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martes, 9 de junio de 2026

Quinqui

Si pudiera rasgar los minutos,
abrir una grieta en el viento del calendario
y mirarme de frente a los ojos,
le hablaría al oído con un susurro áspero y dulce
al espejo infinito de mis edades:
al niño que soy, de rodillas calientes de tierra,
y al hombre que fui, con la espalda cargada de inviernos.

Escucha el aroma del tiempo, no temas perder.
La derrota no es un abismo de fango amargo,
sino una melodía limpia que se bebe con calma.
Doy gracias a Dios por ser un perdedor,
por este fracaso que sabe a pan tibio y a tierra mojada.

En las esquinas de este mundo ciego,
se corona con aplausos dorados y ruidosos
a los injustos que visten sedas de hielo,
a los engañadores de aliento podrido y palabras brillantes,
a los egoístas y a los corruptos que acumulan victorias agrias.

Ellos ganan la tierra, pero pierden el cielo.

Prefiero este sabor a derrota noble y clara,
el perfume de caminar con las manos limpias,
en la penumbra cristalina del que no vendió su alma.



Imagen generada por IA - Gemini

sábado, 23 de mayo de 2026

Una luz común para un camino compartido

Lectura: Juan 12:31-36
 
Más allá de nuestras etiquetas religiosas, y de nuestro intereses particulares, todos enfrentamos momentos de oscuridad mental y espiritual. Jesús habla con poder y autoridad de "echar fuera al príncipe de este mundo". Identifiquemos ese "príncipe" como el odio, la división y el pesimismo que nos separan. La lucha contra la maldad, el egoísmo y la negatividad es un terreno común donde todos podemos encontrarnos.



Jesús prometió atraer a "todos" hacia sí mismo. No dijo a "unos pocos" o a una sola denominación ni confesión. Cuando dejamos de mirar nuestras diferencias a nivel del suelo y miramos hacia lo alto, descubrimos que todos estamos mirando la misma Fuente de Vida, Cristo mismo. La esperanza es el lenguaje universal que disuelve las barreras entre nosotros.

El mundo en que vivimos necesita luz hoy mismo. No podemos permitirnos el lujo de tropezar en discusiones mientras la gente camina en tinieblas. Caminar en la luz significa actuar con bondad, justicia y entusiasmo en nuestras comunidades. La luz no es propiedad de un solo grupo; es un regalo de Dios para quien decida caminar en ella.

Al convertirnos en "hijos e hijas de la Luz", nos volvemos puentes, no muros. Veamos en cada hermana y hermano, bautizados en Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, una hija e hijo de Dios, independientemente de su trasfondo. Nuestra fe se valida no por lo que decimos que creemos, sino por cuánta luz aportamos a un mundo confundido.

Caminemos juntos, guiados por la misma Luz, confiando en que el amor de Dios es más grande que cualquier diferencia que nos separe.

Sermón para la celebración conjunta de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, predicado en la Catedral de Asunción el 22 de mayo de 2026.

martes, 27 de mayo de 2025

El Espíritu de Verdad da testimonio de Cristo

"Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio. Les he dicho estas cosas, para que no tengan tropiezos. Ustedes serán expulsados de las sinagogas, y llegará el momento en que cualquiera que los mate, pensará que rinde un servicio a Dios. Y esto lo harán porque no conocen al Padre ni a mí. Pero les he dicho estas cosas para que, cuando llegue ese momento, se acuerden de que ya se lo había dicho." Juan 15:26 - 16:4



Algunos movimientos o individuos, tanto en el pasado como en el presente, niegan la divinidad de Jesús, considerándolo simplemente un profeta o un ser humano ejemplar. Otras corrientes, como el gnosticismo, que créase o no sigue vigente, niegan o minimizan la humanidad de Jesús, considerándolo una manifestación divina sin un cuerpo físico real.
 
También, y sobre todo en los últimos cinto cincuenta años, se han acentuado los errores con respecto al Espíritu Santo, su naturaleza y su obra. Algunos lo consideran solamente como el ánimo de los cristianos, otros como una fuerza impersonal, y otros tantos como un “Dios” independiente que sirve para obrar soluciones mágicas.
 
El Señor Jesucristo nos deja bien en claro quién es y cómo actúa el Espíritu Santo, y cómo su obra no es otra que dar testimonio de la persona, obra y divinidad del mismo Cristo.
 
No reconocer la divinidad en la humanidad del Señor es la fuente de todo desorden y condenación humana, ya que quien se opone a la humanidad del Señor, o a la verdad divina, se opone al mismo tiempo a su divinidad, o al bien divino.

“Pero cuando venga el Consolador, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre y a quien yo les enviaré de parte del Padre, él dará testimonio acerca de mí. Y ustedes también darán testimonio, porque han estado conmigo desde el principio.”
 
Sin embargo, la obra de la humanidad del Señor, al unirse plenamente con la divinidad, demostrará a todo creyente que él es el único dios en virtud de esa unión, y todo verdadero creyente también confirmará este testimonio, porque percibirá que toda la obra salvadora, desde la primera proclamación de la verdad, proviene de esa fuente divina.
 
Jesús les dijo esas cosas a los discípulos, y nos las dice hoy a nosotros, para que no tengamos tropiezo. El auténtico testimonio de Cristo levanta la oposición y el rechazo del mundo, no lo contrario. Hacen esto porque no conocen al Padre ni a Cristo. Pero el Señor está con quienes reciben su verdad, y dan testimonio de ella.

jueves, 13 de marzo de 2025

Por favor, déjame ver tu gloria

Estudio Bíblico

Lectura: Éxodo 33:12-23



1. ¿Qué?

Moisés le dice a Dios que lo ha conocido por su nombre y que ha hallado gracia ante sus ojos. Le pide a Dios que le muestre su camino, para que lo conozca y halle gracia ante sus ojos. Le dice a Dios que no lo saque de allí si no va con ellos. Le dice a Dios que su presencia con ellos los separa de los demás pueblos de la tierra. Dios le dice a Moisés que irá con él, le dará descanso y todo le saldrá bien. El Señor afirma que hará pasar delante de él toda su bondad y proclamará su nombre, Yavé (יהוה). Le dice también que tendrá misericordia de quien quiera tenerla y será compasivo con quien quiera serlo. Finalmente, dice a Moisés que no podrá ver su rostro, porque nadie puede verle y seguir con vida; pero podrá verle al pasar. 


2. ¿Quién?

El relato es un diálogo íntimo, cercano y amistoso entre Dios y Moisés.


3. ¿Dónde?

Al principio de capítulo 33, el Señor le dijo a Moisés que dejara Sinaí y fuera a la Tierra Prometida, diciendo, «Anda, vete ya de aquí, con el pueblo que sacaste de Egipto, y llévalos a la tierra que prometí darles a Abrahán, Isaac y Jacob, cuando dije: “Se la daré a tu descendencia.” Yo enviaré un ángel para que vaya delante de ti, y expulsaré a los cananeos y a los amorreos, a los hititas y a los ferezeos, y a los jivitas y jebuseos. Esa tierra fluye leche y miel. Pero yo no iré contigo, porque eres un pueblo de dura cerviz y bien podría yo consumirte en el camino» (33:1b-3). Sin embargo el pasaje que estamos considerando se desarrolla aún en las alturas del monte Sinaí, antes de emprender el camino.


4. ¿Cuándo?

Los eventos de Éxodo 33 ocurrieron poco después de que Dios le hablara a Moisés en el Monte Sinaí, aproximadamente 4 meses después de que los hebreos salieron de Egipto. 


5. ¿Por qué, para qué?

En nuestra vida cotidiana, a menudo nos enfrentamos a momentos de incertidumbre y duda, donde desearíamos ver más claramente el camino que debemos seguir. Éxodo 33:23 nos recuerda que, aunque no siempre podemos ver el rostro de Dios o entender su plan, su presencia está con nosotros en cada paso que damos. Confiar en que nos está guiando, incluso cuando solo vemos sus espaldas, puede brindarnos paz y esperanza en medio de la confusión. La verdadera fe no se trata de tener todas las respuestas, sino de seguir adelante con confianza, sabiendo que Dios nos acompaña en nuestro andar.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

La palabra de nuestro Dios permanece para siempre

El Dios de ustedes dice: 
«Consuelen a mi pueblo; ¡consuélenlo! ¡Hablen al corazón de Jerusalén! ¡Díganle a voz en cuello que ya se ha cumplido su tiempo, que su pecado ya ha sido perdonado; que ya ha recibido de manos del Señor el doble por todos sus pecados.»
Una voz clama en el desierto:
«Preparen el camino del Señor; enderecen en el páramo una calzada a nuestro Dios. Que todo valle sea enaltecido; que se hunda todo monte y collado; que se enderece lo torcido y que lo áspero se allane. Se manifestará la gloria del Señor, y la humanidad entera la verá. La boca del Señor ha hablado.»
Una voz decía: «¡Grita!»
Y yo respondí: «¿Y qué debo de gritar?»
«Grita que toda carne es como la hierba, y que su belleza es como la flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento del Señor sopla sobre ella. Y a decir verdad, el pueblo es como la hierba. Sí, la hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.» Isaías 40:1-8

¿Cuál es la fuente del consuelo más profundo y duradero para la humanidad? Los seres humanos solamente encontramos consuelo verdadero y duradero sólo en el Espíritu. Jesucristo describió al “Consolador” como el “Espíritu de verdad”, que “estará en vosotros”. En materia de consuelo, ¿será que podemos bastarnos a nosotros mismos? Tan sólo el Espíritu de verdad es suficiente para consolarnos cuando apelamos a él y permitimos que nos ayude a equilibrar nuestra vida de acuerdo con la norma divina.



¿Cómo expresamos la cualidad espiritual que Jesús llamó “Espíritu de verdad”? Lo hacemos por medio del entendimiento espiritual. O sea, el discernimiento entre lo eterno y lo efímero. Isaías intuyó que el ser humano debe distinguir lo duradero de lo transitorio, y clamó que toda carne es como la hierba, pero que “la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.

¿Cuáles son las buenas nuevas para Sión y Jerusalén? Estos son el anuncio de que quienes alcancen la conciencia espiritual (Sión) y la paz (Jerusalén) verán a Dios (“¡He aquí vuestro Dios!”) y que Dios es amor (“Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, en su seno los llevará, y pastoreará con suavidad a las crías”).

¿Por qué dice el profeta que Jerusalén recibió “el doble por sus pecados”? Jerusalén, la conciencia de paz en nuestro íntimo, se ve perturbada cuando pecamos o no cumplimos con la ley divina. Cuando dejamos de pecar, continuamos sufriendo, no obstante, hasta que borramos de nuestra mente el recuerdo de los pecados pasados ​​mediante un cambio de mentalidad o “arrepentimiento”.

¿Cuál es la primera voz que Isaías oye clamar en esta lectura? La voz del buen juicio y del sentido común clama a la humanidad para que se prepare para seguir el camino por el cual le llegará su bien. La preparación es necesaria.

¿Qué son el “páramo” y el “desierto” mencionados en esta lección? Ambas palabras representan el aspecto subconsciente de la naturaleza humana. ¿Cuál es el gran proceso de nivelación y suavizado del que habla el profeta? El proceso de formar nuevos hábitos de pensamiento para reemplazar los viejos que estaban llenos de errores nivela todas las desigualdades y suaviza todas las dificultades.

viernes, 9 de agosto de 2024

Cuando él venga

"Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho." Juan 14:26


La presencia del Espíritu Santo dentro de nosotros nos convence de la omnipresencia de Cristo, de modo que ya no hay lugar en nuestro corazón para un sentimiento de pérdida o dolor personal, siendo de este modo nuestro "ayudador y consolador".

El Espíritu Santo nos reviste de poder para poder enfrentar las crisis y las emergencias con valentía. Al dedicarnos a la tarea de expresar la Verdad, invitamos al Espíritu Santo a que se vuelva activo en nosotros.

La alegría que sentimos cuando, a través de la conciencia naciente del Espíritu Santo en nuestra mente y corazón, nos damos cuenta de que tenemos una parte en el desarrollo y la elevación de la vida común de la humanidad, es nuestro primer anticipo de la vida más grande y universal.



viernes, 16 de junio de 2023

Esfuérzate y sé valiente

"Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas." Josué 1.9

El Señor le prometió a Josué: "Yo estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé", y esa promesa es también para nosotras y nosotros. Yahvé (יהוה‎) se identifica con Josué, y le manifiesta su apoyo y compañerismo. Cuando nos hacemos conscientes de nuestra unidad con el Señor, comprendemos y confiamos en su promesa: "no te dejaré, ni te desampararé".

Un espíritu intrépido, fuerte y valiente resulta de guardar en el corazón y obedecer el mandato "Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas". De un espíritu  valiente nace un estado mental sereno, y podemos vivir una vida llena de coraje, fuerza y poder.



El Libro de la Ley simboliza la comprensión de que hay una Ley Espiritual (תּוֹרָה) fija detrás de cada efecto que se manifiesta en la mente, en el habla o en los actos. Mediante la oración y la meditación, esta ley se revela al corazón. La meditación (indagación en la ley) debe llevarse a cabo en tiempos de luz (día) y en períodos de oscuridad (noche). Quienes siguen la ley y ordenan sus pensamientos, palabras y actos de acuerdo con ella, son siempre prósperos y exitosos. Guiadas y guiados por la palabra divina podemos esforzarnos y ser valientes, sabiendo que el poder del Señor nos sostiene.

sábado, 11 de febrero de 2023

Les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición.

"Miren, hoy les doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal, por el otro. En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes; amen al Señor su Dios, obedézcanlo y séanle fieles, porque de ello depende la vida de ustedes y el que vivan muchos años en el país que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes." Deuteronomio 30.15, 19-20

No siempre nos resulta evidente la conexión entre la vida y el bien, o la muerte y el mal. La capacidad para tomar una decisión sabia viene de la experiencia, pero no siempre la experiencia conduce a la sabiduría. Por ello, además de la experiencia de vida, la oración ferviente y la dependencia de la sabiduría divina abren nuestra mente para recibir una guía fiel para elegir correctamente el camino a seguir.

Cada uno de nosotros es libre de elegir lo que creerá. Esta libertad es interior y, aunque podamos claudicarla por ignorancia, miedo, o conveniencia, permanece como parte de nuestra misma esencia humana. La libertad nos posibilita la comunión con la Divinidad. "Miren, hoy les doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal, por el otro".

En su discurso, Moisés estaba tratando de mostrarle a su pueblo el vínculo entre "la vida y el bien", "la muerte y el mal"; escoger el bien conduce a la conciencia de la vida espiritual, mientras que la elegir el mal conduce a la muerte. Elegir la fe en Dios, y probar esa fe con obras que la manifiesten, produce conciencia de vida abundante y bendición.

La misma elección se presenta ante cada uno de nosotros hoy. Se trata de escoger el bien o el mal. Podemos elegir la conciencia espiritual con su fruto de bendición, o la conciencia del ego con la pérdida resultante de todo lo que hace que la vida valga la pena y esté llena de significado.



viernes, 6 de enero de 2023

Levántate envuelta en resplandor

"Levántate, Jerusalén, envuelta en resplandor, porque ha llegado tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti. La oscuridad cubre la tierra, la noche envuelve a las naciones, pero el Señor brillará sobre ti y sobre ti aparecerá su gloria. Las naciones vendrán hacia tu luz, los reyes vendrán hacia el resplandor de tu amanecer." Isaías 60.1-3

Hay momentos de experiencia en que, todos los que buscamos conocer a Dios, nos elevamos a estados en los que podemos entender las cosas espirituales. Este entendimiento recibido por pura gracia es lo que los escritores espirituales suelen llamar  "vuelo" y "la gloria del Señor". Cuando estamos en este estado de conciencia, debemos levantarnos y brillar; es decir, debemos darnos cuenta de que somos elevados e irradiamos la sabiduría y el poder espiritual que nos corresponde desde la creación.



El profeta exhorta a levantarse y brillar. Sin embargo, en seguida dice: "La oscuridad cubre la tierra, la noche envuelve a las naciones, pero el Señor brillará sobre ti y sobre ti aparecerá su gloria". ¿Qué significa eso? La primera iluminación llega a la mente y el corazón. El cuerpo, o "tierra" y sus pensamientos, o su "pueblo", permanecen en tinieblas hasta la segunda iluminación o bautismo, que se explica en la última mitad del versículo: "pero el Señor brillará sobre ti y sobre ti aparecerá su gloria".

viernes, 7 de octubre de 2022

Un camino de ida y vuelta

"Ustedes deben orar así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra lo mismo que se hace en el cielo. Danos hoy el pan que necesitamos. Perdónanos el mal que hacemos, como también nosotros perdonamos a quienes nos hacen mal. No nos dejes caer en tentación, y líbranos del maligno." Mateo 6.9-13



Los antiguos maestros y maestras de espiritualidad describieron el camino a la unión perfecta con Dios como una escalera de tres peldaños, a los que llamaron vías o etapas: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. O sea, la purificación de los pensamientos y deseos en esperanza, el fortalecimiento de la fe, para dar paso al puro amor.

Jesús, maestro por excelencia, nos enseña, revela, dirige a través de estas tres etapas en un camino o escala de ida y vuelta, con sencillez y máxima profundidad, por medio de la oración más bella y perfecta: el Padre nuestro. Del Padre, y por puro amor, recibimos todo lo bueno, lo verdadero y lo bello. Desde nuestra realidad podemos hacer el camino de vuelta, para regocijarnos en el seno del Padre. Los haremos orando el Padre nuestro en sentido inverso...

"Líbranos del maligno, no nos dejes caer en la tentación. Así como perdonamos a quienes nos hacen mal, perdónanos el mal que hacemos"La vía purgativa se realiza reconociendo el mal, en particular el que se origina en nosotros mismos. Es la curación del corazón, de la emociones. Y se manifiesta curando los vínculos con nuestros semejantes. Nadie puede llamar a Dios "Padre nuestro" si se niega a reconocer a sus prójimos como hermanas y hermanos.

"Danos hoy el pan que necesitamos. Lo mismo que en el cielo, que se haga tu voluntad en la Tierra. ¡Venga tu reino!" La vía iluminativa es la edificación de la inteligencia espiritual, la auténtica sabiduría que viene de la fe. Sabemos que Dios nos creó y cuida amorosa y tiernamente de toda su creación, el propósito del Padre es la voluntad de otorgar y otorgarse. El anhelo de una vida iluminada es que el Padre bueno se manifieste en todos los aspectos y circunstancias de la vida.

"Santificado tu nombre, en los cielos"... Los cielos son los mismos en todas partes, no hay fronteras ni límites, nos cubren por igual a todas y todos sin distinciones. La vía unitiva empieza en el reconocimiento de la unidad con todo lo creado, con todas las personas, bajo los cielos, porque somos hijas e hijos de un único y mismo Padre. El puro amor exprime su oración en tan solo dos palabras, que en sí mismas expresan todo lo bueno y verdadero: "¡Padre nuestro!"

Amén.

viernes, 22 de julio de 2022

Cosas preciosas

"Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cual heredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, sin mancha y sin contaminación". 1 Pedro 1.18-19

Hay muchas cosas que la humanidad considera valiosas, otras son valiosas sólo para cada uno de nosotros. Dinero, propiedades, poder, relaciones, objetos o personas importantes, todo comparte su condición efímera, todo es temporal, todo pasa y se pierde. Pero, nuestro corazón anhela eternidad.

La primera carta del apóstol Pedro nos habla de las verdaderas cosas preciosas: Una fe más preciosa que el oro; la preciosa sangre de Cristo; el propio Cristo, más precioso que toda la creación; las piedras preciosas que conforman el templo de Cristo; el precioso vestido interior, no el exterior.



Dios nos ha llamado, en Cristo, para ser un "linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable" (1 Pedro 2.9). ¿Cuáles son las cosas realmente valiosas en la vida? Las que Dios nos ha dado por amor a través de la obra de Cristo.

viernes, 20 de mayo de 2022

Cosas mejores

"Pero nuestro Sumo Sacerdote ha recibido un ministerio mucho mejor, pues es mediador de un pacto mejor, establecido sobre mejores promesas." Hebreos 8.6


La mayoría de nosotros prefiere una deliciosa comida casera a una bandeja plástica preparada en el microondas. Preferimos agua mineral natural al agua del grifo. Preferimos una casa cómoda y segura a una choza en medio del monte. Si bien podemos no coincidir en qué es precisamente mejor, no hay dudas que todos procuramos lo que para nosotros mismos consideramos mejor o superior.


La epístola a los Hebreos podría ser titulada: "el libro de las cosas mejores". Nos presenta a Cristo siendo superior a los ángeles, mejor que Moisés, mejor que el Sacerdocio y el tabernáculo. Todo lo anterior fue creado, enviado y aprobado por Dios, sin embargo eran sencillamente la preparación para lo mejor es insuperable que es Cristo mismo: "La ley es apenas el contorno de los bienes venideros, y no su imagen real" (Hebreos 10.1).




Cristo, habiendo consumado su obra, nos ofrece y nos otorga algo infinitamente superior a cualquier cosa bajo la antigua alianza. En él tenemos una mejor y definitiva revelación del propósito de la voluntad de Dios, y su cumplimiento. Cristo es no solamente la promesa, también el cumplimiento de la promesa, su consumador y su garante. Por Cristo, con él, y en él, disfrutamos hoy mismo la paz, la alegría y la seguridad del reinado de Dios. "Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se sentó a la derecha del trono de Dios" (Hebreos 12.2).

viernes, 2 de julio de 2021

Quiero cantar al Señor

"Yo confío en tu misericordia; mi corazón se alegra en tu salvación. Te cantaré salmos, Señor, porque tú siempre buscas mi bien." Salmos 13.5-6


"¿Hasta cuándo, Señor? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?" Podemos ver que el rostro del Señor denota el amor divino y todo lo bueno en el cielo y en la iglesia; y esconder u ocultar el rostro, cuando lo habla el Señor, consiste en dejar al ser humano en su propio egoísmo o individualidad, y por ende en los males y falsedades que se desbordan de él. Porque el ser humano, visto en sí mismo, no es más que la debilidad y el pecado que de ella deriva, del que no podemos escapar sin la ayuda de Dios.


En medio de nuestra ceguera, somos capaces de pensar y estar convencidos de que vemos perfectamente. Sin embargo, lejos de la luz del rostro del Señor, lejos de su amor y sabiduría, estamos perdidos. Sólo la luz divina nos eleva por encima de la ceguera de nuestro egoísmo, nos eleva a una nueva vida y nos da una esperanza imperecedera de la vida eterna y plena. "Mírame y respóndeme, Señor Dios mío. Ilumina mis ojos, de lo contrario dormiré el sueño de la muerte".




Cristo ha resucitado y, por la fe, resucitamos con él a una nueva vida. En Cristo, la luz del rostro divino brilla para siempre. Por medio de Cristo recibimos el don de la vida eterna. El amor del Padre nos transforma y nos levanta de la muerte a la vida. El bien divino es nuestro tesoro eterno. "Pero yo confío en tu amor; mi corazón se regocija en tu salvación. Quiero cantar al Señor por el bien que me ha hecho".


viernes, 25 de junio de 2021

Yo soy el Señor, tu Dios

"Yo soy el Señor tu Dios. Yo te saqué de la tierra de Egipto, donde vivías como esclavo. No tendrás dioses ajenos delante de mí." Éxodo 2.2-3




La declaración "Yo soy el Señor tu Dios" es la manifestación del proceso creativo divino, siempre en tiempo presente. Dios se presenta a sí mismos como YHWH, que significa "Yo soy el que vive por siempre, el eterno". Al reconocer nuestro derecho de nacimiento, haber sido creados a imagen y semejanza del Señor, podemos manifestar nuestra verdadera naturaleza como hijas e hijos de Dios.


¿Qué representa la tierra de Egipto y la vivir esclavizados? La tierra de Egipto representa la conciencia cautiva de los sentidos, y la casa donde servíamos como esclavos, el cuerpo humano en su estado no redimido.


¿Cuál es el significado del mandamiento "No tendrás dioses ajenos delante de mí"? Significa que no debemos reconocer otro poder que Dios, el eterno bien. Nos identificamos con el bien al afirmar nuestra unidad con él, y por tanto nuestra unidad con el Señor.


viernes, 11 de junio de 2021

Santo, santo, santo es el Señor

"¡Rindan al Señor, seres celestiales; rindan al Señor la gloria y el poder! ¡Ríndanle la gloria digna de su nombre! ¡Adoren al Señor en su santuario hermoso!" Salmos 29.1-2


Todo lo que se necesita es una fuerte tormenta para hacernos olvidar nuestra seguridad, nuestro progreso y nuestro orgullo. Volvemos a ser seres primitivos llenos de miedos y dudas. El salmo 29 comienza con un llamado a los "seres celestiales", es decir, a las potencias celestiales que comunican el poder de Dios. De manera poética, el salmo exalta la verdad, el amor y el poder de Dios en las potencias de la naturaleza. Toda la creación, todas las fuerzas, manifiestan y glorifican el poder y la sabiduría del Señor. Él solo es digno de gloria y honor.




Quien no sepa que las cosas singulares en las palabras del salmista, como en todas las expresiones, son sagradas y divinas, puede decir dentro de sí mismo, si es un simple hombre natural, lo que esto puede significar, que el Señor se sienta sobre las aguas. , o que con su voz rompe los cedros, hace bailar al becerro, y el Líbano como becerro salvaje; que hace que las tierras produzcan, con varios otros detalles; porque no sabe que el poder de la Verdad Divina, o la Palabra, es descrito por estas cosas en el sentido espiritual.


En este sentido, por la voz del Señor, que está en el trueno, se entiende la Verdad Divina o Verbo en su poder; por las grandes aguas en las que se sienta, se comprenden sus verdades; por los cedros y por el Líbano, que rompe, se entienden los falsos principios del ser humano racional; para un becerro y un becerro salvaje, los falsos principios de la humanidad natural y sensual; por una llama de fuego el afecto de la falsedad; por un desierto y el desierto de Cades la iglesia donde no hay verdad ni bien; por ciervos que el Señor da a luz, significan a los gentiles que están en el bien natural; y por los bosques que Él revela se significan las ciencias y el conocimiento que la Palabra les trae. "El Señor fortalece a su pueblo; el Señor da a su pueblo la bendición de la paz".

viernes, 25 de diciembre de 2020

¡Aleluya! Alabemos al Señor

"¡Alabado sea el Señor desde los cielos! ¡Alabado sea el Señor en las alturas! ¡Que alaben al Señor todos sus ángeles! ¡Que alaben al Señor todos sus ejércitos! ¡Que alaben al Señor el sol y la luna! Que alaben al Señor las estrellas refulgentes!" Salmos 148.1-3


En la historia que dejó registrada Mateo en su evangelio, los sabios de Oriente fueron guiados por la Estrella de Belén hasta que llegaron a al niño recién nacido. Esta luz iluminó su camino, permitiéndoles seguir la senda hacia una nueva realidad. La estrella simboliza nuestra capacidad para imaginar y visualizar un mundo transformado y seguir esa visión para manifestar el amor de Cristo.


"¡Alabado sea el nombre del Señor! ¡Sólo su nombre merece ser exaltado! ¡Su gloria domina los cielos y la tierra!" Salmos 148.13


Lucas, el evangelista, nos cuenta que los pastores cuidaban de sus rebaños cuando vieron aparecer a los ángeles. Hacían lo que hicieron sus padres y abuelos durante generaciones: proteger lo que es precioso y necesario para la vida. Los pastores nos recuerdan que no estamos solos.


Este año, todos hemos sido probados financiera, física, emocional o espiritualmente. Sin duda, fue difícil. Es probable que las dificultades continúen. Pero la promesa de Dios es firme y fiel: "La luz ya ha entrado en el mundo", ¡y así es! No estamos solos, Dios está con nosotros. "¡Que alaben al Señor todos sus fieles! ¡Que lo alabe Israel, su pueblo cercano! ¡El Señor ha dado poder a su pueblo! ¡Aleluya!" Salmos 148.14




viernes, 26 de junio de 2020

Testigos

«Pero cuando venga sobre ustedes el Espíritu Santo recibirán poder, y serán mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.» Hechos 1.8

Los que hemos sido bautizados, hemos nacido de nuevo del agua y del Espíritu. El don del Espíritu Santo nos fue dado sin medida ni condiciones. No obstante, el poder del Espíritu Santo no se nos ha concedido ociosamente, sino para que seamos testigos de Cristo en el mundo.


El carbón y el diamante son del mismo material: de carbón. El carbón absorbe la luz; el diamante la refleja. Hay cristianos que son semejantes al carbón y los hay que son semejantes al diamante. Al examinar sus creencias, son iguales; pero al examinar su vida, sus costumbres, su utilidad en la iglesia y en la sociedad... ¡no son iguales! Unos son opacos y otros luminosos. Cada cristiano debe examinarse para saber si es carbón o si es diamante.

Independiente de nuestra vocación específica, todos los cristianos fuimos llamados a un propósito mayor: "son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable." 1 Pedro 2.9

viernes, 6 de septiembre de 2019

Visión


"El día cinco del mes cuarto del año treinta, yo, Ezequiel, me encontraba junto al río Quebar, entre los cautivos. De pronto, los cielos se abrieron y tuve visiones de parte de Dios." Ezequiel 1.1

Si bien el mundo a nuestro alrededor cambia aceleradamente, todavía disfrutamos del cielo azul, el verdor de los bosques y el canto de las aves. Sin embargo, una sensación sombría siempre acecha nuestra alegría.

El profeta Ezequiel se encontraba a orillas de un río hermoso, rodeado por una naturaleza exuberante, pero era un prisionero. Así también nosotros, en medio de la bellísima y rica creación de Dios, todavía somos cautivos del pecado y la muerte. Tan sólo la visión de Dios nos puede liberar de la desesperación.


Hay quienes piensan que la visión divina es un espectáculo fuera de este mundo, un evento de nubes y voces celestiales. Pero no es así, Dios se revela (se deja ver) plenamente en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. Es en Cristo, y sólo en él, que somos curados, consolados y hechos libres para vivir en plenitud. "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo entonces dices: “Muéstranos al Padre”?" Juan 14.9

viernes, 16 de agosto de 2019

Misericordia


"¡Vengan, volvamos nuestros ojos al Señor! Ciertamente él nos arrebató, pero nos sanará; nos hirió, pero vendará nuestras heridas." Oseas 6.1

Idolatría, falta de respeto, depravación y corrupción en todos los ámbitos... No son los titulares del periódico de hoy, pero bien podrían serlo. Al profeta Oseas le tocó vivir una época decadente y perversa, no muy diferente a la nuestra.

El pueblo de Israel se había apartado de Dios, de su Palabra y de la obediencia, Dios permitió el castigo, el pueblo se arrepintió y fue restaurado. Cuando volvieron la paz y la prosperidad, Israel recayó en sus pecados y depravaciones, y vino a estar en un estado peor que antes. ¿No es una experiencia conocida también para nosotros?


En Cristo, Dios nos ha dado completo perdón de pecados. Esa no es una licencia para relajarnos y vivir de forma disoluta; es el llamado y la garantía de una transformación radical. "Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios" 2 Corintios 5.21.

viernes, 26 de julio de 2019

La luz resplandece en las tinieblas

“Despiértate, tú que duermes. Levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo.” Efesios 5.14

Es una tendencia natural de todos los seres humanos considerar que nuestra manera de ver el mundo, nuestro modo de vida y nuestros valores son superiores y más apropiados que los de las demás personas. Pocas veces evaluamos seriamente aquello que consideramos la forma correcta en que las cosas deben ser. Pocas veces, para no decir ninguna, nos atrevemos a confrontar los errores y males que nuestra manera de ver el mundo, nuestro modo de vida y nuestros valores nos causan a nosotros mismos, a nuestros semejantes y a todo cuanto nos rodea. Aunque nos cueste creerlo, y mucho más aceptarlo, pasamos nuestra vida caminando en la oscuridad.


Quienes hemos tenido la experiencia de andar en la más profunda oscuridad, sea por necesidad o por simple entretenimiento, sabemos lo complicado que es. El sentido de la vista tiene una importancia capital para nosotros, y vernos disminuidos o privados de él nos coloca en una posición de vulnerabilidad. Quien camina en la oscuridad vacila, tropieza, se golpea, cae, se desorienta. Pero, al aparecer el menor destello de luz, la esperanza renace y con ella la seguridad y la confianza. Dios nos ha concedido la luz que disipa toda oscuridad y su brillo nos permite caminar seguros a la casa del Padre. “La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.” Juan 1.5