan hace un contraste entre la actitud mundana y el servicio espiritual, y deja muy claro qué es lo que agrada a Dios.



El apóstol Pablo nos exhorta a mantener la confesión de la fe cristiana, y su fruto de buenas obras; la centralidad de la obra de Cristo, el amor fraternal, la generosidad y la hospitalidad mutua. "Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer, sino que todos ustedes son uno en Cristo Jesús", Gálatas 3.28

viernes, 22 de julio de 2022

Cosas preciosas

"Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación". 1 Pedro 1.18-19

Hay muchas cosas que la humanidad considera valiosas, otras son valiosas sólo para cada uno de nosotros. Dinero, propiedades, poder, relaciones, objetos o personas importantes, todo comparte su condición efímera, todo es temporal, todo pasa y se pierde. Pero, nuestro corazón anhela eternidad.

La primera carta del apóstol Pedro nos habla de las verdaderas cosas preciosas: Una fe más preciosa que el oro; la preciosa sangre de Cristo; el propio Cristo, más precioso que toda la creación; las piedras preciosas que conforman el templo de Cristo; el precioso vestido interior, no el exterior.



Dios nos ha llamado, en Cristo, para ser un "linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro 2.9). ¿Cuáles son las cosas realmente valiosas en la vida? Las que Dios nos ha dado por amor a través de la obra de Cristo.

viernes, 8 de julio de 2022

Vade retro...

«¡Aléjate de mi vista, Satanás! ¡Me eres un tropiezo! ¡Tú no piensas en las cosas de Dios, sino en cuestiones humanas!» Mateo 16.22




Cuando Jesús anunció a sus discípulos que pronto sería entregado a los líderes judíos, que sufriría a manos de ellos y que lo matarían, pero al tercer día resucitaría, ellos respondieron con desconcierto y temor. Para nosotros, el miedo y la perplejidad de los discípulos no tienen sentido. Sin embargo, para ellos debe haber sido un golpe terrible. Aunque es probable que todo el mundo pensara así, fue el impulsivo Pedro quien se atrevió a reprender a Jesús. Y para nuestra sorpresa, Jesús respondió a la reprimenda con palabras terriblemente duras.

El Evangelio no es un mensaje dulce e ingenuo sobre un amor frágil y sin sentido. El evangelio es el remedio de Dios para nuestros pecados y maldad. Nos guste o no, somos malos. Nos guste o no, transgredimos la ley perfecta de Dios. Nos guste o no, la ley nos condena. El Evangelio es la buena noticia de que Dios, en Cristo, con amor verdadero y compasivo, dio una solución definitiva a nuestra rebelión: "Les transmití la enseñanza que recibí y que es de suma importancia: Cristo murió por nuestros pecados. , como está escrito en las Sagradas Escrituras, fue sepultado y, al tercer día, resucitó, como está escrito en las Escrituras" (1 Corintios 15: 3-4). Oponerse a esta verdad es colocarnos como adversarios (Satanás) de Dios.

Jesús exhortó a Pedro a dejar de pensar en términos humanos y a pensar como piensa Dios. La cruz da miedo, la cruz causa dolor, la cruz mata... Es natural que queramos huir de la cruz. Por eso Jesús nos dice muy claramente: "Si alguien quiere ser mi seguidor, olvídate de tus propios intereses, prepárate para morir como yo voy a morir y acompáñame". (Mateo 16.24 NTV) Tomar este camino hará del mundo nuestro enemigo. Pero, viendo la vida como Dios ve y no como nos parece, la plenitud de su presencia y su gloria se realizarán en nosotros.

viernes, 3 de junio de 2022

Buenas noticias para los pobres

«El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Lucas 4.18-19


¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, el poder significa fuerza, prestigio y riqueza. Fuerza para oprimir. Prestigio para conducir. Riqueza para adquirir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres son despreciables y prescindibles. Dios, por otro lado, ve el poder como una manifestación de la plenitud de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.


Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad del Señor", el verdadero jubileo que redime a los pobres, sana a los enfermos, da libertad a los cautivos y descanso para la tierra. El poder mundano es incompatible e irreconciliable con el Evangelio. Porque Dios, en Cristo y por el poder del Espíritu, estos últimos son ciertamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad". (2 Corintios 3.17)


Unidos a Jesús, por medio de la fe, también nosotros hemos sido ungidos para "anunciar la buena nueva a los pobres y la libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y anunciar el año agradable de la buena voluntad del Señor". No podemos profesar ser cristianos y vivir de acuerdo con el sistema mundano o, peor aún, desearlo. Aferrándonos a las promesas de la palabra de Dios, podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, el mundo y el diablo. En la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir con nuestro Maestro: "Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes".

viernes, 14 de enero de 2022

Tolerancia

"Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre." 2 Juan 4

Cada quien tiene su verdad, todo es relativo y depende del punto de vista personal. Más o menos en esos términos piensa nuestra sociedad, y quien no concuerda es tachado de intolerante, fanático, reaccionario; poco menos que un enemigo público. La palabra de Dios es clara y contundente; la verdad no tolera la mentira, el reino de Dios es verdad y amor, y debemos evitar a quienes proclaman la falsedad.

Muchas veces en el pasado, y ciertamente hoy en día, la cristiandad ha querido imponer como verdad absoluta y mandamiento divino los valores e intereses de su época y contexto social. Y ha defendido esas posturas con presión, exclusión, torturas y muerte: ¡Todo lo contrario del mensaje de Jesús!



Pero, ¿el abuso de la verdad debe llevarnos a ocultarla y avergonzarnos de ella? ¡Nunca! No importa lo que el mundo diga o intente imponernos, fuimos llamados para ser testigos y proclamadores de la verdad divina y de su amor eterno: al ser bautizado por Juan el bautista, morir en la Cruz y resucitar de entre los muertos el Señor nos ha salvado para siempre. "Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a otros como nos lo ha mandado. Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado", 1 Juan 3:23-24.

jueves, 6 de enero de 2022

Hechos de los Apóstatas

"Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos". Judas 3

Si bien en los últimos siglos se ha minado el nombre, la confesión y la propia identidad del cristianismo, aún hoy decirse cristiano puede agregar cierto tinte de honra, de respetabilidad; y es por ello que a pesar de su incredulidad hay muchas personas que insisten en ser identificadas como perteneciendo a la cristiandad. Nada puede ser más peligroso para un rebaño de ovejas que un lobo disfrazado de una de ellas.



El Hijo de Dios, Jesucristo, tomó y cargó todos los pecados del mundo de una vez por todas al ser bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán, y fue crucificado y derramó su sangre en la cruz como propiciación por los pecados de todo el mundo, pasados, presentes y futuros, y resucitó al tercer día y nos ha dado vida eterna y abundante salvación. Ese es el evangelio que trae salvación, justicia y vida abundante. Los herejes, en cambio, están interesados en sus becerros de oro: dinero, propiedades, prestigio y poder.

Hoy, como ayer, corremos el riesgo de ser engañados por falsos maestros y falsos hermanos y hermanas. No podemos ver el corazón, ni leer la mente de las personas. Por eso el apóstol Judas nos exhorta a guardar la confesión de la verdadera fe. La fe del evangelio del agua y el Espíritu. No es necesario descubrir ni describir cada herejía; frente a la verdad revelarán su verdadera identidad. No es lo que se dice de la boca para afuera, sino el fruto que produce la fe verdadera, lo que manifiesta a los apóstatas y herejes.

Aunque en palabras y afirmaciones los falsos maestros puedan engañar, su confesión es estéril o, peor aún, produce frutos malignos. "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos", Mateo 7:15-18

jueves, 16 de diciembre de 2021

Jesús

"María, la madre de Jesús, estaba comprometida con José, pero antes de unirse como esposos se encontró que ella había concebido del Espíritu Santo. José, su marido, era un hombre justo y quiso dejarla secretamente, pues no quería denigrarla. Mientras José reflexionaba al respecto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu mujer, porque su hijo ha sido concebido por el Espíritu Santo. María tendrá un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor dijo por medio del profeta: «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Emanuel, que significa: “Dios está con nosotros.”»" Mateo 1.18-23

La Navidad llega durante el momento más oscuro del año en el hemisferio norte. Ése fue el ambiente en el cual se escribieron las historias del nacimiento de Jesús. ¿Es acaso una sorpresa que anhelemos la luz: refulgente, brillante, radiante, resplandeciente, deslumbrante, luminosa? "Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»" Juan 8.12



El camino de la salvación que Dios ha establecido requería enviar al Hijo de Dios al mundo, y él debía tomar nuestros pecados al ser bautizado por el Juan el Bautista, ser crucificado y resucitar de entre los muertos. Los que creen en esta buena noticia son hechos justos por medio de la fe verdadera. Jesús es la luz del mundo, quien está en Cristo no está en tinieblas. Por medio de Cristo, unidos a él por el bautismo, también nosotros tenemos la luz de la vida. Jesucristo es nuestra misma vida.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Alegría viva

"Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!" Filipenses 4:4

Todos los seres humanos nacemos con una naturaleza pecadora, y pecamos hasta el último aliento de nuestra vida. No podemos hacer otra cosa que pecar y no podemos escapar del juicio de Dios; si fuese por nuestra tendencia natural, todos estamos destinados a ir al infierno, "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). Pero donde abundó el pecado, la gracia sobreabundó, "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna." (Romanos 5:20, Juan 3:16).

Jesucristo, el Hijo de Dios, vino a este mundo para ser el Cordero de Dios. Él tomó todo el pecado del mundo cuando fue bautizado por Juan el bautista en el Río Jordán. Como el representante de toda la humanidad, Juan puso sus manos sobre la cabeza de Jesús, y allí todo el pecado del mundo pasó a Jesús. Así, el Señor Jesús tomó todos nuestros pecados por medio de su bautismo y los cargó hasta la cruz. Él derramó su preciosa sangre como pago por nuestro pecado y expío todos los pecados del mundo sin excepción.

Las buenas noticias siempre producen alegría. Pero también podemos regocijarnos simplemente por el hecho de estar vivos. El gozo es un reconocimiento de que Dios es bueno y que todo obedece al orden divino. Es saber que vivimos en la presencia de un Padre amoroso, que somos amados y bendecidos.



Podemos cultivar la alegría apreciando los dones con que somos bendecidos cada día. Podemos enfocarnos en el bien en nuestras vidas, en lugar de la queja. Si prestamos atención, veremos que la alegría que Jesús inspiró a otros durante su vida y a través de su ministerio también tenía el propósito de que nosotros lo recibiéramos también.

viernes, 26 de noviembre de 2021

El tiempo señalado

"Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán." Mateo 1.1


En las Escrituras se destaca el linaje de Jesús y su conexión con Abrahán y el Rey David, al igual que los profetas que anticiparon la llegada del Mesías. El nacimiento de Jesús fue anunciado, esperado y realizado. Las promesas de Dios son fieles y verdaderas. La simiente salvadora prometida a Adán, a Abraham, y a David, llegó a su tiempo, y por él nosotros somos adoptados en la familia de Dios. El linaje de Cristo, es también nuestro linaje por la fe.



Estos personajes nos enseñan que, si bien es cierto que nuestra historia es importante —de dónde provenimos y de quiénes— también nos recuerdan que todo en este mundo es pasajero. Solamente Dios permanece para siempre. Y el Señor, amoroso y compasivo, cumple sus promesas: en la plenitud del tiempo Jesucristo cargó con todos los pecados del mundo al ser bautizado por Juan el Bautista, recibió el castigo por todos los pecados al derramar su sangre en la cruz; y resucitó de entre los muertos, completando la obra de salvación, para presentarnos justos delante del Padre.

"Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley, para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos." Gálatas 4.4-5