"Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel." 1 Corintios 4:1-2
En los tiempos bíblicos, un mayordomo era el encargado de la administración de los bienes de su patrón. Con frecuencia se trataba de un esclavo. No era el dueño, sino el administrador de las cosas que se le habían confiado. La mayordomía cristiana ha sido definida como recibir, administrar y repartir sabiamente las dádivas generosas de la providencia del Señor, usándolas para la mejor promoción de los propósitos de Dios y la extensión de su reino. Las cristianas y cristianos somos llamados a reconocer que todo lo que tenemos y todo lo que somos nos lo ha dado Dios. Por eso usamos, o deberíamos usar, todo de acuerdo con su voluntad, y no conforme a los deseos y voluntades mundanas, ya que todos daremos cuenta del uso que hayamos dado a los bienes de la creación.
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra. [...] vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera." (Génesis 1:1, 31). Confesamos nuestra fe en que Dios es el creador de todo lo que existe, y que nosotros somos tan sólo mayordomos o administradores, no propietarios, cuando decimos: "Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra".
Martín Lutero explica de la siguiente manera el primer artículo del Credo: "Creo que Dios me ha creado, como a todas las creaturas. Me ha concedido y conserva un cuerpo y un alma, ojos, oídos y todos mis miembros, la razón y todos los sentidos. Además, me concede a diario y en abundancia vestido y calzado, la comida y la bebida, la casa y pertenencias, una mujer e hijos, campos, ganado y toda clase de bienes. Me provee abundantemente y a diario todo lo necesario para la conservación y alimentación de este cuerpo y de esta vida. Me protege de todo peligro, me preserva y me guarda de todo mal. Hace esto por su divina bondad y su misericordia de padre, sin que yo lo merezca ni sea digno de ello. Debo estarle agradecido por todo ello y, a cambio, labarle, servirle y obedecerle".

