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viernes, 9 de agosto de 2024

Cuando él venga

"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho." Juan 14:26


La presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros nos convence de la omnipresencia de Cristo, de modo que ya no hay lugar en nuestro corazón para un sentimiento de pérdida o dolor personal, siendo de este modo nuestro "ayudador y consolador".

El Espíritu Santo nos reviste de poder para poder enfrentar las crisis y las emergencias con valentía. Al dedicarnos a la tarea de expresar la Verdad, invitamos al Espíritu Santo a que se vuelva activo en nosotros.

La alegría que sentimos cuando, a través de la conciencia naciente del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón, nos damos cuenta de que tenemos una parte en el desarrollo y la elevación de la vida común de la humanidad, es nuestro primer anticipo de la vida más grande y universal.



viernes, 26 de mayo de 2023

¿Dónde estabas tú, cuando yo afirmé la tierra?

«¿Quién se atreve a oscurecer mis designios con palabras carentes de sentido? Pórtate como hombre, y prepárate; yo te voy a preguntar, y tú me vas a responder.» Job 38.2-3

En el mismo inicio de las Escritura se afirma que se nos dio dominio sobre la tierra y todo lo que hay en ella. Sin embargo, basta solamente abrir los ojos para darnos cuenta que nuestro dominio dista mucho de ser una realidad. Y ya que la experiencia contradice la creencia, apelamos a la razón y buscamos "oscurecer el designio con palabras carentes de sentido". La falta de comprensión nubla nuestro buen juicio. ¿Cómo podemos, entonces, realizar y manifestar el designio divino? Aplicándonos para aumentar nuestra comprensión de la verdad espiritual.

En el pasaje de Job capítulo 38, versículos 1 al 7, ¿por qué se representan las aflicciones como un torbellino? Un torbellino es un fenómeno incontrolable de la naturaleza, y también lo son las aflicciones hasta que aprendamos a hacerles frente con un espíritu constructivo. Entonces ya no nos abruman.



¿Podremos encontrar alguna vez las respuestas a las preguntas sin respuesta de la vida? Cuando entramos en la conciencia espiritual, o sea, la conciencia de la Verdad, podemos responderlas. A medida que continuamos expresando lo que es verdad, llegamos gradualmente a comprender lo que antes parecía oscuro. Haremos bien en acercarnos a la vida con un espíritu de humildad, especialmente mientras nuestra comprensión de la verdad espiritual sea limitada, por no mencionar nuestra comprensión de las verdades científicas de la vida y de los fenómenos naturales de la tierra y el universo. Grandes palabras jactanciosas están fuera de lugar en nuestros labios. Callemos ante Dios, y permitamos que su Espíritu nos guíe a la sabiduría.

viernes, 27 de enero de 2023

¿Con qué me presentaré a adorar al Señor, Dios de las alturas?

"¿Con qué me presentaré a adorar al Señor, Dios de las alturas? ¿Me presentaré ante él con becerros de un año, para ofrecérselos en holocausto? ¿Se alegrará el Señor, si le ofrezco mil carneros o diez mil ríos de aceite? ¿O si le ofrezco a mi hijo mayor en pago de mi rebelión y mi pecado? El Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios." Miqueas 6.6-8

La observancia de ritos y ceremonias, cuando se practican espiritualmente, nos guían y nos aportan sostén en el desarrollo de un sentido de valores genuinos. Los rituales. por sí mismos, no tocan el ámbito de los principios espirituales, pero cuando se entienden y observan de manera espiritual añaden profundidad, sentido de comunidad, y autenticidad a la vida interior.

Nuestro carácter, nuestros deseos y nuestros valores no serán transformados por la simple práctica de ceremonias o rituales, mucho menos por el asentimiento a los principios de tal o cual secta, ni por dar o usar nuestras posesiones con fines religiosos o de beneficio social. Lo que vale es la intención, la disposición y el amor de la voluntad. A menos que nuestras pensamientos, palabras y acciones sean movidos por un espíritu de justicia, amor y humildad, de nada valdrán los sacrificios ni los ritos religiosos.

¿Cuáles son los requerimientos de Dios para vivir una vida verdaderamente recta, de justicia espiritual? Las exigencias son pocas, pero estrictas: "El Señor ya te ha dicho, oh hombre, en qué consiste lo bueno y qué es lo que él espera de ti: que hagas justicia, que seas fiel y leal y que obedezcas humildemente a tu Dios".



viernes, 6 de enero de 2023

Levántate envuelta en resplandor

"Levántate, Jerusalén, envuelta en resplandor, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti. La oscuridad cubre la tierra, la noche envuelve a las naciones, pero el Señor brillará sobre ti y sobre ti aparecerá su gloria. Las naciones vendrán hacia tu luz, los reyes vendrán hacia el resplandor de tu amanecer." Isaías 60.1-3

Hay momentos de experiencia en que, todos los que buscamos conocer a Dios, nos elevamos a estados en los que podemos entender las cosas espirituales. Este entendimiento recibido por pura gracia es lo que los escritores espirituales suelen llamar  "vuelo" y "la gloria del Señor". Cuando estamos en este estado de conciencia, debemos levantarnos y brillar; es decir, debemos darnos cuenta de que somos elevados e irradiamos la sabiduría y el poder espiritual que nos corresponde desde la creación.



El profeta exhorta a levantarse y brillar. Sin embargo, en seguida dice: "La oscuridad cubre la tierra, la noche envuelve a las naciones, pero el Señor brillará sobre ti y sobre ti aparecerá su gloria". ¿Qué significa eso? La primera iluminación llega a la mente y el corazón. El cuerpo, o "tierra" y sus pensamientos, o su "pueblo", permanecen en tinieblas hasta la segunda iluminación o bautismo, que se explica en la última mitad del versículo: "pero el Señor brillará sobre ti y sobre ti aparecerá su gloria".

viernes, 7 de octubre de 2022

Un camino de ida y vuelta

"Ustedes deben orar así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra lo mismo que se hace en el cielo. Danos hoy el pan que necesitamos. Perdónanos el mal que hacemos, como también nosotros perdonamos a quienes nos hacen mal. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del maligno." Mateo 6.9-13



Los antiguos maestros y maestras de espiritualidad describieron el camino a la unión perfecta con Dios como una escalera de tres peldaños, a los que llamaron vías o etapas: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. O sea, la purificación de los pensamientos y deseos en esperanza, el fortalecimiento de la fe, para dar paso al puro amor.

Jesús, maestro por excelencia, nos enseña, revela, dirige a través de estas tres etapas en un camino o escala de ida y vuelta, con sencillez y máxima profundidad, por medio de la oración más bella y perfecta: el Padre nuestro. Del Padre, y por puro amor, recibimos todo lo bueno, lo verdadero y lo bello. Desde nuestra realidad podemos hacer el camino de vuelta, para regocijarnos en el seno del Padre. Los haremos orando el Padre nuestro en sentido inverso...

"Líbranos del maligno, no nos dejes caer en la tentación. Así como perdonamos a quienes nos hacen mal, perdónanos el mal que hacemos". La vía purgativa se realiza reconociendo el mal, en particular el que se origina en nosotros mismos. Es la curación del corazón, de la emociones. Y se manifiesta curando los vínculos con nuestros semejantes. Nadie puede llamar a Dios "Padre nuestro" si se niega a reconocer a sus prójimos como hermanas y hermanos.

"Danos hoy el pan que necesitamos. Lo mismo que en el cielo, que se haga tu voluntad en la Tierra. ¡Venga tu reino!" La vía iluminativa es la edificación de la inteligencia espiritual, la auténtica sabiduría que viene de la fe. Sabemos que Dios nos creó y cuida amorosa y tiernamente de toda su creación, el propósito del Padre es la voluntad de otorgar y otorgarse. El anhelo de una vida iluminada es que el Padre bueno se manifieste en todos los aspectos y circunstancias de la vida.

"Santificado tu nombre, en los cielos"... Los cielos son los mismos en todas partes, no hay fronteras ni límites, nos cubren por igual a todas y todos sin distinciones. La vía unitiva empieza en el reconocimiento de la unidad con todo lo creado, con todas las personas, bajo los cielos, porque somos hijas e hijos de un único y mismo Padre. El puro amor exprime su oración en tan solo dos palabras, que en sí mismas expresan todo lo bueno y verdadero: "¡Padre nuestro!"

Amén.

viernes, 24 de junio de 2022

El mayor y más grande mandamiento

«Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?» Jesús le respondió: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Éste es el primero y más importante mandamiento. Y el segundo es semejante al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.» Mateo 22.36-40


La respuesta de Jesús fue simple: el gran mandamiento es el amor. Pero simple no significa fácil. Toda la ley y los profetas se resumen en el amor; amor a Dios y amor al prójimo. Sin embargo, ¿quién de nosotros ama así? La ley es simple, siempre lo es, pero eso no significa que podamos cumplirla. Mientras sigamos pensando que amar a Dios y al prójimo depende de nuestra propia fuerza y de nuestra virtud, permaneceremos en la misma situación que los fariseos, saduceos y doctores de la ley.

Después de responder a la pregunta sobre el mayor mandamiento, Jesús mismo hizo una pregunta: "¿Qué piensas del Mesías?" El cumplimiento de la ley es imposible para nosotros, la ley revela nuestro pecado, nuestra miseria, nuestra falta de amor. Es solo por gracia, mediante la fe en Cristo, que Dios nos da la virtud de su Espíritu Santo para amar. A través de Cristo, en Cristo y con Cristo, el amor de Dios se derrama en nuestros corazones.



Lo que la ley, siempre justa y buena, no puede hacer por nuestra debilidad, nos lo da el Evangelio por pura gracia. "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente." Este es el mandamiento más grande e importante. Y el segundo más importante es similar al primero: "Ama a los demás como te amas a ti mismo". El gran mandamiento de la ley es el amor, sí, pero no podemos amar como exige la ley. Solo Cristo puede transformarnos para recibir, compartir y multiplicar el amor que es él mismo en nosotros, con nosotros y a través de nosotros.

viernes, 8 de mayo de 2020

El Hijo de Dios

"Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer, tengan vida en su nombre." Juan 20.31

Cuando hablamos de Jesús como rey, nuestro entendimiento aprueba aunque nuestro corazón dude, lo mismo sucede cuando hablamos de Jesús como siervo, o incluso Salvador. Pero todas nuestras especulaciones son desafiadas hasta la raíz cuando Jesús es presentado como Hijo de Dios. Únicamente la fe puede aprehender esta verdad.

La fe no es una convicción producida por argumentos convincentes, es una dádiva de Dios, un regalo inmerecido. Nadie puede entrar en el reino de Dios por sus propios méritos y esfuerzos, es necesario nacer de nuevo: «De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.» Juan 3.5


El propio Señor dijo: «Mi reino no es de este mundo», Juan 18.36. Solamente la fe puede entrar, vivir y permanecer en el reino de Cristo. Por la fe nosotros somos hechos hijos e hijas en el Hijo. "Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados", Romanos 8.17.

sábado, 28 de marzo de 2020

Esperanza

"La esperanza de los justos es su alegría; la esperanza de los impíos se esfuma." Proverbios 10.28

El mundo entero está alarmado por la epidemia global. Es natural que nos sintamos inseguros, ansiosos o angustiados. Fingir que nada pasa es una tontería, y alarmarnos exageradamente es un suicidio. Crisis, enfermedades y tragedias hubo desde el principio del mundo, y los habrá hasta el fin. Es nuestra actitud la que determinará, en gran medida, el efecto que tengan sobre nosotros.

Si nuestra esperanza está puesta en lo efímero e ineficaz, tarde o temprano saldremos decepcionados. En cambio, si ponemos en Dios, el Todo Amor, nuestra confianza y esperanza, podremos enfrentar cualquier crisis, cualquier miedo, cualquier tragedia, con entereza, optimismo y alegría. Dios nos ama. Dios nos cuida. Dios siempre está con nosotros.


viernes, 21 de febrero de 2020

Todoamoroso

"Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor." 1 Juan 4.7-8

Podríamos especular infinitamente sobre la naturaleza, atributos y carácter de Dios. De hecho, muchos lo han hecho, lo hacen, y lo hacemos, desde que el mundo es mundo. Sin embargo, cualquier especulación es sólo eso, palabras huecas que intentan expresar lo inexpresable. Toda la especulación filosófica y teológica en torno a Dios lo ha definido como trascendente, todopoderoso, todopresente y todosapiente... Un Dios lejano y frío.

Si bien no podemos negar la omnipotencia, la omnipresencia y la omnisciencia de Dios, ni podríamos hacerlo, Él mismo revela su naturaleza, voluntad y carácter como todo amor. Dios es amor. Su poder es el poder del amor. Su presencia es puro amor. Su sabiduría es el amor. Y el amor no puede jamás ser lejano ni frío. El amor no espera, corre a abrazar a quien ama.


"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4.10

El amor es paciente, amable y generoso, y es con paciencia, amabilidad y generosidad que Dios nos trata cada día. El amor es humilde, cortés, y abnegado, así el Señor nos llama y viene a buscarnos; con humildad, cortesía y desprendimiento. El amor es bondadoso, veraz y sincero, por eso el buen Padre muestra buen temperamento, honestidad y candidez con nosotros; sus hijas e hijos bienamados. ¡Dios es Todoamoroso!

viernes, 7 de febrero de 2020

¡Cuán bueno es alabarte, Señor!

"¡Cuán bueno es alabarte, Señor! Bueno es, Altísimo, cantar salmos a tu nombre, anunciar tu misericordia por la mañana, y tu fidelidad todas las noches". Salmos 92.1-2

El tiempo es fugaz; experimentamos su sucesión, pero se no podemos aprisionarlo, posponerlo ni atesorarlo. Por eso los seres humanos anhelamos con ansias la permanencia, tenemos deseo de eternidad. Es la razón por la cual admiramos los océanos y las montañas, y perdemos el aliento ante la inmensidad del Universo.


Nada permanece, todo fluye, todo cambia, todo muere y desparece. El corazón se acongoja y se rebela contra el inexorable paso del tiempo. No obstante, basta cerrar los ojos y abrir los oídos para escuchar el silencio. Dios siempre permanece, siempre presente manifestándonos su amor.

"Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos; ¡nunca su misericordia se ha agotado! ¡Grande es su fidelidad, y cada mañana se renueva!" Lamentaciones 3.22-23

Dios es misericordioso y fiel. Dios es amoroso y compasivo. Dios es amor. Podemos afirmarlo con toda certeza. Cada amanecer es la renovación de una alianza de amor con cada uno de nosotros. Cada anochecer es un testimonio de fidelidad y cariño del Padre celestial. Con corazón agradecido vivamos los instantes fugaces como destellos de eternidad, porque eso son, ¡regalos de Dios!

viernes, 6 de septiembre de 2019

Visión


"El día cinco del mes cuarto del año treinta, yo, Ezequiel, me encontraba junto al río Quebar, entre los cautivos. De pronto, los cielos se abrieron y tuve visiones de parte de Dios." Ezequiel 1.1

Si bien el mundo a nuestro alrededor cambia aceleradamente, todavía disfrutamos del cielo azul, el verdor de los bosques y el canto de las aves. Sin embargo, una sensación sombría siempre acecha nuestra alegría.

El profeta Ezequiel se encontraba a orillas de un río hermoso, rodeado por una naturaleza exuberante, pero era un prisionero. Así también nosotros, en medio de la bellísima y rica creación de Dios, todavía somos cautivos del pecado y la muerte. Tan sólo la visión de Dios nos puede liberar de la desesperación.


Hay quienes piensan que la visión divina es un espectáculo fuera de este mundo, un evento de nubes y voces celestiales. Pero no es así, Dios se revela (se deja ver) plenamente en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Es en Cristo, y sólo en él, que somos curados, consolados y hechos libres para vivir en plenitud. "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo entonces dices: “Muéstranos al Padre”?" Juan 14.9

viernes, 26 de julio de 2019

La luz resplandece en las tinieblas

“Despiértate, tú que duermes. Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.” Efesios 5.14

Es una tendencia natural de todos los seres humanos considerar que nuestra manera de ver el mundo, nuestro modo de vida y nuestros valores son superiores y más apropiados que los de las demás personas. Pocas veces evaluamos seriamente aquello que consideramos la forma correcta en que las cosas deben ser. Pocas veces, para no decir ninguna, nos atrevemos a confrontar los errores y males que nuestra manera de ver el mundo, nuestro modo de vida y nuestros valores nos causan a nosotros mismos, a nuestros semejantes y a todo cuanto nos rodea. Aunque nos cueste creerlo, y mucho más aceptarlo, pasamos nuestra vida caminando en la oscuridad.


Quienes hemos tenido la experiencia de andar en la más profunda oscuridad, sea por necesidad o por simple entretenimiento, sabemos lo complicado que es. El sentido de la vista tiene una importancia capital para nosotros, y vernos disminuidos o privados de él nos coloca en una posición de vulnerabilidad. Quien camina en la oscuridad vacila, tropieza, se golpea, cae, se desorienta. Pero, al aparecer el menor destello de luz, la esperanza renace y con ella la seguridad y la confianza. Dios nos ha concedido la luz que disipa toda oscuridad y su brillo nos permite caminar seguros a la casa del Padre. “La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” Juan 1.5

viernes, 5 de julio de 2019

Todo amor

"Las muchas aguas no pueden apagar el amor, ni pueden tampoco sofocarlo los ríos. Si por el amor diera el hombre todos los bienes de su casa, ciertamente sería despreciado." Cantares 8.7

El concepto de amor popularizado en nuestra cultura es más bien egoísmo proyectado. Amo lo que me agrada, lo que satisface mis demandas, lo que incentiva mis deseos. El Amor divino, el único amor auténtico, es justamente lo contrario. El Amor divino es confianza, servicio y entrega.

El Amor Divino no espera nuestra preparación o nuestra disposición, nos ama primero, desde toda la eternidad. El amor auténtico, expresión de Dios, nos permite y nos impulsa a ver lo divino en todos los demás. "Nosotros lo amamos a él, porque él nos amó primero" (1 Juan 4.9).


El verdadero amor no se puede adquirir, ni hay precio que se pueda pagar por él. El amor es generoso y gratuito o no es amor, y eso se aplica tanto al amor divino cuanto al amor humano. "En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió al mundo a su Hijo unigénito, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados" (1 Juan 4.9-10).

viernes, 5 de abril de 2019

Somos uno

"Ya no hay judío ni gentil, esclavo ni libre, hombre ni mujer, porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús." Gálatas 3.28

Puede ser que exteriormente nos mostremos fuertes, seguros y felices. Pero en nuestro interior nos vemos como una frustración de la perfecta creación de Dios: débiles, pecaminosos, agobiados bajo el peso del temor y el dolor. Al vernos como separados de la fuente de vida es claro que sólo podemos percibir muerte. En esta condición no podemos ver a Dios como un Padre amoroso, sino como un enemigo. Pero eso no es más que una ilusión. En Cristo somos unidos inseparablemente a la vida de Dios.

"Y el secreto es: Cristo vive en ustedes. Eso les da la seguridad de que participarán de su gloria." Colosenses 1.27

Por medio de Cristo, y aunque nuestros sentidos se esfuercen en contradecirlo, estamos en perfecta armonía con todo lo que existe y con todo lo que existirá. En Cristo somos hijos e hijas de Dios, unidos al Padre y entre nosotros, sin barreras ni diferencias. Dejemos que la luz de Cristo disipe todas lasv ilusiones y dudas, no por nuestro propio esfuerzo sino únicamente por fe. No importan los argumentos de la aparente lógica, la palabra de Dios es firme e infalible. Cristo vive en nosotros, somos partícipes de su Espíritu, herederos de su gloria, esta es la santa verdad.

viernes, 4 de enero de 2019

Anhelo

Hay en el bosque un suave canto;
no sé si es el viento, o los pájaros.

Hay en el bosque un fuerte llamado;
no sé si es Dios, o soy yo anhelando.

Libertad deseo, y libertad no tengo.
Libertad me llama, y sólo hay silencio.

¿Cuántos días sufriré tras estos muros?
Las negras paredes no están fuera de mí.

Si hay un Dios que me escucha, pregunto:
¿Cuántos días penaré tras estos muros?

¿Cuántos días esperaré tras estos muros?
Si el silencio me habla más alto que el viento.

Sí hay un Dios que me escucha, lo sé...
Pero yo no soy capaz de escucharlo a Él.


viernes, 9 de noviembre de 2018

Nuevo hogar


De madrugada escuché una voz
que me llamaba desde el bosque.

Un viejo carro me esperaba allí,
pero cada caballo era yo mismo.

No hay como ver el propio rostro,
a no ser en los ojos de los demás.

Desde el bosque oí un fuerte llamado;
no sé si fue Dios, o fui yo anhelando.

No dudé, aunque la duda no cedía.
No paré, aunque los pies no avanzaban.

La huida fue hacia lo más profundo
del enmarañado bosque interior.

Más allá lo vi, después del sendero;
mi nuevo hogar de piedras blancas.

viernes, 4 de mayo de 2018

Fe

"Pues vivimos por lo que creemos y no por lo que vemos." 2 Corintios 5.7

Generalmente, cuando hablamos de fe, nos referimos a algún tipo de expectativa infundada de que las cosas saldrán bien. Pero eso no es fe, es tan sólo una quimera. La Fe Divina está fundamentada firmemente en las promesas de Dios, es certeza y no quimera. Es el mismo Dios quien nos llama a creer en Él y confiar en sus promesas. Podemos dar gracias por la Fe, que es el poder de las expectativas positivas, no basadas en sueños vagos, sino en la siempre viva Palabra de Dios.

"La fe es la confianza de que en verdad sucederá lo que esperamos; es lo que nos da la certeza de las cosas que no podemos ver." Hebreos 11.1

La Fe Divina ve más allá de lo que ven los ojos. La Fe Divina se sumerge en las profundidades del Espíritu y ve todo desde la perspectiva de la Dios, desde la medida de la eternidad. La verdadera Fe es más que, aunque no excluye, un cúmulo de informaciones y verdades. La Fe Divina ve más allá de las verdades. La Fe Divina se eleva a las alturas de la Verdad. Es la Fe que inspira a los soñadores creativos, que otorga poder a la oración y vence los engaños del mundo.

viernes, 20 de abril de 2018

La senda del amor

"Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor." 1 Corintios 13.13

Todas las grandes tradiciones espirituales afirman que existe más de un camino a la presencia de Dios. La búsqueda espiritual muchas veces se ha comparado con la subida a una montaña, para lo cual hay varios caminos, pero todos conducen finalmente a la sima y allí se encuentran.

Uno de los caminos más populares es el del conocimiento o de la fe. El conocimiento de Dios, por la luz de la fe, no es un simple asentimiento a fórmulas dogmáticas como frecuentemente se piensa, sino una certeza total por la verdad de la Palabra. Por ello, la senda del conocimiento no es para todos. Otro es el camino de la acción, de la voluntad, y ciertamente es un buen camino, pero no debe identificarse con el simple activismo que sólo busca la autojustificación y no la gloria de Dios.


Sin negar que los caminos de la fe y de la acción son buenos, Dios nos ha dado una senda más corta y sencilla, la senda del Amor. Este es el único camino que es accesible para todos sin importar sus características personales o las circunstancias particulares. El Amor es la misma esencia y presencia de Dios, por medio del Amor disfrutamos de la unión y comunión divina, y la realización espiritual no es otra cosa que nuestra unión con Dios.

"Dios es amor, y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en él."  l Juan 4.16

miércoles, 21 de marzo de 2018

Tengan la mente de Cristo

"La Escritura dice: «¿Quién conoce la mente del Señor? ¿Quién podrá instruirle?» Sin embargo, nosotros tenemos la mente de Cristo." 1 Corintios 2.16


Nuestros pensamientos determinan en gran medida todo lo que experimentamos en la vida. Percibimos nuestro ambiente de acuerdo a la cualidad de nuestra mente. Nuestra experiencia de vida no cambiará hasta que nuestra mente sea transformada. Esta es la clave de la transformación: alimentar nuestra mente con la Palabra de Dios y permitir que la Verdad cambie nuestros pensamientos hasta tener "la mente de Cristo".

"No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto." Romanos 12.2

Que la clave para la transformación sea sencilla de ninguna manera hace que sea fácil. Lo primero que se requiere es un poco de determinación para abandonar nuestra soberbia y nuestro natural egoísmo y llenarnos de la Palabra de Dios. También es necesario, aunque parezca contradecir lo anterior, abandonar la pretensión de transformarnos por nuestra propia determinación y fuerza de voluntad, esto es don gratuito de Dios.

viernes, 9 de febrero de 2018

No limitemos el poder de Dios...

"¿Por qué, cuando yo vine, no encontré a nadie? ¿Por qué, cuando llamé, nadie me contestó? ¿Creyeron acaso que yo no era capaz de rescatarlos? ¿Creyeron acaso que no podía libertarlos?" Isaías 50.2

Hay una creencia, bastante divulgada en la actualidad, que afirma el poder que tenemos de poner trabas a Dios. Si lo meditamos detenidamente, tal afirmación es una tontería. ¡Dios es todo Poder, Dios es todo Presencia, y Dios es todo Amor! Es imposible que nosotros podamos limitar el poder Divino. Sin embargo, recibimos el infinito poder de Dios de acuerdo a nuestra disposición. En las palabras del místico sueco Emanuel Swedenborg: "El bien y la verdad [del Señor] son recibidos como bien y verdad solamente por los buenos. Los malvados los reciben como mal y mentira, y hasta son transformados en mal y mentira en ellos. Esto es como con la luz del sol, que se imparte ella misma a todos los objetos que cubren la faz de la tierra, pero cada objeto la recibe según su naturaleza, y la convierte en hermosos colores de formas agradabilísimas."

El infinito Amor y la infinita Sabiduría de Dios están constantemente presentes y disponibles. Dios es la vida en Sí mismo, y su ausencia significaría el fin de la vida. La vida de todo lo visible e invisible proviene del Señor. Dios jamás deja de amarnos, cuidarnos y guiarnos. Su poder está siempre en acción, y no es posible limitarlo. No obstante, podemos recibirlo como mal, como mentira o como carencia si nuestra disposición es mala. 

"El poder del Señor no ha disminuido como para no poder salvar, ni él se ha vuelto tan sordo como para no poder oír. Pero las maldades cometidas por ustedes han levantado una barrera entre ustedes y Dios; sus pecados han hecho que él se cubra la cara y que no los quiera oír." Isaías 59.1-2

Volvámonos hacia el Señor, recibamos con gratitud todo el bien que sin cesar derrama sobre toda la creación. Dios es Amor y no hace más que amarnos con amor eterno. Dios es el Bien, y permanentemente emana su vida mediante la cual vivimos, nos movemos y tenemos existencia. Dios es la Verdad, y por Él recibimos la sabiduría de la vida. El Bien y la Verdad, por el Amor, son dados sin medida por el Señor a sus hijos e hijas, y nada puede limitar su poder de hacerlo. Recibamos sus dones con ojos puros.