viernes, 24 de abril de 2020

¿Qué significa conocer a Dios?

"Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio; ¡conocimiento de Dios, más que holocaustos!" Oseas 6.6

¿Qué significa conocer a Dios? Claramente no se trata de especular sobre lo que no vemos ni entendemos, tampoco de rituales o ceremonias. Conocer a Dios es poner de manifiesto lo que él mismo es: amor, compasión y justicia. Nadie ha visto jamás a Dios, pero en Jesús; en su vida, muerte y resurrección, que vemos manifestarse la voluntad y el carácter del Padre.

"Vayan y aprendan lo que significa “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Porque no he venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores." Mateo 9.13


Lo que destaca a Jesús es su misericordia; una misericordia que es conocimiento perfecto de Dios, revelación de su verdadero carácter e identidad. Una misericordia que las discípulas y discípulos del Maestro manifiestan, aunque imperfectamente, con su capacidad de restaurar, sanar y liberar. ¡Practicar misericordia es conocer a Dios!

viernes, 17 de abril de 2020

La fe de Jesús

"Cuando Cristo vivía en este mundo, con gran clamor y lágrimas ofreció ruegos y súplicas al que lo podía librar de la muerte, y fue escuchado por su temor reverente. Aunque era Hijo, aprendió a obedecer mediante el sufrimiento; y una vez que alcanzó la perfección, llegó a ser el autor de la salvación eterna para todos los que le obedecen". Hebreos 5.7-9


Si bien no siempre lo expresamos, en el pensamiento de los cristianos Jesús siempre es etéreo y ajeno a la cotidianeidad humana. Sin embargo, las Escrituras destacan la plena humanidad del Mesías. Jesús, el hombre, fue un hombre de fe. Jesús creyó que Dios es amor, y, por amor a Dios, amó radicalmente a sus semejantes; en especial a quienes eran privados de todo amor, compasión o perdón. 

"Pero ésta es la mejor manera de reconocer el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios. Éste es el espíritu del anticristo, el cual ustedes han oído que viene, y que ya está en el mundo." 1 Juan 4.2-3

La fe de Jesús en Dios, el Padre todoamoroso, es el fundamento de nuestra fe. Creer en Jesús, y seguirlo, es asumir nuestra propia humanidad con amor para amar a la humanidad como Dios la ama. Es en Jesús, en su humanidad plena, que resplandece con luz fulgurante la plenitud de la divinidad. Dios es tan grande que no teme hacerse pequeño.

viernes, 10 de abril de 2020

El misterio de la Cruz

"El mensaje de la cruz es ciertamente una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es poder de Dios." 1 Corintios 1.18

Dios actúa de formas misteriosas, sin dudas. Todo cuanto a nosotros nos parece razonable, prudente y sabio, Dios lo califica como necedad. Para nuestro modo de ver, la obra divina es locura. Y la cruz tal vez sea el mayor escándalo para el ser humano. No obstante, la cruz es un poderoso símbolo de trascendencia. 


Dios es Espíritu, eterno en infinito; nosotros solamente podemos comprender aquello que se encuentra en el tiempo y el espacio. El mundo del tiempo y el espacio está representado por el madero horizontal, y el mundo del Espíritu por el tronco vertical. En la cruz de Cristo lo divino y lo humano se hacen uno.

"... porque al Padre le agradó que en él habitara toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz." Colosenses 1.19-20

viernes, 3 de abril de 2020

Yo creo

Creo en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo; eterno amor, abrazo y comunión. Negar un abrazo es blasfemar al Dios verdadero.

Creo en la Encarnación; Dios, Todoamoroso, extiende su mano generosa para levantar a la humanidad caída. Una mano extendida al pobre, al enfermo, al despreciado, es la más pura religión a los ojos del Dios de la vida.

Creo en la Redención; Dios escuchó el clamor de los oprimidos. Un oído atento es un don de Dios para liberar a los cautivos y reconciliar al mundo.

Creo en la Resurrección; aunque todo parezca perdido, la muerte no tiene la última palabra, la vida prevalece. Una palabra de aliento puede resucitar muertos.

¿Mi confesión de fe? Es un abrazo, una mano extendida, un oído atento, una palabra de aliento...


sábado, 28 de marzo de 2020

Esperanza

"La esperanza de los justos es su alegría; la esperanza de los impíos se esfuma." Proverbios 10.28

El mundo entero está alarmado por la epidemia global. Es natural que nos sintamos inseguros, ansiosos o angustiados. Fingir que nada pasa es una tontería, y alarmarnos exageradamente es un suicidio. Crisis, enfermedades y tragedias hubo desde el principio del mundo, y los habrá hasta el fin. Es nuestra actitud la que determinará, en gran medida, el efecto que tengan sobre nosotros.

Si nuestra esperanza está puesta en lo efímero e ineficaz, tarde o temprano saldremos decepcionados. En cambio, si ponemos en Dios, el Todo Amor, nuestra confianza y esperanza, podremos enfrentar cualquier crisis, cualquier miedo, cualquier tragedia, con entereza, optimismo y alegría. Dios nos ama. Dios nos cuida. Dios siempre está con nosotros.


viernes, 21 de febrero de 2020

Todoamoroso

"Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor." 1 Juan 4.7-8

Podríamos especular infinitamente sobre la naturaleza, atributos y carácter de Dios. De hecho, muchos lo han hecho, lo hacen, y lo hacemos, desde que el mundo es mundo. Sin embargo, cualquier especulación es sólo eso, palabras huecas que intentan expresar lo inexpresable. Toda la especulación filosófica y teológica en torno a Dios lo ha definido como trascendente, todopoderoso, todopresente y todosapiente... Un Dios lejano y frío.

Si bien no podemos negar la omnipotencia, la omnipresencia y la omnisciencia de Dios, ni podríamos hacerlo, Él mismo revela su naturaleza, voluntad y carácter como todo amor. Dios es amor. Su poder es el poder del amor. Su presencia es puro amor. Su sabiduría es el amor. Y el amor no puede jamás ser lejano ni frío. El amor no espera, corre a abrazar a quien ama.


"En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados." 1 Juan 4.10

El amor es paciente, amable y generoso, y es con paciencia, amabilidad y generosidad que Dios nos trata cada día. El amor es humilde, cortés, y abnegado, así el Señor nos llama y viene a buscarnos; con humildad, cortesía y desprendimiento. El amor es bondadoso, veraz y sincero, por eso el buen Padre muestra buen temperamento, honestidad y candidez con nosotros; sus hijas e hijos bienamados. ¡Dios es Todoamoroso!

viernes, 14 de febrero de 2020

Gran misericordia

"Dios mío, por tu gran misericordia, ¡ten piedad de mí!; por tu infinita bondad, ¡borra mis rebeliones!" Salmos 51.1

Quien más, quien menos, todos hemos experimentado la decepción, el fracaso, y la frustración. Pareciera ser que aun las alegrías siempre traen tristezas, aunque más no sea la tristeza de saber que toda alegría en algún momento acaba. Por eso, nos resulta difícil confesar sinceramente el amor, bondad y sabiduría de Dios. Si Dios es tan bueno y misericordioso, ¿por qué permite el sufrimiento?

Para ser completamente honestos, la última pregunta debería ser: "Si Dios es tan bueno y misericordioso, ¿por qué permite MI sufrimiento?" Y es allí donde reside la causa de nuestros pesares; en la mirada centrada sobre nosotros mismos. En lugar de enfocarnos en la infinita misericordia y amor del Padre, nos aferramos a nuestros dolores, carencias y sufrimientos, que no son más que el reflejo de la frustración de deseos egoístas.


La rebelión humana consiste, básicamente, en el deseo de vivir ajenos al fluir de la vida, al orden armónico del universo que es, en resumidas palabras, la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es siempre amor, generosidad y misericordia. No se esconde en misteriosos templos, ni requiere intrincados rituales; llega a nosotros por pura gracia. ¡Ese es el secreto de la vida! Si reconocemos nuestro apartamiento de Dios, Él nos abraza y nos restaura inmediatamente.