Mostrando entradas con la etiqueta justicia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta justicia. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de diciembre de 2025

Buenas noticias para los pobres

"Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, y en el día de reposo entró en la sinagoga, como era su costumbre, y se levantó a leer las Escrituras. Se le dio el libro del profeta Isaías, y al abrirlo encontró el texto que dice: «El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Enrolló luego el libro, se lo dio al asistente, y se sentó. Todos en la sinagoga lo miraban fijamente. Entonces él comenzó a decirles: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»" Lucas 4:16-21

¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, poder significa fuerza, prestigio, y riqueza. Fuerza para subyugar. Prestigio para exaltarse. Riqueza para oprimir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres, son despreciables y prescindibles. Dios, por el contrario, ve el poder como manifestación de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.

Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad de Señor", el verdadero jubileo que trae reivindicación a los pobres, sanidad a los enfermos, libertad a los cautivos y descanso a la tierra. El poder mundano es incompatible, e irreconciliable, con la buena noticia que anuncia Jesús. Para Dios, en Cristo, y por el poder del Espíritu, los últimos son efectivamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad" (2 Corintios 3:17).

En el Bautismo nosotros también fuimos ungidos para "proclamar buenas noticias a los pobres; anunciar libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, poner en libertad a los oprimidos y pregonar el año agradable de la buena voluntad de Señor". No podemos profesar ser cristianos y desear, o peor aún vivir y justificar, el sistema del mundo. Aferrados a las promesas de la palabra de Dios podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, del mundo y del diablo. Libres en la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir, junto con nuestro Maestro: «Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes.»



jueves, 27 de marzo de 2025

¡Que dejen los impíos su camino, y los malvados sus malos pensamientos!

 Estudio Bíblico

 

Lectura: Isaías 55:1-7

 

 


1. ¿Qué?

El capítulo 55 de Isaías es otro llamado que hace el Señor para que se acerquen a Él, y presenta más razones por las que el Israel dispersado y todos nosotros deberíamos querer confiar en Él y seguirlo.

 

2. ¿Quién?

En este pasaje nos encontramos con el profeta Isaías que, hablando en nombre de Dios, hace un llamado universal para que las personas se conviertan de sus malos caminos y busquen a Dios mientras aún hay oportunidad.

 

3. ¿Dónde?

En el libro de Isaías, la ciudad de Jerusalén es mencionada en varios pasajes, donde se le describe como la morada de Dios, la ciudad de las fiestas y un lugar de paz. 

 

4. ¿Cuándo?

Isaías vivió en Jerusalén durante la segunda mitad del reinado de Israel y habló a los líderes de Jerusalén y Judá en nombre de Dios. Isaías trajo consigo una advertencia sobre el juicio divino, advirtiendo a los líderes corruptos de Israel que su rebelión contra el pacto con Dios tendría un precio.

 

5. ¿Por qué, para qué?

El profeta Isaías nos recuerda que nuestras preocupaciones diarias a menudo nos distraen de lo verdaderamente esencial: la conexión con Dios. En un mundo lleno de ruido y distracción, Isaías nos exhorta a hacer una pausa, a buscar activamente la presencia del Señor y a recordar lo cerca que está de nosotros. La búsqueda de Dios no es solo un acto de necesidad, sino también un acto de amor. Aprovechemos cada momento para llamarlo, sabiendo que su respuesta está a solo una oración de distancia.

martes, 11 de febrero de 2025

El conocimiento de Dios

 Estudio Bíblico 

Lectura: Jeremías 9: 23-24



1. ¿Qué? 
Jeremías 9:23-24 enseña que la mayor prioridad de los seres humanos es conocer a Dios, y que el orgullo debe estar en ello y no en las riquezas, el poder o la sabiduría.

2. ¿Quién? 
Jeremías (יִרְמְיָהוּ) (Anatot, Judea; 626 a. C.-Daphnae, Egipto 586 a. C.) fue un profeta hebreo, hijo del sacerdote Hilcías. Jeremías vivió entre el 626-586 a. C. en Judá, Jerusalén, Babilonia y Egipto. Fue coetáneo de Ezequiel y anterior a Daniel.

3. ¿Dónde? 
El libro de Jeremías fue escrito en Jerusalén, donde el profeta Jeremías ejerció su ministerio.


4. ¿Cuándo? 
El libro de Jeremías se escribió entre los años 630 y 580 a.C. Esto abarca el período de los reinados de los últimos cinco reyes de Judá.

5. ¿Por qué, para qué? 
El profeta Jeremías advierte contra la confianza en la sabiduría, el poder y las riquezas humanas. Los seres humanos tienden a gloriarse y confiar en estas cosas, pero son inadecuadas e insuficientes. La causa de los problemas del mundo es que los humanos se glorían en sí mismos y confían en sí mismos en lugar de confiar en Dios.

sábado, 20 de julio de 2024

¿Cómo llega el hijo del hombre a ser Hijo de Dios?

"Por esta causa doblo mis rodillas al Padre de nuestro Señor Jesucristo, Del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra, Que os dé, conforme á las riquezas de su gloria, el ser corroborados con potencia en el hombre interior por su Espíritu. Que habite Cristo por la fe en vuestros corazones; para que, arraigados y fundados en amor, Podáis bien comprender con todos los santos cuál sea la anchura y la longura y la profundidad y la altura, Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios." Efesios 3:14-19


¿Cómo llega el hijo del hombre a ser Hijo de Dios? ¿Cómo el ser humano se eleva a la naturaleza divina? Por una transformación de la naturaleza terrenal en divina a través de la aspiración y esfuerzos fielmente continuos para expresar lo divino. No por una inclinación natural de la propia voluntad, sino por la obra del Espíritu por medio de la Palabra.


¿Qué clase de expresión es apropiada para nosotros cuando somos “fortalecidos con poder en el hombre interior por medio de su Espíritu”? La expresión del carácter divino que se refleja en amor, compasión, justicia, benignidad, paciencia y generosidad.




¿Qué es el “Hijo unigénito” para cada uno de nosotros? De modo subjetivo es nuestro verdadero yo espiritual. Al conocer y reconocer a Cristo en nuestros pensamientos, palabras y obras, efectuamos la transformación de la carne en espíritu y hacemos de lo externo algo interno. Es el don que recibimos por medio de la acción de la Palabra y los sacramentos, instrumentos del Espíritu: la Cristificación.

viernes, 9 de junio de 2023

Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio

"¡Vengan, volvamos nuestros ojos al Señor! Ciertamente él nos arrebató, pero nos sanará; nos hirió, pero vendará nuestras heridas; Después de dos días nos dará vida, y al tercer día nos resucitará para que vivamos en su presencia. Entonces conoceremos al Señor, y más y más lo iremos conociendo. Vendrá a nuestro encuentro como la luz del alba, como vienen a la tierra las lluvias tempranas y las lluvias tardías. «¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Y qué voy a hacer contigo, Judá? La piedad de ustedes es como una nube matutina; es como el rocío del amanecer, que pronto se desvanece. Por eso los hice pedazos por medio de los profetas. Los aniquilé con las palabras de mi boca. La sentencia contra ustedes brotó como la luz. Lo que yo quiero es misericordia, y no sacrificio; ¡conocimiento de Dios, más que holocaustos!»" Oseas 6.1-6

De acuerdo al texto, Yahvé (יהוה‎), el Señor, trae tanto el bien como el mal sobre su pueblo. ¿Cómo conciliar al Yahvé iracundo del Antiguo Testamento con el Padre amoroso del Nuevo Testamento? Los profetas y los videntes que escribieron el Antiguo Testamento, que eran parte de un pueblo "necio y duro de corazón", no habían desarrollado el amor y atribuían a Dios características parecidas a las de ellos, tanto buenas como malas. A medida que el pueblo era moldeado por el amor divino, sus profetas también comenzaron a proclamar que Dios es compasivo, misericordioso y amante de la justicia.

Cuando tengamos una fe perfecta, ¿tendremos dos medidas, el bien y el mal, o veremos la perfección absoluta y dejaremos de emitir juicios sobre las cosas transitorias? En la conciencia espiritual pura tendremos la certeza de la perfección divina. En la alegoría de Adán y Eva, Yahvé advierte a la humanidad que no coma del árbol del conocimiento del bien y del mal. Jesús dijo: "Ustedes juzgan según criterios humanos; yo no juzgo a nadie"; y "al que oye mis palabras, y no las obedece, no lo juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo".



Podemos llegar a darnos cuenta del principio de perfección dentro de nosotros, la fuente de nuestro ser en Dios, cuando hayamos cesado de juzgar o censurar a alguien o algo, y hayamos comprendido la verdad de que el Señor desea la bondad espiritual en nosotros en lugar del sacrificio, y una correcta comprensión de él y la buena noticia de su buena voluntad hacia nosotros en lugar de dones efímeros.

viernes, 2 de diciembre de 2022

Un reinado de paz y justicia

"De ese tronco que es Jesé, sale un retoño; un retoño brota de sus raíces. [...] En ese tiempo el retoño de esta raíz que es Jesé se levantará como una señal para los pueblos; las naciones irán en su busca, y el sitio en que esté será glorioso." Isaías 11.1, 10


Durante generaciones el pueblo de Judá había endurecido su corazón e ignorado, cuando no directamente rechazado y matado, a aquellos que les advertirían de las consecuencias de ir tras dioses extraños, y como resultado se apartaban más y más de la instrucción del Dios de sus padres, Abraham, Isaac y Jacob, hasta que sus ciudades quedaron desoladas y su gente arrastrada al cautiverio. 


No obstante, Dios levantó de la "buena semilla" al buen rey Ezequías (Yizqiyyâhu), quien brotó entre ellos como un retoño del tronco del árbol cuya sustancia permaneció en él, reunió a los miembros dispersos de su pueblo, restauró y purificó el Templo, y volvió a la legítima adoración del Dios único. Isaías fue consejero de Ezequías y en ese momento predijo la era del reinado del Mesías, una profecía cumplida siete siglos después en la venida de Jesús (Yeshúa) a su pueblo, y cada vez que reconocemos en la conciencia de cada individuo la verdad de nuestro ser real.


"El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besarán"El significado del nombre Jesé (Yishay) es regalo, don, dádiva. El reinado de justicia y paz no es un logro del esfuerzo humano, de la moral o de la política, sino una dádiva generosa de Dios cuando vivimos en armonía con el orden divino.




El anuncio de Isaías (Yeshayaáh) es tan claro en su significado que necesita poca interpretación. Procuraremos aplicar las enseñanzas de esta profecía, el anhelo y la manifestación de la era mesiánica, justica, paz, bondad y amor de manera práctica para guiarnos en nuestra vida cotidiana.

viernes, 25 de noviembre de 2022

Forjarán sus espadas en rejas de arado

"Así él juzgará entre las naciones y arbitrará entre los muchos pueblos y forjarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas; no alzará espada nación contra nación; nunca más conocerán la guerra." Isaías 2.4

Los esfuerzos humanos poco, por no decir nada, pueden hacer para alcanzar la verdadera paz, profunda y duradera, hermanada con la justicia. Esa paz es de naturaleza divina, eterna e inalterable. La fe es el medio, el camino correcto, para alcanzar esa paz que sólo Dios puede dar y el mundo no puede de ningún modo conocer.

El monte de YHWH, en la profecía de Isaías, que ha de ser "establecido sobre la cumbre de las montañas" y "exaltado sobre las colinas; y todas las naciones fluirán hacia él", representa esa elevada conciencia espiritual que finalmente llega a quienes se establecen y afirman en la certeza de la comunión con el Eterno.



Isaías anuncia que en la era mesiánica los instrumentos de guerra serán transformados en implementos de paz. Cuando pensamos en la guerra imaginamos pensamientos destructivos e instrumentos destructivos para llevar a cabo esos pensamientos. Los pensamientos de conflicto se apoderan de la mente creativa del ser humano y se materializan en una multitud de instrumentos de guerra. Por otro lado, los pensamientos de paz se convierten en agentes constructivos, transformando los pensamientos tanto por dentro como por fuera, y redimiendo a toda la tierra de la guerra.

viernes, 30 de septiembre de 2022

¿Cuántos panes tienen ustedes?

En las calles y las plazas

grita el hambre de tantas

barriguitas solitarias,

¿Cuántos panes tienen ustedes?

 

En las cárceles y hospitales

llora la soledad de tantos

corazones abandonados,

¿Cuántos abrazos tienen ustedes?

 

En los campos y ciudades

tiembla el frío de tantas

espaldas descubiertas,

¿Cuántas camisas tienen ustedes?

 

En las chacras y en los montes

gime la sed de tantos

campesinos resecados

¿Cuánta agua tienen ustedes?




viernes, 3 de junio de 2022

Buenas noticias para los pobres

«El Espíritu del Señor está sobre mí. Me ha ungido para proclamar buenas noticias a los pobres; me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos, a dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos y a proclamar el año de la buena voluntad del Señor.» Lucas 4.18-19


¿Qué es el poder? Para el sistema mundano, el poder significa fuerza, prestigio y riqueza. Fuerza para oprimir. Prestigio para conducir. Riqueza para adquirir. Para el triunfalismo imperante en el mundo, los débiles, los anónimos, los pobres son despreciables y prescindibles. Dios, por otro lado, ve el poder como una manifestación de la plenitud de su Espíritu. El poder de Dios sana, libera y reconcilia.


Jesús anuncia "el año agradable de la buena voluntad del Señor", el verdadero jubileo que redime a los pobres, sana a los enfermos, da libertad a los cautivos y descanso para la tierra. El poder mundano es incompatible e irreconciliable con el Evangelio. Porque Dios, en Cristo y por el poder del Espíritu, estos últimos son ciertamente los primeros. "Porque el Señor es el Espíritu y donde está el Espíritu del Señor, hay libertad". (2 Corintios 3.17)


Unidos a Jesús, por medio de la fe, también nosotros hemos sido ungidos para "anunciar la buena nueva a los pobres y la libertad a los cautivos, dar vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y anunciar el año agradable de la buena voluntad del Señor". No podemos profesar ser cristianos y vivir de acuerdo con el sistema mundano o, peor aún, desearlo. Aferrándonos a las promesas de la palabra de Dios, podemos vencer, con el poder del Espíritu, las tentaciones de la carne, el mundo y el diablo. En la libertad con que Cristo nos hizo libres, podemos decir con nuestro Maestro: "Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de ustedes".

jueves, 16 de diciembre de 2021

Jesús

"María, la madre de Jesús, estaba comprometida con José, pero antes de unirse como esposos se encontró que ella había concebido del Espíritu Santo. José, su marido, era un hombre justo y quiso dejarla secretamente, pues no quería denigrarla. Mientras José reflexionaba al respecto, un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu mujer, porque su hijo ha sido concebido por el Espíritu Santo. María tendrá un hijo, a quien pondrás por nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor dijo por medio del profeta: «Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Emanuel, que significa: “Dios está con nosotros.”»" Mateo 1.18-23

La Navidad llega durante el momento más oscuro del año en el hemisferio norte. Ése fue el ambiente en el cual se escribieron las historias del nacimiento de Jesús. ¿Es acaso una sorpresa que anhelemos la luz: refulgente, brillante, radiante, resplandeciente, deslumbrante, luminosa? "Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.»" Juan 8.12



El camino de la salvación que Dios ha establecido requería enviar al Hijo de Dios al mundo, y él debía tomar nuestros pecados al ser bautizado por el Juan el Bautista, ser crucificado y resucitar de entre los muertos. Los que creen en esta buena noticia son hechos justos por medio de la fe verdadera. Jesús es la luz del mundo, quien está en Cristo no está en tinieblas. Por medio de Cristo, unidos a él por el bautismo, también nosotros tenemos la luz de la vida. Jesucristo es nuestra misma vida.

viernes, 26 de noviembre de 2021

El tiempo señalado

"Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán." Mateo 1.1


En las Escrituras se destaca el linaje de Jesús y su conexión con Abrahán y el Rey David, al igual que los profetas que anticiparon la llegada del Mesías. El nacimiento de Jesús fue anunciado, esperado y realizado. Las promesas de Dios son fieles y verdaderas. La simiente salvadora prometida a Adán, a Abraham, y a David, llegó a su tiempo, y por él nosotros somos adoptados en la familia de Dios. El linaje de Cristo, es también nuestro linaje por la fe.



Estos personajes nos enseñan que, si bien es cierto que nuestra historia es importante —de dónde provenimos y de quiénes— también nos recuerdan que todo en este mundo es pasajero. Solamente Dios permanece para siempre. Y el Señor, amoroso y compasivo, cumple sus promesas: en la plenitud del tiempo Jesucristo cargó con todos los pecados del mundo al ser bautizado por Juan el Bautista, recibió el castigo por todos los pecados al derramar su sangre en la cruz; y resucitó de entre los muertos, completando la obra de salvación, para presentarnos justos delante del Padre.

"Pero cuando se cumplió el tiempo señalado, Dios envió a su Hijo, que nació de una mujer y sujeto a la ley, para que redimiera a los que estaban sujetos a la ley, a fin de que recibiéramos la adopción de hijos." Gálatas 4.4-5 

viernes, 29 de octubre de 2021

Juicio justo

"[...] cuando el Señor Jesús se manifieste desde el cielo con sus poderosos ángeles, entre llamas de fuego, para darles su merecido a los que no conocieron a Dios ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo. Éstos sufrirán el castigo de la destrucción eterna, y serán excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder, el día que venga para ser glorificado en sus santos y admirado por todos los que creyeron. Y ustedes han creído a nuestro testimonio." 2 Tesalonicenses 1.7-10

Un águila estaba posada sobre el pico de un peñasco esperando por la llegada de las liebres. Pero la vio un cazador y, lanzándole una flecha, le atravesó el corazón. Viendo el águila, entonces, que la flecha estaba construida con plumas de su propia especie exclamó: - ¡Qué tristeza terminar mis días por causa de mis plumas! Más profundo es nuestro dolor cuando nos vencen con nuestros propios pecados.

Cuando el apóstol Pablo escribió la segunda epístola a los Tesalonicenses, su propósito no era asustarlos ni amenazarlos con el juicio de Dios, sino darles ánimo. Así como los cristianos de Tesalónica, también nosotros pasamos por dificultades, tribulaciones y dolores. Y no tardamos en achacar la responsabilidad a otras personas, al diablo o incluso a Dios. Nos parece que, por ser cristianos, deberíamos estar libres de los males que el pecado ha traído al mundo.



Jesucristo llevó todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, pagó la condenación de los pecados al derramar su sangre en la Cruz; resucitó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. El Señor promete vencer por completo el mal, al retornar "a juzgar a los vivos y a los muertos" todas las cosas, en él, son restauradas a su inocencia original: los malos son castigados y los buenos premiados. Pero, ¿quién es bueno? La respuesta es: los que escuchan y creen la Palabra del Señor. "Al que oye mis palabras, y no las obedece, no lo juzgo; porque no he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue, y es la palabra que he hablado; ella lo juzgará en el día final" (Juan 12.47-48).

viernes, 8 de octubre de 2021

Tu amor, Señor, está siempre delante de mí

"En ti, Señor, confío firmemente; examíname, ¡ponme a prueba!, ¡pon a prueba mis pensamientos y mis sentimientos más profundos!" Salmos 26.1-2

Quién más quién menos, todos estamos escandalizados por las injusticias que nos rodean. Sin embargo, si somos sinceros, sólo nos conmueven si nos afectan directamente. Oramos y clamamos a Dios por justicia, a menudo ignorando u ocultando que nosotros mismos somos responsables de acciones y estructuras injustas. Nos cuesta reconocer que la injusticia del mundo es, en mayor o menor grado, una proyección de nuestra propia injusticia. Sin el menor asomo de vergüenza, solemos pensar y decir: "Lavadas ya mis manos y limpias de pecado,quiero, Señor, acercarme a tu altar".


Es muy humano querer justificarnos. Nuestro estándar de santidad e integridad es el pecado de los demás y no la perfección de Dios. Es por eso que caemos fácilmente en la trampa de la justicia propia. Dentro de nuestro pequeño corazón fariseo vive la fantasía de que cumplimos la ley de Dios y somos moral y espiritualmente mejores que el resto de la humanidad. Sin el menor asomo de vergüenza, solemos pensar y decir: "Jamás conviví con los mentirosos ni me junté con los hipócritas. Odio las reuniones de los malvados; ¡jamás conviví con los perversos!"


Dios no nos dejó a oscuras ni a tientas. Filósofos, políticos y religiosos no son la respuesta, El Señor "nos habló por medio del Hijo, a quien hizo heredero de todas las cosas y por quien hizo el universo". Ciertamente, Dios está preocupado por nuestra conducta moral, especialmente cuando se trata de nuestras relaciones con otras personas. El Señor no está interesado en reglas abstractas e inhumanas, sino que nos exhorta a amarnos los unos a los otros sin restricciones ni imposiciones. El Padre bueno nos dio a su Hijo para recordarnos que somos, en él, hijos e hijas amados, acogidos y llamados a jugar en la alegría de la reconciliación. Esa es la justicia de Dios: amor incondicional manifestado. Sin ninguna vergüenza, sí podemos decir: Cristo es mi justicia, y soy libre para amar como él ama.




viernes, 1 de octubre de 2021

Denles ustedes de comer

"Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban. Como ya se hacía de noche, los discípulos se le acercaron y le dijeron: —Ya es tarde, y éste es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida. Jesús les contestó: —No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer. Ellos respondieron: —No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados. Jesús les dijo: —Tráiganmelos aquí." Mateo 14.14-18


Nuestra vida, en las condiciones actuales, es demasiado agitada. Las relaciones con la comunidad, la familia, el trabajo y la vida personal se han convertido, para la mayoría de nosotros, en obligaciones pesadas y agotadoras. Al leer el pasaje de hoy, nos damos cuenta de que no fue diferente para Jesús y sus discípulos. Cansados de la agotadora actividad, deseaban retirarse para tener tiempo para descansar y recuperar fuerzas.


Mientras Jesús y sus discípulos habían ido en bote a un lugar apartado, la gente siguió caminando alrededor del lago y llegó al lugar adonde habían llegado. Habría sido justificado que se enojaran y quisieran negarse a servir a los que buscaban la ayuda de Cristo. Sin embargo, se nos dice que Jesús "sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban".




Aunque las exigencias de la vida cotidiana son muchas veces muy pesadas para nosotros, tanto que lo único que queremos es huir a un lugar aislado, Jesús sigue exhortándonos "denles ustedes de comer". Las buenas obras no nos ganan ningún favor especial de Dios, Él nos da todo por pura gracia en Jesucristo, y a través de Jesucristo. Jesucristo, Dios mismo, cargó con todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, fue condenado por todos los pecados al derramar Su sangre hasta morir en la Cruz; se levantó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Pero la fe nos está transformando cada vez más a la imagen de Cristo, y se manifiesta en un amor práctico y compasivo. No servimos por deber, ni siquiera por gratitud, sino por amor y en perfecta libertad, al igual que el Maestro.


viernes, 10 de septiembre de 2021

El mal gobierno no siempre dominará

"El mal gobierno no siempre dominará en la tierra que Dios ha dado a su pueblo, no sea que su pueblo comience a practicar la maldad. Señor, haz bien a los hombres buenos, a los hombres de corazón sincero; pero a los que van por mal camino hazlos correr la suerte de los malhechores." Salmos 125.3-5


Las últimas décadas han sido escenario del surgimiento y radicalización de amplios sectores evangélicos, cuya sed de poder y dominación se expresa de manera virulenta y violenta. Enmascarado detrás de un discurso moralizador está el deseo de imponer, por la fuerza si es necesario, una visión reducida y reduccionista del mundo. El amor incondicional de Dios es reemplazado por un legalismo opresivo. La palabra de perdón y reconciliación da paso a la idolatría de las armas. El reinado de Cristo, príncipe de paz, es pisoteado por el aplauso a políticos oportunistas que usan el nombre de Dios para disfrazar el vómito de sus sórdidos intereses.


"El cetro de los impíos no prevalecerá sobre la tierra entregada a los justos; si lo fuera, incluso los justos cometerían injusticia". Muchos nos sentimos perplejos e impotentes ante la situación: injusticia, violencia manifestada en innumerables formas, corrupción y malicia, disfrazada bajo el disfraz de la aprobación de numerosos sectores eclesiásticos. Aunque el panorama se ve cada día más oscuro, la luz de la esperanza prevalece. A menudo llegamos a pensar que tal vez somos nosotros los que malinterpretamos, pero Dios no nos deja indefensos.




El mal no se combate con el mal. La oscuridad no se desenmascara con una mayor oscuridad. Solo el calor del bien y la luz de la verdad pueden disipar la frialdad y la oscuridad del mal. Frente al moralismo ciego y opresivo, practiquemos la compasión. Frente a la violencia desenfrenada, practiquemos la paz. Frente a la corrupción, practiquemos la rectitud. Como pueblo de Dios, confiamos en que él transformará todo en la consumación de todas las cosas; sin embargo, no fuimos creados para esperar de brazos cruzados. El anhelo de "cielos nuevos y una tierra nueva" es inseparable del anhelo y la práctica de la "justicia que habita en ellos". "Señor, trata con bondad a los que hacen el bien, a los que tienen un corazón recto. Pero a los que se desvían por caminos torcidos, el Señor castigará a los malhechores".


viernes, 23 de julio de 2021

Sobre todos, por medio de todos, y en todos

"Naciones y pueblos todos, alaben al Señor, pues su amor por nosotros es muy grande; ¡la fidelidad del Señor es eterna! ¡Aleluya!" Salmos 117.1-2


Es triste reconocerlo, y nos cuesta hacerlo, pero por lo general juzgamos, rechazamos y condenamos a quienes son diferentes que nosotros. Quien cree diferente no puede ser amado por Dios. Quien piensa diferente no es inteligente. Quien actúa diferente es perverso... ¿Qué resultaría si todas las naciones y pueblos se unieran en alabanza al Señor? ¿Qué sucedería si reconociéramos en cada ser humano la imagen y semejanza, la presencia del Señor? Se generaría y liberaría una energía benéfica de suficiente intensidad para manifestar aquí y ahora el poder del reino de los cielos.



"Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos." Efesios 4.5








La verdad sólo está presente donde está el bien. El bien sólo está presente donde está el amor. El amor sólo está presente donde está la justicia. Jesucristo, Dios mismo, cargó con todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, fue condenado por todos los pecados al derramar Su sangre hasta morir en la Cruz; se levantó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. Cualquier falsedad, maldad e injusticia que pensemos, digamos o hagamos contra nuestros semejantes será una negación y frustración del propósito divino en nuestras propias vidas. ¿Es la bondad amorosa parte de la verdad eterna? Sí, lo es. "Su misericordia es grande para con nosotros; y la verdad del Señor permanece para siempre".

viernes, 16 de julio de 2021

El rey de gloria

"¡Del Señor son la tierra y su plenitud! ¡Del Señor es el mundo y sus habitantes! ¡El Señor afirmó la tierra sobre los mares! ¡El Señor la estableció sobre los ríos!" Salmos 24.1-2


El tema del Salmo 24 es la plenitud del poder y la majestad de Dios manifestados en la creación y, en segundo lugar, la participación humana en esta perfección divina. Nuestra manera común de pensar y hablar no es suficiente para abarcar la profundidad del amor y la generosidad de Dios, ni nuestra participación en la plenitud de su manifestación. Solamente la poesía es el vehículo adecuado para pensamientos tan elevados y hermosos, para la imaginación y emoción. Todo esto está en la mente de Dios, Todo-bondadoso.


¿Cómo es posible que un ser humano finito pueda acercarse a la perfección y majestad del Infinito? Con amor, integridad y honestidad. "El de manos limpias y corazón puro"... Con veracidad y autenticidad de mente, corazón y alma, con sinceridad y franqueza. Quien pueda desarrollar estas cualidades trascendentales por gracia, y quien las desarrolle, asciende "al monte del Señor" y puede entrar al "Lugar Santo".


Jesucristo, Dios mismo, cargó con todos los pecados del mundo a través del bautismo que recibió de Juan el Bautista, fue condenado por todos los pecados al derramar Su sangre hasta morir en la Cruz; se levantó de entre los muertos y así ha completado la obra de salvación para hacernos justos delante del Padre. El Señor, bondadoso y compasivo, quiere hacernos partícipes de la plenitud de su amor. No debemos ser arrebatados en un mundo etéreo para disfrutar de la comunión divina. Aquí y ahora Dios está presente: en la generosidad de la creación; en "manos limpias y corazón puro"; en compasión y justicia. "Así son los que le buscan, los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob".



viernes, 21 de mayo de 2021

El Señor conoce los caminos...

"Bienaventurado el hombre que no anda en compañía de malvados, ni se detiene a hablar con pecadores, ni se sienta a conversar con blasfemos. Que, por el contrario, se deleita en la ley del Señor, y día y noche medita en ella." Salmos 1.1-2


¿En qué consiste principalmente es estado de bienaventuranza? En estar en paz consigo mismo, que es el estado de quienes cultivan hábitos constructivos de pensamiento, palabra y acción. ¿Cómo podemos tener estos hábitos de vida? Deleitándonos en la ley divina y meditándola continuamente.


¿Cuál es el resultado de una meditación fiel sobre la ley divina? Comprensión, que hace fecunda la mente "como un árbol plantado junto a corrientes de agua" y la afianza en la conciencia de la justicia. Solo el bien es eterno. Por lo tanto, el mal debe disiparse como paja antes de quemarlo. Como todo lo efímero, "los malvados no serán juzgados".


"Porque el Señor aprueba el camino de los justos". El camino de los justos está en armonía con la ley divina; por lo tanto, se destaca claramente a la luz de la sabiduría divina, y todo el que está en esa luz está seguro de su camino.




viernes, 9 de abril de 2021

Crea en mí un corazón puro

"Dios mío, ¡crea en mí un corazón limpio! ¡Renueva en mí un espíritu de rectitud! ¡No me despidas de tu presencia, ni quites de mí tu santo espíritu! ¡Devuélveme el gozo de tu salvación! ¡Dame un espíritu dispuesto a obedecerte!" Salmos 51.10-12


La parte más misteriosa de la naturaleza humana es el corazón. Como sede de sentimientos, deseos y anhelos, el corazón puede ser, y de hecho es, engañoso y cambiante. De la experiencia, a veces amarga, aprendemos que el corazón debe guiarse por la sabiduría. Todos sabemos que si nos rendimos ciegamente a los impulsos sugeridos por nuestros deseos, sufriremos muchas caídas. Sólo un corazón guiado por la sabiduría divina puede desear con rectitud.


El salmista, después de seguir sus impulsos ciegos, sufrió la amarga experiencia de la culpa y el dolor. Una amargura que todos hemos sentido más de una vez. Al principio tratamos de ocultar la falta, luego nos justificamos, pero al final siempre sentimos el peso de nuestras acciones. David se rindió al amor desenfrenado y cayó en un pecado grave. Pero siempre buscó la guía divina; El suyo no fue un pecado de mera indulgencia animal, y por lo tanto fue corregido bajo la ley mediante el arrepentimiento y el regreso a la Verdad.


El primer paso en cualquier reforma es el reconocimiento del poder de la ley. La sabiduría nos muestra qué es la ley y dónde fallamos. Entonces, se nos muestra que no hay ira contra nosotros de parte de Dios. La transgresión de la ley trae consigo su propio castigo. No somos castigados por causa de nuestros pecados, sino que ellos mismos son nuestra pena. Cuando, con una mente abierta, reconocemos un error y, al mismo tiempo, le negamos cualquier poder sobre nosotros, el camino del principio superior, el Señor, se abre en la conciencia, y estamos verdaderamente aquí y ahora limpios de nuestros pecados. y sus efectos.



viernes, 19 de junio de 2020

El Salvador

«Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Lucas 19.10

Es bastante frecuente, lamentablemente, en nuestra sociedad escuchar la expresión "soy el hijo de" para obtener privilegios, librarse de responsabilidad u ocultar faltas. No así Jesús, el Hijo de Dios, e Hijo del Hombre, quien con inefable amor se acerca a cada uno de nosotros.


Los grandes y poderosos, los ricos y famosos, o cualquiera que crea tener cierta importancia real o fingida, espera que quienes tengan necesidad se acerquen a ellos. Nuevamente, Jesús rompe las máscaras que construye el pecado y es él mismo quien va en busca de quienes lo necesitan, o sea, todos nosotros.

El rey del universo, el Hijo unigénito de Dios, "imagen del Dios invisible, el primogénito de toda la creación" (Colosenses 1.15), no dudó en hacerse uno de nosotros para ser nuestro Salvador. El amoroso Salvador aún hoy viene, nos busca y nos llama por medio de su Palabra y Sacramentos, para perdonarnos y hacernos herederos de su reino.