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viernes, 22 de noviembre de 2024

Fortalezcan las manos cansadas y afirmen las rodillas endebles

"Fortalezcan las manos cansadas y afirmen las rodillas endebles. Digan a los de corazón amedrentado: «Esfuércense y no teman. ¡Miren! Aquí viene su Dios, para castigar a sus enemigos como merecen. Dios mismo viene, y él los salvará.»" Isaías 35:3-4

La fe es la cualidad de la mente y el corazón que nos lleva a perseverar en creer y en hacer lo que a la percepción sensorial le parece imposible. La fe es la certeza de lo que se espera. La fe no se limita a la religión, sino que tiene que ver con todos los aspectos de la vida. 

La fe funciona tanto en las cosas pequeñas como en las grandes. De nosotros depende la elección. Si queremos remover montañas, debemos tener fe en Dios. Una cantidad muy pequeña de ese tipo de fe bastará, según las enseñanzas de Jesús. “Señor, ¡aumenta nuestra fe!”

La fe crece en el espíritu y moldea la mente; más bien se expande. Esta expansión es más rápida cuando se asocia con otras cualidades espirituales, como el discernimiento y el amor. Todo es posible para aquellos que creen en Dios que actúa a través de ellos en amor y rectitud.



viernes, 18 de noviembre de 2022

En plena fe

"Luego tomó diez de los camellos de su amo y, llevando consigo toda clase de regalos de su amo, se encaminó a Aram Najaráin, a la ciudad de Najor." Génesis 24.10


El siervo de Abraham se encaminó a Mesopotamia en busca de una esposa para Isaac. ¿Que significa eso? Mesopotamia, la tierra situada entre dos ríos, significa "tierra media". El hecho de que se buscara esposa para Isaac entre los parientes de Abraham muestra que lo espiritual y lo material están juntos en la conciencia y que lo primero puede brotar de un ambiente en el que predomine lo segundo, como "una raíz tierra seca". Bajo tales condiciones, la conciencia espiritual se gana sólo después de una lucha, pero es una ganancia que perdura.


Una firme resolución y un alto propósito dan poder espiritual a los pensamientos y nos garantizan una respuesta directa a nuestras oraciones. La fe aplicada en la determinación y la propuesta en la oración garantizan el cumplimiento de nuestro deseo. En plena fe, sin dudar nada somos capaces de reconocer la respuesta a la oración de forma natural y rápida. La duda destruye la percepción y el discernimiento necesarios para reconocer la respuesta a la oración.




La acción es el fiel servidor de la fe. A menos que pongamos nuestra fe en nuestros pensamientos, palabras y acciones, su obra no está completa, y para todos los intentos y propósitos somos iguales a los incrédulos. La fe cobra vida en nosotros cuando la ponemos en acción.

viernes, 27 de noviembre de 2020

Quien persevere hasta el final se salvará

 "Jesús salía del templo cuando uno de sus discípulos le dijo: «Maestro, ¡mira qué piedras! ¡Qué edificios!» Jesús le dijo: «¿Ves estos grandes edificios? Pues no va a quedar piedra sobre piedra. Todo será derribado.»" Marcos 13.1-2


Como a los discípulos y a todos los judíos de su tiempo, también nos impresionan los lujosos templos, las multitudes y el espectáculo de la adoración. Nos atraen las demostraciones de poder; ya sea político, económico o religioso. Más que eso, nos atrae el poder en sí y queremos obtenerlo incluso por asociación. Pero, a los ojos de Dios, el lujo, la popularidad y la prodigalidad son inútiles. "Jesús respondió: - ¿Ves estos enormes edificios? Porque aquí no habrá piedra sobre piedra; ¡todo será destruido!", Marcos 13,2.

El seguimiento de Jesús es inseparable de la cruz. "Jesús dijo a los discípulos: - Si alguno quiere ser mi seguidor, olvídense de sus propios intereses, estén dispuestos a morir como yo voy a morir y síganme", Mateo 16:24. Muchas voces buscan engañarnos y apartarnos de la cruz de Cristo. La seducción del poder, el éxito o la religiosidad agrada a nuestra depravada naturaleza. Para nosotros, cargar la cruz es unirnos a la muerte de Jesús y poner a muerte a nuestro ego, a nuestro viejo hombre, con sus deseos y pasiones.



A través del bautismo, nos hemos unido a la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. No es nuestra fuerza ni nuestra virtud lo que nos permite seguir al Maestro, sino su victoria en la cruz. Ante las tentaciones, tribulaciones y decepciones, podemos y debemos volver a la realidad de nuestro Bautismo, cuando morimos con Cristo, fuimos sepultados con él y con él resucitamos para vivir una nueva vida. "Todos los odiarán por ser mis seguidores, pero el que se mantenga firme hasta el fin, se salvará", Marcos 13.13.

viernes, 31 de julio de 2020

Los que confían en el Señor

"Los que confían en el Señor son semejantes al monte Sión, que jamás se mueve, que siempre está en su lugar." Salmos 125.1

Llamamos a las Escrituras "la palabra de Dios", pero ¿realmente creemos eso? Para ser sinceros, la mayoría de nosotros relegamos la Biblia, sus historias, sus preceptos y sus promesas a un segundo plano en nuestra vida cotidiana. Afirmamos que el cristianismo se ha vuelto prácticamente irrelevante o, lo que es peor, que ha sido usurpado por fanáticos y falsificadores, pero no hacemos nada para remediarlo siguiendo el camino de Dios.

Entre las luchas diarias, las alegrías, las dificultades, los triunfos, las derrotas, las dudas... rara vez nos detenemos para ver la voluntad de Dios en todo. Si las cosas van bien, tomamos crédito por eso. Si las cosas salen mal, nos quejamos de Dios. Si, como dijimos antes, le diéramos a la palabra divina su verdadera importancia, sabríamos por fe que nada escapa a la voluntad divina y que la voluntad de Dios es siempre el bien de toda su creación. "Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito" (Romanos 8.28).


En Cristo, Dios nos anuncia su palabra compasiva y restauradora; para el Padre somos tesoros invaluables, perlas preciosas. Los que confían en el Señor, confían en su palabra. En Cristo, Dios nos muestra su amor infinito e incondicional; Envió a su Hijo unigénito a buscar y salvar lo que se había perdido. Los que confían en el Señor, confían en su amor. En Cristo, estamos a salvo como hijas e hijos de Dios, herederos del reino de paz, amor y libertad. Los que confían en el Señor permanecen para siempre. "Son también semejantes a Jerusalén que está rodeada de montes: ¡la protección del Señor rodea a su pueblo desde ahora y para siempre!" (Salmos 125.2).

viernes, 27 de septiembre de 2019

Secretos revelados


"Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios, y es él quien hace saber a Su Majestad, el rey Nabucodonosor, lo que sucederá en los últimos días. Esto es lo que Su Majestad soñó, y éstas son las visiones que tuvo en su lecho." Daniel 2.28

Cada mañana, posiblemente hoy también, despertamos con alguna noticia que nos lleva a pensar que el mundo está irremediablemente perdido. En medio de tanta perversidad, engaño y pecado, podemos llegar a pensar que la Palabra de Dios ha perdido actualidad, y que el mismo Dios se ha vuelto irrelevante.



Los imperios suben y caen. Las culturas se desarrollan y decaen. Las modas surgen y son olvidadas. Todos los seres humanos pensamos ser eternos, pero la verdad es que somos como una brisa pasajera. Únicamente Dios permanece, y quien se aferra a Dios permanece con Él. Por más que todo parezca confuso, Dios revela los secretos; "porque no hay nada encubierto que no haya de ser manifestado, ni nada oculto que no haya de saberse" Mateo 10.26

Como escribiera el místico sueco Emanuel Swedenborg: "Querido amigo, rehúye los actos malos, haz lo que es bueno y cree en cuerpo y alma en el Señor, y Él te amará y te dará un amor por hacer lo bueno y la fe de creer. Entonces, inspirado por el amor, tú harás lo que es bueno, e inspirado por la fe, que es la confianza, creerás. Si perseveras en hacer esto, una unión mutua se producirá entre Dios y tú, y esta unión será perpetua. Ésta es la unión a la cual se refiere cuando se habla de la salvación y de la vida eterna."


Enmarañados en la confusión ¿en quién podemos confiar? En Cristo, a quien "se le dio el dominio, la gloria y el reino, para que todos los pueblos y naciones y lenguas le sirvieran. Y su dominio es eterno y nunca tendrá fin, y su reino jamás será destruido". Daniel 7.14


viernes, 20 de septiembre de 2019

Valor

"Dios sabe por dónde ando; me pondrá a prueba, y saldré refinado como el oro." Job 23.10

Pocas veces somos conscientes de nuestra verdadera naturaleza. Todos los seres humanos tenemos un altísimo concepto propio. Hasta aquellos que aparentemente se menosprecian, en realidad manifiestan la violencia de un ego herido.

Las pruebas y dificultades con frecuencia nos ponen en perspectiva. Dios no necesita ponernos a prueba, ni tentarnos en modo alguno; pero las pruebas nos permiten conocernos cómo realmente somos. Si confiamos en nuestra justicia, sabiduría y fuerza, caeremos vencidos. Si ponemos nuestra confianza en Dios, saldremos fortalecidos.


Para Dios tenemos gran valor, y por ello nos redimió no con oro sino con la propia sangre de su Hijo Jesucristo. Y esa redención abundante nos da valor para enfrentar con coraje todos los desafíos de la vida. "Cuando la fe de ustedes sea puesta a prueba, como el oro, habrá de manifestarse en alabanza, gloria y honra el día que Jesucristo se revele. El oro es perecedero y, sin embargo, se prueba en el fuego; ¡y la fe de ustedes es mucho más preciosa que el oro!" 1 Pedro 1.7

viernes, 9 de agosto de 2019

Buen rumbo

"En aquellos tiempos no había rey en Israel, y cada quien hacía lo que le parecía mejor." Jueces 17.6

Cuando era adolescente, como casi todos, pensaba que cualquier opinión que no fuese la mía estaba equivocada. Padres, maestros, pastores, autoridades, todos estaban irremediablemente equivocados. Mi verdad era la verdad por el simple hecho de ser mía... Cuando era adolescente, me di muchas veces la cabeza contra la pared por negarme a escuchar razones de quienes sabían más que yo.

Al crecer, la mayoría de las personas, también yo, aprendemos a maquillar esa actitud rebelde de la adolescencia, pero no la abandonamos. Seguimos pensando que nuestra manera de ver y hacer las cosas es la manera correcta y todos los demás están equivocados... Incluso Dios; ¡sobre todo Dios! Así como los antiguos israelitas de la época de los jueces, queremos seguir siendo llamados cristianos, pero cada quien hace lo que le parece mejor.


Dios, que nos ama infinitamente, nos dio a su Hijo Jesucristo, no solamente para perdonar nuestros pecados, sino para transformarnos a su imagen. "Al ver las multitudes, Jesús tuvo compasión de ellas porque estaban desamparadas y dispersas, como ovejas que no tienen pastor" (Mateo 9.36). Jesús es nuestro Salvador, y también nuestro Maestro y Pastor. No necesitamos preguntarnos por el camino correcto, mucho menos imponerlo nosotros mismos, porque Jesús es el camino, el rumbo y el destino.

viernes, 2 de agosto de 2019

Dios nunca falla

"¡Alabado sea el Señor, que te concedió tener un nieto que te rescatara! ¡Su nombre será celebrado entre los israelitas!" Rut 4.4

Dicen que la paciencia es una virtud rara, sobre todo porque nos resulta difícil ser pacientes para llegar a tener paciencia. Pero los pequeños logros, las señales parciales, con frecuencia nos sirven para aliviar un poco la ansiedad y animarnos a seguir esperando.

Noemí y Rut habían pasado por muchas penurias juntas. Viudas, pobres, sin ninguna posibilidad de salir de su situación. En esas circunstancias Rut se casó con Boaz y tuvo un hijo, y Noemí un nieto para alegrarse. El niño, Obed, sería el abuelo de rey David, de quien vendría el Mesías, Jesucristo, alegría de toda la humanidad.


Es probable que nos desanimemos a veces, que perdamos la paciencia, que desconfiemos del cuidado de Dios. Sin embargo, una y otra vez Dios nos consuela con su amor, nos sostiene con su fuerza, nos guía con su sabiduría. Aunque nuestra paciencia falle, igual podemos alegrarnos, porque Dios nunca falla. "Regocíjense en el Señor siempre. Y otra vez les digo, ¡regocíjense!" Filipenses 4.4

viernes, 14 de junio de 2019

El llamado divino

"Avanzo hasta llegar al final de la carrera para recibir el premio celestial al cual Dios nos llama por medio de Cristo Jesús." Filipenses 3.14


Apuntemos alto, aspiremos siempre a más; la mediocridad es lo máximo solamente para los mediocres.

Temer la desaprobación de las mayorías es garantía de fracaso. La masa ama la mediocridad y condena a quienes se atreven a algo diferente. Osemos, con la ayuda de Dios, ir siempre más allá.

Si nos limitamos tan solo a cumplir con "nuestra obligación" ni siquiera estaremos cerca de cumplirla realmente.

"Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos." Romanos 8.28

Pasión, dedicación, perseverancia y entrega son las columnas que sostienen el éxito. Nada de valor se logra con menos.

Nuestra vida será como polvo al viento si permitimos que los deseos nos arrastren de aquí para allá. Pongámonos una meta alta, digna del llamado divino.

viernes, 10 de mayo de 2019

¡Adelante!

"Dichoso el hombre que soporta la prueba con fortaleza, porque al salir aprobado recibirá como premio la vida, que es la corona que Dios ha prometido a los que lo aman." Santiago 1.12

Todo lo que vale la pena parece imposible al principio; sólo lo intrascendente, lo mediocre, no representa dificultad alguna.

Las condiciones del éxito son sencillas: confianza en Dios, firme determinación y perseverancia. ¡Adelante!

Nos hemos acostumbrado a atribuir cualidades extraordinarias a quienes tienen éxito, pero es sólo una excusa para justificar la mediocridad. Quien intenta, persiste y no se rinde, alcanza la victoria. "A Dios rogando y con el mazo dando."

"¡Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!" Filipenses 3.14

La sola perseverancia asegura gran parte del éxito. Quien soporta los embates de la vida y permanece en su lugar superó a la gran masa que abandona al primer golpe. Los perseverantes inician su triunfo en el punto donde los demás se rinden.


La perseverancia es esencial, y la paciencia aún más. Paso a paso se puede llegar muy lejos.