viernes, 1 de marzo de 2019

Pidan, y se les dará

"Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá." Mateo 7.7

Dios es puro amor y cuida del Universo entero, y de cada uno de nosotros, con bondad, ternura y sabiduría. Él nos da todo antes siquiera de que se lo pidamos. Cuida compasivamente de los buenos y también de los malos. Jesús dijo: "su Padre ya sabe de lo que ustedes tienen necesidad, antes de que ustedes le pidan". Con todo, nuestro amoroso Padre celestial desea tener una relación de confianza, cariño y providencia con sus hijas e hijos; por ello nos insta a pedir, buscar, y llamar


"Señor, yo confío en ti; ¡tú, Señor mi Dios, responderás por mí!" Salmos 38.15

El Maestro nos exhorta, ¡nos ordena!, "pidan, busquen, llamen"... Esa es nuestra parte. Dar, mostrar y abrir queda en manos de Dios. Cuando oremos no debemos sucumbir a la tentación de poner límites ni condiciones al Señor; Él responderá con amor, sabiduría y compasión. Su respuesta es la adecuada, ¡siempre!, aunque no coincida con nuestros deseos, como casi nunca coincide. Como dijera Martín Lutero: “La oración no es para cambiar los planes de Dios. Es para confiar y descansar en Su soberana voluntad”.

viernes, 22 de febrero de 2019

Tomémoslo con calma

"Guarda silencio ante el Señor, y espera en él; no te alteres por los que prosperan en su camino, ni por los que practican la maldad. Desecha la ira y el enojo; No te alteres, que eso empeora las cosas. Un día, todos los malvados serán destruidos, pero si esperas en el Señor heredarás la tierra." Salmos 37.7-9


Vivimos dominados por la prisa, y olvidamos fácilmente que nuestra vida transcurre en la eternidad. Las preocupaciones, y la angustia que generan, minan nuestras fuerzas y apagan nuestra fe. Recordemos que somos hijos e hijas de Dios ¡y Dios es Amor! Él jamás nos abandona. Aunque nos toque pasar por luchas, dificultades y no pocas injusticias, tomémoslo con calma y dejemos que Dios se haga cargo. 

"No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados. Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán medidos." Lucas 6.37-38

Es una fantasía, y bastante perniciosa por cierto, pensar que nunca sufriremos dolor, lucha o contrariedades. ¡La vida es dura! No obstante, más fuerte que el dolor, la lucha o las contrariedades son la fe, la esperanza y el amor. Dejemos a un lado el resentimiento: si hemos sufrido un mal, Dios no lo dejará sin compensación. ¡No juzguemos! El perdón es el remedio que obra milagros. Dios nos ha puesto como testimonio y testigos de su amor infinito e imperecedero. Tomémoslo con calma, Dios está con nosotros siempre.

viernes, 8 de febrero de 2019

La receta

"Éstos son los estatutos y decretos que ustedes tendrán cuidado de poner por obra todos los días que ustedes vivan en la tierra que el Señor, el Dios de sus padres, les ha dado en posesión." Deuteronomio 12.1

¿Existe una receta de la felicidad? Últimamente anda circulando un chiste sobre los cocineros de TV que ofrecen "recetas sencillas con cosas que todos tenemos en casa como un delfín, un cubito de hielo del polo norte o una barba de calamar prehistórico". Las instrucciones no sirven de nada si no tenemos los medios para ponerlas en práctica.


Con frecuencia sucumbimos a la tentación de pensar, y actuar, como si la Ley de Dios fuese un cúmulo de reglas muy interesantes pero impracticables. El pecado nos hace enemigos de la Ley de Dios, y por eso somos rápidos para, de forma explícita o implícita, buscar excusas para desconocerla. "No se engañen. Dios no puede ser burlado." Gálatas 6.7

Ciertamente no podemos cumplir la Ley por nuestras propias fuerzas; la Ley nos pone en evidencia como pecadores. Pero, "lo que para la ley era imposible hacer, debido a que era débil por su naturaleza pecaminosa: por causa del pecado envió a su Hijo en una condición semejante a la del hombre pecador, y de esa manera condenó al pecado en la carne, para que la justicia de la ley se cumpliera en nosotros", Romanos 8.34. En Cristo, Dios nos propone su Ley como guía para una vida plena y santa. ¡Es la receta de la felicidad!

viernes, 1 de febrero de 2019

Todo tiene sentido

"En el principio, Dios creó los cielos y la tierra." Génesis 1.1

¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué sentido tiene el Universo? Son preguntas que no sólo inquietan a los filósofos, sino que todos nos hacemos con mayor o menor frecuencia. Y, las hagamos de forma sistemática o en momentos impactantes, son preguntas que exigen respuesta, porque tienen que ver con la razón de nuestra existencia.


Las respuestas a las preguntas cruciales de la vida han sido tan variadas como variada es la gente que hay en el mundo. Pero, básicamente podemos resumirlas en dos: la existencia tiene sentido o no lo tiene. Las modernas tendencias de nuestra sociedad se han inclinado peligrosamente hacia la segunda respuesta. Así, si la existencia, la vida y el Universo entero carecen de sentido y propósito, también carecen de sentido y propósito los más cotidianos hechos de la vida.

Sin importar las tendencias sociales, tenemos una fuente fidedigna para buscar respuesta a las cuestiones importantes: la palabra de Dios. Y Dios nos ha revelado que Él creó todas las cosas, y que las creó con un sentido y un propósito. Tal vez no podamos expresar de manera elocuente estas respuestas, pero podemos confiar en lo que Dios dice. "Hace mucho tiempo, Dios habló muchas veces y de diversas maneras a nuestros antepasados por medio de los profetas. Y ahora, en estos últimos días, nos ha hablado por medio de su Hijo. Dios le prometió todo al Hijo como herencia y, mediante el Hijo, creó el universo." Hebreos 1.1, 2.

viernes, 25 de enero de 2019

Vence el mal con el bien

"Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo! Nunca devuelvan a nadie mal por mal. Compórtense de tal manera que todo el mundo vea que ustedes son personas honradas." Romanos 12.16-17

Todo el mundo se llena la boca hablando de bondad, compasión y paz, pero en la práctica podemos notar que hay muy poco de todo eso que se pregona. Peor aún, quienes más hablan y exigen esa elevada norma moral suelen ser quienes más juzgan y oprimen a los demás considerándose a sí mismos como la reserva ética de la humanidad. Reclaman paz y amor de los otros, pero ellos mismos sólo tienen juicio y opresión. Esto podemos verlo en la política, la economía y también en la religión.


El apóstol Pablo, al contrario de los moralistas de vanguardia, nos exhorta a otro tipo de enfoque. La bondad no es fruto de las obras; las obras son fruto de la bondad. La transformación viene desde el interior y fluye hacia el exterior. El amor forzado, impuesto como una ley, que los erigidos en moralistas exigen férreamente pero no aplican a sí mismos, es imposible y frustrante. 

"No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien." Romanos 12.21

El bien que vence al mal no consiste en actitudes forzadas ni fingidas. El bien que vence al mal es fruto de la intimidad con Dios Padre, por medio de Jesucristo, en el poder del Espíritu Santo. Tan solamente la palabra de Dios puede obrar la transformación interior que da frutos de bondad, compasión y paz.

viernes, 18 de enero de 2019

El mejor vino

«Un anfitrión siempre sirve el mejor vino primero —le dijo—, y una vez que todos han bebido bastante, comienza a ofrecer el vino más barato. ¡Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora!». Juan 2.10

El vino representa la vida, la alegría y la abundancia. Aunque puede asociarse a veces a la tristeza, lo más común es relacionarlo con la dicha y la celebración. ¡No hay fiesta sin vino! En el conocidísimo pasaje de las bodas de Caná, vemos que el vino se terminó, la algarabía se silenció, y el disimulado murmullo de María expresó la preocupación: "no tienen más vino"...

"Cerca de allí había seis tinajas de piedra, que se usaban para el lavado ceremonial de los judíos." Esas seis tinajas representan la obediencia de la Ley, el esfuerzo por llegar a Dios por medio de la propia justicia. Los ritos, ceremonias y sacrificios pueden dar un aire de piadosa santidad, pero sabemos muy bien que no pueden dar frutos de vida ni, mucho menos, traer alegría. Cuando todo parece perdido, ¡Jesús cambia el agua en vino!

"Nadie pone vino nuevo en vasijas viejas. Pues el vino arruinaría las vasijas, y tanto el vino como las vasijas se echarían a perder. El vino nuevo necesita vasijas nuevas." Marcos 2.22


La pureza de la Ley, las tinajas con agua, únicamente puede mostrarnos que necesitamos ser lavados, pero de modo alguno puede alegrar la vida. Solamente Jesús, por medio de Evangelio, nos da consuelo, paz y alegría. Jesús nos da un vino nuevo y mejor, su propia sangre, que limpia nuestro pecado y nos hace partícipes de las bodas eternas. "Esta señal milagrosa en Caná de Galilea marcó la primera vez que Jesús reveló su gloria. Y sus discípulos creyeron en él."

viernes, 4 de enero de 2019

Anhelo

Hay en el bosque un suave canto;
no sé si es el viento, o los pájaros.

Hay en el bosque un fuerte llamado;
no sé si es Dios, o soy yo anhelando.

Libertad deseo, y libertad no tengo.
Libertad me llama, y sólo hay silencio.

¿Cuántos días sufriré tras estos muros?
Las negras paredes no están fuera de mí.

Si hay un Dios que me escucha, pregunto:
¿Cuántos días penaré tras estos muros?

¿Cuántos días esperaré tras estos muros?
Si el silencio me habla más alto que el viento.

Sí hay un Dios que me escucha, lo sé...
Pero yo no soy capaz de escucharlo a Él.