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martes, 11 de agosto de 2026

Humillación y exaltación

«Yo les digo que este volvió a su casa justificado, y no el otro. Porque cualquiera que se engrandece, será humillado; y el que se humilla será engrandecido.» Lucas 18:14

El Señor, creador y soberano, no es un juez lejano que mide méritos, sino un Padre amoroso que escucha al corazón quebrantado. Dios otorga "paz mental" y valor propio a quien se acerca sin máscaras ni títulos falsos, ese el poder de la justificación. El rey de todo el universo, Dios eterno, no se impresiona con nuestras auto-alabanzas, sino con la honestidad espiritual.



El fariseo, a pesar de ser objetivamente veraz, está atrapado en la trampa del orgullo. Creerse superior a los demás bloquea el crecimiento personal y aleja la paz interior. Medir nuestro valor en relación con los errores ajenos genera una falsa sensación de seguridad. En cambio, reconocer nuestras debilidades es el primer paso dinámico para recibir la ayuda sanadora de lo alto.

Jesús es el espejo de la gracia; Él expone nuestras cargas de ego y culpa para ofrecernos un nuevo comienzo lleno de optimismo espiritual. Cristo personifica la misericordia que el publicano encontró en el templo; Él es la puerta abierta al cambio. Ir a Jesús con humildad cambia nuestra perspectiva de la vida y nos eleva a una dimensión de fe activa y victoriosa.

miércoles, 2 de abril de 2025

Mirar para ser salvos

 Estudio Bíblico

 

Lectura: Números 21:4-9

 

 


1. ¿Qué?

El pueblo de Israel se desanima en el camino del monte de Hor al Mar Rojo. Se quejan de Dios y de Moisés por haberlos hecho salir de Egipto para morir en el desierto. Dios envía serpientes venenosas que muerden al pueblo. El pueblo se acerca a Moisés y le dice que han pecado y que debe pedir a Jehová que quite las serpientes. Moisés ora por el pueblo, y Jehová le dice que haga una serpiente de bronce y la ponga sobre un asta. Cualquiera que sea mordido y mire a la serpiente vivirá.

 

2. ¿Quién?

En este pasaje nos encontramos con el pueblo de Israel, Moisés y el Señor, quienes interactúan en una trama de rebeldía, rechazo y restauración..

 

3. ¿Dónde?

En el desierto, camino hacia el Mar Rojo.. 

 

4. ¿Cuándo?

El episodio de la serpiente de bronce ocurrió durante la peregrinación de Moisés por el desierto, no se sitúa en un año específico, aunque todo indica que sucedió en los últimos meses en el desierto, antes de entrar en la Tierra Prometida.

 

5. ¿Por qué, para qué?

La serpiente de bronce es un ejemplo del poder de la fe y la obediencia en Dios. En este caso, Dios mandó a Moisés a hacer la serpiente de bronce para que mostrara su poder sobre el veneno mortal que estaba matando a la gente. Moisés hizo lo que se le pidió, sin cuestionar la lógica detrás del acto en sí. En vez de eso, confió en que Dios sabía lo que estaba haciendo y actuó en consecuencia.

jueves, 27 de marzo de 2025

¡Que dejen los impíos su camino, y los malvados sus malos pensamientos!

 Estudio Bíblico

 

Lectura: Isaías 55:1-7

 

 


1. ¿Qué?

El capítulo 55 de Isaías es otro llamado que hace el Señor para que se acerquen a Él, y presenta más razones por las que el Israel dispersado y todos nosotros deberíamos querer confiar en Él y seguirlo.

 

2. ¿Quién?

En este pasaje nos encontramos con el profeta Isaías que, hablando en nombre de Dios, hace un llamado universal para que las personas se conviertan de sus malos caminos y busquen a Dios mientras aún hay oportunidad.

 

3. ¿Dónde?

En el libro de Isaías, la ciudad de Jerusalén es mencionada en varios pasajes, donde se le describe como la morada de Dios, la ciudad de las fiestas y un lugar de paz. 

 

4. ¿Cuándo?

Isaías vivió en Jerusalén durante la segunda mitad del reinado de Israel y habló a los líderes de Jerusalén y Judá en nombre de Dios. Isaías trajo consigo una advertencia sobre el juicio divino, advirtiendo a los líderes corruptos de Israel que su rebelión contra el pacto con Dios tendría un precio.

 

5. ¿Por qué, para qué?

El profeta Isaías nos recuerda que nuestras preocupaciones diarias a menudo nos distraen de lo verdaderamente esencial: la conexión con Dios. En un mundo lleno de ruido y distracción, Isaías nos exhorta a hacer una pausa, a buscar activamente la presencia del Señor y a recordar lo cerca que está de nosotros. La búsqueda de Dios no es solo un acto de necesidad, sino también un acto de amor. Aprovechemos cada momento para llamarlo, sabiendo que su respuesta está a solo una oración de distancia.

jueves, 20 de marzo de 2025

Mejoren sus caminos y sus obras, y atiendan a la voz del Señor

Estudio Bíblico

Lectura: Jeremías 26:1-15


1. ¿Qué?

Jeremías profetizó a los habitantes de Judá, y especialmente a sus líderes, que si se arrepentían, Dios les perdonaría. También les dijo que si lo mataban, ellos serían los culpables de haber matado a un inocente. El pueblo, y sus príncipes, no debían rechazar ni una palabra de su mensaje. Todos debían mejorar sus caminos y sus obras; debían escuchar la voz de Dios. 

 

2. ¿Quién?

En este pasaje nos encontramos con el profeta Jeremías, el pueblo de Judá, los príncipes y los sacerdotes.

 


3. ¿Dónde?

El reino de Judá fue un estado bíblico que existió en el Levante mediterráneo durante la Edad de Hierro. Se formó por las tribus de Judá, Dan meridional y Benjamín, que se mantuvieron leales a la Casa de David. 

 

4. ¿Cuándo?

Este mensaje se dio al principio del reinado de Joacim, unos cuatro años antes de la primera invasión babilónica. En ese entonces, muchos líderes de Judá pensaban que podían evitar la conquista babilónica. 

 

5. ¿Por qué, para qué?

El libro de Jeremías en general, y este capítulo en particular, enseña que Dios puede transformar el corazón de la gente. También enseña que la alianza entre Dios e Israel no hace invencibles a los del pueblo de Dios. A los de Judá se les dice que deben "mejorar" sus caminos y sus obras, es decir, deben cambiar sus formas de actuar y pensar para agradar a Dios. También se les anima a escuchar la voz de Dios, que se comunica a través de los profetas, como Jeremías en este caso. Si la gente se arrepiente y vuelve a Dios, entonces Dios se arrepentirá del mal que había pronunciado contra ellos, lo cual significa que no llevará a cabo su juicio, sino que les liberará de la condenación.

miércoles, 5 de marzo de 2025

Dios se proveerá de cordero para el holocausto

Estudio Bíblico

Lectura: Génesis 22:1-14



1. ¿Qué?
En hebreo se conoce con la expresión עֲקֵידַת יִצְחַק, Akedát Yitzḥák, o simplemente Akedah, Aqéda, Aquedah o Akedá ("atadura"). El pasaje del sacrificio de Isaac nos habla del verdadero significado de la confianza en Dios. Es un acontecimiento que nos demuestra cómo Dios es bueno y quiere que confiemos en Él sin ningún “pero”.

2. ¿Quién?
En este relato aparecen Abraham, Isaac, los siervos, y el ángel del Señor.

3. ¿Dónde?
La "tierra de Moriah" debió haber sido, entonces, la región montañosa alrededor de Jerusalén, y el monte Moriah, el monte específico. Josefo llama al monte sobre el que Abraham debía sacrificar a Isaac "el monte Moriah".

4. ¿Cuándo?
La escena del sacrificio de Abraham se inscribe en una época donde eran comunes los sacrificios humanos entre los cananeos y el sacrificio del hijo primogénito debía calmar la ira de una divinidad, de ahí que Abraham haya comprendido el mandamiento divino de ese modo.

5. ¿Por qué, para qué?
La razón por la cual Dios nos prueba a todos nosotros. No es para obtener conocimiento propio, ya que Él conoce todo de antemano; sabe todo lo relacionado con nuestra vida y todo lo que haremos; sino que nos prueba por nuestro propio beneficio, para que de esa forma lleguemos a conocernos a nosotros mismos. En conclusión, Génesis 22:1-14 es un pasaje que nos llama a confiar en la voluntad de Dios y a mantener la obediencia y fidelidad incluso en situaciones de prueba. Nos enseña a amar y honrar a Dios por encima de todas las cosas, y a estar dispuestos a sacrificar nuestros deseos y egos para llevar a cabo su voluntad en nuestras vidas.

jueves, 27 de febrero de 2025

Levantémonos, regresemos

Estudio Bíblico


Lectura: Jeremías 8-9

 

1. ¿Qué? 

Jeremías 8 se adentra en los juicios que sobrevendrían al pueblo de Judá, y especialmente a sus líderes, egoístas, hipócritas e idólatras. Como en otros capítulos, en el 8 se enseña que uno de los mayores problemas de Judá y de sus líderes era que estaban convencidos de no tener pecados y de que serían protegidos de sus enemigos.

 

2. ¿Quién? 

Jeremías fue un profeta de Dios y escribió dos libros o rollos. Jeremías y Lamentaciones. Jeremías significa que: el Jah es alto. Hijo de Hilcías el profeta de Anatot en los días de Josías 16o rey de Judá a después de la Deportación a Babilonia.

 


3. ¿Dónde? 

Ya que Jeremías era de una familia sacerdotal, tenía sentido que vivieran en Anatot, que era una pequeña aldea a unas tres millas de Jerusalén. Estaba en tierra de Benjamín, pero había sido entregada como ciudad sacerdotal (Josué 21:18).

 

4. ¿Cuándo? 

La única otra ocasión histórica que puede sugerirse con alguna plausibilidad es la invasión escita de Siria-Palestina, a la que se asignó el discurso anterior. Esto fijaría la fecha de la profecía en algún momento entre los años trece y dieciocho de Josías (629-624 aC). Pero los argumentos para este punto de vista no parecen ser muy fuertes en sí mismos, y ciertamente no explican la identidad esencial del oráculo resumido en Jeremias 26:1 , con el de Jeremias 7:1 .

 

5. ¿Por qué, para qué? 

El Señor está haciendo una gran pregunta retórica. Cuando las personas caen, ¿no se vuelven a levantar? ¿No se dan la vuelta cuando van por el camino equivocado? La respuesta obvia es sí. Te levantas cuando te caes. Te das la vuelta cuando vas por el camino equivocado. Así que ahora Dios pregunta, no al mundo, sino a su pueblo: ¿Por qué estas personas no se dan la vuelta? ¿Por qué no se levantan? ¿Por qué siguen yendo por el camino equivocado? ¿Por qué están continuamente retrocediendo? ¿Por qué se niegan a volver? Lo que Dios va a hacer es explicarles el problema para ayudarles a ver por qué no se están levantando y por qué no están dando la vuelta. A medida que Dios le dice a su pueblo por qué no se están arrepintiendo, aprenderemos sobre nosotros mismos y lo que nos impide acercarnos a Dios de la manera que Él desea.

martes, 11 de febrero de 2025

El conocimiento de Dios

 Estudio Bíblico 

Lectura: Jeremías 9: 23-24



1. ¿Qué? 
Jeremías 9:23-24 enseña que la mayor prioridad de los seres humanos es conocer a Dios, y que el orgullo debe estar en ello y no en las riquezas, el poder o la sabiduría.

2. ¿Quién? 
Jeremías (יִרְמְיָהוּ) (Anatot, Judea; 626 a. C.-Daphnae, Egipto 586 a. C.) fue un profeta hebreo, hijo del sacerdote Hilcías. Jeremías vivió entre el 626-586 a. C. en Judá, Jerusalén, Babilonia y Egipto. Fue coetáneo de Ezequiel y anterior a Daniel.

3. ¿Dónde? 
El libro de Jeremías fue escrito en Jerusalén, donde el profeta Jeremías ejerció su ministerio.


4. ¿Cuándo? 
El libro de Jeremías se escribió entre los años 630 y 580 a.C. Esto abarca el período de los reinados de los últimos cinco reyes de Judá.

5. ¿Por qué, para qué? 
El profeta Jeremías advierte contra la confianza en la sabiduría, el poder y las riquezas humanas. Los seres humanos tienden a gloriarse y confiar en estas cosas, pero son inadecuadas e insuficientes. La causa de los problemas del mundo es que los humanos se glorían en sí mismos y confían en sí mismos en lugar de confiar en Dios.

viernes, 9 de junio de 2023

Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio

"¡Vengan, volvamos nuestros ojos al Señor! Ciertamente él nos arrebató, pero nos sanará; nos hirió, pero vendará nuestras heridas; Después de dos días nos dará vida, y al tercer día nos resucitará para que vivamos en su presencia. Entonces conoceremos al Señor, y más y más lo iremos conociendo. Vendrá a nuestro encuentro como la luz del alba, como vienen a la tierra las lluvias tempranas y las lluvias tardías. «¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Y qué voy a hacer contigo, Judá? La piedad de ustedes es como una nube matutina; es como el rocío del amanecer, que pronto se desvanece. Por eso los hice pedazos por medio de los profetas. Los aniquilé con las palabras de mi boca. La sentencia contra ustedes brotó como la luz. Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio; ¡conocimiento de Dios, más que holocaustos!»" Oseas 6.1-6

De acuerdo al texto, Yahvé (יהוה‎), el Señor, trae tanto el bien como el mal sobre su pueblo. ¿Cómo conciliar al Yahvé iracundo del Antiguo Testamento con el Padre amoroso del Nuevo Testamento? Los profetas y los videntes que escribieron el Antiguo Testamento, que eran parte de un pueblo "necio y duro de corazón", no habían desarrollado el amor y atribuían a Dios características parecidas a las de ellos, tanto buenas como malas. A medida que el pueblo era moldeado por el amor divino, sus profetas también comenzaron a proclamar que Dios es compasivo, misericordioso y amante de la justicia.

Cuando tengamos una fe perfecta, ¿tendremos dos medidas, el bien y el mal, o veremos la perfección absoluta y dejaremos de emitir juicios sobre las cosas transitorias? En la conciencia espiritual pura tendremos la certeza de la perfección divina. En la alegoría de Adán y Eva, Yahvé advierte a la humanidad que no coma del árbol del conocimiento del bien y del mal. Jesús dijo: "Ustedes juzgan según criterios humanos; yo no juzgo a nadie"; y "al que oye mis palabras, y no las obedece, no lo juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo".



Podemos llegar a darnos cuenta del principio de perfección dentro de nosotros, la fuente de nuestro ser en Dios, cuando hayamos cesado de juzgar o censurar a alguien o algo, y hayamos comprendido la verdad de que el Señor desea la bondad espiritual en nosotros en lugar del sacrificio, y una correcta comprensión de él y la buena noticia de su buena voluntad hacia nosotros en lugar de dones efímeros.

viernes, 30 de septiembre de 2022

¿Cuántos panes tienen ustedes?

En las calles y las plazas

grita el hambre de tantas

barriguitas solitarias,

¿Cuántos panes tienen ustedes?

 

En las cárceles y hospitales

llora la soledad de tantos

corazones abandonados,

¿Cuántos abrazos tienen ustedes?

 

En los campos y ciudades

tiembla el frío de tantas

espaldas descubiertas,

¿Cuántas camisas tienen ustedes?

 

En las chacras y en los montes

gime la sed de tantos

campesinos resecados

¿Cuánta agua tienen ustedes?




viernes, 1 de octubre de 2021

Denles ustedes de comer

"Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban. Como ya se hacía de noche, los discípulos se le acercaron y le dijeron: —Ya es tarde, y éste es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida. Jesús les contestó: —No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer. Ellos respondieron: —No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados. Jesús les dijo: —Tráiganmelos aquí." Mateo 14.14-18


Nuestra vida, en las condiciones actuales, es demasiado agitada. Las relaciones con la comunidad, la familia, el trabajo y la vida personal se han convertido, para la mayoría de nosotros, en obligaciones pesadas y agotadoras. Al leer el pasaje de hoy, nos damos cuenta de que no fue diferente para Jesús y sus discípulos. Cansados de la agotadora actividad, deseaban retirarse para tener tiempo para descansar y recuperar fuerzas.


Mientras Jesús y sus discípulos habían ido en bote a un lugar apartado, la gente siguió caminando alrededor del lago y llegó al lugar adonde habían llegado. Habría sido justificado que se enojaran y quisieran negarse a servir a los que buscaban la ayuda de Cristo. Sin embargo, se nos dice que Jesús "sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban".




Aunque las exigencias de la vida cotidiana son muchas veces muy pesadas para nosotros, tanto que lo único que queremos es huir a un lugar aislado, Jesús sigue exhortándonos "denles ustedes de comer". Las buenas obras no nos ganan ningún favor especial de Dios, Él nos da todo por pura gracia en Jesucristo, y a través de Jesucristo. Jesucristo, Dios mismo, cargó con todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, fue condenado por todos los pecados al derramar Su sangre hasta morir en la Cruz; se levantó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Pero la fe nos está transformando cada vez más a la imagen de Cristo, y se manifiesta en un amor práctico y compasivo. No servimos por deber, ni siquiera por gratitud, sino por amor y en perfecta libertad, al igual que el Maestro.


viernes, 20 de agosto de 2021

Invitados a la fiesta

«El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo una fiesta de bodas para su hijo. Y envió el rey a sus siervos para convocar a los invitados a la fiesta de bodas, pero éstos no quisieron asistir. Volvió el rey a enviar otros siervos, y les dijo: “Díganles a los invitados que ya he preparado el banquete; que he matado mis toros y animales engordados, y que todo está dispuesto. Que vengan a la fiesta.” Pero los invitados no hicieron caso.» Mateo 22.2-5


Muchos se han preguntado, y han respondido de diferentes maneras, cómo somos llamados al reino de Dios. Algunos han dicho que esto sucede misteriosamente, que Dios secretamente mueve nuestros corazones y nuestra voluntad para atraernos irresistiblemente hacia Él. Otros han dicho que somos los que deseamos a Dios y lo buscamos según nuestras propias fuerzas y entendimiento. Pero Jesús nos hace ver que ninguna de estas respuestas es adecuada.


En la parábola es el rey quien prepara la fiesta y el banquete, sin ningún trabajo ni cooperación de los invitados. Y cuando todo estuvo listo, el rey envió a sus siervos a anunciarlo. Así es con el reino de Dios, toda la obra salvadora de Cristo ya está terminada, sin esfuerzo ni cooperación de nuestra parte. Pero los primeros invitados rechazaron la invitación con aire de suficiencia y, por ello, fueron castigados. "El rey estaba tan enojado que mandó matar a los asesinos y quemar su ciudad", lo que sucedió en el año 70 cuando la Jerusalén terrenal fue reducida a escombros y cenizas.




Ahora, el rey envía a sus mensajeros a todas partes para invitar a todas las personas. Y viene la gente: los pobres, los marginados, los despreciados, todos son aceptados en la mesa del rey. Los orgullosos quedaron reducidos a nada y los pobres se vistieron para el banquete. ¿Cómo somos llamados al reino de Dios? Solo por el bello evangelio que imparte la justicia de Dios: El Señor Jesús llevó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, pagó la condenación de los pecados al derramar su sangre en la Cruz; resucitó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. El que tenga oídos para oír oirá, y entrará en el banquete del rey, "porque muchos son los llamados, pero pocos los escogidos".


viernes, 14 de mayo de 2021

Alabar al Señor

"Yo lo alabaré en medio de la comunidad y ante los que le temen cumpliré mis promesas." Salmos 22.25




Nuestra vida suele estar segmentada: vida secular, vida espiritual, laboral, familiar, etc. Sin embargo, ¡la palabra de Dios nos recuerda continuamente que todo es espiritual! Ver, reconocer y alabar la bondad y la sabiduría de Dios en todo momento y en todo lugar es adoración verdadera. En las celebraciones litúrgicas, el pueblo de Dios experimenta un efecto fortalecedor en nuestra vida espiritual, individual y comunitaria. "De ti, Señor, viene el tema de mi alabanza en la gran asamblea; en presencia de los que te temen, cumpliré mis votos".


¡Dios ama infinitamente a su creación! Y sus hijas e hijos deberían amarla también. El Padre es fiel y siempre cumple su palabra, también sus hijas e hijos. El Señor hace justicia al oprimido y alimenta al hambriento, por eso el amor y la compasión son signos de la perfección de los hijos e hijas de Dios. "Los pobres comerán hasta saciarse; los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que tengas una larga vida!"


¿Cuál es la verdadera religión? Esta pregunta ha sido y es un desencadenante seguro de las disputas más feroces, los argumentos más elaborados en una u otra dirección y las atrocidades más salvajes que los seres humanos pueden cometer. La verdadera religión es aquella que adora al único Dios, manifestando y reflejando su carácter divino. Los servicios de adoración son recursos que nos recuerdan nuestros deberes y nos mueven a seguir el ejemplo de Jesús y a hacer buenas obras. "Todos los confines de la tierra se acordarán y se volverán al Señor, y todas las familias de las naciones se postrarán ante él, porque el Señor es el reino; él gobierna sobre las naciones".

viernes, 2 de abril de 2021

¿Acaso no arde nuestro corazón?

"Cuando llegaron a la aldea adonde iban, Jesús hizo como que iba a seguir adelante, pero ellos lo obligaron a quedarse. Le dijeron: «Quédate con nosotros, porque ya es tarde, y es casi de noche.» Y Jesús entró y se quedó con ellos. Mientras estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan y lo bendijo; luego lo partió y les dio a ellos. En ese momento se les abrieron los ojos, y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: «¿Acaso no ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» En ese mismo instante se levantaron y volvieron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los once y a los que estaban con ellos, los cuales decían: «¡En verdad el Señor ha resucitado, y se le ha aparecido a Simón!» Los dos, por su parte, les contaron lo que les había sucedido en el camino, y cómo lo habían reconocido al partir el pan." Lucas 24.28-35


La vida de fe es un misterio para gran parte de nosotros. Frecuentemente, de modo velado, esperamos un acto milagroso que produzca mágicamente la fe en nuestro interior. Esa espera ingenua está destinada al fracaso. La fe nace, crece y da frutos en el encuentro con lo cotidiano. Dios, en medio de la vida, nos hace partícipes de su misterio y cooperadores de su proyecto de amor.




En los encuentros casuales, o no tanto. En las paradas del camino. Allí nos encontramos al Señor. En los rostros desconocidos de nuestros semejantes, el rostro del Señor nos mira y nos encuentra. En las historias familiares, las esperanzas y anhelos compartidos, la palabra viva de Dios nos habla al corazón. En las comidas compartidas, el encuentro familiar, Dios nos alimenta y nos consuela. A la amplitud del mundo, el Señor nos invita a anunciarle que el amor vence.


¿Acaso no arde nuestro corazón cuando conversamos con mujeres y hombres, jóvenes y ancianos? ¿Acaso no arde nuestro corazón cuando las Escrituras nos anuncian el inmenso amor de Dios? ¿Acaso no arde nuestro corazón cuando compartimos nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor? Ese es el misterio de la fe, que no hay misterio, Dios se entrega por completo, y nos anima a compartirlo con toda su amada creación.

viernes, 14 de agosto de 2020

Socorro divino

"En mi angustia, Señor, a ti clamé; a ti, mi Dios, pedí ayuda, y desde tu templo me escuchaste; ¡mis gemidos llegaron a tus oídos!" Salmos 18.6



Todos los seres humanos, independientemente de su raza, cultura, educación o religión, creemos que siempre tenemos la razón. Es nuestra naturaleza. Íntimamente, nunca consideramos la posibilidad de equivocarnos; y, si por obligación, reconocemos un error, lo relativizamos o culpamos a otra persona, principalmente a Dios. Nos quejamos, abiertamente o no, de que la vida no es justa, que Dios no ama o que su sabiduría no se manifiesta. Sin embargo, el Señor continúa preguntando: "¿Quién es éste que oscurece mi consejo con palabras sin conocimiento?"


Aunque en circunstancias normales podemos discutir con Dios mismo, todo cambia cuando nos damos cuenta de nuestra fragilidad y finitud. Cuando nuestro orgullo es humillado, cuando nuestra certeza se confunde, cuando nuestra fuerza es derrotada, cuando nuestro ego es aplastado, entonces clamamos por ayuda. Y Dios no nos abandona, no nos defrauda. "Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de fe que estamos proclamando: Si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de los muertos, serás salvo".


La vida está llena de retos; algunos son motivadores y positivos, pero muchos otros son experiencias negativas y aterradoras. A menudo creemos que la fe es una virtud en sí misma, una decisión personal creada, fortalecida y sostenida por nuestra propia voluntad. Como Pedro, escuchamos la palabra de Jesús "ven" y sigue adelante. Pero pronto, el miedo, la duda y la desconfianza ganan nuestro corazón y nuestra mente, y nos hundimos ... Y clamamos: "Señor, sálvame". Jesús, lleno de amor y compasión, que se entregó por nosotros, extendiendo su mano poderosa y tierna, dándonos su paz y salvación.


viernes, 3 de julio de 2020

La palabra de Dios infunde vida

"Señor, ¡mira cuánto amo tus mandamientos! ¡dame vida, conforme a tu misericordia! La verdad es la esencia de tu palabra, y tus juicios son siempre justos." Salmo 119.159-160

El tiempo, las circunstancias, el trabajo diario, la política, la pandemia global y un largo camino por recorrer, son capaces de poner fin a la paz de cualquiera. Sin embargo, todo esto es ilusión; nos afecta porque nosotros mismos le damos el poder de afectarnos. Si confiamos en Dios y en sus promesas, nuestros corazones estarán en paz y, desde adentro, la paz se manifestará en nuestros pensamientos, palabras y acciones.


Nuestra era ha descuidado la lectura y la comprensión de las Sagradas Escrituras. El fundamentalismo distorsiona las Escrituras para apoyar el fanatismo y la ignorancia. El humanismo progresivo desprecia la Biblia como una colección de textos oscuros y primitivos. Ambas posiciones usurpan la autoridad de Dios y exigen obediencia idólatra. Sin embargo, Dios no cambia, y su palabra sigue siendo un testimonio efectivo y una proclamación de su amor incondicional, su infinita misericordia y su buena voluntad hacia toda la humanidad.

Creer en el Señor, escuchar su palabra, obedecer su voluntad eterna nos pondrá en confrontación directa con los fundamentalistas y progresistas, con la derecha y la izquierda, con los de arriba y de abajo, aún peor: "los enemigos del hombre serán los de tu propia familia". Sin embargo, Dios permanece fiel, justo y verdadero; en Cristo nos dio una nueva vida, una nueva vida creada, fortalecida y multiplicada por promesas divinas. El amor tierno y leal de Dios, manifestado en su Hijo Jesucristo, se nos ofrece incondicionalmente a través de su palabra. "Felices los que leen las palabras de esta profecía y felices los que escuchan y guardan lo que está escrito en ella, porque el tiempo está cerca" (Apocalipsis 1.3).

viernes, 22 de mayo de 2020

Dichosos los que confían en el Señor

"¡Dichosos los que confían en el Dios de Jacob, los que cuentan con la ayuda de Dios, el Señor!" Salmos 146.5

Nuestra época exige felicidad. Es tal la presión, que casi toda nuestra sociedad se siente frustrada y permanentemente enferma. Quien no puede consumir todo lo que el mercado ofrece no es considerado como plenamente humano. Quien no triunfa es juzgado como sin valor. Quien no domina sobre los demás es menospreciado y marginado.

El concepto de felicidad de la sabiduría mundana es diametralmente opuesto a la alegría según Dios. El Señor, creador de todo lo que existe, ha dado la obra de sus manos para beneficio de todas sus criaturas. La codicia, la opresión y la injusticia se oponen por completo a la voluntad divina. Por eso Dios se levanta como el proveedor, sustentador y defensor de los más desfavorecidos.


En Jesús, Dios se acercó a la humanidad, particularmente a los pobres y sufrientes, para mostrar y manifestar un reino diferente. Dios reina con amor, justicia y paz. El reino de Dios produce gozo. La sabiduría del mundo es vana, la vida en la tierra es fugaz, las riquezas son efímeras. Centrémonos en Cristo y la eternidad, y disfrutemos de la vida plena que Dios nos promete. "El Señor reinará por siempre; ¡Sión, el Señor es tu Dios eterno! ¡Aleluya!" Salmos 146.10

«Vuelvan y cuéntenle a Juan las cosas que han visto y oído. Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres se les anuncian las buenas noticias. Bienaventurado el que no tropieza por causa de mí.» Mateo 11.4-6

viernes, 1 de mayo de 2020

Para servir

«Porque ni siquiera el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.» Marcos 10.45

A quien haya leído alguna vez el relato de los evangelios, difícilmente se le habrá escapado que el tema central del anuncio de Jesús era el reino de Dios. La lecciones de historia aprendidas en la escuela nos enseñaron que un reino posee territorio, leyes y súbditos, y es gobernado por un rey con total y absoluta autoridad. ¿Será que el reino de Dios es así?

El reino de los cielos es un reino de perdón, servicio y compasión, o, lo que es lo mismo, un reino de amor. Por eso, al contrario que los reyes mundanos, el rey del reino de Dios se presenta como el siervo de todos. La gloria del "Rey de reyes y Señor de señores" no consiste en ser servido, sino en servir, restaurar, curar y liberar a sus súbditos.


En los reinos del mundo son los súbditos quienes deben dar la vida para proteger al rey y a su reino. En esto también Jesús nos enseña la diferencia del reino de Dios; es él quien da la vida por nosotros. Por Cristo, con él, y en él, "ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser. Pero sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque lo veremos tal como él es." 1 Juan 3.2

viernes, 24 de abril de 2020

¿Qué significa conocer a Dios?

"Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio; ¡conocimiento de Dios, más que holocaustos!" Oseas 6.6

¿Qué significa conocer a Dios? Claramente no se trata de especular sobre lo que no vemos ni entendemos, tampoco de rituales o ceremonias. Conocer a Dios es poner de manifiesto lo que él mismo es: amor, compasión y justicia. Nadie ha visto jamás a Dios, pero en Jesús; en su vida, muerte y resurrección, que vemos manifestarse la voluntad y el carácter del Padre.

"Vayan y aprendan lo que significa “Misericordia quiero, y no sacrificio”. Porque no he venido a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores." Mateo 9.13


Lo que destaca a Jesús es su misericordia; una misericordia que es conocimiento perfecto de Dios, revelación de su verdadero carácter e identidad. Una misericordia que las discípulas y discípulos del Maestro manifiestan, aunque imperfectamente, con su capacidad de restaurar, sanar y liberar. ¡Practicar misericordia es conocer a Dios!

viernes, 14 de febrero de 2020

Gran misericordia

"Dios mío, por tu gran misericordia, ¡ten piedad de mí!; por tu infinita bondad, ¡borra mis rebeliones!" Salmos 51.1

Quien más, quien menos, todos hemos experimentado la decepción, el fracaso, y la frustración. Pareciera ser que aun las alegrías siempre traen tristezas, aunque más no sea la tristeza de saber que toda alegría en algún momento acaba. Por eso, nos resulta difícil confesar sinceramente el amor, bondad y sabiduría de Dios. Si Dios es tan bueno y misericordioso, ¿por qué permite el sufrimiento?

Para ser completamente honestos, la última pregunta debería ser: "Si Dios es tan bueno y misericordioso, ¿por qué permite MI sufrimiento?" Y es allí donde reside la causa de nuestros pesares; en la mirada centrada sobre nosotros mismos. En lugar de enfocarnos en la infinita misericordia y amor del Padre, nos aferramos a nuestros dolores, carencias y sufrimientos, que no son más que el reflejo de la frustración de deseos egoístas.


La rebelión humana consiste, básicamente, en el deseo de vivir ajenos al fluir de la vida, al orden armónico del universo que es, en resumidas palabras, la voluntad de Dios. La voluntad de Dios es siempre amor, generosidad y misericordia. No se esconde en misteriosos templos, ni requiere intrincados rituales; llega a nosotros por pura gracia. ¡Ese es el secreto de la vida! Si reconocemos nuestro apartamiento de Dios, Él nos abraza y nos restaura inmediatamente.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Dios con nosotros

“Pues ahora el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá, y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emanuel.” (Isaías 7.14)

Todo niño ha experimentado el miedo a la oscuridad. No es tanto la falta de luz lo que asusta, sino la sensación de estar solos ante lo desconocido. Niños o no, frecuentemente vivimos con temor, ansiosos por lo que va a pasar, sintiéndonos solos y desprotegidos. ¿Será que Dios se ha olvidado de nosotros? ¡No! Dios siempre ha estado, está, y estará presente; y en Cristo nos dio la prueba más patente de su amor e interés por nuestra vida.

Cuando llegó el tiempo propicio, aquello que los profetas habían anunciado se confirmó por la voz del ángel: “María tendrá un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1.21). Dios, que siempre está con nosotros, en Cristo se hizo uno de nosotros, para librarnos de la condenación del pecado, reconciliarnos con el Padre y hacernos coherederos de su reino.


Cuando éramos niños, y tal vez todavía hoy, la oscuridad nos daba miedo. Pero lo que en verdad provoca el temor es la oscuridad que llevamos dentro, el pecado. Es por el pecado que nos ocultamos de Dios y nos sentimos amenazados por todo cuanto nos rodea. Sin embargo, Dios se acerca a nosotros con infinito y tierno amor, para salvarnos de todos nuestros pecados. En Jesús, Dios toma lo que somos, para hacernos lo que él es; y en su luz, disipa todas nuestras sombras.