viernes, 26 de abril de 2019

La voluntad de Dios

"Así que, hermanos, yo les ruego, por las misericordias de Dios, que se presenten ustedes mismos como un sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. ¡Así es como se debe adorar a Dios! Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto." Romanos 12.1-2

¿Cuál es la voluntad de Dios para mi vida? Es una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez. La respuesta suele ser extraña; si las cosas salen bien es por buena suerte, pero si salen mal es "la voluntad de Dios". Sin embargo, cuando somos transformados por la palabra divina, percibimos que la voluntad de Dios es siempre lo bueno, agradable y perfecto. Lo único que impide experimentar la plenitud de la bondad divina es la creencia de que aparte de Dios hay otra voluntad.


"Sólo yo sé los planes que tengo para ustedes. Son planes para su bien, y no para su mal, para que tengan un futuro lleno de esperanza.” —Palabra del Señor." Jeremías 29.11

La voluntad de Dios para todos los seres humanos es la abundante salud, bienestar y alegría. La sencilla y profunda verdad de la continuidad y unicidad de la vida divina en nosotros, y a través de nosotros, abre nuestros ojos a la realidad de la vida eterna aquí y ahora. Abramos los ojos del corazón y veremos claramente. ¡Dios es bueno! ¡Él siempre es bueno!

viernes, 19 de abril de 2019

Descanso en Dios

"No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús." Filipenses 4.6-7

El tiempo, las circunstancias, el trajín cotidiano, el trabajo, las guerras, la política, y un largo camino de etcéteras son capaces de acabar con la paz de cualquiera. No obstante, todo eso es ilusión; nos afectan porque nosotros mismos les atribuimos el poder de afectarnos. Si nuestra confianza está en Dios nuestro corazón estará en paz, y del interior la paz se manifestará hacia el exterior a nuestros pensamientos, palabras y acciones.


¿Qué puede preocuparnos? Dios cuida de nosotros en todo tiempo y lugar. ¿Qué puede agitarnos? Si Dios conoce nuestras peticiones y oraciones. ¿Qué puede faltarnos? Si todo lo recibimos con acción de gracias. ¿Qué puede desvelarnos? Si la paz de Dios, que excede a todo cuanto podemos pedir, o incluso imaginar, nos guarda y protege con amor infinito.

"Que el Señor de paz mismo les dé paz siempre y en toda circunstancia. Que el Señor esté con todos ustedes." 2 Tesalonicenses 3.16

viernes, 5 de abril de 2019

Somos uno

"Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús." Gálatas 3.28

Puede ser que exteriormente nos mostremos fuertes, seguros y felices. Pero en nuestro interior nos vemos como una frustración de la perfecta creación de Dios: débiles, pecaminosos, agobiados bajo el peso del temor y el dolor. Al vernos como separados de la fuente de vida es claro que sólo podemos percibir muerte. En esta condición no podemos ver a Dios como un Padre amoroso, sino como un enemigo. Pero eso no es más que una ilusión. En Cristo somos unidos inseparablemente a la vida de Dios.

"Y el secreto es: Cristo vive en ustedes. Eso les da la seguridad de que participarán de su gloria." Colosenses 1.27

Por medio de Cristo, y aunque nuestros sentidos se esfuercen en contradecirlo, estamos en perfecta armonía con todo lo que existe y con todo lo que existirá. En Cristo somos hijos e hijas de Dios, unidos al Padre y entre nosotros, sin barreras ni diferencias. Dejemos que la luz de Cristo disipe todas lasv ilusiones y dudas, no por nuestro propio esfuerzo sino únicamente por fe. No importan los argumentos de la aparente lógica, la palabra de Dios es firme e infalible. Cristo vive en nosotros, somos partícipes de su Espíritu, herederos de su gloria, esta es la santa verdad.

viernes, 29 de marzo de 2019

La luz ha llegado

"En ti se halla el manantial de la vida, y por tu luz podemos ver la luz." Salmos 36.9

El manantial de la vida es la salvación que Dios ya ha consumado, en Cristo, para el mundo entero. Ya no hay razón para la incredulidad, para la desesperanza, ni para el odio. El perdón y la reconciliación son realidad, son la luz de la vida. La luz ha llegado, está siempre presente para quien abra los ojos. La luz del Amor divino ha disipado las tinieblas, y la oscuridad ha desaparecido. La divina luz resplandece por medio de la palabra de Dios.


"Tu palabra es una lámpara a mis pies; ¡es la luz que ilumina mi camino!" Salmos 119.105

La palabra de Dios es luz brillante que alumbra nuestros pasos. Pero constantemente nos acecha la tentación de guiarnos por nuestras propias leyes, nuestra lógica, nuestros deseos. Cuando sucumbimos a la tentación de apartarnos de la palabra divina, la oscuridad vuelve a nublar la visión. Pero es tan sólo una ilusión óptica que no puede apagar ni disminuir la luz que Dios derrama gratuita y generosamente sobre nosotros. En la palabra de Dios hallamos la perfecta libertad, la ley de la vida, la luz de la sabiduría, el calor del amor.

viernes, 22 de marzo de 2019

Luz del mundo

"Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida." Juan 8.12

Pocas veces paramos a pensar, meditar, ni mucho menos vivir, la profundidad de las enseñanzas de Jesús. El Maestro ciertamente dijo que Él es la "luz del mundo", pero no quedó en eso, sino que afirmó enfáticamente que sus seguidores también tendríamos esa luz. La vida de fe no se limita a tener informaciones sobre Dios, se vive en unión de corazones y voluntad con el Padre, por medio de Cristo, en el poder del Espíritu Santo.


"Ustedes son la luz del mundo, como una ciudad en lo alto de una colina que no puede esconderse. Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, dejen que sus buenas acciones brillen a la vista de todos, para que todos alaben a su Padre celestial." Mateo 5.14-16

No es necesario esforzarnos por ser algo que ya somos. Somos luz; nuestra responsabilidad es no ocultarnos, no mezquinar nuestro brillo, que no es nuestro sino de Dios. Donde impera el egoísmo, seamos solidarios. Cuando el odio se manifieste, curemos con perdón. Si la intolerancia rompe la armonía, iluminemos con compasión. De esa forma nuestra luz, la luz de Cristo que ilumina al mundo entero, resplandecerá, y la gloria de Dios será manifestada en todo y para todos.

viernes, 15 de marzo de 2019

Ser testigos de la verdad

"No tengo mayor gozo que oír que mis hijos andan en la verdad." 3 Juan 4


Uno de los medios más efectivos para el propio crecimiento espiritual es compartir la verdad con otras personas. El cristianismo no crece por medio de propaganda ni de reflexiones eruditas, sino por la comunión y la relación entre personas. El mismo Jesús nos ha dicho: "Por lo tanto, vayan y enseñen a todas las naciones", y "Este Evangelio debe primero ser predicado a todo el mundo".

"Quien dice la verdad proclama la justicia". Proverbios 12.17

El gran dramaturgo William Shakespeare expresó artísticamente un principio fundamental del Evangelio: "es una doble bendición, bendice a quien lo entrega y a quien lo recibe". No existe buena obra más provechosa, para nosotros mismos y nuestro prójimo, que compartir el camino de la vida con quienes nos rodean.

viernes, 1 de marzo de 2019

Pidan, y se les dará

"Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá." Mateo 7.7

Dios es puro amor y cuida del Universo entero, y de cada uno de nosotros, con bondad, ternura y sabiduría. Él nos da todo antes siquiera de que se lo pidamos. Cuida compasivamente de los buenos y también de los malos. Jesús dijo: "su Padre ya sabe de lo que ustedes tienen necesidad, antes de que ustedes le pidan". Con todo, nuestro amoroso Padre celestial desea tener una relación de confianza, cariño y providencia con sus hijas e hijos; por ello nos insta a pedir, buscar, y llamar


"Señor, yo confío en ti; ¡tú, Señor mi Dios, responderás por mí!" Salmos 38.15

El Maestro nos exhorta, ¡nos ordena!, "pidan, busquen, llamen"... Esa es nuestra parte. Dar, mostrar y abrir queda en manos de Dios. Cuando oremos no debemos sucumbir a la tentación de poner límites ni condiciones al Señor; Él responderá con amor, sabiduría y compasión. Su respuesta es la adecuada, ¡siempre!, aunque no coincida con nuestros deseos, como casi nunca coincide. Como dijera Martín Lutero: “La oración no es para cambiar los planes de Dios. Es para confiar y descansar en Su soberana voluntad”.