sábado, 20 de diciembre de 2025
Buenas noticias para los pobres
jueves, 27 de marzo de 2025
¡Que dejen los impíos su camino, y los malvados sus malos pensamientos!
Estudio Bíblico
Lectura: Isaías 55:1-7
1. ¿Qué?
El capítulo 55 de Isaías es otro llamado que hace el Señor para que se acerquen a Él, y presenta más razones por las que el Israel dispersado y todos nosotros deberíamos querer confiar en Él y seguirlo.
2. ¿Quién?
En este pasaje nos encontramos con el profeta Isaías que, hablando en nombre de Dios, hace un llamado universal para que las personas se conviertan de sus malos caminos y busquen a Dios mientras aún hay oportunidad.
3. ¿Dónde?
En el libro de Isaías, la ciudad de Jerusalén es mencionada en varios pasajes, donde se le describe como la morada de Dios, la ciudad de las fiestas y un lugar de paz.
4. ¿Cuándo?
Isaías vivió en Jerusalén durante la segunda mitad del reinado de Israel y habló a los líderes de Jerusalén y Judá en nombre de Dios. Isaías trajo consigo una advertencia sobre el juicio divino, advirtiendo a los líderes corruptos de Israel que su rebelión contra el pacto con Dios tendría un precio.
5. ¿Por qué, para qué?
El profeta Isaías nos recuerda que nuestras preocupaciones diarias a menudo nos distraen de lo verdaderamente esencial: la conexión con Dios. En un mundo lleno de ruido y distracción, Isaías nos exhorta a hacer una pausa, a buscar activamente la presencia del Señor y a recordar lo cerca que está de nosotros. La búsqueda de Dios no es solo un acto de necesidad, sino también un acto de amor. Aprovechemos cada momento para llamarlo, sabiendo que su respuesta está a solo una oración de distancia.
martes, 11 de febrero de 2025
El conocimiento de Dios
Estudio Bíblico
sábado, 20 de julio de 2024
¿Cómo llega el hijo del hombre a ser Hijo de Dios?
viernes, 9 de junio de 2023
Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio
viernes, 2 de diciembre de 2022
Un reinado de paz y justicia
"De ese tronco que es Jesé, sale un retoño; un retoño brota de sus raíces. [...] En ese tiempo el retoño de esta raíz que es Jesé se levantará como una señal para los pueblos; las naciones irán en su busca, y el sitio en que esté será glorioso." Isaías 11.1, 10
Durante generaciones el pueblo de Judá había endurecido su corazón e ignorado, cuando no directamente rechazado y matado, a aquellos que les advertirían de las consecuencias de ir tras dioses extraños, y como resultado se apartaban más y más de la instrucción del Dios de sus padres, Abraham, Isaac y Jacob, hasta que sus ciudades quedaron desoladas y su gente arrastrada al cautiverio.
No obstante, Dios levantó de la "buena semilla" al buen rey Ezequías (Yizqiyyâhu), quien brotó entre ellos como un retoño del tronco del árbol cuya sustancia permaneció en él, reunió a los miembros dispersos de su pueblo, restauró y purificó el Templo, y volvió a la legítima adoración del Dios único. Isaías fue consejero de Ezequías y en ese momento predijo la era del reinado del Mesías, una profecía cumplida siete siglos después en la venida de Jesús (Yeshúa) a su pueblo, y cada vez que reconocemos en la conciencia de cada individuo la verdad de nuestro ser real.
"El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besarán". El significado del nombre Jesé (Yishay) es regalo, don, dádiva. El reinado de justicia y paz no es un logro del esfuerzo humano, de la moral o de la política, sino una dádiva generosa de Dios cuando vivimos en armonía con el orden divino.
El anuncio de Isaías (Yeshayaáh) es tan claro en su significado que necesita poca interpretación. Procuraremos aplicar las enseñanzas de esta profecía, el anhelo y la manifestación de la era mesiánica, justica, paz, bondad y amor de manera práctica para guiarnos en nuestra vida cotidiana.
viernes, 25 de noviembre de 2022
Forjarán sus espadas en rejas de arado
viernes, 30 de septiembre de 2022
¿Cuántos panes tienen ustedes?
En las calles y las plazas
grita el hambre de tantas
barriguitas solitarias,
¿Cuántos panes tienen ustedes?
En las cárceles y hospitales
llora la soledad de tantos
corazones abandonados,
¿Cuántos abrazos tienen ustedes?
En los campos y ciudades
tiembla el frío de tantas
espaldas descubiertas,
¿Cuántas camisas tienen ustedes?
En las chacras y en los montes
gime la sed de tantos
campesinos resecados
¿Cuánta agua tienen ustedes?
viernes, 3 de junio de 2022
Buenas noticias para los pobres
«El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Lucas 4.18-19
¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, el poder significa fuerza, prestigio y riqueza. Fuerza para oprimir. Prestigio para conducir. Riqueza para adquirir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres son despreciables y prescindibles. Dios, por otro lado, ve el poder como una manifestación de la plenitud de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.
Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad del Señor", el verdadero jubileo que redime a los pobres, sana a los enfermos, da libertad a los cautivos y descanso para la tierra. El poder mundano es incompatible e irreconciliable con el Evangelio. Porque Dios, en Cristo y por el poder del Espíritu, estos últimos son ciertamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad". (2 Corintios 3.17)
Unidos a Jesús, por medio de la fe, también nosotros hemos sido ungidos para "anunciar la buena nueva a los pobres y la libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y anunciar el año agradable de la buena voluntad del Señor". No podemos profesar ser cristianos y vivir de acuerdo con el sistema mundano o, peor aún, desearlo. Aferrándonos a las promesas de la palabra de Dios, podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, el mundo y el diablo. En la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir con nuestro Maestro: "Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes".
jueves, 16 de diciembre de 2021
Jesús
viernes, 26 de noviembre de 2021
El tiempo señalado
"Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán." Mateo 1.1
viernes, 29 de octubre de 2021
Juicio justo
viernes, 8 de octubre de 2021
Tu amor, Señor, está siempre delante de mí
"En ti, Señor, confío firmemente; examíname, ¡ponme a prueba!, ¡pon a prueba mis pensamientos y mis sentimientos más profundos!" Salmos 26.1-2
Quién más quién menos, todos estamos escandalizados por las injusticias que nos rodean. Sin embargo, si somos sinceros, sólo nos conmueven si nos afectan directamente. Oramos y clamamos a Dios por justicia, a menudo ignorando u ocultando que nosotros mismos somos responsables de acciones y estructuras injustas. Nos cuesta reconocer que la injusticia del mundo es, en mayor o menor grado, una proyección de nuestra propia injusticia. Sin el menor asomo de vergüenza, solemos pensar y decir: "Lavadas ya mis manos y limpias de pecado,quiero, Señor, acercarme a tu altar".
Es muy humano querer justificarnos. Nuestro estándar de santidad e integridad es el pecado de los demás y no la perfección de Dios. Es por eso que caemos fácilmente en la trampa de la justicia propia. Dentro de nuestro pequeño corazón fariseo vive la fantasía de que cumplimos la ley de Dios y somos moral y espiritualmente mejores que el resto de la humanidad. Sin el menor asomo de vergüenza, solemos pensar y decir: "Jamás conviví con los mentirosos ni me junté con los hipócritas. Odio las reuniones de los malvados; ¡jamás conviví con los perversos!"
Dios no nos dejó a oscuras ni a tientas. Filósofos, políticos y religiosos no son la respuesta, El Señor "nos habló por medio del Hijo, a quien hizo heredero de todas las cosas y por quien hizo el universo". Ciertamente, Dios está preocupado por nuestra conducta moral, especialmente cuando se trata de nuestras relaciones con otras personas. El Señor no está interesado en reglas abstractas e inhumanas, sino que nos exhorta a amarnos los unos a los otros sin restricciones ni imposiciones. El Padre bueno nos dio a su Hijo para recordarnos que somos, en él, hijos e hijas amados, acogidos y llamados a jugar en la alegría de la reconciliación. Esa es la justicia de Dios: amor incondicional manifestado. Sin ninguna vergüenza, sí podemos decir: Cristo es mi justicia, y soy libre para amar como él ama.
viernes, 1 de octubre de 2021
Denles ustedes de comer
"Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban. Como ya se hacía de noche, los discípulos se le acercaron y le dijeron: —Ya es tarde, y éste es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida. Jesús les contestó: —No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer. Ellos respondieron: —No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados. Jesús les dijo: —Tráiganmelos aquí." Mateo 14.14-18
Nuestra vida, en las condiciones actuales, es demasiado agitada. Las relaciones con la comunidad, la familia, el trabajo y la vida personal se han convertido, para la mayoría de nosotros, en obligaciones pesadas y agotadoras. Al leer el pasaje de hoy, nos damos cuenta de que no fue diferente para Jesús y sus discípulos. Cansados de la agotadora actividad, deseaban retirarse para tener tiempo para descansar y recuperar fuerzas.
Mientras Jesús y sus discípulos habían ido en bote a un lugar apartado, la gente siguió caminando alrededor del lago y llegó al lugar adonde habían llegado. Habría sido justificado que se enojaran y quisieran negarse a servir a los que buscaban la ayuda de Cristo. Sin embargo, se nos dice que Jesús "sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban".
Aunque las exigencias de la vida cotidiana son muchas veces muy pesadas para nosotros, tanto que lo único que queremos es huir a un lugar aislado, Jesús sigue exhortándonos "denles ustedes de comer". Las buenas obras no nos ganan ningún favor especial de Dios, Él nos da todo por pura gracia en Jesucristo, y a través de Jesucristo. Jesucristo, Dios mismo, cargó con todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, fue condenado por todos los pecados al derramar Su sangre hasta morir en la Cruz; se levantó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Pero la fe nos está transformando cada vez más a la imagen de Cristo, y se manifiesta en un amor práctico y compasivo. No servimos por deber, ni siquiera por gratitud, sino por amor y en perfecta libertad, al igual que el Maestro.
viernes, 10 de septiembre de 2021
El mal gobierno no siempre dominará
"El mal gobierno no siempre dominará en la tierra que Dios ha dado a su pueblo, no sea que su pueblo comience a practicar la maldad. Señor, haz bien a los hombres buenos, a los hombres de corazón sincero; pero a los que van por mal camino hazlos correr la suerte de los malhechores." Salmos 125.3-5
Las últimas décadas han sido escenario del surgimiento y radicalización de amplios sectores evangélicos, cuya sed de poder y dominación se expresa de manera virulenta y violenta. Enmascarado detrás de un discurso moralizador está el deseo de imponer, por la fuerza si es necesario, una visión reducida y reduccionista del mundo. El amor incondicional de Dios es reemplazado por un legalismo opresivo. La palabra de perdón y reconciliación da paso a la idolatría de las armas. El reinado de Cristo, príncipe de paz, es pisoteado por el aplauso a políticos oportunistas que usan el nombre de Dios para disfrazar el vómito de sus sórdidos intereses.
"El cetro de los impíos no prevalecerá sobre la tierra entregada a los justos; si lo fuera, incluso los justos cometerían injusticia". Muchos nos sentimos perplejos e impotentes ante la situación: injusticia, violencia manifestada en innumerables formas, corrupción y malicia, disfrazada bajo el disfraz de la aprobación de numerosos sectores eclesiásticos. Aunque el panorama se ve cada día más oscuro, la luz de la esperanza prevalece. A menudo llegamos a pensar que tal vez somos nosotros los que malinterpretamos, pero Dios no nos deja indefensos.
El mal no se combate con el mal. La oscuridad no se desenmascara con una mayor oscuridad. Solo el calor del bien y la luz de la verdad pueden disipar la frialdad y la oscuridad del mal. Frente al moralismo ciego y opresivo, practiquemos la compasión. Frente a la violencia desenfrenada, practiquemos la paz. Frente a la corrupción, practiquemos la rectitud. Como pueblo de Dios, confiamos en que él transformará todo en la consumación de todas las cosas; sin embargo, no fuimos creados para esperar de brazos cruzados. El anhelo de "cielos nuevos y una tierra nueva" es inseparable del anhelo y la práctica de la "justicia que habita en ellos". "Señor, trata con bondad a los que hacen el bien, a los que tienen un corazón recto. Pero a los que se desvían por caminos torcidos, el Señor castigará a los malhechores".
viernes, 23 de julio de 2021
Sobre todos, por medio de todos, y en todos

viernes, 16 de julio de 2021
El rey de gloria
"¡Del Señor son la tierra y su plenitud! ¡Del Señor es el mundo y sus habitantes! ¡El Señor afirmó la tierra sobre los mares! ¡El Señor la estableció sobre los ríos!" Salmos 24.1-2
El tema del Salmo 24 es la plenitud del poder y la majestad de Dios manifestados en la creación y, en segundo lugar, la participación humana en esta perfección divina. Nuestra manera común de pensar y hablar no es suficiente para abarcar la profundidad del amor y la generosidad de Dios, ni nuestra participación en la plenitud de su manifestación. Solamente la poesía es el vehículo adecuado para pensamientos tan elevados y hermosos, para la imaginación y emoción. Todo esto está en la mente de Dios, Todo-bondadoso.
¿Cómo es posible que un ser humano finito pueda acercarse a la perfección y majestad del Infinito? Con amor, integridad y honestidad. "El de manos limpias y corazón puro"... Con veracidad y autenticidad de mente, corazón y alma, con sinceridad y franqueza. Quien pueda desarrollar estas cualidades trascendentales por gracia, y quien las desarrolle, asciende "al monte del Señor" y puede entrar al "Lugar Santo".
Jesucristo, Dios mismo, cargó con todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, fue condenado por todos los pecados al derramar Su sangre hasta morir en la Cruz; se levantó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. El Señor, bondadoso y compasivo, quiere hacernos partícipes de la plenitud de su amor. No debemos ser arrebatados en un mundo etéreo para disfrutar de la comunión divina. Aquí y ahora Dios está presente: en la generosidad de la creación; en "manos limpias y corazón puro"; en compasión y justicia. "Así son los que le buscan, los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob".
viernes, 21 de mayo de 2021
El Señor conoce los caminos...
"Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados, ni se detiene a hablar con pecadores, ni se sienta a conversar con blasfemos. Que, por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y día y noche medita en ella." Salmos 1.1-2
¿En qué consiste principalmente es estado de bienaventuranza? En estar en paz consigo mismo, que es el estado de quienes cultivan hábitos constructivos de pensamiento, palabra y acción. ¿Cómo podemos tener estos hábitos de vida? Deleitándonos en la ley divina y meditándola continuamente.
¿Cuál es el resultado de una meditación fiel sobre la ley divina? Comprensión, que hace fecunda la mente "como un árbol plantado junto a corrientes de agua" y la afianza en la conciencia de la justicia. Solo el bien es eterno. Por lo tanto, el mal debe disiparse como paja antes de quemarlo. Como todo lo efímero, "los malvados no serán juzgados".
"Porque el Señor aprueba el camino de los justos". El camino de los justos está en armonía con la ley divina; por lo tanto, se destaca claramente a la luz de la sabiduría divina, y todo el que está en esa luz está seguro de su camino.
viernes, 9 de abril de 2021
Crea en mí un corazón puro
"Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud! ¡No me despidas de tu presencia, ni quites de mí tu santo espíritu! ¡Devuélveme el gozo de tu salvación! ¡Dame un espíritu dispuesto a obedecerte!" Salmos 51.10-12
La parte más misteriosa de la naturaleza humana es el corazón. Como sede de sentimientos, deseos y anhelos, el corazón puede ser, y de hecho es, engañoso y cambiante. De la experiencia, a veces amarga, aprendemos que el corazón debe guiarse por la sabiduría. Todos sabemos que si nos rendimos ciegamente a los impulsos sugeridos por nuestros deseos, sufriremos muchas caídas. Sólo un corazón guiado por la sabiduría divina puede desear con rectitud.
El salmista, después de seguir sus impulsos ciegos, sufrió la amarga experiencia de la culpa y el dolor. Una amargura que todos hemos sentido más de una vez. Al principio tratamos de ocultar la falta, luego nos justificamos, pero al final siempre sentimos el peso de nuestras acciones. David se rindió al amor desenfrenado y cayó en un pecado grave. Pero siempre buscó la guía divina; El suyo no fue un pecado de mera indulgencia animal, y por lo tanto fue corregido bajo la ley mediante el arrepentimiento y el regreso a la Verdad.
El primer paso en cualquier reforma es el reconocimiento del poder de la ley. La sabiduría nos muestra qué es la ley y dónde fallamos. Entonces, se nos muestra que no hay ira contra nosotros de parte de Dios. La transgresión de la ley trae consigo su propio castigo. No somos castigados por causa de nuestros pecados, sino que ellos mismos son nuestra pena. Cuando, con una mente abierta, reconocemos un error y, al mismo tiempo, le negamos cualquier poder sobre nosotros, el camino del principio superior, el Señor, se abre en la conciencia, y estamos verdaderamente aquí y ahora limpios de nuestros pecados. y sus efectos.

















