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viernes, 7 de febrero de 2025

Creer y obedecer

Estudio Bíblico 
Lectura: Éxodo 34:29-35 

1. ¿Qué? 
Moisés sube al monte Sinaí un segunda vez para poner un reemplazo de los Diez Mandamientos. Él rompió las primeras tablas en la cólera porque los israelitas habían pecado, adorando al becerro de oro y entregándose a los placeres. Al descender de la montaña, su rostro resplandecía y eso trajo temor entre el pueblo. 

2. ¿Quién? 
En este pasaje aparecen Moisés, Dios, Aarón, los hijos de Israel, los príncipes del pueblo. 

3. ¿Dónde? 
El monte Sinaí es el lugar donde Dios le dio a Moisés la Ley (Torá). Estaba en la región de Horeb y antiguamente se lo llamaba "Monte Horeb". Ubicado en la península del Sinaí en Egipto, este imponente pico de 2.285 metros es reverenciado por las principales religiones monoteístas del mundo: el judaísmo, el cristianismo y el islam.



4. ¿Cuándo? 
Dios habría liberado a los israelitas de la esclavitud aproximadamente en 1450 a. C. Éxodo 34 ocurrió poco después de que Dios le hablara a Moisés en el Monte Sinaí, lo que ubicaría estos eventos aproximadamente entre 4 y 6 meses después de que los hebreos abandonaran Egipto (19:1; 32:34). Algunos estudiosos sugieren una fecha en torno al año 1250 a. C., mientras que otros defienden otros marcos temporales. 

5. ¿Por qué, para qué? 
El mensaje principal de Éxodo 34 puede resumirse como una profunda revelación del carácter de Dios y la renovación de la relación de pacto entre el Señor y Su pueblo. El mensaje para nosotros es que no seamos como Israel, que no entendió en absoluto el rostro resplandeciente de Moisés . Fuimos creados para reflejar la gloria de Dios al mundo. Este reflejo de la gloria de Dios solo se produce cuando contemplamos la palabra de Dios para que podamos ser transformados a su imagen.

miércoles, 11 de diciembre de 2024

La palabra de nuestro Dios permanece para siempre

El Dios de ustedes dice: 
«Consuelen a mi pueblo; ¡consuélenlo! ¡Hablen al corazón de Jerusalén! ¡Díganle a voz en cuello que ya se ha cumplido su tiempo, que su pecado ya ha sido perdonado; que ya ha recibido de manos del Señor el doble por todos sus pecados.»
Una voz clama en el desierto:
«Preparen el camino del Señor; enderecen en el páramo una calzada a nuestro Dios. Que todo valle sea enaltecido; que se hunda todo monte y collado; que se enderece lo torcido y que lo áspero se allane. Se manifestará la gloria del Señor, y la humanidad entera la verá. La boca del Señor ha hablado.»
Una voz decía: «¡Grita!»
Y yo respondí: «¿Y qué debo de gritar?»
«Grita que toda carne es como la hierba, y que su belleza es como la flor del campo. La hierba se seca, y la flor se marchita, porque el viento del Señor sopla sobre ella. Y a decir verdad, el pueblo es como la hierba. Sí, la hierba se seca, y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.» Isaías 40:1-8

¿Cuál es la fuente del consuelo más profundo y duradero para la humanidad? Los seres humanos solamente encontramos consuelo verdadero y duradero sólo en el Espíritu. Jesucristo describió al “Consolador” como el “Espíritu de verdad”, que “estará en vosotros”. En materia de consuelo, ¿será que podemos bastarnos a nosotros mismos? Tan sólo el Espíritu de verdad es suficiente para consolarnos cuando apelamos a él y permitimos que nos ayude a equilibrar nuestra vida de acuerdo con la norma divina.



¿Cómo expresamos la cualidad espiritual que Jesús llamó “Espíritu de verdad”? Lo hacemos por medio del entendimiento espiritual. O sea, el discernimiento entre lo eterno y lo efímero. Isaías intuyó que el ser humano debe distinguir lo duradero de lo transitorio, y clamó que toda carne es como la hierba, pero que “la palabra de nuestro Dios permanece para siempre”.

¿Cuáles son las buenas nuevas para Sión y Jerusalén? Estos son el anuncio de que quienes alcancen la conciencia espiritual (Sión) y la paz (Jerusalén) verán a Dios (“¡He aquí vuestro Dios!”) y que Dios es amor (“Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, en su seno los llevará, y pastoreará con suavidad a las crías”).

¿Por qué dice el profeta que Jerusalén recibió “el doble por sus pecados”? Jerusalén, la conciencia de paz en nuestro íntimo, se ve perturbada cuando pecamos o no cumplimos con la ley divina. Cuando dejamos de pecar, continuamos sufriendo, no obstante, hasta que borramos de nuestra mente el recuerdo de los pecados pasados ​​mediante un cambio de mentalidad o “arrepentimiento”.

¿Cuál es la primera voz que Isaías oye clamar en esta lectura? La voz del buen juicio y del sentido común clama a la humanidad para que se prepare para seguir el camino por el cual le llegará su bien. La preparación es necesaria.

¿Qué son el “páramo” y el “desierto” mencionados en esta lección? Ambas palabras representan el aspecto subconsciente de la naturaleza humana. ¿Cuál es el gran proceso de nivelación y suavizado del que habla el profeta? El proceso de formar nuevos hábitos de pensamiento para reemplazar los viejos que estaban llenos de errores nivela todas las desigualdades y suaviza todas las dificultades.

jueves, 5 de diciembre de 2024

¡Ya viene el día!

¡Ya viene el día, candente como un horno! En ese día, todos los soberbios y todos los malhechores serán como estopa, y serán consumidos hasta las raíces. ¡No quedará de ellos ni una rama! Lo digo yo, el Señor de los ejércitos.
Pero para ustedes, los que temen mi nombre, brillará un sol de justicia que les traerá salvación. Entonces ustedes saltarán de alegría, como los becerros cuando se apartan de la manada. El día que yo actúe, ustedes aplastarán a los malvados hasta convertirlos en ceniza debajo de sus pies. Lo digo yo, el Señor de los ejércitos.
«Acuérdense de la ley de mi siervo Moisés, a quien en Horeb le di ordenanzas y leyes para todo Israel.
Tomen en cuenta que, antes de que llegue el día grande y terrible del Señor, yo les enviaré al profeta Elías. Y él hará que el corazón de los padres se vuelva hacia los hijos, y que el corazón de los hijos se vuelva hacia los padres, para que yo no venga a destruir la tierra por completo.» Malaquías 4:1-6

¿Qué es “el gran día del Señor”? Es un tiempo de juicio, el tiempo en que la ley divina sopesa la conciencia materialista y la expresión de vida de un pueblo contra los valores absolutos de lo correcto y la justicia, y exige rendición cuentas. Si bien las Escrituras claramente hablan de un juicio final en la consumación de los tiempos, también enfrentamos un juicio de vida cada día de nuestra existencia.

¿Tiene que ser necesariamente este “día” un “día ardiente como un horno”? No. Lo es solamente cuando los seres humanos hacen hecho caso omiso continuamente de la ley divina y siguen sus formas egoístas de pensar y vivir. Tales formas de pensamiento, expresión y acción conducen finalmente a la destrucción no sólo de individuos sino de pueblos y naciones enteras.



¿Qué significado tiene reconciliar “a los padres con los hijos, y éstos con sus padres”? Cuando se lee según la letra, la profecía describe el propósito de Dios de restaurar las familias para que el pueblo no sufra su destrucción. De modo más profundo exhorta a la reconciliación y comunión con el Padre lo que, al fin y al cabo, libra de la destrucción eterna.

jueves, 28 de noviembre de 2024

Un nuevo pacto

"Vienen días en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
—Palabra del Señor.
No será un pacto como el que hice con sus padres cuando los tomé de la mano y los saqué de la tierra de Egipto. Porque yo fui para ellos como un marido, pero ellos quebrantaron mi pacto.
—Palabra del Señor.
Cuando hayan pasado esos días, el pacto que haré con la casa de Israel será el siguiente: Pondré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón. Y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
—Palabra del Señor.
Nadie volverá a enseñar a su prójimo ni a su hermano, ni le dirá: “Conoce al Señor”, porque todos ellos, desde el más pequeño hasta el más grande, me conocerán. Y yo perdonaré su maldad, y no volveré a acordarme de su pecado.»
—Palabra del Señor." Jeremías 31:31-34

Dios, desde el comienzo, ha querido y quiere una relación de comunión, compañerismo e intimidad con el ser humano y con toda su creación. Sin embargo, la humanidad ha vivido y vive dando la espalda a la voluntad divina. El Padre amoroso no desiste, y a través de las generaciones, primero con individuos, luego con familias, tribus, un pueblo, y finalmente toda la humanidad ha hecho alianzas de perdón, reconciliación y paz.



El nuevo pacto, a diferencia del antiguo, no está fundado sobre observancias externas sino en la transformación del corazón. Cuando nuestro pensamiento y nuestra actitud comienza a funcionar desde la luz del Espíritu de Cristo, nuestra vida entera se relaciona directamente con Dios, y entramos bajo una nueva y más alta actividad del espíritu, la mente y el cuerpo. En las Escrituras esto se llama la “gracia y verdad” que vino a través de Jesucristo (Juan 1:17).

El significado de ser llevados al desierto es el proceso de pasar de la oscuridad mortal (Egipto) a una lucha ardua entre la conciencia espiritual y el materialismo, en tanto que marchamos hacia la tierra prometida. En ese punto es donde se encuentra la gran mayoría de los cristianos hoy en día. Están siguiendo la luz con fe y confianza, como dice el Señor en el versículo 32, “el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto”, pero aún no vivimos con fidelidad exclusiva al Señor.

La comprensión de la verdad fundamental de que la relación con Dios es espiritual en lugar de material aviva y amplía nuestra conciencia espiritual. El corazón, o el amor de Dios, se pone en acción cuando el Espíritu Santo nos ilumina y nos dirige. Nos movemos desde nuestro corazón espiritual; no por el impacto del pensamiento externo, sino por el impulso de la verdad que viene de la palabra eterna de Dios. Jesús dijo: “Porque yo no he hablado por mi propia cuenta [la mente], el Padre, que me envió, me dio también el mandamiento de lo que debo decir y de lo que debo hablar”(Juan 12:49).

Versículo para memorizar: Jeremías 31:33-34

Oración: Señor, concédeme, por gracia, nunca separar mi voluntad de la tuya y de ser fiel, hasta el fin de mi vida, en fortalecer mi obediencia a tu Soberana voluntad y en atraer cuantas almas pueda hacia ti, para que todos los redimidos te adoremos temporal y eternamente. Amén.

viernes, 26 de julio de 2024

El Señor es justo en todos sus caminos

"Justo es el Señor en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras." Salmos 145:17



La conciencia de Dios es un estado constante de reconocimiento y vivencia que el lado espiritual de la vida es la verdadera realidad, y que el Espíritu infinito es la fuente de la vida y de todo lo que existe. 

La conciencia de Dios es un estado de alegría y bienaventuranza continua, de paz y satisfacción duraderas. Dentro de nosotros se expresa en alabanza y gratitud. Cuando somos elevados, y nuestra mente y corazón están llenos de alabanza y acción de gracias, 

Invariablemente, las condiciones externas tienden a amoldarse a nuestro estado interno. Los pensamientos llenos de alabanza y acción de gracias no dejan lugar a la tristeza y la depresión. Todas las cosas adquieren el aspecto de alabanza y bendición. “Todas tus obras te darán gracias, oh Señor”. 

Cuando el salmista habla de los "santos" se refiere  a aquellos cuya mente y corazón están llenos de amor por la Verdad. Personas que bendicen a Dios al expresar la Verdad en vida y palabra; guardando la instrucción divina en "todos sus caminos", esto es en todas las situaciones de la vida.

viernes, 4 de agosto de 2023

Inclinen su oído, y vengan a mí

"Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero." Isaías 55.1

Toda persona que tenga sed de agua espiritual, y hambre de alimento eterno puede tener certeza de su esperanza de hallar la Verdad, ya que el deseo es la vía más segura de acercamiento. "Todos ustedes, los que tienen sed: Vengan a las aguas; y ustedes, los que no tienen dinero, vengan y compren, y coman. Vengan y compren vino y leche, sin que tengan que pagar con dinero".

En el mundo en que vivimos, marcado por el egoísmo, la codicia y la competición, es lícito que nos preguntemos: ¿Cómo compraremos sin dinero? Con el corazón, y la mente, puestos en la promesa divina. Mediante la fe, podemos "comprar" la Verdad (las aguas), el estímulo o entusiasmo del Espíritu (vino), y la sustancia del Espíritu (leche), dirigiendo nuestros pensamientos y acciones hacia ella. Encontraremos así la verdadera satisfacción en la vida.

¿Cuál es el primer paso en la búsqueda de la conciencia espiritual? Oír y hacer caso a la palabra de Dios. "Inclinen su oído, y vengan a mí; escuchen y vivirán". Debemos prestar mucha atención a la manifestación de lo divino en la vida. ¿Cuáles son algunos otros pasos? Buscar a Dios en todos nuestros caminos y practicar la oración. "Busquen al Señor mientras pueda ser hallado; llámenlo mientras se encuentre cerca".




viernes, 16 de junio de 2023

Esfuérzate y sé valiente

"Escucha lo que te mando: Esfuérzate y sé valiente. No temas ni desmayes, que yo soy el Señor tu Dios, y estaré contigo por dondequiera que vayas." Josué 1.9

El Señor le prometió a Josué: "Yo estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé", y esa promesa es también para nosotras y nosotros. Yahvé (יהוה‎) se identifica con Josué, y le manifiesta su apoyo y compañerismo. Cuando nos hacemos conscientes de nuestra unidad con el Señor, comprendemos y confiamos en su promesa: "no te dejaré, ni te desampararé".

Un espíritu intrépido, fuerte y valiente resulta de guardar en el corazón y obedecer el mandato "Pon mucho cuidado y actúa de acuerdo con las leyes que te dio mi siervo Moisés. Nunca te apartes de ellas, ni a la derecha ni a la izquierda, y así tendrás éxito en todo lo que emprendas". De un espíritu  valiente nace un estado mental sereno, y podemos vivir una vida llena de coraje, fuerza y poder.



El Libro de la Ley simboliza la comprensión de que hay una Ley Espiritual (תּוֹרָה) fija detrás de cada efecto que se manifiesta en la mente, en el habla o en los actos. Mediante la oración y la meditación, esta ley se revela al corazón. La meditación (indagación en la ley) debe llevarse a cabo en tiempos de luz (día) y en períodos de oscuridad (noche). Quienes siguen la ley y ordenan sus pensamientos, palabras y actos de acuerdo con ella, son siempre prósperos y exitosos. Guiadas y guiados por la palabra divina podemos esforzarnos y ser valientes, sabiendo que el poder del Señor nos sostiene.

viernes, 10 de marzo de 2023

¿Está el Señor en medio de nosotros o no?

"El pueblo tenía sed, y murmuró contra Moisés, y dijo: «¿Para qué nos hiciste salir de Egipto? ¿Para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?» Entonces Moisés pidió ayuda al Señor y le dijo: «¿Qué voy a hacer con este pueblo? ¡Un poco más, y me matarán a pedradas!» Y el Señor le dijo a Moisés: «Adelántate al pueblo. Anda, lleva contigo a algunos de los ancianos de Israel, y llévate también la vara con la que golpeaste el río. Voy a esperarte en Horeb, junto a la roca que está allí, y tú golpearás la roca, y de ella brotará agua, que el pueblo podrá beber.» Y Moisés lo hizo así, en presencia de los ancianos de Israel". Éxodo 17.3-6

Los elementos básicos para sustentar la vida parecen de poca importancia, hasta que faltan. Es fácil hacernos pasar por personas espirituales con el estómago lleno, satisfechos y saciados. Sin embargo, ante la carencia de alimento o bebida, incluso la más mínima escasez, preguntamos con voz angustiada lo mismo que los israelitas en el desierto: "¿Está el Señor en medio de nosotros o no?"

El agua (מַיִם) es un elemento esencial para la vida, y como tal es un símbolo perfecto para representar la energía vital que permea todo el Universo. Carecer de agua, y sentir sed, es una representación de estar carentes de esa energía vital, que es Dios mismo. A nivel orgánico, morimos más rápidamente de sed que de hambre;  a nivel espiritual también. Cuando no nos damos cuenta, o nos negamos a aceptar, que la vida y la energía espirituales están disponibles para nosotros en todo momento es cuando nos lamentamos de haber salido de Egipto, que es la esclavitud de la mente carnal.

Para dar agua al pueblo, Dios envió a Moisés delante de ellos en compañía de algunos de los ancianos de Israel, llevando su vara para golpear la roca (צוּר). ¿Qué nos enseña esto? La comprensión espiritual, la ley, debería guiar nuestra vida, pero no siempre la escuchamos ni la entendemos ni la ponemos en práctica. Es por eso que necesitamos el ejemplo y la motivación de aquellos que viven de acuerdo a la enseñanza divina, los "ancianos de Israel". La vara (מַטֶּה) en la mano de Moisés simboliza la intuición espiritual para encontrar la verdad y liberar la energía universal para hacerla accesible en nuestra vida.

Sí, "el Señor está en medio de nosotros" por medio de su amor representado por la Ley, por medio de quienes viven en mayor o menor medida de acuerdo al orden divino, Moisés y los ancianos. Cuando la vara de la intuición espiritual golpea la roca, la verdad fluye y nos damos cuenta que en todo tiempo y circunstancia Dios está presente y sacia todos nuestros anhelos y necesidades.



viernes, 17 de febrero de 2023

Sube al monte

"El Señor le dijo a Moisés: —Sube al monte, donde yo estoy, y espérame allí, pues voy a darte unas tablas de piedra en las que he escrito la ley y los mandamientos para instruir a los israelitas." Éxodo24.12

El desarrollo progresivo de la mente (Moisés) presenta un modelo que el "hombre natural" (un esclavo en Egipto) puede observar y seguir para hacerse consciente de una concepción más amplia de la vida. Lo natural es primero, y proporciona la base para elevarse a lo espiritual. El discernimiento y la comprensión son facultades innatas en las mujeres y hombres, como hijas e hijos de Dios, pero no son parte de los dones del "hombre natural".

El altar debajo del monte simboliza el lugar en la conciencia donde el ser humano está dispuesto a entregar lo inferior a lo superior, lo personal a lo impersonal. Los doce pilares son las doce facultades del ser humano. La expresión "los hijos de Israel" representa los pensamientos religiosos del ser humano. En este símbolo encontramos el paso de una fe primitiva, que concibe a Dios como un ser humano con sus mismas virtudes y defectos, a una fe consciente y madura que llega a creer en Dios como Espíritu.

El mandamiento dado a Moisés: "Sube al monte, donde yo estoy, y espérame allí", es una exhortación a toda la humanidad, a cada uno de nosotras y nosotros, a emplear el proceso evolutivo para alcanzar la conciencia espiritual.

Al pensar los pensamientos de la Mente Divina, y al vivir de acuerdo con ellos constante y conscientemente, se puede obtener una verdadera mentalidad espiritual; uno se vuelve de mente espiritual y entra en la vida y la paz que Dios ofrece gratuitamente.



"Dicho esto, Moisés subió al monte, el cual quedó cubierto por una nube. La gloria del Señor vino a posarse sobre el monte Sinaí, y durante seis días la nube lo cubrió. Al séptimo día el Señor llamó a Moisés desde la nube. La gloria del Señor se presentó a los ojos de los israelitas como un fuego devorador, sobre la parte más alta del monte. Moisés entró en la nube, subió al monte, y allí se quedó cuarenta días y cuarenta noches." Éxodo 24.15-18

sábado, 11 de febrero de 2023

Les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición.

"Miren, hoy les doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal, por el otro. En este día pongo al cielo y a la tierra por testigos contra ustedes, de que les he dado a elegir entre la vida y la muerte, y entre la bendición y la maldición. Escojan, pues, la vida, para que vivan ustedes y sus descendientes; amen al Señor su Dios, obedézcanlo y séanle fieles, porque de ello depende la vida de ustedes y el que vivan muchos años en el país que el Señor juró dar a Abraham, Isaac y Jacob, antepasados de ustedes." Deuteronomio 30.15, 19-20

No siempre nos resulta evidente la conexión entre la vida y el bien, o la muerte y el mal. La capacidad para tomar una decisión sabia viene de la experiencia, pero no siempre la experiencia conduce a la sabiduría. Por ello, además de la experiencia de vida, la oración ferviente y la dependencia de la sabiduría divina abren nuestra mente para recibir una guía fiel para elegir correctamente el camino a seguir.

Cada uno de nosotros es libre de elegir lo que creerá. Esta libertad es interior y, aunque podamos claudicarla por ignorancia, miedo, o conveniencia, permanece como parte de nuestra misma esencia humana. La libertad nos posibilita la comunión con la Divinidad. "Miren, hoy les doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal, por el otro".

En su discurso, Moisés estaba tratando de mostrarle a su pueblo el vínculo entre "la vida y el bien", "la muerte y el mal"; escoger el bien conduce a la conciencia de la vida espiritual, mientras que la elegir el mal conduce a la muerte. Elegir la fe en Dios, y probar esa fe con obras que la manifiesten, produce conciencia de vida abundante y bendición.

La misma elección se presenta ante cada uno de nosotros hoy. Se trata de escoger el bien o el mal. Podemos elegir la conciencia espiritual con su fruto de bendición, o la conciencia del ego con la pérdida resultante de todo lo que hace que la vida valga la pena y esté llena de significado.



viernes, 3 de febrero de 2023

Para que les vaya bien y vivan muchos años

"Así que pongan en práctica todo lo que el Señor su Dios les ha ordenado, sin desviarse de ello para nada. Sigan el camino que el Señor su Dios les ha señalado, para que les vaya bien y vivan muchos años en la tierra que él les va a dar en propiedad." Deuteronomio 5.32-33



Todos los seres humanos somos inconstantes, algunos más otros menos, pero invariablemente tropezamos alguna vez. Es nuestra fragilidad lo que nos frustra con nosotros mismos y con nuestros semejantes. El error, la falta de confianza, la dureza para perdonar y perdonarnos, son fruto de ser conscientes de esa debilidad innata. Dios, en cambio, nos llama a apoyarnos en su fuerza y no en la nuestra.

¿Dios nos fuerza a cumplir su voluntad y sus preceptos? Por el contrario, somos libres de desobedecer la ley, pero hacerlo es nuestra perdición. Para nosotros la ley divina es la ley de nuestro bienestar: “para que les vaya bien y vivan muchos años”. Desobedecer la ley lleva a la humanidad a la conciencia del mal, ya sea sufrimiento físico y muerte o efectos malignos en su mente y naturaleza moral. Por ello, la instrucción del Señor nos corrige constantemente, y con amor nos conduce por el camino de la vida. para que les vaya bien y vivan muchos años

viernes, 12 de agosto de 2022

La Ley del Señor es perfecta

"¡Cuánto amo yo tus enseñanzas! ¡Todo el día medito en ellas!" Salmos 119.97

El pensamiento griego nos ha legado un dualismo radical. Cuando meditamos sobre nuestra forma de ver el mundo, nos damos cuenta de lo profundamente que nos afecta el dualismo. Lo mismo que condiciona nuestro entendimiento individual, lo hace colectivamente. En nuestra cultura no hay unión posible entre santo y secular, cuerpo y alma, orden natural y sobrenatural.

Las Escrituras nos presentan una visión totalmente diferente: en Dios la naturaleza es sobrenatural y lo sobrenatural perfectamente natural y cotidiano. El poder de Dios y su amor infinito se manifiestan cada día al amanecer, y la alabanza de su misericordia al atardecer cada noche. No hay separación; la santidad de la ley divina se hace práctica en la vida, en el sueño y la vigilia, en el amar y ser amado, en la respiración y el alimento.



El teólogo y místico sueco, Emanuel Swedenborg dijo: "El brillo de la verdad no proviene de la verdad misma, porque dentro de la verdad no hay nada flamígero. La verdad brilla mediante la bondad, porque la bondad es como una llama que emite luz".

"La ley del Señor es perfecta, que refresca el alma. Los testimonios del Señor son fieles, que hacen sabio al sencillo". La vida santa es vivir el amor y la verdad del Señor en todos los aspectos de la vida. El amor y la verdad tampoco están separados en Dios; su amor es verdad y su verdad es amor. Por eso toda la ley se puede resumir en ser amados por Dios para amarlo sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos. El Señor Jesucristo manifiesta la plenitud de su amor y de su verdad, y a través de Cristo el amor y la verdad nos son dados sin condiciones. Para que podamos amar como somos amados.

viernes, 8 de julio de 2022

Vade retro...

«¡Aléjate de mi vista, Satanás! ¡Me eres un tropiezo! ¡Tú no piensas en las cosas de Dios, sino en cuestiones humanas!» Mateo 16.22




Cuando Jesús anunció a sus discípulos que pronto sería entregado a los líderes judíos, que sufriría a manos de ellos y que lo matarían, pero al tercer día resucitaría, ellos respondieron con desconcierto y temor. Para nosotros, el miedo y la perplejidad de los discípulos no tienen sentido. Sin embargo, para ellos debe haber sido un golpe terrible. Aunque es probable que todo el mundo pensara así, fue el impulsivo Pedro quien se atrevió a reprender a Jesús. Y para nuestra sorpresa, Jesús respondió a la reprimenda con palabras terriblemente duras.

El Evangelio no es un mensaje dulce e ingenuo sobre un amor frágil y sin sentido. El evangelio es el remedio de Dios para nuestros pecados y maldad. Nos guste o no, somos malos. Nos guste o no, transgredimos la ley perfecta de Dios. Nos guste o no, la ley nos condena. El Evangelio es la buena noticia de que Dios, en Cristo, con amor verdadero y compasivo, dio una solución definitiva a nuestra rebelión: "Les transmití la enseñanza que recibí y que es de suma importancia: Cristo murió por nuestros pecados. , como está escrito en las Sagradas Escrituras, fue sepultado y, al tercer día, resucitó, como está escrito en las Escrituras" (1 Corintios 15: 3-4). Oponerse a esta verdad es colocarnos como adversarios (Satanás) de Dios.

Jesús exhortó a Pedro a dejar de pensar en términos humanos y a pensar como piensa Dios. La cruz da miedo, la cruz causa dolor, la cruz mata... Es natural que queramos huir de la cruz. Por eso Jesús nos dice muy claramente: "Si alguien quiere ser mi seguidor, olvídate de tus propios intereses, prepárate para morir como yo voy a morir y acompáñame". (Mateo 16.24 NTV) Tomar este camino hará del mundo nuestro enemigo. Pero, viendo la vida como Dios ve y no como nos parece, la plenitud de su presencia y su gloria se realizarán en nosotros.

viernes, 24 de junio de 2022

El mayor y más grande mandamiento

«Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?» Jesús le respondió: «“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Éste es el primero y más importante mandamiento. Y el segundo es semejante al primero: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.» Mateo 22.36-40


La respuesta de Jesús fue simple: el gran mandamiento es el amor. Pero simple no significa fácil. Toda la ley y los profetas se resumen en el amor; amor a Dios y amor al prójimo. Sin embargo, ¿quién de nosotros ama así? La ley es simple, siempre lo es, pero eso no significa que podamos cumplirla. Mientras sigamos pensando que amar a Dios y al prójimo depende de nuestra propia fuerza y de nuestra virtud, permaneceremos en la misma situación que los fariseos, saduceos y doctores de la ley.

Después de responder a la pregunta sobre el mayor mandamiento, Jesús mismo hizo una pregunta: "¿Qué piensas del Mesías?" El cumplimiento de la ley es imposible para nosotros, la ley revela nuestro pecado, nuestra miseria, nuestra falta de amor. Es solo por gracia, mediante la fe en Cristo, que Dios nos da la virtud de su Espíritu Santo para amar. A través de Cristo, en Cristo y con Cristo, el amor de Dios se derrama en nuestros corazones.



Lo que la ley, siempre justa y buena, no puede hacer por nuestra debilidad, nos lo da el Evangelio por pura gracia. "Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente." Este es el mandamiento más grande e importante. Y el segundo más importante es similar al primero: "Ama a los demás como te amas a ti mismo". El gran mandamiento de la ley es el amor, sí, pero no podemos amar como exige la ley. Solo Cristo puede transformarnos para recibir, compartir y multiplicar el amor que es él mismo en nosotros, con nosotros y a través de nosotros.

viernes, 20 de mayo de 2022

Cosas mejores

"Pero nuestro Sumo Sacerdote ha recibido un ministerio mucho mejor, pues es mediador de un pacto mejor, establecido sobre mejores promesas." Hebreos 8.6


La mayoría de nosotros prefiere una deliciosa comida casera a una bandeja plástica preparada en el microondas. Preferimos agua mineral natural al agua del grifo. Preferimos una casa cómoda y segura a una choza en medio del monte. Si bien podemos no coincidir en qué es precisamente mejor, no hay dudas que todos procuramos lo que para nosotros mismos consideramos mejor o superior.


La epístola a los Hebreos podría ser titulada: "el libro de las cosas mejores". Nos presenta a Cristo siendo superior a los ángeles, mejor que Moisés, mejor que el Sacerdocio y el tabernáculo. Todo lo anterior fue creado, enviado y aprobado por Dios, sin embargo eran sencillamente la preparación para lo mejor es insuperable que es Cristo mismo: "La ley es apenas el contorno de los bienes venideros, y no su imagen real" (Hebreos 10.1).




Cristo, habiendo consumado su obra, nos ofrece y nos otorga algo infinitamente superior a cualquier cosa bajo la antigua alianza. En él tenemos una mejor y definitiva revelación del propósito de la voluntad de Dios, y su cumplimiento. Cristo es no solamente la promesa, también el cumplimiento de la promesa, su consumador y su garante. Por Cristo, con él, y en él, disfrutamos hoy mismo la paz, la alegría y la seguridad del reinado de Dios. "Fijemos la mirada en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo que le esperaba sufrió la cruz y menospreció el oprobio, y se sentó a la derecha del trono de Dios" (Hebreos 12.2).

viernes, 15 de octubre de 2021

No estás lejos del Reino de Dios

"Uno de los escribas, que había estado presente en la discusión y que vio lo bien que Jesús les había respondido, le preguntó: «De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante?» Jesús le respondió: «El más importante es: “Oye, Israel: el Señor, nuestro Dios, el Señor es uno.” Y “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.” El segundo en importancia es: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento más importante que éstos.»" Marcos 12.28-31


Nunca antes como ahora la bandera del amor se eleva tan alto. El mensaje de Jesús es solo amor. Dios no es creador ni soberano, es relación. Jesucristo no es Dios, mucho menos Salvador, porque la salvación es amor. El Espíritu Santo es solo otro nombre para el amor entre personas. El evangelio, entonces, consiste en fomentar relaciones de tolerancia, convivencia y beneficencia. Ser cristiano, en definitiva, es ser un "buen vecino".


Dicho así, esto suena chocante, pero esto es lo que se proclama como "las sencillas enseñanzas de Jesús". La trampa de este falso evangelio, escondido bajo tanto amor y dulzura, es que nos lleva directamente a la condenación de la Ley. ¡Tanto hablar sobre el amor no es más que pura Ley, sin una pizca de Evangelio! Esto nos hace creer que podemos producir ese amor perfecto y, lamentablemente, nos lleva a la hipocresía o la desesperación.


No hay forma de amar a "Dios con todas tus fuerzas" con nuestras propias fuerzas. Tampoco hay forma de amar a "tu prójimo como a ti mismo" con nuestro amor propio. ¡Solo Cristo puede hacer eso! El Señor Jesús llevó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, pagó la condenación de los pecados al derramar su sangre en la Cruz; resucitó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante de Dios. En Cristo, justicia de Dios, la Ley se cumple perfectamente; y sólo en él, puro amor de Dios, podemos amar como Dios lo requiere. Esta es, de hecho, la verdad, si la entiendes "no estás lejos del reino de Dios".




viernes, 8 de octubre de 2021

Tu amor, Señor, está siempre delante de mí

"En ti, Señor, confío firmemente; examíname, ¡ponme a prueba!, ¡pon a prueba mis pensamientos y mis sentimientos más profundos!" Salmos 26.1-2

Quién más quién menos, todos estamos escandalizados por las injusticias que nos rodean. Sin embargo, si somos sinceros, sólo nos conmueven si nos afectan directamente. Oramos y clamamos a Dios por justicia, a menudo ignorando u ocultando que nosotros mismos somos responsables de acciones y estructuras injustas. Nos cuesta reconocer que la injusticia del mundo es, en mayor o menor grado, una proyección de nuestra propia injusticia. Sin el menor asomo de vergüenza, solemos pensar y decir: "Lavadas ya mis manos y limpias de pecado,quiero, Señor, acercarme a tu altar".


Es muy humano querer justificarnos. Nuestro estándar de santidad e integridad es el pecado de los demás y no la perfección de Dios. Es por eso que caemos fácilmente en la trampa de la justicia propia. Dentro de nuestro pequeño corazón fariseo vive la fantasía de que cumplimos la ley de Dios y somos moral y espiritualmente mejores que el resto de la humanidad. Sin el menor asomo de vergüenza, solemos pensar y decir: "Jamás conviví con los mentirosos ni me junté con los hipócritas. Odio las reuniones de los malvados; ¡jamás conviví con los perversos!"


Dios no nos dejó a oscuras ni a tientas. Filósofos, políticos y religiosos no son la respuesta, El Señor "nos habló por medio del Hijo, a quien hizo heredero de todas las cosas y por quien hizo el universo". Ciertamente, Dios está preocupado por nuestra conducta moral, especialmente cuando se trata de nuestras relaciones con otras personas. El Señor no está interesado en reglas abstractas e inhumanas, sino que nos exhorta a amarnos los unos a los otros sin restricciones ni imposiciones. El Padre bueno nos dio a su Hijo para recordarnos que somos, en él, hijos e hijas amados, acogidos y llamados a jugar en la alegría de la reconciliación. Esa es la justicia de Dios: amor incondicional manifestado. Sin ninguna vergüenza, sí podemos decir: Cristo es mi justicia, y soy libre para amar como él ama.




viernes, 24 de septiembre de 2021

Como árboles plantados a la orilla de un río

"Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones, sino que se deleitan en la ley del Señor meditando en ella día y noche. Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen." Salmos 1.1-3


Aunque nos negamos a aceptar que sea así, la vida es incierta. Como decía la famosa Mafalda: “ahora que me sé todas las respuestas, me cambiaron las preguntas”. Así pasan nuestros días, entre dudas, prejuicios, certezas débiles y muchas máscaras. Las religiones, las filosofías, las ideas políticas o el entretenimiento no ofrecen nada duradero. ¿Qué es lo único que puede hacernos felices? El hábito de meditar en la ley divina y deleitarse en ella.


Ante la confusión de nuestro mundo, es natural que enfoquemos nuestros pensamientos y deseos en querer comprenderlo y transformarlo. Sin embargo, todas las respuestas no son más que parches de papel en una presa de hormigón. Solo la meditación sobre la ley divina (todo el bien) proporciona respuesta, aliento y paz para la vida. Porque, bajo la ley, nos convertimos en la imagen externa de nuestros pensamientos internos; también porque la meditación conduce a la comprensión.




¿De qué manera alguien que medita en la ley divina es como un “árbol plantado al borde de las corrientes de agua”? La verdad es que, cuando vemos quiénes son los ricos del mundo, surgen profundas dudas sobre la bondad y la justicia. Sin embargo, Dios permanece fiel y firme, y en Jesús, manso, bondadoso y misericordioso, nos muestra su verdadero rostro y nos llama a manifestar su presencia en este mundo lleno de dolor y decepción. La ley divina nos proporciona el entorno mental y espiritual más adecuado para nuestro crecimiento y desarrollo en estos planos. Así, prosperamos según Dios y cumplimos infaliblemente nuestro destino como humanidad.

viernes, 21 de mayo de 2021

El Señor conoce los caminos...

"Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados, ni se detiene a hablar con pecadores, ni se sienta a conversar con blasfemos. Que, por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y día y noche medita en ella." Salmos 1.1-2


¿En qué consiste principalmente es estado de bienaventuranza? En estar en paz consigo mismo, que es el estado de quienes cultivan hábitos constructivos de pensamiento, palabra y acción. ¿Cómo podemos tener estos hábitos de vida? Deleitándonos en la ley divina y meditándola continuamente.


¿Cuál es el resultado de una meditación fiel sobre la ley divina? Comprensión, que hace fecunda la mente "como un árbol plantado junto a corrientes de agua" y la afianza en la conciencia de la justicia. Solo el bien es eterno. Por lo tanto, el mal debe disiparse como paja antes de quemarlo. Como todo lo efímero, "los malvados no serán juzgados".


"Porque el Señor aprueba el camino de los justos". El camino de los justos está en armonía con la ley divina; por lo tanto, se destaca claramente a la luz de la sabiduría divina, y todo el que está en esa luz está seguro de su camino.




viernes, 9 de abril de 2021

Crea en mí un corazón puro

"Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud! ¡No me despidas de tu presencia, ni quites de mí tu santo espíritu! ¡Devuélveme el gozo de tu salvación! ¡Dame un espíritu dispuesto a obedecerte!" Salmos 51.10-12


La parte más misteriosa de la naturaleza humana es el corazón. Como sede de sentimientos, deseos y anhelos, el corazón puede ser, y de hecho es, engañoso y cambiante. De la experiencia, a veces amarga, aprendemos que el corazón debe guiarse por la sabiduría. Todos sabemos que si nos rendimos ciegamente a los impulsos sugeridos por nuestros deseos, sufriremos muchas caídas. Sólo un corazón guiado por la sabiduría divina puede desear con rectitud.


El salmista, después de seguir sus impulsos ciegos, sufrió la amarga experiencia de la culpa y el dolor. Una amargura que todos hemos sentido más de una vez. Al principio tratamos de ocultar la falta, luego nos justificamos, pero al final siempre sentimos el peso de nuestras acciones. David se rindió al amor desenfrenado y cayó en un pecado grave. Pero siempre buscó la guía divina; El suyo no fue un pecado de mera indulgencia animal, y por lo tanto fue corregido bajo la ley mediante el arrepentimiento y el regreso a la Verdad.


El primer paso en cualquier reforma es el reconocimiento del poder de la ley. La sabiduría nos muestra qué es la ley y dónde fallamos. Entonces, se nos muestra que no hay ira contra nosotros de parte de Dios. La transgresión de la ley trae consigo su propio castigo. No somos castigados por causa de nuestros pecados, sino que ellos mismos son nuestra pena. Cuando, con una mente abierta, reconocemos un error y, al mismo tiempo, le negamos cualquier poder sobre nosotros, el camino del principio superior, el Señor, se abre en la conciencia, y estamos verdaderamente aquí y ahora limpios de nuestros pecados. y sus efectos.