Estudio Bíblico
Lectura: 2 Samuel 7:18-29
1. ¿Qué?
El pasaje relata la oración de gratitud y alabanza de David a Dios después de que Dios le hiciera una promesa sobre su casa y su descendencia. En ella, David comienza con humildad, reconociendo que es un siervo indigno y maravilloso de las bendiciones recibidas. Luego, alaba a Dios por su grandeza y por cómo ha tratado a Israel en el pasado, para finalmente pedirle que confirme y cumpla la promesa hecha a su casa y a su descendencia de David para que su nombre sea glorificado para siempre.
2. ¿Quién?
Los personajes principales de este pasaje bíblico son Dios y el rey David. Este pasaje describe la oración de David en respuesta a la promesa de Dios a través del profeta Natán, donde David expresa su gratitud, alabanza y petición por el cumplimiento del pacto divino.
3. ¿Dónde?
El relato se desarrolla en el tabernáculo o tienda de reunión, donde se encontraba el Arca de la Alianza, símbolo de la presencia de Dios. Es el lugar donde el rey David entra para orar y responder a las promesas de Dios sobre su linaje, específicamente el pacto davídico.
4. ¿Cuándo?
El evento sucede en respuesta directa a la promesa que Dios le hizo a David a través del profeta Natán (que se encuentra en los versículos anteriores de 2 Samuel 7). Este pasaje es la oración de David para agradecer a Dios por su promesa de un reino eterno y para pedirle que cumpla su palabra.
5. ¿Por qué, para qué?
El relato nos insta a confiar en la palabra de Dios, orar para que se cumplan las promesas de Dios en nuestras vidas y en el reino, y alabar a Dios por Su grandeza y fidelidad, incluso cuando enfrentamos dificultades. David sirvió como ejemplo al reconocer la fidelidad de Dios, orar por la gloria de Dios, y recordar que las promesas de Dios son para la posteridad y se cumplen a través de Su obra.
A pesar de los desafíos, las promesas de Dios son sólidas y duraderas. En nuestra vida cristiana, estas promesas se cumplen a través de Jesús, quien es la casa de Dios y el descendiente prometido que reinó desde el trono de David. Tenemos la esperanza de que Dios permanece fiel a sus promesas, incluso cuando pecamos.

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